Después de siete largos años gobernando Nueva Orleans, Klaus por fin se reune con su reina.


Siete años. Ni más ni menos. Ese fue el intervalo de tiempo que pasó desde que él dejó Mystic Falls hasta que ella decidió ir en su búsqueda a Nueva Orleans– la que según Caroline había oído, era ahora su ciudad– De ambos, él le había dicho la noche anterior mientras le hacía el amor, besando y acariciando cada rincón de su cuerpo, entre gemidos y silenciosos suspiros, a la vez que le prometía el mundo entero y hablaba de la eternidad que compartirían. Juntos.

Ahora, Nueva Orleans tenía una nueva reina.

No obstante, aquello no fue fácil para Caroline. La de ir en su busca no fue una decisión que podía tomarse de la noche a la mañana. No era correcto. Al fin y al cabo, Klaus seguía siendo el mismo que puso la vida de sus amigos en peligro en más de una ocasión y acabó con la vida de Jenna y Carol Lockwood. Acostarse con él fue un completo error. A través de los años se había recriminado a sí misma una y mil veces lo que había hecho en el bosque, por ser tan estúpida y no pensar claramente. ¿Pero cómo hacerlo? ¿Cómo pensar con coherencia si cada vez que lo tenía cerca su corazón se aceleraba y su mente se nublaba?

Todo en cuanto pudo pensar en aquel instante fue en besarlo, en como se sentirían sus labios presionados contra los suyos. Era el fruto del pecado y ella estaba tentada en probarlo. Y al igual que Eva hizo una vez, ella acabó cayendo. Fue un error. Sin lugar a dudas era un error. Pero en aquel entonces ningún error antes cometido le había parecido más correcto.

Caroline hizo el esfuerzo de enterrar sus pensamientos sobre el híbrido en lo más profundo de su mente para olvidarse de él. Quizá solo así podría perdonarse a sí misma por lo ocurrido aquel día.

Falló en el intento.

Desde que él se había ido, no pasaba un solo día en el que Caroline no hubiera pensado en él. En sus besos, sus caricias y la intensidad de su mirada puesta en ella.

''Tal vez un día, en un año, o incluso en un siglo aparezcas frente a mi puerta y me dejes mostrarte lo que el mundo tiene por ofrecer''

Fueron las palabras que él le había dicho en una ocasión y que en los últimos siete años no habían dejado de reproducirse en su mente, cobrando cada día más y más fuerza, ese deseo de dejar atrás su pueblo natal e iniciar su recorrido alrededor del mundo, esa necesidad de volver a verlo, cada vez se hacía mayor. Y el tiempo, lo que ella creía que era el factor que necesitaba para olvidarlo, jugó en su contra y a favor de Klaus.

No, ella no había podido olvidarlo.

El híbrido sonrió por la mañana viendo a la vampiresa dormir liada en sus sábanas. – en mitad de la noche al parecer habían empezado una lucha por el dominio de las sábanas y la almohada. A Klaus desde luego no le sorprendió que ella se hubiera salido con la suya incluso dormida – Grabó a fuego esa imagen en su mente, pues llevaba años deseando verla así; con su pelo rubio revuelto después de una noche apasionada, las sábanas blancas de su cama envolviendo su cuerpo desnudo y una sonrisa satisfecha bailando en sus labios.

Ella era la viva imagen de una diosa.

Siguiendo un impulso, apartó con dos dedos el pelo que caía sobre su hombro. Al quedar la blanquecina piel expuesta, Klaus se inclinó y besó su clavícula.

Ese gesto causó una reacción en la vampiresa, que soltó un ruidito y se giró hacia el aun con los ojos cerrados. Su nueva pose le daban una buena visión de su pecho desnudo. Klaus apartó la mirada cuando sintió como se endurecía.

Estaba claro que solo ella podía ponerlo en ese estado con tanta facilidad. Klaus frunció el ceño al darse cuenta.

Y entonces Caroline abrió los ojos.

Las emociones que fueron recorriendo su rostro no pasaron desapercibidas por el híbrido. Mientras ella lo miraba, había visto su cara pasar por distintas emociones, primero vino la confusión, luego la sorpresa y finalmente… nada. Mantuvo una expresión neutra que no dejaba entre ver absolutamente nada, ninguna emoción ni ninguna pista sobre lo que estaba pensando.

Después de unos aproximadamente ocho segundos que parecieron eternos, Caroline habló.

– Me has despertado.

Klaus pareció sorprendido. ¿Acaso era eso todo cuanto tenía que decir?

– ¿Te he despertado?

– Sí, me has despertado. ¿Qué hora es? – Preguntó indignada levantando la cabeza para ver el reloj situado en la pared – Ugh... Ni se te ocurra despertarme en al menos dos horas más.

Caroline había fruncido el ceño y se había vuelto a acomodar en la cama, cerrando los ojos y dándole la espalda. Klaus sonrió y sus hoyuelos aparecieron.

– ¿Debo asumir entonces que no te arrepientes de lo de anoche?

La vampira se volvió nuevamente hacia él, esta vez con una ceja levantada.

– ¿Por qué iba a arrepentirme?

Klaus sonrió.

– Digamos que una parte de mi estaba segura de que te arrepentirías de esto por la mañana.

– ¿Y te acostaste conmigo de todos modos? – Aquello lo dejó sin palabras. Klaus abrió la boca y la cerró en varias ocasiones, incapaz de contestar a aquello. Caroline sin embargo, forzó una sonrisa. – ¿Me prometiste todas esas cosas pensando que a la mañana siguiente me esfumaría?

Klaus la miró serio entonces.

– Fui honesto con mis promesas, amor. Todo cuanto dije iba en serio. Quedarte conmigo o no es tu decisión.

Caroline debería estar ofendida. Al fin y al cabo llevaba SIETE largos años pensando en aparecerse o no en su puerta. La decisión no fue algo que tomarse a la ligera. No había decidido ir a buscarlo a Nueva Orleans solo para esfumarse a la mañana siguiente después de haber hecho el amor.

Pero, de todos modos, sabía que el híbrido tenía grandes problemas de confianza y auto estima, así que en vez de fruncir el ceño como debería haber hecho, simplemente sonrió y volvió a darle la espalda, acomodando mejor su cabeza en la almohada que le había robado durante la noche.

– Tienes razón. Entonces será mejor que lo piense.

Klaus se indignó.

– ¿Pensarlo? ¿Acaso vas a pensar en si vas a irte o no? ¡¿Después de lo de anoche?!

– Sí – dijo simplemente – al fin y al cabo solo aparecí en tu puerta buscando una sesión de sexo híbrido-vampiro. Ahora que lo he conseguido tengo que pensar en si quiero o no quedarme contigo.

Klaus por fin entendió.

– Amor… no me refería a eso.

– No, Klaus, no te molestes en darme explicaciones. Ya lo he entendido.

– Caroline…

– ¿Quién dice que ahora mismo no estoy procesando lo que acaba de pasar? – Preguntó abruptamente, mirandolo una vez más y logrando confundir al híbrido – Es muy pronto y tengo sueño. Quizá mi mente aun no haya procesado la información de lo que ocurrió anoche, y cuando por fin lo haga pueda llegar a arrepentirme y decidir que todo fue un error, así que me vestiré y te dejaré aquí tirado.

Aquello lo hizo sonreír.

Así que ese era el juego que llevaban...

Sin borrar su sonrisa en ningún momento, atrajo el cuerpo de Caroline hacia el suyo cogiéndola de la cintura y la besó en los labios.

Caroline respondió al beso al principio, pero rápidamente lo rompió y se apartó de él.

– Ah, ah. Aun no he dormido mis ocho horas diarias. Sigo teniendo sueño.

– Amor, estuvimos toda la noche despiertos... – Le recordó él con una sonrisa nada inocente.

– Razón de más para dormir un par de horas más.

Klaus rió y volvió a robarle un beso rápido. Antes de que le diera tiempo a reaccionar, Klaus se incorporó encima de ella, haciéndole saber lo excitado que estaba.

Ver la cara de su Caroline sonrojarse lo hizo reír. Le parecía gracioso como después de todo lo que habían hecho la noche anterior aun podía llegar a sonrojarse al sentir su desnudez.

– Así que puedes llegar a arrepentirte por lo de anoche. Quizá pueda persuadirte para hacer que te quedes aquí conmigo...

Sin darle tiempo a decir nada más, Klaus bajó la cabeza y capturó su pezón derecho entre sus labios. Caroline soltó un ruidito por la sopresa, pero no fue uno de rechazo, todo lo contrario, lo instó a acariciar su pecho libre con la mano. Lo apretó un poco, arrancándole un gemido plancentero a la rubia. Klaus sonrió y capturó entre sus dientes el pezón endurecido para darle después un pequeño tirón que la dejó jadeante.

Mirándola a los ojos, le sonrió ampliamente antes de liberar su pezón. Jugó con su lengua sobre él durante unos segundos antes de hablar.

– ¿Te has arrepentido ya de lo de anoche, amor?

– Mmm. – Fue la única contestación de Caroline, que separó gustosamente las piernas para darle al híbrido libertad para acomodarse entre ellas.

Klaus sonrió como un lobo. Caroline sintió ganas de golpearlo.

– Borra esa estúpida sonrisa tuya, debo estar en shock.

Esta vez soltó una carcajada y ella acabó también riéndose con él. Aun estaban sonriendo cuando sus labios volvieron a encontrarse. Ambos entendieron que lo que había entre ellos estaba lejos de ser una noche de sexo salvaje. Había mucho más detrás de todo aquello, una eternidad que los aguardaba. Los dos estaban al corriente de los sentimientos del otro; ahora solo tenían que dar el siguiente paso.

Fue Klaus el primero en separarse y mirarla con un brillo especial en su mirada.

Caroline pocas veces lo había visto tan vulnerable. Recordó el momento en el que le dijo que sabía que estaba enamorado de ella, y tiempo después, en el bosque, cuando él esperaba con miedo su confesión.

La vulnerabilidad que reflejaba su mirada era casi la misma.

Miedo. Caroline en ese momento entendió que Klaus estaba asustado.

– ¿Prometes que no te irás?

Y era eso. A Klaus le atemorizaba la idea de que lo abandonara después de que le hubiera abierto el corazón.

Mirándolo a los ojos, la respuesta llegó a ella como un secreto, uno que solo podía revelar a él:

– Lo prometo.


FEELS.

Si alguna se ha quedado con ganas de hot hybrid sex en el siguiente capítulo habrá una sesión sexy *sonríe con inocencia* esta semana voy a actualizar muchísimo, así que Klaroline no os va faltar :)