Holaaa, no dejé la historia de lado. Y de nuevo pido perdón por tardar en actualizar. Siempre actualizo una historia cuando me voy de viaje, y esta vez le toca a esta. ¡Vamos con el día 3!


Finch Heliodore, 15 años


Se siente como si nos acabáramos de despertar cuando nos volvemos a materializar. Como si de repente nos hubiésemos quedaro dormidos en medio del restaurante y lo siguiente es que amanecemos en un sitio totalmente distinto. No hay ni rastro de los demás.

—Qué pena. Ya no está Glimmer aquí para abrazarte.

Noah se sonroja.

—¿¡Qué!? —espeta él a la defensiva.

—Lo siento. No pude evitarlo. Te ves demasiado adorable así.

Siempre luce tan serio que verlo avergonzado es cómico.

—Glimmer no es mi tipo —afirma.

—¡No tienes por qué justificarte! En realidad no me interesa. Por cierto... ¿Dónde estamos?

El paisaje es muy distinto del del día anterior. Estamos en un camino de tierra rodeados de cultivos. ¿Trigo tal vez? El sol aún no está muy alto en el cielo por lo que deduzco que es por la mañana, y el cantar de las cigarras y los pájaros es lo único que se escucha. Es un paisaje apacible. Y también bastante obvio.

—Distrito 9 —decimos ambos a la vez.

No era tan complicado, Noah es listo pero el pobre es despistado. Y esa cualidad me vino muy bien una vez durante los Juegos. Me gustaría confesárselo solo para ver como reacciona. Tal vez en otro momento.

—¿Aún no han mandado el mensaje con la misión? —digo consultando mi celular.

—Eso parece. Tampoco tenemos el contador. ¿Significa eso que podemos ir donde queramos?

—¿Y por qué no? Vamos a dar una vuelta mientras no hay órdenes del master. Familiarizarnos con el lugar nos beneficiará.

El camino de tierra está lleno de baches y tiene marcas de neumáticos en ambos extremos, mientras que en el centro crecen algunas hierbas cargadas de florecillas blancas.

—¡Eh! ¡Mira ahí!

Noah me sacude de la manga señalando a un punto en la distancia. Algo más adelante, por un camino perpendicular a este hay una persona. Un chico de piel bronceada y cabello negro azabache por los hombros. Parece proceder de una hilera de casas que hay a lo lejos, más allá de los cultivos. Mi aliado y yo nos miramos y ambos entendemos lo mismo al hacerlo: sigámoslo.

Poco después de hacerlo se hace algo obvio sobre cual es su destino. Ahí en medio de los cultivos se alza un árbol solitario de tronco irregular y hojas solo en una mitad de sus ramas. El desconocido llega al mismo, se sienta bajo su sombra, apoya la espalda en el tronco y cierra los ojos.

Un escarabajo sube por el tronco del árbol, cuando pasa junto al chico, este lo aplasta de un puñetazo y sigue ahí sentado con el ceño fruncido.

—¿Crees que esto tiene algo que ver con la prueba de hoy? —digo.

—Es posible. Aunque hasta que no nos la manden no podremos saberlo.

—¿Y si... usamos el pin? —sugiero.

A Noah no le gusta que lo use, pero no creo que podamos pasarnos el juego sin usarlo.

—Finch... —comienza a decir.

Pero yo ya he tomado el pin de jugador, el negro con el tribal blanco. Cierro los ojos y me concentro. El mundo se torna morado, como si lo estuviera viendo a través de unas gafas de sol de dicho color.

"IDIOTAS... ESTÚPIDOS... LES ODIO... NO QUIERO VOLVER A VERLOS..." son las palabras que consigo percibir, a la vez que percibo un intenso sentimiento de desdén y furia emanando de él.

Pero hay algo más. Hay un sello sobre él del que se desprende una energía maligna que puedo sentir. Tras el sello parece haber un monstruo pero un candado evita que se abra.. Vuelvo a guardar el pin, dándome cuenta que mi respiración se ha vuelto agitada.

—¿Y bien? —dice Noah.

—Este chico está muy enfadado pero no he sido capaz mas que percibir pensamientos inconexos de él... Hay algo raro en todo esto...

BEEP, BEEP

Nuestros teléfonos suenan a la vez. Ambos los sacamos del bolsillo y presionamos el icono del sobre.

"Misión 3: Deshagan la posesión y reconcilien a Tain con sus asuntos pendientes. Tienen dos horas. Fallen y serán eliminados. Séneca Crane."

—Posesión... ¿Crees que es...? —dice Noah.

—El sello con el candado —termino yo.

—La cuestión es. ¿Cómo lo abrimos? Y supongo que sea lo que sea no nos vamos a librar de luchar.

—Veo que no te gusta demasiado la parte de las peleas.

—Cualquiera de ellas podría ser mi última —dice apartando la vista.

—Pues procura que no lo sea por el bien de los dos. Tu poder es mejor que el mío. Venga. Voy a empezar a testear el sello cerrado y será mejor que te pongas en guardia. El ruido va a comenzar a aparecer de un momento a otro y no quiero que la partida se acabe para nosotros tan pronto. ¿De acuerdo?

—De acuerdo —murmura no sin un ligero deje de sorpresa.


Glimmer Leven-Bell, 17 años


El asfalto de la calle en la que estamos parece ser de antes de los Días Oscuros y las fachadas de las casas ni siquiera están pintadas.

—Nos han mandado al culo del mundo. Qué horror. ¿Y dices que no te suena este sitio de nada? —pregunto.

—No. No es el Distrito 11, eso seguro. Pero debe ser uno de los distritos periféricos. Diría que el 9 o el 10.

—Oh, vaya...

Me pregunto si algún día nos mandarán al Distrito 1. Tengo ganas de ver mi tierra. Este lugar no me gusta en absoluto. Un grupo de niños pequeños pasa corriendo y riendo frente a nosotros. Ninguno de ellos lleva zapatos, sus caras están sucias y su ropa raída.

—¿Demasiado pobre para su alteza? —se burla Thresh.

—¡Muy gracioso! —digo—. Nuestra industria es el lujo así que nuestra vida tiene un nivel superior a esto. Es normal que me impacte.

Él me fulmina con la mirada.

—¿Qué? —insisto—. ¿Es mi culpa también ahora que ustedes sean pobres?

—Vigila tu lengua. Y ten más respeto por la gente que no tiene tu suerte.

Mi mandíbula se tensa. Me está hartando siempre con la misma cosa.

—¿Sabes qué? He intentado por todos los medios llevarme bien contigo y estoy a punto de...

Una mujer en un vestido de tela beige remendada hasta la saciedad pasa entre nosotros andando rápido. Se la ve enfadada pero no solo eso. Una especie de halo de negatividad la envuelve. Puedo sentirlo. Thresh y yo no necesitamos ponernos de acuerdo, tan solo la seguimos. La mujer entra a una casa se deja caer sobre una silla y ahí se mantiene con el ceño fruncido, mirando a la nada.

Thresh saca el pin y usa su poder. En ese mismo instante los teléfonos suenan.

—Hay un aura de odio alrededor de ella. ¿Qué es lo que dice la misión?

—"Misión 3: Deshagan la posesión y reconcilien a la madre de Tain con su hijo. Tienen dos horas. Fallen y serán eliminados. Séneca Crane."

—Es esa mujer. Vamos a seguirla.

Comenzamos a correr tras ella para evitar que se pierda en la multitud. Hay mucha gente en la calle, lo bueno es que no tenemos que ir esquivándolos. Ella anda a paso ligero, con el ceño fruncido y la mirada fija en el frente. Las casas van poco a poco espaciándose más, intercalándose con los cultivos hasta que al final llega a una de madera con un porche en el que hay un anciano durmiendo en una mecedora y varios niños jugando alrededor, pasa adentro con nosotros detrás y se deja caer en una silla de brazos cruzados.

Es una sala muy grande que parece hacer de salón, cocina y dormitorio. No hay ni un solo adorno en la pared a parte de una araña en su telaraña. A pesar de que sé que no puede tocarme, me da un poco de grima. Mi hermana solía meterse conmigo sobre el hecho de que me daban asco los bichos pero iba a ir a los Juegos del Hambre a verme con cosas según ella peores. Sé que no tiene demasiado sentido, pero en el caso de las arañas es distinto. Son seres asquerosos e inmundos.

—Esto no tiene sentido. ¿Cómo vamos a deshacer la posesión si el sello está bloqueado? —dice Thresh.

—No nos van a decir la forma de hacerlo. Obvio hay una pero quieren que la descubramos nosotros. Así son Kitaniji y compañía. ¿De veras no has sido capaz de activar el sello usando el pin?

—Lo he intentado. Nada funciona. Prueba tú si quieres.

—Está bien.

Al cerrar mi mano sobre el pin de jugador, los colores del entorno se apagan hasta que todo queda como tras un filtro violáceo. El sello encadenado se hace visible y puedo sentir los pensamientos de la mujer en mi cabeza. Unos pensamientos agresivos y ruidosos.

"INGRATO... MALCRIADO... LA VERGÜENZA DE LA FAMILIA..."

—¿Sentiste esos pensamientos? Está refiriéndose a alguien. Alguien ingrato y malcriado. Tal vez debemos buscar a esa persona para deshacer este lío.

Salgo a la calle de nuevo y examino el entorno. El anciano sigue roncando en su mecedora mientras los niños del vecindario arman alboroto con sus juegos más allá en el camino.

—¿Qué pretendes hacer? ¿Examinar los pensamientos de cada persona uno por uno? ¿Sabes la cantidad de enemigos que nos va a atraer eso?

—Si se te ocurre otra cosa Thresh, entonces dila. Soy toda oídos. Sino, vamos a hacerlo a mi manera.

—Es arriesgado —dice.

—Los riesgos están para tomarlos —contesto—. Además me siento segura contigo aquí.

Thresh enarca una ceja y me mira como si no pudiera creer lo que acaba de oír.

—No soy el guardaespaldas para tus locuras.

—Lo que no deberías es ser tan antipático —espeto, dispuesta a no dejarme amilanar por él.

Y situándome en el centro de la calle, me preparo para usar el pin. Por el rabillo del ojo, veo la araña de antes salir por la ventana en dirección al tejado.

¿Es mi imaginación o ahora está más grande que antes?


Marvel Royale, 16 años


"Misión 3: Despierten al hombre que duerme de su trance. Tienen dos horas. Fallen y serán eliminados. Seneca Crane."

—¿Dónde estará el hombre que duerme? —murmuro—. En una cama, lo más probable.

—Y las camas están en las casas. Vamos a buscar una casa —agrega Rue.

La niña ha acabado aceptando que está aliada a mí con sorprendente facilidad, mientras que a mí aún me resulta algo extraño aunque no me quejo, su poder me da una gran ventaja. Rue no tiene un ataque por así decirlo, pero nada más que por ser su compañero mi poder, velocidad y capacidad de recuperación son realzados. Soy en estos instantes uno de los jugadores más poderosos, sino el que más. Pero por muy fuerte que sea, la prueba es la prueba y hay que resolverla.

"Sólo serán siete días, y si todo sale bien nosotros estaremos de vuelta en el Distrito 11 y él a miles de kilómetros de nosotros."

Y no volveremos a vernos nunca.

Me sorprendo pensando en lo madura que es para su edad. Siento como si estuviera recibiendo una lección. ¿Qué habría hecho yo si me hubieran puesto de aliada a Katniss Everdeen en esto? No lo hubiera tolerado. La habría borrado para siempre ahí mismo. No que Rue pueda hacerlo, no tiene la complexión ni la fuerza, pero tan sólo le basta una palabra a Thresh para que él venga a liquidarme.

Las tretas sucias no me valdrán aquí para deshacerme de Thresh, mi única alternativa es no enfurecerlo. Y para eso tengo que hacerlo extra bien con Rue. Llegamos a un poblado y revisamos casa por casa. Pero en ninguna de ellas encontramos algo que parezca lo correcto. Los habitantes del Distrito 9 tienen fama de ser madrugadores. No creo que haya nadie durmiendo a estas horas.

—¿Cómo crees que sabremos a quién debemos despertar? ¿Crees que habrá algún tipo de ruido o algo? Mejor será que llame a Glimmer. Tal vez ella tenga alguna idea.

Saco el celular, busco a Glimmer en la agenda y la llamo. El teléfono da varias llamadas antes de que ella conteste. Al otro lado se escuchan risas de niños mezcladas con chasquidos y golpes.

—¿Llamo en mal momento? —digo.

—Lo cierto es que sí. Estamos luchando ahora mismo. ¡Hemos usado el pin de jugador demasiado y ahora estamos rodeados de enemigos!

—¿Necesitas una mano?

—Podría ser. Thresh y yo nos valemos de momento... —se escuchan más golpes— pero vamos a necesitar más cabezas pensantes. Hemos encontrado a la madre de Tain, pero ni idea de cómo desbloquear el sello.

—¿La madre de quién? —pregunto extrañado.

—¡De Tain, Marvel! ¿¡No has leído la maldita misión!?

—En nuestra misión no dice nada sobre la madre de nadie. Pone que debemos despertar al hombre dormido de su trance.

—¿Q-qué? ¡Esto se complica cada vez más! ¡En la nuestra nos pide deshacer una posesión! —hay más interferencias y debo apartarme el celular por el molesto volumen de las mismas—. Mira te llamo en un rato. ¿De acuerdo?

Glimmer me cuelga y yo me quedo ahí parado con cara de tonto.

—Las misiones son distintas —digo—. Thresh y Glimmer tienen algo sobre la madre de alguien, y sobre romper un sello o algo así.

—Todo varía de día a día. Si te das cuenta, el primer día todos teníamos la misma misión, pero bastaba con completarla individualmente. El segundo día fue grupal, todos debíamos colaborar. Hoy parece centrarse en cada pareja de nostoros en lugar de en el individuo o en el grupo al completo —dice Rue.

Observo el contador de mi mano.

01:24:54... 01:24:53... 01:24:52...

Ya hemos gastado un cuarto del tiempo y no hemos averiguado gran cosa.

—Pues hagamos eso. Centrémonos en nuestra misión hoy y punto.

—¿No quieres ayudarles?

—¿Para qué? Que se apañen ellos solos.

—Pues yo sí quiero ayudar a Thresh. Él haría lo mismo por mí. Además según ha dicho ella la misión aunque distinta parece ser del mismo tipo. ¿No quieres tú ayudar a Glimmer?

Rue se olvida de que esto es un juego. Yo he pagado mi tasa por estar aquí. Aún no sé lo que es, pero ya está cobrada y la quiero de vuelta.

—No, a menos que eso me beneficie. Estoy aquí por mí y por nadie más y tú deberías hacer lo mismo. Te va a ir mejor en la vida si dejas de lado ese idealismo.

—Uno, no estoy viva y tú tampoco. Y dos... no sabes nada sobre idealismo —hace una pausa y chasquea la lengua— olvídalo.

Y en ese momento, el teléfono de ella suena.

—¿Qué es?

—Es Finch... —murmura descolgando—. ¿Qué ocurre?

"Rue... Tú tenías poderes regenerativos de soporte. ¿Podrías ayudarnos? ¿Dónde estás?"

—En la aldea. ¿Va todo bien?

"Hemos descubierto el patrón para resolver la prueba de hoy, pero estamos en apuros y no sé si podremos hacerlo solos. Necesitamos una recarga de poder. Noah ha gastado toda su energía en un ataque final y yo sola no podré vencer... Estamos en los campos, cerca de un árbol medio seco."

—¡Pregúntales cuál es el patrón! —digo, Rue me ignora.

—Espéranos —dice colgando.

—¿¡Qué!? ¡Ni de broma! —grito—. ¡Por si no has visto la cuenta atrás ya ha pasado casi la mitad del tiempo!

—¡Ellos tienen la clave, no creo que les tome demasiado! —me rebate.

No estoy acostumbrado a que alguien a quien le saco una cabeza me de órdenes.

—No sabes cuánto tiempo nos va a llevar. Si ellos han dado con la clave tan pronto entonces significa que no es tan difícil.

—Cuatro personas piensan mejor que dos. Además, me lo debes Marvel —ella comienza a reír—. Eso es, acabo de decidir que me debes una por haberme matado. Vayamos a ayudarlos por esta vez.

¿Qué otra opción me queda? Si no permanecemos juntos no podremos usar nuestro poder y seremos borrados después de veinte minutos. Debo intentar imponer mis condiciones. ¿Acaso una niña me va a manipular así?

—Iremos pero recuerda esto. No quiero volver a oír hablar de que yo te maté, si hubo una deuda que debía ser pagada, considéralo hecho. Además, en cuanto la cuenta atrás llegue a 59 minutos, volveremos a lo que nos incumbe.

—De acuerdo —murmura tras un leve asentimiento.

—Bueno pues no perdamos más el tiempo entonces —digo echando a correr en dirección a los campos con Rue detrás.