Disclaimer: Naruto le pertenece a Masashi Kishimoto. La historia sí que es mía :D

ADVERTENCIAS: Esta es una historia YAOI, escrita por y para fujoshis :3


Trabajo 3 "Ese fotógrafo… seductor"


Desde que Itachi había salido del apartamento esa cálida mañana, el ambiente se puso un poco tenso. Aunque sólo para Naruto, porque el Uchiha estaba tan ensimismado en sus pensamientos que no se daba cuenta de que lo estaban viendo con deseo y anhelada lujuria. Después de lo que pasó en el mirador, Naruto había recibido su adelanto pero ¿A qué precio? Más tarde las palabras de Sasuke se habían vuelto más frías y prefirió mantenerse al margen de todo lo que el rubio hacía. Llegados a ese punto, Naruto no tuvo más opción que seguirle el juego pero hacer con él lo que quisiera cuando quisiera.

Tenía lo que quería, pero le faltaba una cosa, una relación más íntima. Porque Naruto no podía ver a Sasuke sólo como su juguete anti estrés. Quería que él lo reconociera como su amigo o como su igual. Pero en ese momento se preguntaba cómo debía llegar a él para conseguir su objetivo y comenzaba a dolerle la cabeza.

Mientras el azabache mantenía su cabeza apoyada en su mano viendo incesantemente hacia la puerta, decidió acercarse para ver su reacción. Se levantó del sillón del frente y caminó hasta él quien sólo le miró de reojo. Colocó sus manos a cada lado de su cabeza mientras se acomodaba sobre él hasta sentarse en sus piernas. Su mirada cruzó con la suya. Posó su frente en la de Sasuke y éste suspiró antes de decir algo.

— ¿Qué pasa? ¿Te duele algo? – Preguntó sin tanta emoción, mientras sus oscuros ojos penetraban el azul profundo de Naruto –

No se tomó el tiempo para responderle. Sus respiraciones chocaban una con la otra, una más agitada que la otra. Sus labios se unieron con los de Sasuke en un vaivén de movimientos cargados de lujuria y deseo. Las manos de Naruto acariciaron las mejillas de Sasuke y comenzaron a bajar por el cuello hasta su bien formado torso.

Sasuke, por el contrario, mantenía sus manos lejos del asunto hasta el momento, pero cuando sintió las manos del rubio invadiendo todo su pecho bajo la ropa, no tuvo otra opción más que actuar ante el atrevimiento. Le tomó de los brazos con fuerza, pero no se alejó. Porque los labios carnosos de Naruto buscaban con desesperación los suyos, como si fuera un manantial en medio del desierto, saciándose incesantemente con lo único que podía revivirlo. Su lengua tropezó con la de él y un choque eléctrico recorrió su cuerpo en un segundo. Sus ritmos cardiacos se dispararon y los besos suaves y tiernos se convirtieron en salvajes y apasionados. La única vez que se separaron fue para recobrar el aliento. Y las manos del Uchiha se habían posado en la delgada cintura de Naruto que, por alguna razón, le parecía la de una chica y eso hizo que sus sentidos se enloquecieran y no pudiera pensar con cordura. Naruto se alejó de la boca del pelinegro y fue bajando por su cuello con besos enardecedores que crispó la blanca piel de su jefe.

De pronto sintió una fuerza descomunal ser descargada sobre sí. Naruto cayó al suelo por la fuerza del empuje que realizó Sasuke. Ambos se miraron, uno más molesto que el otro. El pelinegro sólo se levantó y le encaró con firmeza.

— Intenta no pasarte del límite ¿Quieres? – Le dijo, Naruto frunció el ceño –

— ¿Ah sí? ¿Y cuál es el límite? – provocó mientras se levantaba del suelo –

— Cállate. No soy tu juguete, Uzumaki – Aclaró. Tomó su celular y su chaqueta y se dirigió a la puerta, pero se volteó a él para enfrentarle una vez más – Vámonos. Tenemos cosas que hacer aunque Itachi no esté aquí.

— Ah, sí…

El camino se hizo bastante corto gracias al auto de Sasuke. Naruto no sabía que él podía conducir, así que fue una de las cosas por las que más se sorprendió en el día. Durante el transcurso de la tarde, hicieron varias cosas. Sasuke tenía una sesión de fotos de una revista en la que saldría de portada. Para eso debían tomarle la mejor foto con la temática del nuevo hospital de Osaka. Al poco tiempo llegó Itachi, tan apurado como siempre y esperaba que esta sesión de fotos no tardara tanto. Sin embargo, Naruto estuvo en casi toda la sesión quejándose porque aquel reflector no le favorecía al Uchiha y que por favor lo cambiaran, tampoco le gustó el ángulo del que estaban tomándole las fotos o la terrible palidez con la que salía en ellas, se quejó con el encargado diciéndole que quitaran un reflector o dos del lado derecho de su cara porque, según él, Sasuke parecía bastante artificial de alguna forma si no tenía sombras en la cara.

Itachi tuvo que disculparse y les dijo que debían hacerle caso porque él era profesional en el asunto ¿Pero cómo iba a ser profesional en el campo de la fotografía si quiera un poco? Se había graduado hace nada y lo único que tuvo fue suerte para lograr un trabajo tan grande e impresionante. Él todavía era un niño.

Después de su intervención, las fotos salieron increíbles…

El trabajo con Sasuke era duro. Debía conseguir fotos exclusivas con otros artistas y las mejores fotos con los mejores ángulos para publicar en redes sociales y en televisión, tal vez una que otra en su cuarto, como la que se tomaron en su primer día de trabajo. Por otro lado, Itachi estaba, por ahora, especialmente encargado de hacer oficial la noticia de su fotógrafo personal y el nombre Uzumaki Naruto estaba dándole vueltas al internet. Sus fotos se habían convertido en algo viral en las redes sociales, todo gracias al poder de los Uchiha. Es por eso que cuando Naruto revisaba su perfil antes de dormirse, ya tenía el doble de seguidores que en la mañana.

Y pronto cumpliría su objetivo…

Solo le tocaba esperar…

Los días con ellos ni se sentían. Estaba dando su mejor esfuerzo y ponía todo su corazón en cada fotografía que tomaba. Pero ese día no estaba yendo tan bien como los demás. La razón se resumía en un nombre, Sabaku no Gaara. Y no era Gaara quien estaba haciendo las cosas difíciles, más bien era cierto pelinegro caprichoso que se negaba a tomarle la mano para la escena, faltando pocas para terminar. Itachi y Naruto se mantenían al margen de todo, negando con la cabeza cuando Sasuke hacía algo mal. Naruto suspiró estresado, ya no tenía ganas de estar allí. Quería tomarse un café con sus amigos y pasar la tarde de otra forma. Pero no podía.

Necesitaba besar a Sasuke, por muy extraño que se escuchara. Besarle lo calmaba en momentos así. Luego se preguntó si los labios de Gaara sabrían igual o mejor. Se imaginó tocando esos rosados labios con su boca e invadiendo toda su cavidad con su lengua, quería saber cómo se escuchaban sus gemidos o si fuera él quien gemiría, se imaginó esa alborotada cabellera roja entre sus dedos y algo en su estómago le estremeció. Sonrió ladino.

— Quiero probar al pelirrojo…

Sí, lo había dicho. Lo dijo lo suficientemente alto como para que Itachi escuchara y éste le miró desconcertado y admirado por sus palabras, pero luego desvió la mirada un poco nervioso ante el comentario. Nadie puede refrenar la curiosidad humana y mucho menos la de Naruto. Quería algún día comprender su inocencia.

— Olvídalo, Sasuke – Dijo el pelirrojo acercándose a sus productores y le volteó a ver una vez más – Volveré cuando tengas ganas de seguir el rodaje de la película. Tienes mi número.

— Haz lo que quieras – Replicó Sasuke molesto. Observó a Gaara y a sus productores irse. Tenía una cara de asesino. En realidad, no estaba en su mejor momento. Se dirigió a su hermano quien le decía algo al rubio en voz muy bajita y éste se iba antes de que pudiera decir algo –

— Felicidades, Sasuke. Acaban de aplazar el rodaje para la próxima semana – Dijo con fingida amabilidad, aunque su instinto asesino se sentía por todo el lugar. El de los dos. Por eso los Uchiha daban mucho miedo –

— ¿Qué le dijiste a Naruto? – Indagó ignorando el comentario anterior –

— No es importante. Ya volverá.

A menos que al Uzumaki se le ocurriera quedarse. Su tarea era sencilla. Debía ir a buscar al pelirrojo antes de que se fuera y pedirle disculpas por el comportamiento de Sasuke y listo, volvería al estudio. Pero Gaara era un increíble actor a quien respetaba y del cual había visto infinidad de películas, necesitaba una foto con él.

— ¡Disculpa! – Exclamó Naruto deteniendo sus pasos justo antes de que atravesaran la puerta, los tres le voltearon a ver –

— ¿Naruto? – Dijo Gaara y se colocó de frente prestándole atención – ¿Necesitas algo?

— Te estaremos esperando en el auto.

— Que sea rápido ¿Sí? – Aclaró Temari y ambos hermanos se fueron dejando a Gaara solo –

— Yo venía para pedirte disculpas por el comportamiento de Sasuke. Él no ha estado de buenas todo el día y es un niño caprichoso que te odia sin razón y honestamente yo no creo que…

— Está bien – Contestó Gaara con su seriedad habitual – No estoy molesto ni nada. Es muy frustrante pero no dejo que su actitud me afecte. Tampoco es para que vengas tú y te disculpes por él. No debería ser así.

Gaara no tenía máscaras. Jamás vivió bajo engaños y se ganó su propia fama en base a trabajo duro. Por eso Naruto lo admiraba, porque encontró su lugar en el mundo aterrador de la fama sin sonreír demasiado o fingir ser alguien más.

— Me encantaría charlar un rato más, pero mis hermanos me están esperando – Dijo, se acercó a él y le dedicó una sincera sonrisa – Por cierto, felicidades por tu trabajo. Vas a conseguir muchas cosas con esos dos.

Pero si hubiera tenido la oportunidad de elegir seguramente lo hubiera elegido a él. Nunca, jamás en su vida había hablado con tantas estrellas, esos deseos siempre habían quedado en sus sueños y muchas veces se dijo a sí mismo que nunca lo lograría. Pero allí estaba, con una de las personas que más admiraba. Definitivamente debía hacer ese momento perpetuo.

— ¿Quisieras tomarte una foto conmigo? – Preguntó tropezándose con las palabras, recordó de pronto que no eran así las cosas e intentó de nuevo – Ah… gracias por todo. Yo en serio te admiro ¿sabes? Si te vas sin una foto conmigo, no me lo perdonaría. Así que…

— Está bien – Dijo, los ojos de Naruto brillaron. Se acercó a él mientras buscaba la cámara –

— Bien, ¿Listo?

— Sí.

*Flash*

— Muchas gracias – Se inclinó mientras lo veía partir –

No esperaba que ese día tuviera algo bueno y de alguna forma, Itachi había sido la estrella fugaz que le concedió su deseo. Ahora debía volver al estudio y disculparse por la tardanza. Para cuando volvió, Itachi se encontraba hablando con el director de la película y Sasuke estaba viendo por enésima vez su reloj impaciente para irse.

— Lamento la espera – Se había jurado que nada le quitaría la sonrisa de su rostro y más ahora que tenía una foto con una gran persona –

— ¿A dónde fuiste? – Comenzó Sasuke – Te has tardado mucho y tenemos que irnos ya. No tenemos tu tiempo, Uzumaki.

— Lo siento. Estuve hablando con Gaara y yo…

— ¿Qué dices? – Soltó Sasuke, le acuchilló con la mirada y le encaró con rudeza – No tienes nada que hablar con él ¿o sí? ¿Por qué estabas con él? ¿Con qué razón?

— A-Ah, yo sólo quería… – La presión era excesiva. De por sí le dolía la cabeza y con los regaños de Sasuke era peor, ni siquiera le dejaba hablar y si le decía que se tomó una foto con él de seguro explotaría. Su sonrisa se esfumó y bajó la mirada frunciendo el ceño. No quería gritarle, no él, no a su jefe. Quería salvarlo, no condenarlo – Lo lamento, Sasuke. No volverá a pasar – Le dijo con la voz calmada, pero no se detuvo allí –

— ¿No volverá a pasar? ¡Claro que no volverá a pasar porque te prohíbo que vuelvas a hablar con él!

— ¿Qué? – Alzó la mirada indignado, hasta aquí había llegado su cordura – Tú no eres nadie para prohibirme algo. Soy libre de hacer lo que quiera – Habló con firmeza porque no quería gritarle y mucho menos golpearlo –

— Eres empleado y fotógrafo ¡Te prohíbo que tengas una relación con él!

— Qué lástima, no he firmado ningún contrato – Replicó sarcástico, Sasuke se enfureció aún más – Así que sé amable conmigo si no quieres…

— ¡No, no voy a ser amable contigo! – Interrumpió, su mirada se volvió más fría. Observó la reacción de Naruto, sus ojos azules se cristalizaron por el temor y sus manos presionaron con nerviosismo la cámara que permanecía colgada en su cuello. Entonces se dio cuenta y no tuvo piedad cuando lanzó un veneno mortal para Naruto – Bórrala – Le dijo, sus ojos azules se abrieron de par en par, no podía creer que se diera cuenta tan rápido –

— No voy a hacer eso – Su voz era frustrada, sentía como si le estuvieran arrancando una parte del cuerpo, sus fotografías lo eran todo para él y no quería que sus mejores momentos fueran eliminados, era como eliminar una parte de lo que era – No voy…

No era el mejor momento para nadie. Ninguno estaba completamente tranquilo y en ese momento, Sasuke actuó por la furia. Lo vio como en cámara lenta, Naruto sintió un fuerte tirón en el cuello y luego su cámara era arrastrada bruscamente lejos de sí. Intentó recuperarla extendiendo la mano pero fue imposible. El Uchiha la tenía bajo su poder. El corazón de Naruto se aceleró cuando observó a Sasuke alzar la cámara hasta su altura amenazando con tirarla.

Iba a hacerlo…

Él lo sabía…

Pero no quería creerlo…

— ¡Si crees que puedes hacer lo que quieras, entonces vete! – Dijo y no tuvo piedad cuando lanzó la cámara al suelo con todas sus fuerzas y ésta quedó hecha pedazos. Se sintió estúpido cuando vio la expresión del rubio y se odió a sí mismo por sentirse tan aliviado tras haberlo hecho-

Observó los pedazos de su cámara allí, en el suelo, sin vida. Todo por lo que había trabajado reducido a nada. Su hermosa cámara, su hermoso recuerdo de su madre. Todo estaba destruido. No iba a llorar, no en frente de Sasuke. Presionó sus puños y se mordió el labio inferior con furia contenida. Alzó la vista, sus ojos cristalinos sorprendieron a Sasuke, parecían un mar turbulento y él estaba allí reflejado. Jamás se sintió tan culpable por algo.

Iba a decir algo pero para cuando se dio cuenta, la boca de Naruto había llegado a la suya y le había envuelto en un beso que mostraba más tristeza que ira. Sasuke quiso apartarle tomándole de los brazos pero no pudo porque algo en su interior se estremeció al sentir su quijada temblar levemente. Pero debía mantenerse firme, todo lo malo, lo triste, lo de mal gusto, ya estaba hecho. No había marcha atrás. Pero para Naruto, a pesar de estar besando a su veneno, podía sentir como su estómago se calmaba y su mente volvía a serenarse.

Se alejó. El azabache le miró confundido, con el ceño bien fruncido y con esas terribles ganas de disculparse pero que por culpa de su maldito orgullo no podía. Sintió que se acercaba una vez más. Sin embargo, esta vez le susurró algo al oído, algo que nunca le pudo sonar más amargo.

— Por favor… no te enojes…

Entonces se inclinó para recoger los pedazos de su cámara del suelo. Sentía como si estuviera recogiendo su dignidad tras ese terrible ataque de furia. Se inclinó respetuosamente antes de irse y cruzó la puerta con unas horribles ganas de llorar y quejarse de lo miserable que se vuelve la vida.

— ¿Qué fue lo que pasó? – Vociferó Itachi acercándose a su hermano, pero Sasuke no supo qué responderle, tan sólo le miró con su típica actitud de siempre y se fue tomando sus cosas y rogando que mañana fuera un día mejor –

Itachi salió del estudio y tuvo suerte de que Naruto no haya ido tan lejos. Corrió un poco antes de alcanzarlo y le tomó del brazo para llamar su atención.

— Naruto…

— ¿Itachi, necesitas algo? – Su voz era apagada y temía que él pudiera decirle algo malo. Se sentía harto –

— ¿Por qué se pelearon?

— ¿Escuchaste todo?

— Lo suficiente como para saber que Sasuke arruinó todo y que no hay vuelta atrás – Dijo, el rubio bajó la mirada –

— Debo pedirte algo…

— ¿Qué? – Soltó sorprendido ante la mirada apagada del Uzumaki –

— Necesito tiempo. Tal vez una semana o dos. Debo despejar la mente y aclarar todo lo que debo hacer, así que por favor…

No terminó de decirlo cuando Itachi objetó con fuerza que no le iba a dejar renunciar así como si nada, subiendo un poco de tono. Aquello asustó un poco a Naruto pero contuvo sus ganas de salir corriendo a refugiarse al único lugar donde podría estar en paz, los brazos de su padre. Lo pensó pero decidió permanecer allí, enfrentando sus propios problemas con agallas.

— No vas a renunciar ¿Me oyes?

— No quiero renunciar, Itachi. Lo digo en serio. Pero necesito que comprendas que yo no…

— No voy a acceder a tus peticiones, entiéndelo – Aseguró y fue testigo del cambio total en el rostro de Naruto. Le miró furioso, estaba harto de los Uchiha –

— Entonces voy a obligarte – Le dijo frunciendo el ceño y apretando con fuerza los pedazos de su preciada cámara – Itachi, yo en serio necesito este trabajo – Explicó – Pero también necesito mi espacio. Sasuke no puede comprenderlo y no sé qué hacer para calmarlo. Ya no quiero sentir este dolor así que, por favor… comprende…

Tenía que hacerlo. Naruto se había mostrado como un buen empleado a pesar de ser molesto y sinvergüenza todo el día. El único problema tenía nombre y llevaba el mismo apellido, Uchiha Sasuke. Él también quería que su hermanito cambiara de algún modo y algo en los ojos de Naruto le dijo que podía lograrlo.

— Bien…

— Gracias – Dijo en un hilo de voz, hizo una breve reverencia y se fue dejando al Uchiha completamente solo –

Llegó a su casa corriendo. No sabía qué hacer con su cámara y no tenía idea de lo que le diría a su padre cuando la viera. Sólo esperaba que no se molestara como lo habían hecho todos, ese día. Tocó la puerta y su cuerpo comenzó a temblar, se sentía débil por alguna razón y no quería verle la cara a su padre ¿Cómo? Seguramente le diría que renunciara, pero no podía hacerlo.

La puerta se abrió dejando ver a un Minato sonriente adentro. Pero su sonrisa se esfumó rápidamente al ver a su hermoso tesoro al borde de las lágrimas. Odiaba esa expresión en él. Lo odiaba tanto hasta el punto de querer matar a quien le hiciera sufrir de esa forma y entonces observó su cámara y pudo darse cuenta de la gravedad del asunto. Su cámara era como su propia vida. Una vida que jamás regresaría.

Por eso le abrazó…

Le consoló tomándole en sus brazos con fuerza y prestándole el valor que le faltaba para seguir adelante.


Escenas del próximo capítulo…

— Volveré… algún día.
— Es problemático pero, esos dos te están buscando, Naruto.
— ¿Naruto? él es un pervertido.
— Ah ¿Así que tú fuiste el que arruinó la cámara de mi hijo, verdad?
— Gracias, hermosa. Me hacía mucha falta hablar contigo…

Respuestas a Review:

Schinkovinu: Muchas gracias por tu comentario :3 realmente tus ánimos nos han ayudado muchísimo. Espero que sigas leyéndola :D