Y bueno... con la publicación de este cap acaba el "especial triple" xD Ah! y con esto ya estaríamos a mitad de la historia... Así que, ¡Disfruten su lectura!

Disclaimer: Naruto le pertenece a Masashi Kishimoto. La historia sí que es mía :D

ADVERTENCIAS: Esta es una historia YAOI, escrita por y para fujoshis :3


Trabajo 5 "Ese fotógrafo… y su pasado"


La oficina de Minato mantenía un ambiente tenso. Luego de aquella escenita que los Uchiha armaron en la cafetería, Minato decidió que hablarían todos en su oficina para no molestar a los clientes. Naruto estaba molesto con ellos, indignado y sobre todo, sentía como si le hubieran robado algo de sí.

— ¿Entraron a nuestra casa? – Minato lucía indignado y buscó la manera de no golpear a ambos, intentó calmarse, aunque fue en vano –

— Ya sé que estuvo mal, pero debíamos saber algo sobre ti – Comenzó Itachi – Ni siquiera tenemos un contrato y nosotros…

— ¡¿Por qué crees que se los estuve ocultando todo el tiempo, eh?! ¡No es algo de lo que me sienta orgulloso, sabes! – Exclamó Naruto con los brazos abiertos. Itachi bajó la mirada. Volteó a ver a Sasuke quien mantenía un semblante frío todo el tiempo – ¿Y tú? ¿Vas a decirme algo? Creí que tú eras el más prudente pero me equivoqué. No lo eres ¡Ahora lo sabes! ¡¿Estás feliz?!

— No. No lo estoy – Dijo, bajó la mirada – Sé que no debimos hacer eso. También sé que no debimos enterarnos de esto, pero era necesario.

— Iba a decirles a su tiempo.

— Lo sé. Ahora que lo pienso, no me parece correcto lo que hicimos, pero…

— ¡Nada! Podría demandarlos por esto – Habló Minato alzando la voz.

— Lo lamento... – Se sinceró Sasuke.

— No quiero que sientas compasión por mí, Sasuke. Bien, lo descubriste ¿Y qué? Sólo estoy un poco enfermo, lo peor de todo ya pasó. No me volverá a pasar nunca y parte de la razón por la que quería trabajar con ustedes fue para salir de las deudas en las que mi padre se metió cuando estuve en el hospital. Quería ganar más para reponer lo que perdimos en medicinas, hospitales, terapias y demás ¿Lo entienden?

— Sí. Lo entendemos – Comentó Itachi.

— No, yo no lo entiendo – Replicó Sasuke, se levantó de su asiento y encaró a Naruto por primera vez –

— ¿Qué es lo que quieres? – Su voz era apagada, como si suplicara por terminar esto de una vez –

— Si tanto te afecta todo esto ¿Por qué no decirlo antes? – Se burló, y entornó sus ojos hacia él – Yo pude haberte ayudado ¿Sabes? Para eso soy famoso ¿no crees? Para ganarme la simpatía de todos con actos de caridad – Fue casi imperceptible, pero Naruto le miró con decepción –

— yo no quería…

— Tú también te entrometiste en mi vida como nadie más. Entraste a mi casa, te tomaste una foto conmigo, me besaste una y otra vez y no te dije nada ¿Por qué esto debe molestarte ahora?

— Ya no puedo ser indulgente con esto, quiero hacer algo por mí. Por primera vez, quiero sentirme vivo.

— No lo creo. Sigues sintiendo la necesidad de cambiar a las personas, de seguir haciendo todo por los demás. Casi me engañas con tu sonrisa – Dijo molesto, Naruto desvió la mirada –

— No uses mis palabras en mi contra…

— ¿Qué es lo que ocultas?

— ¡Estoy muriendo, Sasuke! – Explotó alzando la voz, con sus ojos llenos de lágrimas. Minato tenía ganas de llorar e Itachi no supo qué hacer en ese momento – ¡En cualquier momento el cáncer puede reaparecer y matarme de una vez por todas!

— ¿Y por eso tomas fotos? ¿Para inmortalizarte en memorias tangibles para los demás?

— ¡Exacto! – Dijo, sonrió con tristeza y las lágrimas se desprendieron de sus ojos – Así es pero… todo esto es tan frustrante…

No hubo ningún empleado que no haya escuchado su conversación. Todos estaban pegados en la puerta escuchando mientras Lee y Sakura se encargaban de la cafetería. Nunca habían escuchado a Naruto tan roto, hecho pedazos. Jamás lo habían escuchado llorar. Esa fue la primera vez que decidieron hacer algo por él, más de lo que él hizo por ellos.

— Vamos – Les dijo Neji. Hinata, Shikamaru, Shino y Kiba se enderezaron – Debemos hablar…

— Estás loco – Le dijo Sasuke a Naruto.

— No quiero escucharlo de ti – Replicó cruzándose de brazos –

— Hasta el día de tu muerte ¿Vas a seguir 'dándolo todo' por los demás?

— Por supuesto, son mis amigos.

— ¿Y dónde quedas tú? Si estás muriendo, ¿Por qué no haces cosas que jamás habías hecho antes? Caminar por la muralla china, bailar, hacer cosas extremas, cantar en un estadio, lo que sea ¿No piensas eso?

— Aunque lo hiciera, no tengo la solvencia económica para hacerlo.

— ¡Para eso trabajas conmigo, idiota! – Sonrió con soberbia y extendió la mano ante Naruto – Déjame ayudarte, si quieres…

No supo cómo reaccionar en ese momento. Tan sólo sintió un impulso más fuerte que él que le decía una y otra vez que cerrara el trato con Sasuke. Que, mientras sea a su lado, podían salir adelante todos juntos. Después de todo, él había dicho que para eso estaba allí ¿Qué más daba? ¿Qué podría perder o salir mal?

— Bien – Dijo y estrechó su mano con sutileza. Dibujó una pequeña sonrisa en su rostro, muy feliz de que hayan terminado en buenos términos – Acepto ser tu fotógrafo – Dijo con la cabeza bien en alto. Minato frotó sus ojos con el brazo para secarse las lágrimas e Itachi se sintió orgulloso de su hermanito –

— De acuerdo. Tengo un trabajo para ti. Ven mañana a mi departamento, a las ocho y no te atrevas a faltar ¿Entiendes?

— Bien, allí estaré.

Salieron de la oficina de Minato dispuestos a irse. Sasuke se sentía extraño, por alguna razón, Naruto le hacía sentir vivo de nuevo, le daba esa curiosidad imparable sobre qué significaba seguir viviendo al máximo… quería ver, todas esas facetas tan frescas y excepcionales de alguien vulnerable y verdadero como él. Tan fascinante y único. No quería perder a alguien así.

Por fin había encontrado una razón para seguir siendo una estrella…

Deseaba ser la luz que guiara a Naruto en medio de la oscuridad…

Salieron del establecimiento, ambos Uchiha con una sonrisa en el rostro. Estaban a punto de subir a su auto pero una voz delicada y suave interrumpió su camino. Ambos voltearon a ver encontrándose con una chica de largos cabellos azulados y ojos color perla, entornando sus ojos hacia ellos con una presencia firme.

— Disculpen – Dijo, Sasuke se detuvo para escucharla –

— ¿Necesitas algo? – sonrió con amabilidad. Su rostro falso enfureció a Hinata –

— Por favor, no vuelvan – Lo dijo con firmeza y autoridad, los otros se sorprendieron. Sasuke frunció el ceño –

— ¿Por qué?

— Si van a seguirle haciendo daño, entonces no vuelvan.

— ¿Hablas de Naruto?

— Naruto-kun es una persona muy importante para todos nosotros. No queremos verlo llorar o arrepentirse de sus acciones. Queremos que siga siendo feliz y alegre con todos. A pesar de las adversidades, debe seguir adelante. Pero si ustedes son su fuente de dolor y amargura, entonces no vuelvan a hablarle – Explicó, Sasuke ni se inmutó, su semblante era apacible y mantenía una sonrisa en su rostro. Se acercó a ella intimidante –

— No tenía idea de cuán egoístas eran los amigos de Naruto. Ahora veo que lo único que buscan es al Naruto que es amable y mantiene el orden entre todos ustedes.

— N-No somos egoístas. Así es Naruto-kun, en realidad…

— ¿No te has dado cuenta de que Naruto siempre está molesto o triste por alguna razón?

— ¿D-De qué hablas? Él no…

— ¡Despierta! – Exclamó, ella se asustó y bajó la mirada. Se dio cuenta que estaba equivocada y que sus palabras tenían toda la razón – Por eso nos utiliza a todos como su juguete anti estrés. Siempre. Todo el tiempo se siente molesto, agobiado, triste y cansado por alguna razón. Déjenlo amar, ser amable y feliz con todos, pero también déjenlo llorar, sufrir, desahogarse o arrepentirse como cualquier otro. Mientras no acepten todas sus caras, no merecen ser llamados sus amigos.

La primera vez que Hinata vio a Sasuke, él ni siquiera se presentó. Sus palabras fueron frías. La intimidó y a todo su grupo. La llamó egoísta y le dejó en claro que no permitiría que más personas lastimaran a Naruto. Sí, la primera vez que Hinata vio a Sasuke, cambió toda su convicción.

[Un día después. Departamento de los Uchiha 7:50 am]

— Si en diez minutos no viene, voy a despedirlo – Dijo Sasuke cruzándose de brazos y sentándose en el sofá. Itachi le miró con preocupación y se sentó a su lado –

— ¿Lo despedirás, a pesar de todo?

— Por supuesto – Dijo con la cabeza bien en alto – y si no viene, jamás volveré a hablarle.

— ¿Estás considerando lo que te dijo aquella chica?

— Claro que no. Pero me sorprendió mucho lo que dijo.

— ¿Te sorprendió?

— Sí, no nos trató como famosos o como personas y mucho menos como sus iguales, nos habló como si fuéramos una amenaza que debe ser eliminada. Me sorprende que, a pesar de no tener nada de poder, se resista y luche con todas sus fuerzas. Es molesto – Explicó, su hermano soltó una risotada sarcástica, él solo le miró –

— Me dan tanta pena – Dijo relajando su cuerpo en el sofá y riéndose excesivamente – Después de todo ellos no tienen poder y tú vas a quitarles lo que tanto aman. Vas a separarlos y tomarlo como propio.

— Si él no se resiste antes…

Naruto tocó la puerta un tanto nervioso. No sabía qué es lo que Sasuke le diría o qué trabajo tenía para él. Simplemente le dijo que fuera a su departamento y allí estaba. Nervioso y sobre todo, tenía un poco de miedo. Las estrellas son tan grandes y aterradoras que juró por su nombre que jamás se convertiría en una de ellas.

Se abrió la puerta dándole paso a Itachi, quien le saludó y lo dejó pasar. Sasuke se levantó del sofá y estrechó la mano de su invitado, mantenía una sonrisa en su rostro y a Naruto le dio muy mala espina. Tanto que tuvo que aguantar las ganas de encogerse sobre sí mismo y huir del lugar.

— Ya estoy aquí ¿Qué querías?

— Tengo un trabajo para ti ¿No te lo dije?

— Aún no estoy seguro de seguir con esto.

— Sé que aceptarás, no hay dudas.

— Estás confiado, no deberías.

— Itachi, ¿Podrías dejarnos a solas un momento? – Le dijo, el mayor sólo asintió y se fue dejando un ambiente más tenso. Ambos se quedaron en silencio durante unos segundos, si Naruto se resignaba y seguía a la defensiva, él se encargaría de hacer que aceptara cambiando su estrategia por una más ofensiva – ¿Qué te pasa? ¿Por qué hablas como si fuera tu enemigo?

— Me enteré de lo que le dijiste a Hinata-chan. Eres de lo peor – Replicó sin retrasar más su furia.

— Lo que le haya dicho o no a ella, no tiene nada que ver con tu trabajo.

— ¡Pero tú…!

— Olvídalo – Interrumpió – Justo ahora te estoy hablando de jefe a empleado, lo que pase con los demás no es mi problema y de todos modos, yo tenía razón.

Sus cejas se estrecharon y sus grandes ojos azules se veían furiosos. Se observaron durante algunos segundos antes de que el rostro de Sasuke se suavizara y e intentara hablarle.

— Bésame…

— ¿Qué? – Sorprendido, dio un paso atrás. Naruto ya no sabía cómo diferenciar las acciones del pelinegro. Lo engañaba tan bien con esa simple expresión de nada en la cara que le era imposible saber si de verdad quería esto o sólo quería jugar con él –

— Estás estresado por alguna razón ¿Cierto? Puedes contármelo o puedes calmarte haciendo lo que siempre haces.

— Entonces prefiero ser una persona normal que nunca conoció a un famoso y que nunca trabajo para uno – Dijo, se dio la vuelta dispuesto a irse – Olvídalo, Sasuke. No haré nada de lo que me pidas.

Sin embargo, sus esfuerzos en irse fueron detenidos completamente por Sasuke. Le tomó del brazo con fuerza y le atrajo hacia sí, sus cuerpos chocaron y el pelinegro se encargó de llevar su rostro a un centímetro lejos del de Naruto. El rubio no se inmutó, por alguna razón, sabía que algo como esto pasaría, si no era él, iba a ser Sasuke quien lo hiciera. Por eso en ese momento sólo le miró fijamente a sus afilados ojos oscuros que ocultaban todo y no mostraban nada.

Sus respiraciones se unieron en una sola y sus labios también. Sasuke besó a Naruto como si necesitara de él. No era común. Sus sentimientos estaban limitados. Podía sentirlo con tan sólo besarlo. Los besos apasionados y tiernos de Sasuke más que eso, eran tristes. Monótonos y sin vida. No podía engañar a Naruto con eso. Era obvio para él que Sasuke jamás había estado enamorado antes o se enamoró pero no pudo ser.

Quería saberlo.

Naruto le tomó de las mejillas profundizando el beso. Sentía su corazón bastante agitado y su estómago yendo a velocidad vértigo. No era diferente para Sasuke. Sentía a Naruto demasiado frágil. Su pequeño cuerpo era delgado y delicado, le encantaba cómo se sentía su cabello rubio entre sus dedos y sus labios eran cálidos y deliciosos.

— Sasuke – Dijo entrecortado. Se alejó de él lo suficiente como para hablar sin dificultad – ¿Qué era ese trabajo que querías que hiciera? – Preguntó, el pelinegro le besó de nuevo antes de acercarse a su oído y susurrarle con la más tierna de las voces –

— Ven conmigo a Estados Unidos.

Y esas palabras hicieron que su corazón diera un vuelco enorme y que sus ojos se abrieran de par en par. Se alejó un poco más y parpadeó varias veces intentando descifrar las consecuencias que su propuesta traería.

— ¿Estados Unidos? – Sonrió frustrado – ¿No a China ni a Europa? ¿Estados Unidos de América?

— Sí.

— ¿Por qué?

— Porque tenemos una invitación para un festival en Estados Unidos y eso significa que debo llevar al fotógrafo que tanto impacto ha causado en internet. Ganaremos mucho dinero gracias a ti ¿No crees que es genial?

— Pues sí, pero… ¿Cuándo nos vamos?

— Ya tengo los pasajes de avión. Tú, Itachi y yo. Pasado mañana.

— ¡¿Pasado mañana?! ¡No inventes, Sasuke! – Soltó exaltado y se apartó de él dando vueltas por toda la sala –

— ¿Cuál es el problema?

— ¡Ese es el problema! ¡No le he dicho a nadie, maldición!

— Ay, por favor – Se quejó poniendo en blanco sus ojos – ¿No crees que ya estás grande como para hacer lo que quieras? Tienes ¿Cuántos? ¿Veinticinco, veintitrés?

— Cumpliré los veintitrés en octubre.

— ¿Ves? Ya tienes potestad para hacer lo que deseas, al menos cuando se trata de tu trabajo. Tu padre debe entenderlo ¿O te preocupa otra cosa?

— No. Tienes razón – Dijo bajando la mirada. Sonrió – ¿Puedo retirarme ahora? Debo avisarles a todos.

— No puedes – Le dijo, Naruto se detuvo en seco y miró al pelinegro confundido –

— ¿Por qué?

— Debemos hacer una cosa antes de viajar.

— ¿Ah sí, el qué? – Indagó Naruto curioso.

— Comprarás una nueva cámara – Dijo, el rubio le miró triste pero rápidamente puso una pequeña sonrisa en su rostro –

— Ah… es verdad.

— Estoy muy arrepentido por lo que hice, así que debo compensártelo.

— ¿Por qué haces tanto por una persona que apenas conoces?

— Porque sé que lo necesitas. Además, no somos tan desconocidos – Dijo, Naruto le miró sin entender – Cualquiera que bese a alguna persona es porque le tiene confianza ¿Verdad? Aunque no estoy muy seguro de tu concepto sobre estas cosas – Sonrió. Naruto también se rio – Al mismo tiempo estos pequeños momentos son los que nos hacen importantes para el otro y son estos momentos los que nos hacen conocernos.

— Aunque yo no sé nada de ti. A parte de que, hace unas semanas no podías besar.

— Sí, muy gracioso.

— Pienso que debería entrometerme en tu vida como tú lo hiciste.

— Claro. Quizá obtengas algunas respuestas. Después de todo, eres lo más cercano a un amigo que tengo.

— Y tú eres lo más cercano a un novio para mí – dijo, comenzó a reírse desmesuradamente. El pelinegro soltó una risita, pero Naruto no sabía sobre el torbellino de emociones que causó en él. Nadie nunca le había dicho algo como eso de forma tan natural. A su lado era como un libro abierto y eso dolía bastante en su corazón. Esperaba que Naruto se diera cuenta de todo antes de que se arrepintiera. Esperaba que su inocencia no lo arruinara todo –

Salieron del departamento y del edificio. Allí estaba Itachi, en el auto, esperando pacientemente por algunas señales de vida de su hermanito. Cuando los vio caminar juntos hasta él, no pudo sentirse más aliviado. No desconfiaba de Sasuke, pero Naruto es como un animal indomable, por eso le parecía imposible.

— Llévanos al centro. Iremos por la cámara.

Había dicho Sasuke con total autoridad. Itachi se molestó con él por tratarlo más como un taxista que cómo su hermano mayor. Ni siquiera le dejó bajar del auto cuando llegaron, parecía como si Sasuke se llevaría a Naruto a una cita bien preparada. Pero lo único que visitarían sería la tienda de electrodomésticos y tecnología moderna más famosa de Japón.

Naruto se dirigió al estante que resguardaba todas las cámaras, desde las más costosas a las más baratas, comenzó a verlas e inspeccionarlas a todas embelesado completamente.

— ¡Esta, esta servirá mejor que la anterior! – Decía mientras daba saltitos emocionado – ¡O mejor esta, tiene mejor resolución y efectos! No sé cuál escoger…

— La que quieras – Dijo mientras observaba a su alrededor cómo varias personas se concentraban y murmuraban sobre ellos. "Fans" pensó y luego recordó lo frustrante que era tratar con sus fanáticos. Aunque le gustaba pasar tiempo con ellos y conocer gente nueva que contaba sobre sus experiencias o emociones que sintieron cuando vieron por primera vez alguna película en la que él salió. Era divertido y ganaba más prestigio por la amabilidad y el carisma –

— No puedo decidirme por una de estas dos – Se quejaba, maldiciendo por lo bajo y pensando cuánto se arrepentiría sino tomaba una buena decisión –

— Entonces llevemos las dos – Le dijo Sasuke tomándole del brazo y llevándole a rastras hasta un encargado que pudiera ayudarles –

— ¡¿L-Las dos?! ¡Pero son carísimas!

— No te preocupes. Es un regalo, después de todo. No te descontaré nada de tu pago.

— ¡Imposible, esto es demasiado!

— Déjame hacer lo que quiera y gastar mi dinero en algo bueno – Dijo y se detuvo cuando encontró a un vendedor – Disculpe, necesitamos comprar algunas cámaras.

— Muy bien, pueden seguirme por aquí y les mostraré algunas opciones – Contestó el empleado con una sonrisa.

— No, llévelo a él. Él le dirá cuáles son las que quiere.

— Me parece perfecto. Sígame por aquí – Señaló el camino y Naruto comenzó a seguirle, volteó a ver a Sasuke mientras caminaba y susurró algo –

— Gracias…

El Uchiha le guiñó el ojo y sonrió de lado con picardía. Naruto se rio y siguió su camino. Aunque algo en el corazón de Sasuke saltaba de emoción cada vez que el rubio le miraba con esos ojos. No tenía idea de qué podría ser, pero dedujo que debía ser porque nunca tuvo un amigo antes. Con todo, estaba más perdido que un pez en el desierto, pues no era amistad lo que sentía. Aunque a él lo tenía sin cuidado.

Naruto observa cómo las fans se acercan a Sasuke y le piden fotos o hablan con él. Se sorprende de la facilidad con la que manejaba todo el asunto. Después de todo, eran personas desconocidas que parecían saber todo de él, pero que él no sabía nada sobre ellas. Lo abrazaban, tomaban su mano, sonreían con él y hasta le daban uno que otro beso en la mejilla. Él era como un imán de chicas y dejarle solo parecía peligroso, al menos eso pensaba.

Cuando hubo elegido las cámaras que él quería, se sintió aliviado. Tenía tiempos de no sentir la misma emoción eligiendo algo o comprando lo que él quisiera sin límite. Su padre estará muy contento cuando las lleve a su casa, pero aún tenía que pensar en cómo le diría que se iba a Estados Unidos por su trabajo. Aunque eso no le podía alegrar más, pues tendría la oportunidad de volver a ver a cierta persona.

Se acercó a Sasuke y les sonrió a las personas que estaban con él y se disculpó por la intromisión. Le dijo que ya había terminado de elegir y ahora fue el Uchiha quien se disculpó con sus fans. Pero debían irse. Se dirigieron al mostrador y pagó con tarjeta de crédito. Tan fácil como presionar un botón. El poder de la fama era espantoso, en su vida Naruto pudo haber comprado algo sin tanto esfuerzo. Era admirable. Salieron de la tienda y ahora se dirigían hacia el estacionamiento donde se encontraba Itachi y mientras caminaban, Sasuke se dio cuenta de algo.

— Pareces bastante feliz.

— ¿Quién no? Tengo un casi novio que es millonario – Bromeó poniendo un poco rojo al pelinegro.

— Detente con eso – Dijo y le dio un codazo. Suspiró – Más bien, parece como si no te importara lo que pasó con tu cámara anterior.

— Bueno, cuando has pasado por situaciones que casi te cuestan la vida, te das cuenta que hay cosas más importantes que las materiales. Sólo importa lo que lograste en las personas con estas cosas o las sonrisas que creaste. Es por eso que me alegra mucho que me lleves a Estados Unidos. Así podré volver a verla.

— ¿"Verla"? – Fue casi imperceptible, pero su corazón se estrujó cuando escuchó aquellas palabras –

— Sí. Podría ver a mi madre y eso sería lo mejor de todo el viaje.

— ¿Tu madre no está con ustedes?

— Sí, pero no es que nos haya dejado solos o algo así. Cuando me diagnosticaron cáncer, hizo todo lo posible para ascender a un puesto mayor en su trabajo y entonces se fue a Estados Unidos para mandarnos el dinero que necesitaba para la medicina y los hospitales. Es mi heroína y le debemos mucho. Sería genial volver a verla.

— Haré que eso pase, lo prometo.

— ¿Qué? No es tu responsabilidad, Sasuke. De todos modos, ya cumplí un año desde que desapareció el cáncer y estoy fuera de peligro. Pero ella nunca volvió después de eso. Tampoco se comunicó con nosotros y cambió su número, así que… no sé nada de ella desde que tenía veinte años – Explicó, Sasuke bajó la mirada y se apresuró para calmarlo – Pero no importa ¿Sí? No te preocupes más.

— Mis padres viven en una de las residencias más costosas de Tokio, con mi dinero. Ellos nunca hicieron nada por mí y el único que me ha ayudado mucho es Itachi. Yo también les debo mucho a ciertas personas y sé lo horrible que se siente cuando no estás con esa persona importante para ti. Por eso quiero ayudarte.

— Siempre tienes una razón para todo ¿No es cierto?

— Sé lo que hago.

— ¿Y quieres construir el hospital sólo por la fama o tienes alguna otra razón?

Ambos se detuvieron. Sasuke sintió como si Naruto hubiera atravesado su corazón con una flecha. Como si hubiera llegado a lo más profundo de todos sus sentimientos más ocultos. Sasuke era para Naruto como un libro abierto, no quería que siguiera viviendo de mentiras. Quería cambiarlo así como lo hizo con todos sus amigos e incluso con su padre.

Poco a poco, tocaría ese corazón.


Escenas del próximo capítulo…

— Ten un buen viaje…
— Resiste, llamaré a emergencias.
— Tengo miedo, Sasuke.
— No te pasará nada, lo prometo.
— Dejo a Naruto en tus manos, confío en ti.