Humana extraña

Ella era una humana extraña que no se daba cuenta de cuan parecidos eran. O eso era lo que pensaba.

Los ideales que cada uno tenían podían diferir enormemente.

Eran enemigos por ser opuestos, por los caminos que tomaron sus vidas y los moldearon de la forma como eran, por ser de distintas especies.

Pero en el fondo ambos tenían una cualidad en común. Un simple detalle que bastó para crear un lazo. Un lazo que nació por una simple coincidencia al tener una persona en común y en más de una ocasión fue suficiente para que terminaran con ellos intercambiando palabras, para permitirle ver hasta qué punto ella poseían la misma virtud.

Ambos eran leales a sus familias. Pero no a aquella a la que estaban unidos por lazos de sangre sino a la que formaron con sus amigos. Amigos a los que ponían por encima de cualquier otra cosa en sus vidas. Una lealtad que estaba por encima de lo esperado por sus respectivas especies y que le demostró cuando eligió confiar en él traicionando a su propio ejército.

Ella era una humana extraña… y el despertar el interés de un vampiro era suficientemente prueba de ello.