Caballero

– Tu arma es de corto alcance mientras que la mía es mejor para ataques a media distancia. – Explicó Shinoa sosteniendo su llave con una mano, mirando a Mikaela quien estaba frente a ella mostrando poco interés en la sección de entrenamiento. Por tal motivo sonrió ampliamente antes de continuar hablando irguiendo su espalda de forma exagerada y extendiendo su mano libre en su dirección con la palma hacia abajo – ¡Eso significa que serás mi caballero!

Un momento de silencio se formó en el cual Mikaela desvió la mirada sin ocultar su ligera molestia. La sesión de entrenamiento acababa de empezar y ya quería que terminarla, sin embargo era un paso necesario. Pronto deberían iniciar los entrenamientos grupales para poder planear su contraataque a los ejércitos tanto de los vampiros como humano. Por ello Shinoa se lo había llevado a un lugar apartado de su campamento para introducirlo a lo que denominaba las bases del trabajo en equipo.

Sin embargo había algo en la situación que le causaba gracia. Empezaba a relajarse tras casi tres meses de convivencia con ese grupo de humanos sin pensar mucho sobre ello y cada vez era más frecuente que se encontraba a sí mismo deseoso de unirse.

Sintiéndose de humor para ello dejó que en su rostro se formara una leve sonrisa, se acercó para tomar su mano mientras se inclinaba colocando la mano sobre su pecho y decir:

– Este caballero acepta su misión.

Con satisfacción observó cómo su gesto inesperado la hizo congelarse dejando escapar una risa nerviosa. Aunque Shinoa no demoró en recuperarse y haciendo aparecer su guadaña dio inició oficialmente a la sesión de entrenamiento.