DECLAIMER: How to your train dragon no me pertenece los derechos se los dejó a sus respectivos autores, DreamWorks o Crecida Cowell.
AVISO: Este fic participa en el Mini-Reto Especial "Hiccup Haddock" del foro La Academia de Dragones.
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Sin duda era increíble
- ¡Otra vez tarde Mi Lady!
- Mejor tarde que nunca - le dijo la rubia mientras le depositaba un tierno beso en la mejilla y se montaba encima de Toothless - te ves cansado ¿estas bien?
- Si, son sólo deberes nocturnos de jefe ¿verdad amigo? - el dragón sacudió su pelaje listo para partir, pero antes asintió con la cabeza a la pregunta.
Astrid entendía perfectamente las responsabilidades de Hiccup, ser jefe no era sencillo: no más vuelos alrededor del archipiélago, no más carreras de dragones, no más entrenar dragones, esta última no era tan pérdida, ya que Hiccup entrenaba dragones todos los días, en teoría el pelirrojo estaba ocupado.
La rubia como buena amiga y prometida estaba dispuesta a ayudarlo, aunque significará menos tiempo juntos y abría seguido así pero la insistencia del castaño, al ver el poco tiempo que pasaba con su rubia y no estar dispuesto a que pasará más, acordaron versé cada semana para un típico vuelo nocturno, una actividad que ambos disfrutaban.
La chica se recostó protectoramente en el hombro del jefe y sus manos se aferraban a su cintura mientras ambos se dejaban llevar por las corrientes de aire. El jinete entrelazó sus dedos con su lady mientras contemplaba la vista del cielo nocturno.
- Eres increíble, un increíble jefe, un increíble jinete, un increíble amigo - le susurro la rubia, no estaba acostumbrada a decir cumplidos.
- Me alegra complacer a mi pueblo - no pudo evitar sonreír por su novia avergonzada, se voltio un poco para verle el rostro descubriendo los hermosos cielos que lo veían con la misma alegría.
Se tomaron un momento para mirarse y romper el hechizo en carcajadas, para su relación no era necesario tantas palabras románticas, eran amigos que se amaban y aunque si jamás fueran pareja, seguirían siendo amigos que se apoyaban en las buenas y en las malas.
- Tal vez deberíamos postergar la boda.
- ¿Por qué piensas eso?- el joven tenía el seño algo fruncido y estaba confundo.
- Tal vez nos estamos precipitando, recién te has convertido en jefe y tu madre recién me esta conociendo. No creó que sea justo para ti darte tantas responsabilidades - concluyó la rubia.
Con la mirada cabizbaja y al ver que Hiccup meditaba su respuesta decidió separarse un poco, se sorprendió que sus manos estaban sujetadas con las de el jinete y sin intención de soltarlas.
- Mi lady, aún qué el mismísimo Drago vuelva montado en otra muerte roja, yo seguiré luchando por darle paz a Berk y a los dragones, porque cada vez que vuelva pueda seguir viendo a mi familia y amigos, pero sobre todo a ti. Por eso quiero quiero que seas mi esposa, para que cuando me valla sepa que me esperas y cuando regrese, tenga una razón para hacerlo.
Una sonrisa, un abrazo, un "esta bien" y un vuelo.
Sin duda Hiccup era increíble.
El cumpleaños de nuestro chico dragón se acerca ¿que le harán en su honor?
