Capítulo 4

Los personajes pertenecen Hajime Isayama, este fanfic fue escrito a modo de homenaje a su trabajo y a los fieles fans de la serie.


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Salieron muy temprano por la madrugada del día siguiente. Aunque Levi había pasado el viaje a las montañas de ida y vuelta por Miaksa se mantuvo en pie sin decir una sola palabra, él y el insomnio eran fieles compañeros.

Aún podían escucharse a los animales nocturnos merodear. El sonido de los grillos y algunas ranas era la música que amenizaba el ambiente. La tensión entre los tres era dura y se podía casi escuchar el corazón de Historia latir desde dentro de su pecho.

La frescura combinada con el rocío calaba un poco, el sol apenas y aparecía en el horizonte para opacar las pequeñas estrellas que se esforzaban por seguir brillando. Mikasa se abrazó a sí misma. El frío terminó en el momento en que pisó la paja del enorme establo, era tan agradable y acogedor ahí dentro que podría quedarse dormida.

—Historia ¿irás montando?—Cuestiono Mikasa echando la silla de montar sobre el lomo de su caballo.

—Echo de menos esa vida de antes—Le sonrió acariciando la cabeza de una hermosa yegua blanca moteada en café claro—De vez en cuando es bueno estirar las piernas además es domingo por la mañana, podemos salir sin que nadie nos vea, los aldeanos suelen despertar tarde.

—Es momento de irnos. La fortaleza final de Asís está alejada. Calculo que llegaremos pasadas las siete de la noche— Anunció Levi echando un brinco a la silla de montar y tomando con firmeza las riendas del caballo.

— ¡Esperen un momento!

Ymir salió de entre las pajas de paja. Su rostro lucía agobiada y debajo de sus ojos aparecían marcadas ojeras. Lentamente se acercó a Historia que la observaba acongojada.

—Historia— Tomó entre sus manos el rostro de la reina— Ten mucho cuidado, no te expongas demasiado. Sabes que Nathen te necesita, y yo también- Besó su frente y le susurro—Te amo.

—Yo también te amo. Cuida bien de Nethan— Besos sus blancas manos y la observó con ternura e infinito amor—Muchas gracias por estar siempre conmigo.

Mikasa desvió la mirada visiblemente apenada. Sabía perfectamente la relación que mantenían ambas pero aun no llegaba a acostumbrase ciento por ciento de ver a dos mujeres formando una relación amorosa.
Por su parte Levi suspiró desesperado desviando la vista al techo. No le molestaba pero tampoco era algo que fuera de su interés, él tenía su propia historia de amor trágico y frustrado como para sentir pena por esa pareja que jamás podría mostrarse ante el mundo como lo que eran. Chasqueo con la lengua dándole la señal al caballo salió del establo sin mirar atrás.

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Los tres fueron a todo galope. En el transcurso de pueblo a pueblo Historia le explicaba a Mikasa los cambios ocurridos en el reino. Esta no paraba de asombrarse de lo mucho que habían cambiado las cosas en solo cinco años. Sin duda alguna Historia había nacido para ser un gran gobernante.

La humanidad disfrutaba de un segundo aire y eso le agradaba, tanto que estaba dispuesta a mantener si era preciso con su vida. Aún más cuando parte de esa humanidad era su Eren, una parte de su corazón aún latía desbocada con el solo recuerdo de su sonrisa o sus ojos.

Pararon alrededor de las cuatro de la tarde para tomar un refrigerio y dar agua a los caballos, no esperaron mucho para seguir el camino aun cuando Historia rogaba a Levi para que tomara un descanso más largo pero este negaba de manera tajante.

Cuando el sol empezaba a ocultarse entre las montañas Levi divisó una enorme silueta.

— ¡Estamos por llegar!— Gritó señalando el lugar—Ese es el fuerte— Tragó saliva al momento que la silueta comenzaba a proyectar su verdadera forma, tal como alguien que ocultaba celosamente su rostro bajo una máscara.

Los caballos se adentraron por el portón principal donde las puertas se encontraban destrozadas. El único recibimiento que tuvieron fueron escombros con un intenso olor a sangre y putrefacción. Las fanfarreas fúnebres fueron el sonido desolador del viento y nada más. Una escena del pasado que se volvía al presente. El terreno era una total carnicería, restos humanos mezclados con trozos de madera y concreto tapizaban el pasto.

—Esto pasó hace cuatro días, sólo pudieron escapar un puñado de soldados— Historia hacía el recuento de los daños—No hemos mandando a ningún grupo de limpieza para no empezar a esparcir el pánico.

— ¿Qué demonios pasó aquí? es como si...— Levi sacó un pañuelo de su bolsillo y cubrió su nariz.

— ¿Es como si los titanes hubieran vuelto?— Completo la rubia.

—Historia, eso no puede ser posible. Ellos, nosotros acabamos con todo eso—Mikasa atravesó su caballo al de su interlocutora. Ante todas pruebas seguía negándose a creer.

— ¿Qué pasó con los soldados sobrevivientes? ¿Te han dado ya su reporte? ¿Qué te han dicho?

Historia bajó la vista apretando los dientes.

—Han vuelto. No hay duda de eso. Yo también he tratado de hacer como si esto fuera un mal sueño, pero por más que me pellizco no logro despertar— Levanto la manga de su vestido mostrando un enorme cardenal.

Mikasa sintió como si su cuerpo de despegara de su alma y esta cayera por un vórtice sin fin. Todo lo sacrificado había sido en vano. Ese sufrimiento había sido gratis, esas muertes, esas separaciones y sobre todo esa soledad.

—No entiendo cómo pudo pasar esto, todos los sueros habían sido destruidos. Los tratados se firmaron, juramos ante nuestros muertos y sus muertos que esto ya había finalizado.

—Sin equipo de maniobras 3D estaban perdidos, incluso las lanzas relámpago de Hanji serían inútiles sin llegar a la nuca— Otra vez estaba ahí el recuerdo de ella, algo en su estomago revoloteo y su corazón empezó a latir mucho más rápido.

—Todas las noches tengo esta misma pesadilla. Oraba para que no volviera a pasar—Mikasa bajó del caballo. Su labio inferior temblaba entre terror y rencor, mordió su lengua para no gritar.

Las lágrimas de ambas mujeres empezaron a brotar sin cesar y en solemnidad mandaron un pensamiento de respeto al cielo.

—No podemos hacer esto solos, necesitamos a todos— Historia secó su cara fuera de todo protocolo con la manga de su fino vestido.

La mirada de Levi se perdió justo en el torso partido de un soldado. Las moscas se posaban sobre los intestinos y veía como el interior de estos se desparramaba en una enorme mancha marrón y verde oscuro que yacía cubierta ya de larvas. Recordó el juramento que había hecho, él debía acabar con todos los titanes.

—Ellos mismos habían recalcado en el tratado de paz el cese definitivo en la fabricación de los equipos de maniobra y la producción de gas para los viejos. Tenían esto planeado desde un inicio— Mikasa colocó la mano sobre el hombro de Levi, al parecer estaba más afectado de lo que aparentaba.

Levi tomó aire.

—Historia, tú sabes dónde se encuentran todos. Necesitamos toda la información que tengas.

Historia sonrió melancólica.

—Sólo falta la información una persona. No entiendo cómo logró que les perdiéramos la pista tan fácilmente.

Ambos la observaron interrogantes.

— ¿Quién?— Preguntó Mikasa desando que era persona no fuera Eren o Armin. Le hacían tanta falta.

— Erwin Smith…

—La pieza más importante pérdida— Lanzó Levi sarcástico—Él es el estratega. En esta o la otra vida siempre será el mismo.

—Al parecer se percató de que alguien le seguía los pasos y desapareció. Es como si la tierra se lo hubiera tragado. Pero no pierdo la fe que en el momento oportuno el destino nos hará encontrarlo una vez más— Historia extrajo de entre sus ropas un viejo pergamino— Aquí están los datos y ubicaciones de todos los que fueron miembros de la tropa.

Levi tomó el pergamino con manos dudosas. Historia se percató de esto y lo observo preocupada.

— ¿Qué es lo que pasa?

—Ellos ya no son soldados, sus recuerdos fueron borrados.

—Necesitamos que Eren haga el intento de regresarlos, tengo la fe de que él podrá hacerlo.

—Vamos a romper su paz…

— ¿Crees que no estoy consciente de eso Levi? Pero esta vez hay más en juego que nuestras vidas. Tal vez ellos ya han formado familias, han tenido hijos— Le temblaba la voz hecha un mar de lágrimas— ¡No podemos dejar que nos arrebaten por lo que hemos luchado tanto! ¡Tal vez tú no lo entiendas!— Se dejó caer de rodillas al suelo cubriendo sus ojos con desesperación.

Mikasa corrió para abrazarla mientras Levi analizaba cada una de las palabras que hace unos instantes salieron de boca de la reina. Algo que proteger, ella se equivocaba por supuesto que él tenía algo que proteger.

—¿A quién piensas buscar primero?

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¡Gracias por leer! Actualización del 12 de marzo del 2016.