Capítulo 5
Los personajes pertenecen Hajime Isayama, este fanfic fue escrito a modo de homenaje a su trabajo y a los fieles fans de la serie, en especial los de la pareja Hanji/Rivaille
A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.
Oscar Wilde
La biblioteca era enorme, los mejores libros siempre estaban en lo más alto de los estantes y para su mala suerte solo podía subir con una escalera.
—Dentro de poco no podre hacer esto—Dijo sentada en la parte alta del estante mientras colocaba la mano en el vientre—Disfruta esto porque es lo más alto a lo que podremos subir.
Se estaba volviendo una costumbre hablar con el ser que crecía en su vientre. Se sentía tan sola cuando no estaba con Armin o Erwin (las únicas personas de las que podía hablar de su estado) que había tenido que empezar a desahogarse con el pequeño feto.
—Espero que los chicos del departamento de investigación estén bien, los echo de menos, sus chistes me hacían el día.
Tomó un par de libros y se puso un pie en el primer barrote de la escalera, pero por un mal cálculo resbalo y cayó del estante. Solo pudo escuchar el azote de los libros contra el piso. Cerró los ojos esperando el golpe cuando un par de afanosos brazos la sostuvieron con fuerza.
—Eres una idiota.
La voz le llegó al corazón como un puñal mientras se aferraba al cuello de la persona.
—Gracias— Bajó de esos brazos.
Levi la observó curioso.
—No luces muy enferma.
—He, ya estoy mejor, fue algo pasajero—Colocó la mano detrás de la cabeza y fingió una sonora risa.
—Eso espero, estas empezando a engordar— Le dijo arrastrando una silla y sentándose de mala gana.
— ¡Que!— Se cubrió rápidamente con la capa ante la mirada de extrañeza de su compañero.
—Por lo visto estando aquí te has dado la buena vida— Señaló una mesa con varios platos con postres a medio terminar, varios de ellos a base de fresas—Pensé que odiabas los frutos del bosque—Tomó una fresa con crema, la observo y la volvió a dejar en el plato—Comiendo en la biblioteca, algo que nunca pensé que harías.
—Tenía un poco de hambre. No quiero sonar grosera pero ¿Qué haces aquí?
—Tengo unas cosas que arreglar y decidí pasar a hacerte una visita.
— ¿Desde cuándo te preocupo tanto?—Colocó algunos libros en la mesa contraria a él.
—Prometimos que seguiríamos siendo compañeros.
—Creo que está bien entonces— Se sentó y comenzó a hojear un libro, tenía que relajar el a ambiente demostrarle que su presencia no la mermaba.
— ¡Demonios! Mírame cuando te hablo—La tomó fuertemente del la muñeca obligándola al encuentro.
— ¡Suéltame enano! como siempre el mal humor domina ese pequeño ser tuyo—Una vez libre la muñeca pasó dolida la mano contraria tratando de mitigar el dolor con pequeños mansajes— ¿No puede pasar un solo momento en el que no te portes tan brusco?—El recuerdo relámpago de una noche hace tres meses le llegó. Sus mejillas se sonrojaron notablemente cosa que a Levi no se le pasó de vista. Sensualmente acero sus labios al odio de la joven que se estremeció de pies a cabeza al sentirlo tan intimo.
—Me estas ocultando algo.
La piel de Hanji se erizo y su corazón aceleró.
—Yo…— "sigamos siendo compañeros" se replicó como campanadas en su cabeza, la sangre le empezó a hervir y sintió un cumulo de molestia en la garganta— ¡No te oculto nada!— Le dio un fuerte manotazo en la nariz.
— ¡Di lo quieras!— Gritó dirigiéndose a la salida mientras colocaba la palma de la mano en la dolida nariz—Estas muy rara. Solo recuerda que no puedes ocultar las cosas por siempre—La fulmino con la mirada y termino por salir de la biblioteca.
—Y ese es tu padre—Susurró tristemente —Espero que no heredes su carácter—Observó su vientre preocupada, no podría oculta su estado por mucho tiempo y menos ahora que Levi estaba tan alterado
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Armin había decidido hablar con el comandante, tenía la fe de que entre ambos podrían logar que la situación de Hanji no se viera tan comprometida, tal vez podrían forjar un plan que ayudaría a su amiga en esa preocupante situación. Aunque siendo francos no podía sacarse de la cabeza la pregunta ¿Quién era el padre?
—Si fuera un poco mayor—Se reprochó en voz baja.
—Armin ¿algo te molesta?— Eren se veía preocupado, su amigo estaba actuando demasiado raro desde hace unas semanas.
—Sí— Sonrió—Solo unas cosas que no me he podido sacar de la cabeza, pero no tienen importancia.
— ¿Sabes que puedes contar conmigo?—Eren le dedicó una de sus mejores sonrisas.
—Gracias —Armin no pudo evitar sentirse miserable al guardarse ese tipo de secretos, Eren era como su hermano y verlo mortificado por su causa no era grato.
—Debo hablar con el comándate Smith.
—Pero debes pedir el permiso del sargento Levi para poder salir del castillo—Eren se levantó alarmado pues conocía de muy buena fuente el tipo de castigos que Levi podía darle a sus desobedientes subordinados.
—No se encuentra—Armin tomó su túnica de la mensa—Yo mismo lo vi esta mañana mientras ensillaba su caballo, y francamente lo que tenga que hablar con el comandante es mucho más importante a lo que ese hombre diga.
Eren se sorprendió por completo, era de las pocas veces que escuchaba de su buen amigo ese tipo de palabras plagadas de agallas.
De parte de Armin, Levi se había ganado por completo su antipatía, sin duda alguna, ambos eran totalmente diferentes. Si bien Levi era un experto en la lucha y maniobra del equipo 3D fallaba en el terreno que Armin dominaba perfectamente, y este era la planeación y el análisis. Más de una vez se habían enfrentado en acaloradas discusiones en los entrenamientos, y las únicas personas con el valor suficiente para interponerse entre ambos eran el comandante Erwin Smith y Hanji Zoe. Frente a Smith el sargento no tenía más que morderse la lengua y cerrar la boca pero, frente a Zoe su igual en rango podía descargar buena parte de sus sarcasmos, burlas y hasta comentarios vulgares, cosa que Armin detestaba terriblemente, y era el motivo por el cual se portaba tan impertinente con su sargento, un terrible circulo vicioso del cual no podía y no quería salir.
El pequeño rubio se puso de pie y salió del comedor donde se encontraba con su amigo, si quería ayudar tenía que movilizarse de una buena vez.
—Tal vez podría—Se tocó la barbilla con la mano— ¡Sí! ¡Eso es! — Corrió en dirección a las caballerizas. Con un fuerte silbido un bello caballo café asomo la cabeza entre la portezuela — Fleming, querido amigo— El caballo grande y fornido había sido un regalo que Hanji le diera después de que su antiguo caballo muriera a manos de la mujer titán. El joven ingles reacciono cuidando y consintiendo de sobre manera a su nuevo compañero, en compensación Fleming era tan leal que podía hacerse morir, si con eso podía salvar la vida de su amo.
—Hoy vamos a salir un momento ¿Estás de acuerdo?—El caballo relincho feliz y una sonrisa se dibujo en el rostro de Armin.
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Erwin Smith paseaba como león enjaulado en su oficina, el día siguiente sería la audiencia de Hanji y eso hacía que se sintiera en una historia de terror. Su impotencia era mucha ¿cómo era posible que esa situación se hubiera tornado tan grave? No quería perder a su mejor investigadora y tampoco sentía correcto pedirle a su amiga que desistiera de la idea de ser madre, pero bueno, no es que ella le hubiera dejado en claro que así lo quería pero de cualquier forma no se sentía cómodo con la idea de plantearle esa posible ¿solución?
Por un momento pensó en su propia familia, siempre había sido tan unida y amorosa. Su padre había sido un rico mercader que había dado a su hijo una vida de lujos y comodidades. Recordaba las pasadas tardes en los bosques donde cazaba al lado del ese buen hombre o las noches contando estrellas, se preguntó ¿Cuándo sería su turno de darle cariño a otro pequeño ser humano? Se estaba haciendo viejo y con ello veía cada vez más lejana la oportunidad de formar una familia.
—Jajaja Erwin, estás loco, olvidas tu posición—Se recrimino a si mismo
Estar en un peligro constante a merced de la muerte por cada segundo no era el mejor campo para casarse y mucho menos engendrar. Solo un loco tendría un hijo en momentos como esos. Se mordió el labio inferior fuertemente al recordar a Hanji.
—Mi pequeña ¿Qué estabas pensando?
Algo que claramente no le importaba era el nombre del padre, era evidente que al no estar compartiendo la aflicción con ella lo hacia un ser al cual no se le deberían tener ningún tipo de consideración, pensar en él era una pérdida de valioso tiempo.
— ¿Cómo alguien puede dejar a su hijo por nacer de esa forma tan cruel?
Que no daría el por tener un recién nacido en sus brazos, por tener un hijo con el cual continuar su legado.
Una vaga idea había rondado su cabeza, tal vez podría ser una locura pero de alguna forma podría sacar a ambos del dilema que enfrentaban.
Un llamado a la puerta lo interrumpió
—Adelante— Gritó desde del escritorio
— ¿Me llamabas Erwin?— El sargento Levi entró despreocupado a la oficina
—Sí, toma asiento.
—Y bien ¿Para qué me quieres?— Le pregunto una vez cómodamente sentado.
El americano se puso de pie, colocó las manos detrás de las caderas y dándole la espalda al francés observó por la ventana.
—Quiero que te hagas cargo de todo mañana, estaré un poco ocupado y no tendré tiempo de revisar los planes del próximo proyecto.
—Está bien—Levi no estaba muy acostumbrado a cuestionar las ordenes de su superior, aunque la curiosidad estaba llamándole fuertemente.
—Levi— Preguntó serio sin darle la cara— ¿Has pensado en que será de ti en algunos años?
—Aparte de matar titanes, no—Respondió seriamente y con la mirada fría.
—Ya veo— Volvió la vista — ¿Acaso no has pensado en la posibilidad de formar una familia?
— ¿Para que sufran el infierno de vivir con la amenaza constante de los titanes? No gracias— su rostro había mutado a sorpresa— ¿Tú sí?
—Te mentiría si te dijera que no— aclaró la garganta— Se que nosotros somos los menos indicados para hablar del futuro pero…— Sus ojos empezaron a reflejar incertidumbre, esto incomodo por completo a Levi, ver a una persona tan segura como Smith sucumbiendo a sentimientos tan mundanos era de temer.
— ¿Seguro que no se te ha pasado la mano con el trabajo?
Rio como loco
—Olvídalo, son cosas mías, aunque pensándolo ¿Qué me dirías si te digo que pienso casarme?
—Que te has vuelto totalmente loco, además ¿con quién te casarías? No existe una mujer lo suficientemente loca en el mundo como para unirse en matrimonio con alguien de la tropa de reconocimiento.
—Podría ser— Sonrió amargamente.
—Bueno, si es todo lo que querías hablar conmigo me retiro— Se pusó de pie— Por cierto ¿Sigues esclavizando a Hanji?
Erwin lo miró nervioso.
— ¿Esclavizado?
—Tenía semanas de no verle la nariz y tú no has dado explicaciones del porque ese confinamiento.
—Eso— Bajó la mirada— ¿Has hablado con ella?
—Estuve hace un instante con ella en la biblioteca, está demasiado rara ¿acaso sabes que está pasando por su deschavetada mente?
—Ella así lo ha querido— Cambió bruscamente de tema— A pedido ese aislamiento.
— ¿Ella ha querido dejar las investigaciones de campo?— Levi se veía muy sorprendido. Se puso de pie inmediatamente — Ahora si pienso que está muy enferma
—No, ella está perfectamente, simplemente se aburrió de todo—Los nervios se comían al pobre comandante.
— ¡No me vengas con esa tontería! Ya sospechaba que tú y ella se traían algo entre manos—Apretó los puños fuertemente— ¿No se supone que somos un equipo? Exijo saber que está pasando—Sus ojos resaltaban por una furia que hace mucho tiempo Erwin no había visto. Resignado suspiro y camino hacia Levi. Tomó sus hombros y en voz baja le dijo:
—Sea lo que tenga que decirte, júrame por tu vida que nos saldrá de esta oficina.
—Te lo juro.
Respiró profundo y camió hacia su escritorio. Tomó asiento y entrecruzó los dedos de ambas manos.
—Hanj tendrá una audiencia el día de mañana, tuve que retirarla de trabajo de campo por orden directa del general Dalliz Zacklay.
— ¿Qué hizo esa loca para poder meterse en tremendo lió? ¿Ocultó información o robó alguna muestra?
Erwin negó con la cabeza.
—Maldita sea ¡dilo de una buena vez! No me gusta jugar a las adivinanzas.
— ¿No puedes imaginar por lo menos algo?
El francés lo amenazó con la mirada.
—Hanji está embarazada, en la audiencia se decidirá el camino a tomar por esto.
Levi lo observó totalmente sorprendiendo ¿así que por eso ambos estaban raros?
—Es por eso que dijiste que planeas casarte—Su voz sonaba con tintura triste, pero trato de regresar inmediatamente a su tono habitual —Tú y ella…—El estomago le dio un vuelco fuerte. Así que era por esto que ella actuaba con él como si nunca hubiera pasado nada, claro ¡de que preocuparse! Si tenía a Erwin calentándole la cama.
—Claro que no— Le respondió Smith con rostro de molestia—Jamás cometería el error de involucrarme con un compañero— Un golpe directo y muy bajo a la hombría del pelinegro.
—Entonces ¿quién es…?— Su mente empezó a formular un montón de preguntas ¿podría ser? ¿Si acaso? ¿Cabe la posibilidad? Regresó a la realidad y esperó que la respuesta de su superior lo sacara de esos dilemas.
—Ella no ha querido decirme quien es el padre de su hijo, y no quiero saberlo—Erwin apretaba fuertemente los dientes —Y es mejor que no lo sepa porque yo mismo mataría a ese idiota.
El desentendimiento de Smith hacia el embarazo de Hanji dejaba claro todo. Sus recuerdos se volvieron tan tormentosos y su cuerpo con una verdadera taquicardia que hacía que las piernas le empezaran a temblar. Estaba claro ahora. Supo entonces que sería padre y se había enterado de una forma tan poco ortodoxa. Otro hombre planeaba hacerse responsable de un acto suyo, odiaba eso, aun más que a los mismos titanes. Tragó saliva lentamente poniéndose de pie y huyendo de la oficina del comandante, dejando a este totalmente confundido y aun más preocupado.
Salió del cuartel a todo galope en su caballo con un destino incierto.
¡Hola a todos! Estoy muy feliz de que sigan aun conmigo ¡Qué rápido se me van los capítulos! Ya vamos en el 5 y siento que los enredos no terminan.
Por fin ya está aquí lo que muchos esperaban, el tan esperado momento en el que el chaparro se entera que será padre. Esperemos que no lo tome tan mal. Les cuanto el pequeño sopiler de que ya tengo escrito el epilogo de esta historia y muero por publicarlo.
Nos vemos en el capítulo 6
"La imaginación son las alas que nos hacen libres"
