Capítulo 10
Tal vez no sea el momento adecuado, puede que yo no sea el indicado, pero hay algo en nosotros que quiero decir; porque hay algo entre nosotros de todos modos, hay algo en nosotros que tengo que hacer, un secreto que te voy a compartir:
Te necesito más que a nada en mi vida. Te quiero más que a nada en mi vida. Te extraño más que a nadie en mi vida. Te quiero más que a nadie en mi vida.
Daft Punk, something about us
Pateó con fuerza la mesa de su habitación arrojando al suelo una caja azul cielo.
¿Por qué no podía alejar de su interior esa sensación tan desagradable?
—¡Primero ese mocoso y luego Erwin!— La sangre le hervía.
Era casi como si cualquier persona en el mundo pudiera hacer sonreír a Hanji, cualquier persona excepto él. Se dejo caer al suelo resignado y se cubrió la cara con ambas manos. No importaba cuanto se reprochara o lo intentara, no podía sacar a esa mujer de su cabeza.
Sabía perfectamente que relacionar sentimientos profundos en un trabajo peligroso no era lo indicado, y mucho menos él era el indicado para ella. Tenía un negro pasado, no importaba cuanto hiciera nada podía cambiar lo que había hecho. Dejó caer por completo su cuerpo en el piso y observo el blanco techo.
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—¡Estás bien!— Grito una joven de corto cabello castaño y anteojos abrazándose fuertemente de él, sus ojos estaban cubiertos de lagrimas.
Volvían de su primera misión, ya seguros dentro de las murallas podían percatarse a ciencia cierta cuantos habían perecido. Rivaille había sido del grupo de la retaguardia y por lo tanto de los últimos en cruzar dentro.
—¡No me toques! Apestas— Le grito apartando el cuerpo de la chica del suyo. Mentía, el olor de ella comparada con el suyo era de fresca brisa de pino. Le había tomado por sorpresa que una persona se preocupara por él, jamás nadie se había alegrado por verlo vivo.
—Disculpa— Ella lo se dio la media vuelta triste y dispuesta a irse.
—¡Zoe!— Gritaron el nombre de la castaña, Rivaille giro los ojos encontrándose con la figura de Erwin Smith.
—¿Estás bien?— Corrió hasta estar frente a ella— Mírate, estas cubierta de sangre y lodo— Saco un pañuelo de su saco y comenzó a restregar el rostro de Hanji.
—Sí, Erwin no te preocupes tanto— Ambos se sonrieron.
Esa escena molesto al francés, camino actuando por casi por instinto entre los dos y separándolos de forma abrupta. Después de muchos años comprendía aquel sentimiento, había aprendió a llamarlo celos.
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Molesto tomo el tintero que había caído al patear la mesa, lo arrojo al techo.
Su primera misión, su primer retorno a las murallas, ese había sido el momento en que había descubierto algo más en Hanji Zoe, algo que siempre había negado y se aferraba a resguardar muy dentro de su alma.
Alguien llamo a la puerta, no respondió.
—Sé que estas ahí entro Rivaille, te vi entrar, abre— Erwin le ordeno del otro lado.
—Vete, no tenemos nada de qué hablar.
—Claro que tenemos de que hablar, no te comportes como un adolescente ¡Abre esa puerta! ¡Es una maldita orden!
—Si tanto te preocupa hablar, abre tú entonces.
Ni el ruido de la puerta siendo destrozada a patadas lo hizo dejar de ver el techo que ahora lucia decorado por un manchón de tinta.
—Todos estos años y aun no has aprendido a que no debes retarme.
—Espero que cambies mi puerta.
—¿Qué has hecho?— Observó el desastre que era la habitación.
—Redecorando ¿Te agrada?
—No juegues conmigo.
Rivaille por fin bajo la mirada, Erwin sintió un escalofrió recorrer su espalda al ver ese par de ojos grises sobre él, había tanto odio, rencor y dolor en ellos.
—No me hables de juegos
—¿Qué es lo que te pasa?
—Tú deberías saberlo.
—No, claro que no, no es mi deber saber tu estado mental.
—¿Y es tu deber correr detrás de Zoe a cada segundo?
—¡Rayos Rivaille! no me vengas con escenas de celos a estas alturas del partido.
—¿Celos? ¿De esa cuatro ojos y tú?
—No ¡qué va! Sientes celos solo hacia mí, Rivaille no me trates como un imbécil. Yo no tengo la culpa de que no tengas la suficiente hombría para aceptar que la quieres— Un fuerte dolor le empezó en la mitad de la cara, el sargento en un arrebato de furia le había propinado un fuerte puñetazo.
—Nadie te dio el derecho de meterte en mi vida.
—¡Me meto porque también está involucrada Zoe!— Un puñetazo al lado contrario.
—¿Por qué tanta preocupación hacia ella? ¿te gus…?— Erwin le dio una patada en el estomaga, sacando todo el aire se sus pulmones— Cuando peleas cegado por la ira te vuelves tan débil como un cachorro. Y no, no tengo ningún otro interés por Zoe que no sea verla feliz y en paz.
—Yo…— empezó a susurrar desde en el piso totalmente adolorido y sofocado—Yo… yo también quiero lo mismo.
—Entonces deja de pórtate como un tonto y dile la verdad. Tú estas enamorado de ella.
—No puedo decirle nada.
—¿Por qué?
—Porque ella ya no siente nada por mí.
—Que sea ella misma quien te lo diga en la cara o ¿le tienes miedo?
Se posiciono en cuclillas a lado del herido, limpio lentamente la sangre que emergía de su boca.
—Tienes mucha suerte, más de la que puedas imaginar. La vida te brinda una mujer maravillosa y un hijo ¿por qué no eres feliz con eso?
Rivaille lo observo extrañado.
—Si tú no haces algo, no me quedara otra cosa más que casarme con ella— Le sonrió bromista ofreciéndole su mano.
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La boda estaba por realizarse ese día, las semanas habían pasado volando y nunca más volvió a saber de Rivaille en su búsqueda, eso le había dado algún tiempo de tranquilidad, por lo menos ya no había tenido que correr a esconderse cada vez que sospechaba que él se encontraba en la cercanía.
—Creo que esta vez me pase, debí traer la ropa la semana pasada— Cargaba un gran canasto lleno de uniformes y sabanas sucias.
—¿Qué crees que estás haciendo?— La voz de Riko la hizo voltear rápidamente.
—Llevo mi ropa a la lavandería ¿Qué otra cosa parece?
—Me refiero a que— señalo el canasto— No deberías cargar cosas tan pesadas en su estado—Le arrebato el canasto— Será mejor que te ayude antes de que cometas otra tontería ¿Qué será de tu bebé cuando nazca? Eres tan descuidada—Adelanto el paso dejando a su amiga totalmente avergonzada— Hoy es el día de tu boda ¿sabes?
—Es verdad, lo había olvidado.
—¿Cómo te sientes?
—¿Cómo se supone que debería sentirme?
—No tengo idea, por eso te pregunto
—Le preguntas a la persona equivocada.
Ambas soltaron tremenda carcajada.
—¡Buenos días señoritas!— Una mujer regordeta y con delantal las saludo— Señoritas Hanji y Brzenska, que sorpresa verlas juntas y tan temprano ¿Qué me traen hoy?
—Pues… mi ropa y sabanas de hace dos semanas.
La mujer le sonrió.
—Señorita Hanji, usted siempre olvida estas cosas ¿Esta semana el sargento Rivaille no le recordó que tenía que venir?
Zoe se quedo seria, era verdad, Rivaille era siempre quien le recordaba todo lo relacionado a su aseo, desde su pelea los que habían tomado ese lugar eran Erwin y Armin, pero estos para desgracia de ella inexplicablemente se habían esfumado, si no fuera por Riko se sentiría fuera del mundo.
—El sargento está ocupado en otras cosas— Respondió Riko dejando en el suelo el canasto y empezando a llenar el formulario de la lavandería.
—Por ahí se rumorea que se va casar.
Hanji se atraganto con su propia saliva, la lavandera le dio un par de palmadas en la espalda.
—Señorita ¿Está bien?
—Sí, no me ponga mucha atención— Le dijo con la piel del rostro totalmente roja.
—Bueno ya que esta aquí señorita Zoe— Salió del cuatro de lavandería una joven mujer de cabello ondulado y negro— ¿Qué sabe acerca de la boda del sargento? ¿Es bonita su novia? No me lo imagino casado con una chica fea. Cielos, que envidia le tengo.
—¿Envidia?— Hanji estaba empezando a ponerse nerviosa ¿Así que hasta ahora nadie fuera del la legión de reconocimiento sabía de su boda?
—¡Claro! Solo imagine tener a un hombre como el sargento Rivaille cuidándola y en su cama.
La cara de Riko se pinto de asco.
—Debe ser muy bueno en la cama, de solo imaginar el guerrero que debe tener entre las piernas— La mujer hablo con total lujuria lo que provoco en las mejillas de Zoe un lindo tono rojo y en Riko uno verde.
—¡Niña! No incomodes a las señoritas con esas cosas.
—Bueno ya, que aguafiestas eres.
—Si nos disculpan tenemos que retirarnos, con su permiso— Riko tomo por la fuerza la mano de Hanji saliendo del lugar.
—¡Cuidado Riko! Me lastimas
—Esa bruja ¿Qué clase de persona puede sentirse sexualmente atraída por esa cosa?
—¡Oye! Eso dolió.
—Entonces ¿Tiene razón esa mocosa y es bueno en la cama?
—¡Cállate Riko!
—¿Su guerrero es tan grande?
—¡Ya basta!
— ¡Oh! vamos, solo un pequeño chisme
— Bueno, dolió bastante, creo que la estatura de un hombre es diferente al tamaño de su...— Bajo la mirada apenada
—Jajajaja si pudieras ver tu cara.
—¡Zoe!
—Hola Erwin.
—Hola Zoe— Movió la cabeza a modo de saludo hacia Riko, que respondió de la misma manera.
Zoe trató de desviar la mirada del par de ojos azules, no lo decía, pero sentía un poco de molestia hacia él, por el hecho de haberse desaparecido. El rubio entendió de inmediato el mensaje.
—Discúlpame, tuve mucho trabajo tratando de arreglar la boda junto con Rivaille.
—Comprendo.
—Toma— Le extendió una caja forrada en blanco.
—¿Qué es esto?
—Tu vestido de novia— Le sonrió
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—Pues es mejor de lo que pensé—Una vez de regreso en la habitación de la científico Riko la ayudaba con el vestido—Te sienta bien, y el vientre no se te nota.
—Lo más probable es de Erwin lo hubiera elegido, dudo mucho que Rivaille se hubiera tomado la molestia— Se observó en el espejo, sin duda alguna había dado un cambio bastante drástico. Su cabello perfectamente acomodado en unas débiles ondas, un poco de maquillaje enmarcaban sus labios y mejillas, tenía puestos ya los guantes y la gargantilla, tanto arreglo y esmero no mermaba la tristeza de sus ojos.
—Tantas molestias para una mentira— Se acomodo el velo.
—¿Estás segura de lo que harás?— La rusa le coloco una mano sobre su hombro desnudo.
—No, pero— Llevó las manos al vientre bajo—No quiero dejar mi trabajo pero, tampoco quiero perder a esta personita. Prefiero mil veces unir mi vida al diablo.
—Una vida puede ser muy larga
—¿Qué importa mi vida si está de por medio la de mi bebé?
—Has cambiado— Le puso una mano en la mejilla— Te admiro mucho, no sé qué haría yo estando en tu lugar.
—Jajaja ni yo sé que estoy haciendo.
Tocaron a la puerta.
—Maldita sea ¿Qué quien es?— La platinada cabeza de la mujer rusa se agito molesta.
—Soy Erwin, solo quiero informales donde será la ceremonia.
—Entra— Le dijo Hanji dándole la espalda a la puerta.
—Perdonen que venga hasta ahora, solo que tuvimos que…— Se quedo totalmente boquiabierto en cuanto Zoe de dio la vuelta, estaba tan hermosa, sintió su corazón acelerar.
—Riko se aproximo violentamente y le cerró la mandíbula de un solo empujón.
—Perdón, es que yo…ehh
—Smith, habla ya— La pequeña mujer estaba totalmente exasperada.
—Las veremos en el salón de ceremonias B, el que está por la fuente de la esparza.
—¿Algo más?— Riko puso los ojos en blanco
—Yo…— Camino hacia Hanji, tomo sus manos entre las propias y bajando su cabeza recargo la frente con la de la novia— Te ves hermosa, no sabes lo mucho que envidió a Rivaille en este momento.
—Gra… gracias— Hanji se sonrojo fuertemente.
—Veras que todo saldrá bien, algún día vas a reír de todo lo malo que pasó— La beso gentilmente en la frente— Las veo en treinta minutos— Salió rápidamente de la habitación.
—¿A este que le pasa?
—No lo sé…
—¡Espera! Olvide mi chaqueta, vuelvo enseguida y salimos.
—Está bien, te espero.
Una vez totalmente sola se dedico a vagar de rincón a rincón, posando la vista de un lado a otro dio con la caja en la que viniera el vestido que usaba, extrañada la levanto al distinguir un pedazo de papel dentro.
—¿Qué es esto?— Una pequeña nota en papel de arroz. Leyó en voz alta:
"No nos conocemos y tal vez jamás lo hagamos. Me presento, soy una vieja costurera con ilusiones rotas.
Elabore este vestido de novia pensando en mi propia boda, pensando en que algún día encontraría al hombre perfecto para hacer mi vida feliz. Muchos hombres desfilaron por mi camino, pero negué a cada uno por cualquier tipo de defecto, no importara lo pequeño que fuera. Para mi desgracia comprendí vieja que el hombre perfecto así como el amor perfecto no existe. La vida está plagada de pruebas y la más grande de ellas es llegar a encontrar a la persona indicada, aceptándola con lo bueno y lo malo.
Jamás tuve hijas, así que entrego este vestido a ti, dulce niña; esperando que tus ilusiones de hagan realidad y con la esperanza de que en aquel hombre bajo y de ceño fruncido encuentres una vida llena de luz y oscuridad, porque no todo es felicidad y son esos momentos negros los que nos hacen disfrutar aun más los iluminados. Has entregado a él algo muy valioso y llevas en tu vientre la prueba de ese amor, que confío sea puro.
Que seas muy feliz mi niña."
Bajo hecha un mar de lágrimas al piso. No merecía llevar ese vestido cargado de ilusiones, no ella, y menos en esa boda que era más que nada un mero pretexto moral. Sin más, se arrancó el vestido del cuerpo y entró desesperada al baño; donde abrió el grifo del agua, dejo que el helado líquido borrara de su rostro todo rastro de maquillaje. Una vez hecha su misión se observo en el espejo, sus ojos hinchados enmarcados en unas oscuras ojeras y su piel rojiza por restriego. Una vez más era ella, la única, la verdadera Hanji Zoe.
—Te prometo ser fuerte, no volveré a llorar— Se limpio las lagrimas restantes con una toalla. Camino decididamente a su armario y saco uno de sus uniformes, se vistió, coloco los lentes en el rostro y salió lentamente del cuarto azotando fuertemente la puerta.
—¡Qué pasó!— Riko se sorprendió al ver a su amiga vestida con el uniforme militar cuando hace unos minutos la había dejado vestida de novia.
—Comprendí, que debo ser yo.
Riko sonrió satisfecha.
—Así se habla.
Ambas caminaron serias al lugar fijado para la boda.
Hola a todos, lamentablemente el sábado no pude actualizar pero aquí estamos. Espero que les gustara este capítulo que para mí hasta ahora es el favorito.
Ya casi llegamos a los 100 reviews, les tengo una gran sorpresa para celebrar.
¡Muchas gracias por leer!
Esta vez decidí poner como inicio una canción que me inspiró, del grupo francés Daft Punk: something about us
La letra original
It might not be the right time
i might not be the right one
but there's something about us i want to say
cause there's something between us anyway
I might not be the right one
it might not be the right time
but there's something about us i've got to do
some kind of secret i will share with you
I need you more than anything in my life
i want you more than anything in my life
i'll miss you more than anyone in my life
i love you more than anyone in my life
