Capítulo 11
La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener.
Gabriel García Márquez
Ajustó una vez más el pañuelo de su cuello y sacudió la chaqueta. Una pesada mano se poso en su pequeño hombro.
—¿Nervios?
—En lo absoluto.
—Hace un momento la vi, luce hermosa— Le sonrió confiado.
—¿Se puso el vestido?— Preguntó arqueando las cejas y tratando de fingir indiferencia en su voz.
—Sí.
—Rivaille suspiró resignado.
—¿Todos listos?— Dalliz Zacklay recorría una silla para tomar lugar en el escritorio que se encontraba en el centro del salón.
—Esperamos a la novia— Erwin desvió la vista a la puerta principal.
—Mujeres, aun el día de su boda aman hacerse esperar.
No eran muchos los invitados, apenan habían sido los miembros de la legión de reconocimiento, un puñado de las tropas estacionarias así como de la policía militar. Rivaille era muy famoso, pero no por eso era una persona sociable, de Hanji todo lo contrario, aunque eran pocos los que sabían que ella sería la novia. La gran mayoría de los que se encontraban ahí iban más que nada alimentados por la curiosidad de conocer a la que había logrado amarrar al sargento Rivaille, el mejor soldado de la humanidad.
—Armin ¿estás seguro de querer ver esto?— Eren encaraba a su rubio amigo que no dejaba de ver de forma triste al francés, él que le robaba su primer amor.
—Sí, es mejor así— Bajo la vista y empezó a jugar con sus manos en un torpe intento por olvidarlo.
La puerta se abrió estrepitosamente, de ella emergió Riko. El murmullo general no se hizo esperar, lo que provoco un enfado tal en la rusa que solo atino a gritar:
—¡No soy yo idiotas!— Caminó furiosa a una silla junto Erwin.
Una tímida Hanji Zoe ingreso al salón, muchos pensaron que la novia vendría detrás de ella, pero se sorprendieron cuando la mujer de lentes cerró la puerta delicadamente, era obvio que nadie más entraría.
—Podemos empezar, la novia ha llegado— Zacklay se puso de pie y saludo con la cabeza a la sargento.
Rivaille volvió la vista para toparse con ella, Erwin no le había mentido, se veía hermosa, era tal vez el hecho de que no la había visto en mucho tiempo, pero, verla parada ahí, con su uniforme y su típica mirada de determinación la hacía ver mil veces mejor que con cualquier fino vestido.
El general les indico a ambos que se acercaran.
—Tengo entendido que ninguno de los dos es creyente de la religión, así que solo haremos el contrato ¿están de acuerdo?
Ambos afirmaron con la cabeza.
—Iniciemos entonces— Saco enérgicamente un viejo y desgastado libro color rojo, pasó sus huesudos dedos de página en página buscando la indicada. Aclaro su garganta indicando a todos los presentes que la ceremonia daría comienzo— Hoy todos estamos reunidos para presenciar el matrimonio del sargento Rivaille de la legión de reconocimiento y la sargento Hanji Zoe, líder del departamento de investigaciones de la legión de reconocimiento.
Hanji y Rivaille habían tomado asiento en dos sillas frente al viejo general, ella nunca se digno a darle una sola mirada a él y el luchaba contra las ganas de verla a los ojos, bajó desganado la vista topándose con el vientre de la que sería su mujer; alcanzó a ver que había empezado a abultarse de forma discreta, subió un poco la mirada y se percato que sus pechos también habían crecido. Los primeros cuatro meses comenzaban a causar estragos.
Comenzó a leer el comandante su aburrido discurso sobre la vida en la milicia, el matrimonio y la familia
— El matrimonio va más allá del contrato legal entre dos individuos, es el vínculo que llevara a la conformación de una familia, piedra angular de la sociedad en que vivimos. Es nuestra obligación como seres humanos es perpetuar nuestra especie, es nuestro deber como soldados atender a las reglas establecías por nuestra monarquía…
Unas horas más pasaron en la que todos los presentes sentían desfallecer, ahora Zoe recordaba por que odiaba tanto las bodas, eran un sinfín de palabrerías aburridas y moralistas, abrumada ahogo un bostezo que le saco una pequeña lagrima.
—Esta llorando— Pensó Armin apretando fuertemente la tela de su pantalón con ambas manos.
—Bien, sea así, espero formen una familia que cumpla con todas las reglas antes mencionadas, ahora por favor, firmen el contrato matrimonial.
La primera en firmar fue Zoe. Erwin, Riko y Armin sintieron que se les iba el alma cuando la vieron dudar unos minutos, al final plasmo su nombre en el trozo de papel. Rivaille firmo rápidamente y sin dudar un segundo
—Las alianzas— Comentó el general.
Ante la fría mirada de Rivaille, Eren se lanzó de su lugar y llevo a donde se encontraban los novios un par de alianzas. Ambos anillos confeccionados en oro blanco y con un gravado que Hanji no se molesto en leer. El teniente se puso de pie y tomó de la mano de su subordinado el pequeño trozo de oro que coloco en el dedo anular de la francesa.
—Con esta alianza como símbolo del infinito, prometo estar a tu lado todos los días de mi vida, para cuidarte, amarte y hacerte feliz, sin importar las circunstancias en las que me encuentre— Rezó Rivaille una vez que Zacklay le indicara el discurso por lo bajo.
Hanji también colocó la alianza en el dedo de su compatriota.
—Con esta alianza como símbolo del infinito, prometo estar a tu lado todos los días de mi vida, para cuidarte, amarte y hacerte feliz, sin importar las circunstancias en las que me encuentre— Una mirada de tristeza de ilumino en sus ojos al decir esas palabras.
Armin sintió como si una lanza atravesara su corazón.
—Y no olviden mis jóvenes soldados: El matrimonio es una barca que lleva a dos personas por un mar tormentoso; si uno de los dos hace algún movimiento brusco, la barca se hunde*— Junto las manos anilladas de los dos sargentos— Por el poder que me confiere el rey, el ejército y la humanidad misma, los declaro marido y mujer.
Hanji bajó la vista
—¿Qué esperas muchacho? Besa a tu esposa— Sonrió feliz el hombre de cabello blanco.
Ante todo pronóstico, Rivaille subió la mano de Hanji a sus labios depositando un breve beso.
Un grito generalizado de alegría escapo de la garganta de la mayoría de los presentes al tiempo que hacían el saludo tan característico de los militares.
—Más te vale que cuides bien de ella— Erwin le tendía la mano a Rivaille— No me hagas tener que golpearte.
El ojigrís solo gruño en respuesta.
—¡Muchas felicidades! Que daría yo por volver a ser tan joven como ustedes— Dot Pixis dio un fuerte golpe en la espalda de Rivaille— Erwin, deberás darles unas largas vacaciones para que tengan una luna de miel decente. Si Rivaille es tan buen amante como asesino de titanes no me sorprendería que en cualquier momento nos comunicaran que esperan familia.
Erwin solo atino a soltar una carcajada nerviosa al tiempo que gran parte de los presentes abandonaban la sala.
—Rivaille, Hanji, me gustaría que sus padrinos firmaran el contrato también— Zacklay apartó con un mano a Pixis.
Hanji levantó seriamente la mano, poco tiempo después la carta compromiso de los padrinos tenía dibujada una firma de parte de Riko, Erwin, Eren y Armin. Solo Mikasa y Eren se percataron cuando Armin dejaba el salón después de escribir su nombre, no soportaba estar mucho tiempo en la misma habitación que el sargento Rivaille.
—¿Qué ha sido ese teatro de la carta esa?— Pixis trataba de leer el documento que Zacklay aparto de inmediato.
—Solo un comprobante, nada del otro mundo.
Pixis le dedicó una sonrisa de complicidad a Riko, esta solo acepto con la cabeza.
—Bien entonces ¡creo que es hora de celebrar! He pedido a algunos de mis muchachos que lleven cinco cajas de mi mejor vino a la celebración.
—Disculpe, comandante Pixis pero, no creo que haya alguna celebración, debió haberse equivocado— Hanji se abrió paso entre su rusa amiga.
—¿Pero cómo? Cuando se nos informó de la ceremonia también de nos indico de una celebración en el cuartel de investigaciones.
—Es verdad— Rivaille tomó a Hanji de la mano y la llevo a un rincón del lugar— Como pasaste todo este tiempo huyendo no te pude informar de eso, se hará una pequeña celebración. Tenemos que hacer esto lo más creíble posible, aun después de la boda estaremos bajo vigilancia.
Lo último se lo susurro muy despacio. Los ojos de ella se abrieron totalmente sorprendidos, había pensado con esa simple boda todo estaría resuelto
—Tú y yo tenemos mucho de qué hablar aun— Rivaille soltó la mano de Hanji despacio.
—¡Hey! Sabemos que están recién casados y quieren tiempo a solas pero, los invitados queremos celebrar, ya tendrán su privacidad durante la noche de bodas— Pixis se veía muy inquieto.
—En un momento comandante— Rivaille tomo nuevamente la mano de Hanji, pero al instante sintió como un par de uñas penetraban su piel.
—Lo siento goblin, pero la novia llegara conmigo, tenemos algunas cosas que hacer antes de llegar a esa improvisada fiesta— Riko apartaba el contacto entre ambos de forma violenta, con la mano restante jalo a Zoe hacia su lado.
—Ella es mi esposa
—Y ella es mi amiga
—¡Un momento!— Grito Hanji apartándose también de Riko— ¿No se supone que aun tengo albedrío? Yo decido con quien voy, dejen de pelear por mi— Un agudo dolor invadió su cabeza— Por favor Rivaille, te prometo que llegare en un momento, no me siento bien y me gustaría descansar un poco.
—Está bien, haz lo que quieras— El hombre salió de la habitación seguido por Eren y Mikasa.
—¿Estarás bien?— Erwin se acerco a su amiga
—Sí, solo iré por algún remedio para el dolor de cabeza
—Yo iré con ella— Confirmo Riko con semblante satisfecho.
—Las veremos en media hora entonces.
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La celebración se realizaría en el csatillo del cuartel general de investigaciones. El sargento había suspendido los duros entrenamientos para que los reclutas se encargaran de la limpieza. Ninguna de las nuevas integrantes del equipo Rivaille era la expresión pura de la feminidad (Mikasa/Sasha) así que Eren y Jean habían tomado a regañadientes el mando de la decoración, eso de la mano de las pocas sobrevivientes que quedaban en la legión de reconocimiento. Cubrieron el castillo con frescas flores color blanco, azucenas, rosas, azares y algunas otras. Mientras que de las mesas de madera designadas a los invitados colgaban suntuosos moños de raso y guirnaldas de las mesas descansaban dorados candelabros con velas que despedían un agradable olor avainillado. Todos se habían esforzado mucho para hacer ese día un poco más llevadero para Zoe.
—¡Vaya! Se han tomado tantas molestias para esta farsa— Riko caminaba detrás de Hanji observando curiosa un camino de velas que las guiaba al patio del castillo — Han hecho maravillas de este derruido lugar en tan poco tiempo.
—Cuando acabemos con los titanes Erwin puede utilizar a la tropa para organizar eventos sociales— Bromeo de forma sarcástica Hanji, no estaba ni mínimamente emocionada.
—¿No crees que les parecerá extraño que el novio haya llegado sin la novia?
—Tal vez, pero eso no me importa, mientas más tiempo pase alejada de ese idiota estaré mejor— Acarició nerviosa la alianza sombre su dedo.
Ambas tomaron su tiempo para llegar al sito designado. Riko ardía en ansias por ver la cara que pondría Rivaille al ver llegar a su flamante esposa más de dos horas tarde a lo acordado. La horrible espera había valido la pena, sentado en la mesa principal se encontraba el sargento con rostro de pocos amigos, el único que se atrevía a dirigirle palabas de aliento era el pobre Erwin.
—¡Por fin llegas! ¿Pero qué diablos te has creído Zoe?— El francés corrió apenas había divisado el alborotado peinado de la castaña — ¡Dos horas! ¡Dos malditas horas!
—No exageres enano, al final aquí estoy— Camino hacia la mesa que el hombre había dejado.
—Jajajajajaja — Rio Riko sonoramente haciendo que Rivaille la fulminara inmediatamente con la mirada.
—¡Ah! Riko creo que te has confundido. Las rameras trabajan en la zona roja de ciudad central, me temo que eso queda lejos de aquí.
—Perdona— Dibujo una sínica sonrisa y fingió voz de preocupación— Este es mi primer día, pero como tú ya tienes más experiencia en la zona ¿no podrías darme indicaciones de cómo llegar al mejor prostíbulo?
Una tremenda guerra de dimes y diretes estaba por desatarse, pero la oportuna intervención de alguien calmo las aguas.
—¡Hey!— Silbó fuertemente Smith— Ustedes dos ya tendrán tiempo de ofenderse lo que quieran después, traten de comportarse, este no es el lugar ni el momento.
Ambos se observaron con profundo odio y siguieron al alto comandante a la mesa en donde Hanji recibía las felicitaciones de su grupo de investigaciones.
—Señora, estoy muy feliz por usted— Un joven de cabello platinado tomaba cariñosamente la mano de la mujer— No tenía ni la más remota idea de que usted y el sargento Rivaille…— El chico no continuo pues una joven de cabello trenzado lo tomaba del hombro haciéndolo voltear hacia la dirección en donde el sargento había tomado lugar.
—Les deseamos lo mejor— Gritó nerviosa la de la trenza jalando al rubio y dando orden de retirada al resto de sus compañeros.
—Gracias Ione— Hanji observo furiosa el motivo de la aterrada huida.
La celebración fue muy bien recibida por todos los militares, todo se extendió hasta muy entrada la noche que fue cuando Zoe comenzó a sentirse un poco mareada y anunció su retirada.
—Riko, por favor dile a Erwin que me siento un poco cansada, quiero retirarme un momento.
—Creo que te han designado la habitación de Rivaille
Hanji movió los labios en expresión de disgusto.
—Es mejor que nada, no creo que a esta hora sea indicado regresar al cuartel general.
—Bien
—Solo atranca bien la puerta
—Pensaba justamente lo mismo— Una sonrisa diabólica brillo en los rostros de ambas mujeres.
Hanji se puso de pie e ingreso rápido al castillo, deseaba tanto dormir en una cómoda cama. Momentos después llegaron Erwin y Rivaille.
—¿Dónde está Hanji?— Preguntó el hombre rubio.
—Se retiro a dormir, dijo que no se sentía bien— Dio un largo trago al vaso de vino que bebía junto a su jefe.
—Voy a verla
Rivaille lo jalo de la solapa de la chaqueta.
—Espera, yo iré, después de todo ella es ahora mi responsabilidad.
Erwin sonrío.
—Te la encargo mucho entonces.
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Hanji llevaba un rato pérdida, generalmente se guiaba por el sonido de los soldados en las habitaciones pero, esa noche todos disfrutaban de la fiesta que se realizaba en el patio.
—Si no me apuro Rivaille me ganara la habitación y hoy no ardo en ganas de dormir acompañada.
Dio vuelta izquierda y vio un oscuro pasillo, tomo una de las antorchas que colgaba del muro y penetro en la oscuridad, repentinamente sintió como alguien se prendía de su cintura.
—¡Ah!— Grito aterrada dejando caer la antorcha
—Señora Hanji, no se asuste soy yo, Armin— El rubio se negaba a romper el contacto tan intimo.
—Santo cielos Armin, me has metido un buen susto— Le dijo sin voltear la vista.
—Lo lamento— Se soltó de ella y tomando su mano la llevo hacia la luz— ¿está perdida?
—Sí, estoy buscando la habitación de Riva….
—La habitación del sargento Rivaille, su esposo— La miró directo a los ojos totalmente dolido.
—Perdón Armin, no debí decírtelo así
—No importa, al final es la verdad, no me dijo una mentira. Es por aquí, yo la llevare.
Ambos caminaron en silencio.
—Es esa— Señalo con una mano la última puerta de un corredor.
—¡Mira! Hay un paquete ahí afuera— Camino a la puerta.
—Debe ser un regalo— Camino hacia ella.
—Sí, dice: "Para Zoe Hanji"— La científico se inclino para tomar el paquete, en un rápido movimiento Armin también bajo y capturo sus labios. Un breve momento duro aquel beso que para Armin significaba tanto.
—Armin…— Hanji se incorporo rápidamente aferrando el paquete a su pecho.
—No diga nada, solo déjeme disfrutar el momento— El joven bajo la vista, su rubio cabello cubría sus ojos.
—Pero… — El chico ni aguanto más la vergüenza y se echo a correr.
Hanji abrió rápidamente la puerta y entro a la habitación. Se recargo nerviosa en la puerta. Camino rápido a la cama y se dejo caer.
—La alomada huele a Rivaille— Dijo arrojándola a una esquina. En un pasado muy lejano hubiera atesorado aquel objeto pero, en ese momento lo único que quería era mantener el recuerdo del hombre lejos de ella
Para tratar de calmar su alma decido desenvolver el paquete, quedo completamente el shock al ver el contenido. Un conjunto de lencería muy provocativo y vulgar.
—¡Qué es esto!— Grito arrojando el contenido del paquete a la cama—esto es una broma de muy mal gusto. Se puso de pie molesta y entro al baño a lavarse la cara.
Lentamente la puerta se abrió, Hanji había olvidado cerrar por dentro dejando entrar a un sargento Rivaille con cejo demasiado fruncido para su estado natural. Lo primo que alcanzo a ver fue el conjunto de lencería sobre su blanca cama. Extrañado lo tomo con una mano y lo analizo. Zoe salió del baño cubierta solo por su típica blusa y una pataleta negra.
—¿Qué haces aquí?— El rostro de la mujer despedía seriedad y un toque de molestia.
—Es mi habitación— Le respondió sin despegar la vista del transparente corsé que llevaba en la mano. Si querías noche de bodas me lo hubieras dicho antes— Sonrió sarcástico.
—Deja eso— Le arrebato el objeto— ¿Eso fue una broma tuya?
—Claro que no— Le dio la espalda cruzando los brazos— ¿Cómo saber que no eres tú quien quiere pasar la noche conmigo?
—¡En mi vida vuelvo a meterme a tu cama!— Gritó apretando los puños— Ese tipo de ropa tan vulgar solo al pudo elegir un hombre, y aquí al púnico que veo interesado eres tú.
—Me alagas, pero, querida, tu cama ya está llena ¿No te basta y te sobra con Erwin y el idiota de Arlet? Que por cierto que tiernos se veían besándose hace un rato. Veo porque yo no entro en tu lista. No me llegaría a sorprender que ese niño que llevas en el vientre resultara rubi…— Rivaille no termino su oración, Hanji le había propinado una fuerte bofetada en la mejilla derecha.
—Escúchame bien, solo lo diré una vez, me das asco. No quiero que te me vuelvas a acercar nunca más.
Rivaille comprendió tarde el impacto de sus palabras. Vio reflejado en los ojos de Zoe un inmenso dolor, él lo había provocado, cuando hace unas horas había jurado hacerla feliz, no había pasado ni un día y ya había faltado a su promesa.
—Yo… Zoe discúlpame— Trato de tomar la mano de ella pero esta fue más rápida y la saco de su alcance.
—Me gustaría que tuvieras voz de profeta, me gustaría tanto que mi hijo se pareciera más a Erwin o Armin, es una verdadera lástima que no sea así.
Se inclino rápidamente, tomo su pantalón y botas del piso, sin una sola lágrima salió de la habitación.
Bien, ya se me hacia eterno no terminar de escribir este capítulo, más que nada porque hace poco decidí meter los últimos párrafos. Se me puso la piel de gallina mientras tecleaba esa escena.
Muchas gracias por todo el apoyo a los chicos del grupo de facebook Levi/Hanji al igual que a los chicos de aquí de fanfiction , por ustedes me mantengo aun sobre el proyecto. Perdonen la demora, tuve tarea algo pesada.
¡Gracias por leer! Nos vemos la otra semana.
*Frase original de León Tolstói (es la segunda vez que meto algo de él, pero es que amo mucho su obra Guerra y paz, de las recomiendo mucho, es algo larga pero no se van arrepentir y van aprender más ese bello país que es Rusia)
Ya casi nos llegan los 100 reviews y con ello la sorpresa que les tengo guardada.
