Capítulo 13

Los errores tienen casi siempre un carácter sagrado. Nunca intentéis corregirlos. Al contrario: lo que procede es racionalizarlos, compenetrarse con aquellos integralmente. Después, os será posible subliminarlos.

Salvador Dalí.


El camino del amor nunca está claro, está lleno de intrigas, miedos y sobre todo confusiones.
Puedes tomar una semilla de algún saco que tenga escrito en un letrero "manzanas", plantar la semilla y esperar que brote un manzano, pero aun así puede que la semilla no fuera de un árbol de manzanas.

—Rivaille, Rivaille— Hanji jalaba fuertemente de las sabanas que cubrían cálidamente el pequeño cuerpo de su compatriota.

—Mmm…— Se giró cubriéndose la cara con una almohada.

—Vamos Rivaille, por favor despierta.

— ¿Qué quieres cuatro ojos? ¿Qué acaso perdiste sus lentes y no eres capaz de ver que intento dormir?

—Lo sé pequeñín pero, hay algo importante que tenemos que hacer.

— ¿Qué hora es?

—Las tres de la mañana.

— ¡Las tres!—Tomo furioso una de sus almohadas y la arrojo al rostro de su esposa.

— ¡Ten cuidado!

—Largo— Le gritó sentándose en la cama y señalando la salida de su habitación.

—Oh por favor, no seas un niño.

— ¿Qué puede ser tan importante como para despertarme tan temprano en lunes?

Ella sonrió radiantemente.

—Nuestro hijo.

.

.

Rivaille se había sentado junto a Hanji en la biblioteca, esta se encontraba totalmente iluminada por velas ya que el sol aun no se había alzado en el cielo.

Llevaban ya un par de horas entre el revoltijo de libros a petición de ella, pues quería elegir el nombre para su hijo antes que algo más pasara. Vivir en un limbo entre la vida y al muerte no daba una prorroga muy grande para planear una vida.

—Mmm ¿Qué te parece Ilse si es niña?

— ¿Por la del diario? No me gusta.

—Rivaille, te has negado a cada nombre que te doy, a este paso le pondremos Rivaille si es niño o niña.

—Por mi esta bien—Una sonrisa socarrona se dibujo en sus labios.

— ¡Ningún hijo mío llevara el nombre de Rivaille mientras viva!

—Si tienes algunas quejas sobre mi nombre ¡adelante! ¡Las escucho!

— ¡Es horrible!

—Como si tu nombre fuera hermoso.

—Hoy estas de un humor tan detestable—Se dio la vuelta cursando los brazos molesta.

— ¿Yo soy el del humor detestable? ¿Acaso yo te saque de tu cama a las tres de la mañana solo para venir a elegir un simple nombre?

—Un simple nombre ¡Un simple nombre! ¡Es el nombre que llevara nuestro hijo!

Él la observo divertido, no entendía como una mujer tan inteligente podía llegar a comportarse tan inmaduramente, claro, era obvio que fingía. Amaba con pasión aquellos pequeños momentos en los que podían volver a tratarse como siempre, con peleas de infantes e insultos bobos. Aquella noche después de la lluvia bajo el jardín de los caídos no estaba totalmente seguro de que sentía por ella, se llegó a recriminar por haber caído en la tentación de la carne con una mujer enamorada, pero ahora después del tiempo que habían permanecido distanciados estaba seguro de querer pasar el tiempo junto a ella, no importara si eran días, semanas o años.

—Hanji, no debes tomarte tan apecho esto— Sonrió de medio lado provocando un sonrojo en ella, amaba esa sonrisa tan sínica.

Hanji no quería admitir el hecho de que extrañaba a Rivaille, él había tenido que tomar el trabajo de ambos a cuestas, de por si era complicado trabajar sin Mike, con Hanji fuera de la jugada era aun más difícil sacar las cosas a tiempo.

—Perdóname, solo quería un poco de realidad— Suspiro quitándose la caperuza de los hombros— Erwin me mantiene alejada de todo, solo quería la compañía de alguien que no me trate como si fuera de cristal.

Rivaille le acerco una mano y coloco unos mechones de cabello café detrás de la oreja.

—Esto es cada vez más complicado para ti ¿verdad?

—No estoy enferma, no estoy a punto de morir, no estoy débil, solo voy a tener un hijo, eso no me hace menos eficaz— Cerró el libro que tenía en las manos y se puso de pie — Moblit me pidió ir hoy a comprar comestibles con él ¿te veré en la noche?—Preguntó con despojos de suplica.

—Hare todo lo posible por terminar antes el trabajo.

—Gracias— Sonrió alegre cerrando la puerta tras si.

Rivaille observó el libro que ella cerrara hace unos instantes, salió del lugar con aquello en las manos.

.

.

Todos los días se habían hecho grises, el amable recuerdo que esa cálida sonrisa le había dejado una espina en el corazón, que día a día penetraba más.

Sus cansados ojos no dejaban de recorrer aquellas marrones chaquetas, ella tenía una igual, tatuado en la espalda y pecho un bello par de alas. Ahora debía tener unas alas reales, cubiertas de blancas y suaves plumas.

—Buenos días señor Ral— Saludo uno de aquellos soldados, que justo antes estaba comprando una canasta con vegetales.

—Buenos días Hannes ¿Qué lo trae por aquí a estas horas?

—Nos dieron un par de días libres, pronto nos mandaran a una inspección minuciosa al lado sur de la muralla, tal vez demoremos una semana en regresar, así que mi esposa aprovecho para mandarme de compras—Sonrió levantando la canasta llena de vegetales y una bolsa cargada de pan.

—Las mujeres nunca pierden la oportunidad de llenarnos de encargos.

—Disculpe—El militar dejo los comestibles en el suelo y recargo una mano en el hombro del hombre—No había tenido el tiempo de darle el pésame. No puedo ni imaginarme lo terrible que habrá sido para usted perder a su hija.

—Mi dulce Petra— Susurró con voz quebrada sacando rápidamente un pañuelo para enjuagar sus gruesas lagrimas.

—Perdone, no era mi intención recordarle tiempos malos— Hannes se regaño mentalmente buscando buenas palabras de aliento.

—Ella tenía toda una vida por delante, se iba a casar, tendría hijos, jugaría con sus nietos y moriría de anciana en una cama.

Hannes le dio un par de palmadas en la espalda

—Está bien, si quiere desahogarse puede hacerlo, es justo que un hombre llore por la pérdida de un hijo.

—"El no la cuido suficiente"— Pensó el padre de Petra cambiando su mirada de dolor a una de gran rencor.

—Siempre es tan duro perder una vida tan joven, más aun la de una bella chica como lo era su Petra, una excelente hija y una de las mejores soldados que he conocido, tanto así que el sargento Rivaille la eligió para su tropa.

—Pare, no debe decirme más, ella es ahora un bello ángel que cuida de mi desde el cielo. Se gano sus alas.

—No hay duda de eso.

El viejo Ral no podía superar la muerte de su hija, le era tan complicado seguir adelante ¿cómo era posible que Petra hubiera muerto estando al cuidado del mejor soldado de la humanidad? El sargento Rivaille le había fallado a él y sobre todo a ella. Sus ojos examinaron aquel viejo mercado. Nunca más la vería pasear por ahí y jamás volvería por las mañanas a llevarle el almuerzo. Petra no había regresado de su última misión, pero él sí y eso hacia crecer en el interior del viejo padre un rencor incontrolable.

— ¡Moblit ! ¡Señora Hanji!— Gritó el hombre rubio al ver llegar al par de científicos— ¿Tan temprano por el mercado?

El señor Ral salió por completo de sus pensamientos para posar su vista en el joven de cabello rubio oscuro y la mujer de achocolatado cabello alborotado.

—Sí Hannes, Mobilt me obligo a salir a hacer unas compras, dice que en mi estado debo alimentarme mejor— La mujer le dedico una mirada de furia a su acompañante.

—Señora Hanji, ya le dije que los bollos de crema y las tartas de nuez no son de alto valor nutricional— Mobilt le regreso una mirada de reclamo.

Hanji Zoe pasaba ya por el quinto mes de su embarazo, era difícil ocultar su estado y mucho menos sencillo fue acallar los rumores que se habían desatado. Ya era prácticamente del dominio popular de la milicia que la jefa del departamento de investigaciones se encontraba en feliz espera.

—Señora ¿no puede comprender que debe cuidarse y cuidar a su bebe? Si el señor Ri…

— ¡Oh! ¿Está embarazada?—El señor Ral esbozó una sonrisa— Es difícil ver en estos tiempos mujeres embarazadas y mucho más que sean militares, usted debe ser una personaje importante.

—He, bueno yo— Se sonrojo—Tuve algunos problemas es cierto, pero con la ayuda de unos buenos amigos pude salir adelante.

—Hanji, Mobilt, permítanme presentarles al padre de…

— ¡Hanji!— Una voz masculina gritó el nombre de la joven.

— Erwin, hola— Zoe alzó la mano alegremente.

— ¡Comandante!— Saludaron militarmente Mobilt y Hannes al unísono.

—Termine mi trabajo antes y decidí acompañarlos de compras.

— Qué bueno—La mujer velozmente arrebato de las manos de Moblit la pesada canasta de las compras— Aun nos falta visitar un par de lugares más.

— ¿No es mucha comida?— Erwin sintió el gran peso que se acumulaba en sus brazos.

—Nunca es demasiado, la señora Hanji tiene que alimentarse por dos—Moblit cerró los ojos resignado— Aun debemos comprar un poco de carne, leche y pescado.

—Está bien—Erwin le sonrió a ambos—Hannes, señor, con permiso.

Los científicos se despidieron con un gesto de la cabeza y estaban a punto de darse la vuelta para seguir al alto rubio cuando el señor Ral le pidió a Hanji que se acercara a él.

—Tenga— Le entrego una roja manzana— Mis manzanas siempre son de lo mejor, cuando quiera un poco de fruta fresca puede venir cuando quiera a mi puesto— Ambos se sonrieron cálidamente.

—Gracias— Hanji tomó la manzana y corrió hasta encontrarse con los otros dos.

—Ese hombre debe ser muy afortunado.

— ¿Quién?

—El comandante, debe estar muy ilusionado por que su familia crezca rápido.

Hannes arqueo la cejas contrariado.

— ¿A qué te refieres?

—La señorita Hanji y el deben estar muy felices.

—Pero qué tontería dices ¡Hanji y el comandante Smith no están casados!

— ¡Los comandantes pueden embarazar mujeres así como así!—Una cara de espanto se plasmo en el rostro del viejo Ral.

—Jajajajaja para nada, el padre del hijo de Hanji es otro y sí se caso con ella.

— ¿El muchacho que venía con ella?

—Jajajaja claro que no.

Ral no parecía divertido con la burla y Hannes se percato de ello.

—El esposo de Hanji y el padre de su hijo es el sargento Rivaille.

.

.

—Oh por favor, no me afectarían unos cuantos dulces— Los brillantes ojos de Hanji se iluminaron al pasar justo frente una pastelería.

—Señora, no puede permitirse subir tanto de peso— Mobilt cubría con su cuerpo la entrada del local.

—Hanji, por favor—Erwin la llamo con tono molesto—Últimamente has estado comiendo mucha azúcar, no es bueno para tu salud.

—Está bien— Suspiro tomando dándole una gran mordida a la manzana que llevaba desde hace tiempo en la mano.

—Hanji ¿podría hablar contigo?— El alto observó a Mobilt y este entendió de inmediato.

—Me adelantare al cuartel— Tomo los comestibles y se fue rápido.

— ¿Pasa algo?

El comandante carraspeó, tratando de encontrar la fuerza.

—Hay una epidemia de tosferina al lado norte de Sina, al parecer la enfermedad a mutado y se hace más resistente a las medicinas— Puntualizó rápido— Necesitamos a todos los voluntarios posibles. Esta mañana le he confirmado mi participación al Dr. Black, irán conmigo otros cuantos chicos de la legión. Como comprenderás tú no puedes asistir.

— ¿Y Rivaille?— La manzana resbaló de sus manos y cayó al piso, rodando entre los pies de ambos.

—No le he contado nada, su lugar es aquí contigo, no estoy dispuesto a arriesgarlo de esa forma.

Ella se abalanzó hacia él cerrándolo en un fuerte abrazo.

—Prométeme que te cuidaras, que regresaras con los chicos sanos y salvos.

—Te lo prometo.

Erwin se inclino y beso su frente.

—Prométeme que cuidaras de tu familia.

—Te lo juro.

.

.

—Buenas tardes Rivaille— El viejo cuerpo del Dr. Black entro al salón donde el sargento se encontraba haciendo algunas anotaciones de un viejo libro.

—Buenas tardes Dr ¿a qué debo el honor de su visita?

—Viene a la revisión mensual de Hanji, pero me han informado que ha salido desde muy tempano.

—Salió con su asistente a comprar algunos comestibles.

—Perfecto, tu esposa tiene suerte de tener un ayudante tan responsable, le pedí personalmente que se encargara de la alimentación de Hanji.

— Moblit tiene una cualidad y la vez un gran defecto, es demasiado persistente, siempre termina por ganarle la partida a Hanji.

—Vaya, tiene una capacidad más grande que tú.

El hombre ojos grises levanto la vista del libro totalmente sobresaltado.

—Es una broma ¡sonríe de vez en cuando! No morirás si lo haces—Tomó asiento en un sofá frente al sargento.

—Sus métodos son poco ortodoxos.

—Puede ser— Abrió su maletín y le ofreció una barra de chocolate.

—No gracias, no me agradan las cosas dulces.

—Ya veo de donde viene tu carácter tan amargo jajajajaja

Rivaille levantó las cejas un poco desesperado.

—Está bien, te dejare, por ahora—Susurró lo último.

—No sé cuando vuelva Hanji— Rivaille ardía en deseos de deshacerse de ese hombre, le era tan complicado poder seguir manteniéndole paciencia.

—Le esperare, no llevo prisa, además tengo que hablar con Erwin de la próxima misión en el muro Sina.

— ¿Hay una misión a Sina?— Lo observó contrariado

— ¿No te informo?

—No estaría preguntando si me hubiera informado.

—Tienes razón— Mordió la barra de chocolate que le ofreciera a Rivaille hace unos instantes—Hay una epidemia de tosferina al norte de Sina. Es una lástima ya que muchos niños están de por medio y hay pocos voluntarios para ayudar a los médicos a tratarlos. Erwin y unos cuantos chicos de la legión de reconocimiento han decidió participar.

Rivaille se puso de pie indicándole al hombre hacer lo mismo.

— ¿Qué tengo que hacer para asistir?

El doctor se atraganto.

—Caray, Rivaille, si Erwin no te dijo nada debe ser por algo.

—Erwin no es el dueño de mi vida, yo tomo mis decisiones. Ahora, dígame que tengo que hacer.

.

.

El sábado por la mañana era el día indicado para partir en la campaña con los médicos. Desde temprano el comándate acompañado de un puñado de subordinados se encontraban en las instalaciones del hospital militar.

—Este día será algo complicado—Erwin caminaba junto a Armin, ambos llevaban en sus manos las riendas de los caballos que le tocaba a cada uno.

—Mucho señor, pero más nos vale que todo salga bien, hay mucha gente que confía en nosotros— El pequeño se quedo pasmado observando hacia al frente, rápidamente le dio un codazo en el estomago al comandante el cual también se había quedado en el mismo estado.

Frente a ellos caminaba una mujer de estatura media que vestida con un inocente vestido blanco, sus hombres se cubrían con la chaqueta marrón de la legión de reconocimiento. Su castaño cabello se movía libre al aire, mientras sus pasos tranquilos se amortiguaban en un par de botines cafés.

—Buenos días, pensé que llegaba tarde, quería despedirlos— Hanji Zoe se sorprendió al ver a Armin, desde la noche en que la había besado no habían cruzado miradas.

—Buenos días— Saludaron ambos.

—Espero de corazón que todo salga bien, por favor cuídense y cuiden de todos—Les sonrió. Se inclino y beso la mejilla de Armin.

—Señora yo… quería hablar con usted de…— Su cara se puso roja, no podía con la vergüenza.

—Hablaremos cuando regreses, si así lo quieres—Le susurro en el oído. Ella sabía perfectamente que tenía que darle una meta al joven soldado, de lo contrario podía flaquear en el camino y nunca más lo volvería a ver.

—Heee sí— Temblaba de pies a cabeza.

—Armin, por favor lleva a mi caballo a tomar algo de agua.

El joven tomo las tiendas del caballo.

—Hasta luego señora Hanji.

—Hasta pronto Armin.

Un conglomerado de médicos salió del edificio. De entre sus filas una figura de complexión delgada se destaco. Vestía como todos ellos una bata blanca que lo cubría debajo de las rodillas, la mitad del rostro se ocultaba bajo un cubre bocas y su cabello se resguardaba en un gorro con el emblema de los caballeros de la legión hospitalaria (una serpiente alada), mismo emblema que se encontraba en su espalda. Los médicos no paraban de rodearlo con un monto de papeles, al parecer él sería pieza clave en la organización de la campaña. Levantó la vista desesperado y se topó con la imagen del comandante de la legión de reconocimiento y una mujer que tuvo que identificar por el alborotado cabello

—"¿Ella usando vestido?"— Se cuestiono saliendo de entre los neuróticos médicos y camino para tener mejor visibilidad de ese cuadro.

Armin acariciaba su caballo mientas le explicaba a una pequeña joven sobre todo lo que la legión de reconocimiento hacia y que no eran un desperdicio de impuestos como su padre tanto le decía a los vecinos. Pronto se di cuenta que la atención de la pecosa joven se centraba en otra parte.

—Es tan bello el amor y a la vez es tan duro ver como esa pareja se separa— La chiquilla de pecas observaba embelesada a un alto hombre rubio que se aferraba al cuerpo de una mujer de cabello castaño.

Pasó rápidamente una figura blanca que fue a posarse justo delante de ellos, unos instantes fueron suficientes para que Armin pudiera dar con el dueño de aquellos fulminantes ojos grises.

— Que hermosa pareja—Suspiro la niña sacando una sonrisa maliciosa de los labios de Armin.

—Ahhh sí, el comandante Smith y su esposa, de verdad que hacen una bella pareja— Dijo casi gritando para que aquel extraño hombre escuchara lo más claro posible.

— ¿Son esposos?

— ¡Claro! ¿Cómo podría haber tanta familiaridad en un par de personas si no estuvieran enamorados?— Pudo sentir como una furia nacía en el "extraño"— Solo ve el amor que reflejan en sus ojos.

—Que romántico— Pronuncio al momento que él rubio se inclinaba para besar el vientre de la mujer— ¡Oh por dios! ¿Ella está embarazada?

Armin inclino la cabeza en afirmación.

—Voy a rezar cada día para que él regrese con vida— El extraño hombre paso entre ambos de forma tan violenta que casi tira al suelo a la niña que dio un chillido de terror.

— ¿Estás bien?— Armin la observo preocupada, al parecer se había extralimitado en su venganza personal.

—Sí— La chica aferro los brazos a su torso—Ese hombre me da miedo.

—A mi también, no tienes idea de cuánto.

.

.

Había caminado con su caballo detrás de unos pilares, requería algo de tiempo para analizar lo que acababa de ver. El eco de las palabras de aquella niña enalteciendo la pareja que Hanji y Erwin hacían no dejaba de repetirse una y otra vez en su cabeza. El calor era endemoniado pero aun así se negaba a quitarse las barreras de protección, aun cuando respirar era tan sofocante detrás de ese cubre bocas.

— ¿Pensabas que iba a pasar por alto tus ojos?—Hanji se recargaba al pie de un pilar observando el majestuoso cielo azul— En mi vida solo he conocido a una persona con ese peculiar tinte, esa persona obviamente eres tú.

—No quise molestarte, te vi muy ocupada hace unos instantes.

—Ver partir a mis amigos a un lugar donde el peligro no son los titanes, si no el aire que respiran puede ser un conflicto grave.

—Está bien, no te recrimino nada, somos amigos ¿no?

—Por favor no te molestes.

—No tengo ni un solo motivo para molestarme contigo Hanji, así que tranquilízate, llevar el peso del mundo sobre tus hombres no es lo mejor en tu estado.

— ¿Cuándo pensabas decirme que irías en la campaña?

Ambos se observaron de forma triste.

—Hay muy pocos voluntarios y muchos enfermos, no podía quedarme con los brazos cruzados como los demás cobardes.

—No te pregunte eso Rivaille ¡cuando pensabas decirme que te irás!— La castaña apretó fuertemente sus puños cerrando los ojos mientras algunas lagrimas salían de entre sus parpados.

El ojigrís se movió rápidamente abrazándose la cintura de ella.

—Quiero que guardes esto y se lo des a él o a ella cuando sea el momento—Su callosa mano abrió lentamente la de Hanji colocando en su palma el escudo de su chaqueta. Se levanto el cubre bocas y la beso dulcemente en los labios bajando su mano para acariciarle el vientre.

—Tal vez no me esperes, pero te prometo que hare todo lo necesario para que Erwin regrese sano y salvo— Sin más se volvió a cubrir la boca y subió rápidamente a su caballo sin darla a Hanji el tiempo para reaccionar.

— ¡Rivaille!—Le gritó aferrándose al par de alas que había colocado en su mano, las alas cercanas a su corazón. Se dejo caer lentamente de rodillas viendo como el caballo se perdía entre el resto— Prométeme que tú también vas a volver. No quiero que mueras, no queremos que mueras.


Hola a todos, llegando de una rica semana de descanso de mis entregas. Muchas gracias a las personas que han mandado su solicitud al concurso de Notre Famille, hasta ahora llevamos dos concursantes formalmente escritas con muy buenas historias, recuerden que se requieren un mínimo de cinco para realizar el concurso. Para cualquier persona que esté interesada en entrar puede mandarme un inbox y con todo gusto le mando las bases.

Dedicamos este capítulo al fiel Hannes.

A los que se queden muchas gracias, voy a tratar de mejorar lo que pueda.

¡Gracias a todos!