Los personajes no me pertenecen sino que son propiedad de Stephenie Meyer.
Este fic es rated M, tiene contenido sexual explicito por lo que si eres menor de 18 años o eres sensible a este tipo de historia abstente de leer.
Capítulo 10
Bella pov
Trate de levantarme del sofá mientras frotaba mi enorme panza, estoy en la semana 29 por lo que según Leah los bebés ya son viables y hace unas semanas se descartó el síndrome feto-fetal por lo que el miedo, la preocupación y los nervios habían pasado; ahora me dedicaba básicamente a orinar y dormir en cualquier superficie mullida que encontrara pues ahora parecía una lombriz que se había comido un pez globo, puede que piensen que no tiene sentido pero si toman en cuenta el factor de que he adelgazado ligeramente el resto de mi cuerpo pero mi vientre esta enorme como un planeta entonces entenderán la analogía del pez globo y la lombriz, cómo todo el tiempo pero tengo anemia por el embarazo así que debo tomar hierro, me tuve que poner la vacuna anti-D* y cortisona para madurar los pulmones del bebe, eso nos trae aquí, como la cortisona estimula los órganos los bebes al parecer han estado practicando karate, bailando break dance y jugando futbol al mismo tiempo dentro de mi ¿Cuál ha sido mi única opción? Dormitar todo el día.
-Bella traje la cena- dijo Edward entrando a la sala, él ha sido tan dulce y paciente durante toda esta locura incluso cuando mis hormonas salían a la carga, llamando para asegurarse si he comido, si tomo las medicinas y para preguntar cómo me siento, es todo un amor.- ¿Cómo se han portado nuestros niños?-dijo besándome y luego a mi panza, lo que le gano una patada.
-Practicando sus movimientos para cuando salgan, han estado súper inquietos.
-¿Qué tal si comemos y después te hago un masaje para que te relajes?
-Por eso es que te amo-dije en broma besándolo.
Después de un buen masaje nos quedamos en la cama Edward con su cabeza en mi barriga hablando y cantando a los bebes a través de mi piel, luego me miro a los ojos sin decir nada pero la expresión de sus ojos lo decía todo, amo tanto a Edward pero aún me quedaba maravillada de saber que él me ama con la misma intensidad, nos acomodamos uno en los brazos del otro para caer bajo en un sueño profundo.
4 semanas después
Una sensación extraña me despertó, me senté de prisa e intente respirar lentamente pero el dolor no me dejaba concentrarme. Logre levantarme de la cama y sentí el líquido descender por mis piernas y me asusté, la cesárea estaba programada para la semana que viene; mire alrededor en busca de Edward y luego recordé que hubo una emergencia en el trabajo y se fue hace unas horas, lo llame pero iba al buzón y deje un mensaje, por lo que llame a Alice quien respondió al segundo timbrazo.
-Hola Bells.
-Alice ayúdame… necesito que me lleves al hospital, rápido- dije sin aliento y pude escuchar el movimiento del otro lado de la línea.
-Voy en camino.
Alice llego 10 minutos después con Jasper pisándole los talones.
-Ayúdala a llegar al auto en lo que yo busco el bulto del hospital.-le ordenó Alice mientras subía las escaleras corriendo, Jasper asintió y me ayudo a levantarme, con una mano en mi espalda baja y otra en mis hombros me ayudo a salir de la casa y entrar al auto justo a tiempo para que Alice apareciera con las manos llenas de cosas. Pase todo el camino gritando y llorando, mientras Jasper llamaba al hospital para que estuvieran listos para recibirme. Cuando llegamos al hospital una silla de ruedas me esperaba en la entrada de emergencias y Leah al lado de las enfermeras me miraba con una sonrisa tranquilizadora.
-Ya tenemos el quirófano listo solo faltas tú.
-Pero Edward tiene que estar aquí para el nacimiento de los bebés.
-No hay tiempo Bella, los bebés ya no tienen espacio suficiente y están intentando salir, al ser tres el simple intento de salir por parto natural puede ser muy riesgoso.-dijo y con eso me llevo al quirófano para prepararme, a pesar de mis protestas.
-Por favor Leah, no puedo hacer esto si Edward no está aquí.-rogué.
-Estoy aquí amor, perdón por la tardanza.- dijo Edward desde la puerta con un traje verde y sentí como mi cuerpo se relajaba un poco a pesar del dolor.- ¿Creías que me perdería el nacimiento de mis tesoros?
-Te llame y no contestabas.
-Era porque estaba de camino a la casa, pero cuando llegue ya no estabas así que sume dos más dos y vine inmediatamente.
-Estoy encantada de que estés aquí, porque estoy tan asustada.
-Todo saldrá bien Bella, ya lo veras.-dijo besando mi mano.
-Comencemos Bella-dijo Leah antes de aplicarme la anestesia- ¿Cuándo te pinchas un dedo te duele ¿verdad?-Asentí-Pero cuando lo tocas lo sientes aunque no te duele ¿cierto? - Asentí nuevamente- Eso es básicamente lo que pasara aquí, sentirás pero no te dolerá.
-Ok.-respondí en un susurro. Durante todo el procedimiento estuve solo mirando los ojos de Edward, eso me ayudaba a calmarme, hasta que escuche un llanto tan alto que retumbo en la habitación.
-Parece que tenemos una luchadora ¿Quieres cortar el cordón?-dijo a Edward quien me besó la frente antes de ir en busca de nuestra primera bebé. Cuando volvió tenía un bultito lleno de sangre en sus manos y me lo paso para volver a buscar a los demás, nuestra siguiente bebé fue menos ruidosa que su hermana pero igual de hermosa aún arrugadas y sucias.
-Aquí tenemos al chiquitito- dijo la enfermera al sacar a nuestro tercer bebé. Edward corrió otra vez a cortar el cordón y a traerme el bebé, era más pequeño que los otros y apenas chillo un poquito, demasiado rápido las enfermeras se los llevaron para revisarlos y limpiarlos.
-Son tan preciosos-dije a lo que Edward respondió con un beso en mi cabeza.
-Como tu Bella.
-Como los dos- dije antes de sentir que algo andaba mal, empecé a sentirme sin aire y me faltaban las fuerzas.- Edward…-murmuré, pero ya nada más salía de mis labios y tenía la visión borrosa.
-¿Qué está pasando?- escuche a Edward gritar y sentí su mano apretando la mía.
-Señor tiene que salir-dijo una enfermera.
-No, tengo que quedarme con Bella.- dijo, aun sosteniendo mi mano. Escuche personas moviéndose en la habitación y su mano siendo arrancada de la mía.-Bella cariño por favor no me dejes, te necesitamos amor.- Edward dijo en voz suplicante y quise responderle pero la oscuridad me empujó hasta que ya no podía percibir nada.
*La inmunoglobulina anti-D (Rh0) previene la formación de anticuerpos por una madre Rh negativa contra las células Rh positivas del feto que pueden pasar a la circulación materna. El objetivo es proteger a los futuros hijos del peligro de la enfermedad hemolítica del neonato (es un trastorno sanguíneo en la que una madre produce anticuerpos durante el embarazo que atacan los glóbulos rojos de su propio feto, cuando la madre y el bebé tienen tipos de sangre diferentes.
Aquí les dejó el capítulo 10, recuerden que los reviews son amor así que no olviden dejar los suyos.
