Disfrutar del primer cap :D
N/A: ¿Sabeís cual es la serie de Ley y Orden? ¿Sí?pues leer el titulo del capítulo con la musiquilla. xD
Capítulo 1
Sábado 25 de Octubre, siete días para Halloween
- Eren… Eren…
- No puedes huir de mí… Eren…
- ¡Eren! ¡Despierta! –oí gritar una voz.
Sobresaltado me erguí de golpe sobre la cama. Aún con la errática respiración y con el sudor frío bajando por mi frente, me giré hacia la persona que se encontraba a mi izquierda. Y allí estaba ella como todas las mañanas, aunque en esta ocasión su rostro se mostraba preocupado.
- Eren, ¿te encuentras bien?
- Sí –le contesté aún con la voz rasposa- Mikasa ya te he dicho varias veces que no me despiertes de esa forma, me has asustado.
- Pero es que parecías que tenías una pesadilla –se defendió ella.
Y había tenido una pesadilla…o eso creo. La verdad es que lo único que recordaba era una voz que susurraba mi nombre y que quería escapar ella.
- Te he preparado algo para desayunar así que vístete rápido que se enfría –dijo ella con una pequeña sonrisa.
- ¡Mikasa! –me quejé- me lo podría haber hecho yo, eres mi vecina no mi madre.
- Y tú no ya no eres un niño pero aún así he tenido que venir a tu casa para hacerte el desayuno y despertarte porque vas a llegar tarde – se cruzó de brazos molesta.
- ¿Tarde? ¿a dónde?
- Al partido, ya son las 11 de la mañana y tienes que estar para el calentamiento a y media.
- ¡Oh dios, es cierto! –me levanté corriendo haciendo que casi me golpease contra el suelo al enrollarse mis piernas con las sábanas. Me apresuré para asearme un poco antes de vestirme pero antes de eso tenía algo que hacer. Volví sobre mis pasos hacia donde estaba Mikasa para darle un rápido beso en la mejilla como disculpa.
- Perdóname, he sido un tonto. Espérame abajo, enseguida estoy.
De nuevo me dirigí hacia el baño, no sin antes ver como la pelinegra sonreía dulcemente mientras se llevaba la mano a la mejilla.
Tarde tan solo cinco minutos en estar listo, desayune un poco más rápido de lo usual mientras Mikasa me esperaba en la entrada con la bolsa de deporte preparada. Antes de salir, me despedí del retrato de mi madre que había en la entrada. Ella había muerto cuando yo tenía 10 años y aunque a veces me sienta un poco solo aún tengo conmigo a mi padre aunque se pase la mayor parte de su tiempo en el hospital. Al terminar, salimos con apresurados hacia la escuela, la cual tan solo se encontraba a 10 minutos de mi casa.
Al pasar por varias casas me fijé que algunas personas se encontraban colocando adornos de Halloween en sus jardines, eso me recordó que yo tenía que sacar los míos del desván para adornar mi casa mañana.
A las personas de mi pueblo les encanta divertirse con la familia y con los amigos, no pierden ni una oportunidad de estar unos con otros. Aquí todo el mundo se conoce y somos una gran familia. Por eso cuando llega alguna fecha importante en el calendario, nadie duda en apuntarse. Somos unos enamorados de la vida y todos disfrutamos siempre cuando hay alguna fiesta.
A una semana de la noche de los muertos, la mayoría de los comercios tenían toda clase de productos para esa noche, pocas calles se encontraban adornadas pero dentro de un par de días lo estarían todas y las personas ya iban sacando los decorados para adornar sus hogares de la forma más tétrica que podían.
Todo el mundo siempre se ilusionaba con Halloween, el 31 de octubre era sinónimo de diversión, por la tarde los niños, y los que ya no eran unos niños, iban de puerta en puerta pidiendo caramelos, después en nuestros hogares hacíamos una comida familiar. Y finalmente, cuando daban las 00:00, tanto mayores como jóvenes que quisieran participar, tenían una actividad especial de miedo preparada concienzudamente por el ayuntamiento. Halloween siempre era una fiesta que en el pueblo se esperaba con emoción.
Una vez dentro de la escuela me despedí de Mikasa para irme a los vestuarios corriendo mientras ella se iba a las gradas para animarnos. Ya casi llegaba pero mi 'buena' suerte hizo que me tropezase con alguien al doblar una esquina.
- ¡Auch! Erencito lleva más cuidado –Sí, mi buena suerte me había hecho chocar contra mi profesora de ciencias y lo peor de todo es que a su lado se encontraba el profesor de matemáticas, el Sr. Levi Ackerman, la persona con más mala leche que había conocido en mi corta vida.
- Ten más cuidado mocoso de mierda –sus palabras hicieron que me encogiese sobre mí mismo, ese hombre siempre me causaba escalofríos y su mirada a veces me miraba de una manera tan intenta que me incomodaba un poco.
- L- lo lamento mucho profesora Zoe, profesor Ackerman, tenía mucha prisa y no me he fijado por donde iba. –incliné la cabeza avergonzado.
- ¡No te preocupes muchacho! No le hagas caso al enano este que hoy es un día importante y tienes que dar lo máximo. ¡Ah! Y llámame Hanji –me animó dándome unas palmaditas en la espalda mientras se reía.- ¡Anda y ves con tus amigos!
- Gracias…Hanji, siento haberme tropezado contigo –dije sonrojado por la vergüenza, ella negó con la cabeza divertida.
Antes de irme dirigí una última mirada al profesor Levi quién se encontraba mirándome fijamente con el ceño fruncido y con los brazos cruzados. Ese hombre da miedo.
Cuando llegué, por fin, a los vestuarios recibí una pequeña bronca por el retraso pero nada más. Y allí estábamos todos Reiner, Berthold, Connie, Jean, Marco, Franz, Thomas y yo. A Armin le pidieron ser el árbitro y él encantado aceptó, eso de los deportes no eran lo suyo. Reiner era algo así como el capitán del equipo y no paraba de decir que para ganar teníamos que enfocarnos en el premio.
Si…el premio…Cada año se hacía una pequeña competencia deportiva en el colegio y el que ganara tenía derecho a decidir la actividad especial de las 00:00 que hará el pueblo para Halloween. Y para ello teníamos que derrotar a las demás clases, que no eran muchas, al ser un pueblo no habían muchos jóvenes por lo que solo había una clase por curso. Hoy era la final y nos tocaba jugar con los de último año. Si ellos ganaban haríamos una quedada zombie, en plan los muertos persiguiendo a los vivos, y si somos nosotros teníamos planeado volver al menos a medio pueblo una especie túnel del terror como prueba de valentía.
Tras unos últimos ánimos de aliento, salimos al campo donde se encontraban ya los del otro equipo mirándonos con aire de superioridad. Pero ya se arrepentirán…
El partido estaba muy igualado, nosotros éramos más rápidos pero ellos tenían más fuerza. Desde las gradas había mucha gente animándonos con carteles y gritos. Pero finalmente, lo conseguimos. Reiner había aprovechado el despiste del portero cuando estaba mirando a su novia que estaba gritando su nombre desde el banquillo y chutó con todas sus fuerzas consiguiendo meter la pelota sin problemas.
Todos estallamos de felicidad abalanzándonos sobre Reiner haciendo que cayésemos todos de golpe sobre el suelo mientras no parábamos de reír. Entre felicitaciones y abrazos nos dirigimos al vestuario para cambiar y salir a celebrarlo a un restaurante de la zona. Pero antes de entrar, Mikasa se acercó a mí con su móvil en la mano y me lo pasó.
- Es tu padre
- ¡Oh! – ¿Ya sabía el resultado del partido? ¡qué rápido que se saben las cosas en éste pueblo!
Cogí el móvil llevándomelo a la oreja.
- ¿Papá?
- ¡Felicidades hijo! –me casi gritó.
- Gracias –reí- nos ha costado bastante pero al final hemos ganado.
- ¡Sabía que lo lograrías! Llegaré sobre las 9 a casa ¿lo celebramos allí?
- ¡Claro! Pero no llegues tres horas tarde como la última vez
- Vale, vale –se rió- ¿Qué vas a hacer ahora, hijo?
- Voy a ir a comer con unos amigos, así que nos vemos luego ¿vale? Pero sin llegar tarde –le ordené.
- De acuerdo, te juro que no llegaré tarde. Adiós hijo, diviértete.
Después de despedirme de mi padre, le devolví el móvil a Mikasa quién se había quedado a mi lado durante toda la conversación.
- Gracias –le agradecí.
- No ha sido nada. Te espero en la entrada, las demás me deben de estar esperando.
Estaba deseando llegar a los vestuarios y darme una buena ducha para quitarme todo el sudor y cambiarme de ropa, tenía una mínima esperanza de que los chicos me hubieran esperado para poder irnos juntos pero cuando entre en el vestuario vi que no era así.
Todos se habían duchado y se estaban colocando la ropa mientras hablaban y reían.
- ¡Capullos! No me habéis esperado –les recriminé.
Me dirigí enfurruñado hacia mi taquilla a coger las cosas para ducharme.
- Pero no lo has pedido –contestó Connie abrochándose los pantalones.
- Vamos Jeager, tampoco es para tanto –Jean pasó el brazo por los hombros atrayéndome hacia él para pegarme con la otra mano en la cabeza pero al instante se separó de mí tapándose la nariz- ¡Dios, Jeager! ¡Apestas!
Todos rieron.
- Claro que apesto, aún no me he duchado. Aunque puedo asegurar que ahora mismo huelo mejor que tú, caballito –me burlé de él.
Jean se preparó para lanzarse contra mí para pegarme pero Marco intervino haciendo de pacificador y se llevó a Jean antes de que ocurriese una matanza. Poco a poco todos se fueron yendo.
- Date prisa, Eren o nos marcharemos sin ti –dijo Reiner mientras revolvía mi cabello.
A continuación salió con Berth del vestuario dejándome allí solo. Suspiré, estaba un poco agotado y no por el partido recién jugado sino por no haber dormido muy bien con la pesadilla de anoche.
Cuando me hube quitado toda la ropa, me metí en las duchas comunes llevando tan sólo un bote de gel conmigo. Tenía que apresurarme, conociendo a mis amigos si tardaba mucho tiempo se irían sin mí, aunque si pasase eso estoy seguro de que Mikasa y Armin se quedarían a esperarme.
Mientras me aseaba, canturreaba una canción que se me había pegado de un anuncio de la televisión. Pero paré de hacerlo cuando escuché un sonido sordo que hizo eco en la habitación. ¿Se había caído algo? Pero deseché esa idea al escuchar unos pasos. ¿Había vuelto uno de los chicos por haberse olvidado de algo?
Cerré la llave de la ducha y me encaminé desnudo hacia las taquillas, me asomé sacando medio cuerpo por si había alguien pero el cuarto estaba completamente vacío. En el suelo se encontraba un bote de desodorante que parecía que se había caído de unos de los bancos, alguno se lo habrá debido de olvidar.
Encogiéndome de hombros, me di la vuelta para seguir duchándome. Pero…¿y los pasos que he escuchado?
- Que raro –pensé. Pero no le di importancia- a lo mejor me lo he imaginado. Al estar solo la imaginación vuela.
Una vez limpio cogí la toalla para secarme bien el cabello, abrí mi taquilla para coger la ropa limpia pero me encontré con una gran sorpresa al hacerlo. En frente de mí había un sobre negro y una rosa del mismo color. ¿Una rosa negra, eso existe? La cogí con cuidado, acariciando sus pétalos. Parecía de verdad, incluso olía como tal. La dejé donde la encontré y tomé el sobre entre mis manos, abriéndolo con extrañeza. Adentro había una pequeña nota de color burdeos con unas palabras en color negro.
Te voy a acechar esta noche,
Te voy a cazar y a comer vivo
Como los animales.
¿Una broma? Sí, seguro. Estamos a una semana de Halloween y por esta época siempre se hacían bromas similares a alguien del pueblo sólo que esta vez me tocaba a mí ser el blanco.
- Vaya chorrada si quieren asustarme necesitarán mucho más –me burlé mientras arrugaba la nota.
Cogí el sobre y la rosa y lo tiré todo a la basura sin pestañear. Por ahora no diré nada, tengo curiosidad por lo que me van a hacer. Cuando terminé de vestirme recogí todo y me apresuré a llegar a la entrada. Tenía la sensación de haber estado corriendo de un lado para otro durante todo el día. Y ahí estaban, esperándome mientras se reían por alguna broma que seguramente habrían dicho Reiner o Connie.
- ¡Ya estoy! –anuncié jadeante.
- ¡Pues ya era hora! ¿Te derretiste en la ducha? –me dijo Ymir.
- ¡Ymir! No digas eso, pide disculpas –la regañó Historia.
Pasé de ella, se notaba que estaba enfadada y es mejor dejarla sola cuando se encontraba de esa manera.
Andamos hacia el restaurante mientras algunas personas nos felicitaban por nuestra victoria. Y al llegar comimos hasta hartarnos aunque creo que Sasha se quedó con las ganas. Pasamos el resto de la tarde en casa de Annie viendo películas de terror y divirtiéndonos con las caras que ponían Armin, Connie e Historia con ellas.
¿Y yo me preguntaba…? ¿Alguno de ellos me estará haciendo una broma? ¿y si se han reunido para hacerlo? No importa, aún así yo no me asusto fácilmente. No podrán asustarme.
Lo que yo no sabía que había una persona más en ese juego, una que no quería ganar una expresión de terror si no que quería el premio gordo. Esa persona había recogido lo que Eren había tirado a la basura y mientras veía la nota y rosa arder se juró que esto no quedaría así.
Continuará...
¡Mañana publicaré la continuación! :3 Si te gusta deja algún mensaje, eso me animaría a continuar escribiendo ^^
Por cierto, si alguien espera que esto sea una historia oscura desde el principio se tendrá que esperar un poco las cosas buenas se hacen esperar.
.
.
..Ally..
