Disclainer: Ni los personajes, ni la historia de Shingeki son míos.

Notas: ¡Muchas gracias por vuestros reviews! me animan cuando estoy escribiendo así que mandarme más ;)

Advertencias: YAOI, RIREN, AU. Aparecerán temas como el acoso o el secuestro. Así que si no os gusta, por favor sal de la historia y lee algo que se adapte a tus gustos :) Éste es un long-shot de 8 caps, después de acabar con ellos no continuaré con la historia. Me he basado para hacer esta historia en la canción Animals de Maroon 5 pero no va a ser como el videoclip, la historia es de mi propia invención.


Capítulo 4

Martes 28 de Octubre, cuatro días para Halloween

Los días entre semana cuando tienes instituto siempre se me pasaban volando. Era martes y me parecía como si nada más hubiera pasado una hora desde que llegué a la escuela pero en realidad, ya se habían acabado las clases y nos marchábamos a casa.

Supongo que eso también se debía a que habían suspendido las dos últimas horas por culpa de la lluvia aunque ni aún así nos habíamos librado de los deberes, los tendríamos que hacer todo para casa.

Nos habíamos quedado todo el grupo en la clase en la clase para planear los disfraces que llevaríamos para Halloween, bueno en realidad, entre Historia y Marco. No queríamos hacer como en el anterior que fuimos la mayoría de lo mismo, este año todos los disfraces serían diferentes.

En eso estábamos cuando me acordé de algo importante, el asunto de las bromas. No quería que continuaran con ellas.

- Armin, ¿podemos hablar a solas un momento? –le pregunté algo serio. Los demás se nos quedaron mirando con curiosidad pero no le di importancia.

- Claro

Se apartó de los demás y me siguió hasta el pasillo, en dónde ya no se encontraba nadie, todo el mundo se había ido a casa.

- ¿Ocurre algo malo, Eren? –dijo preocupado al ver mi actitud.

- Se lo de las bromas –fui directo al grano, eso de andar por las ramas no era lo mío.

Vi como ponía una expresión de sorpresa en su rostro para luego transformarla en una de nerviosismo y arrepentimiento.

- ¿Lo sabes?

- Sí y me gustaría que todo esto parase ya. No me gusta lo que estáis haciendo.

- Lo siento, Eren –dijo mientras jugueteaba con los dedos con la mirada baja.- Ellos querían divertirse un rato y les seguí la corriente, aunque sabía que te molestarías al saberlo. De verdad que lo siento.

- Lo sé pero es que no me gusta esa clase de bromas –le sonreí para tranquilizarle. Él levantó la cabeza y me devolvió el gesto.

- No te preocupes, se lo decimos ahora a los chicos.

- Yo no puedo, acabo de recordar que tengo que recoger algunos libros de la biblioteca para el trabajo de biología. ¿Te encargas tú de decírselo a éstos?

- Por supuesto, hasta mañana, Eren. –se despidió mientras entraba en la clase de nuevo.

Anduve un poco por la escuela hasta adentrarme en una habitación del tamaño de una de nuestras aulas llena de libros. La biblioteca del colegio era muy pequeña y solo se hallaba la información necesaria para las materias. Tardé más de lo que esperaba en encontrar el libro que buscaba, había difícil porque no estaba en la sección de biología sino en la de historia. ¿Qué qué hacía allí? Ni idea.

Ya podía irme a casa, regresé a la clase porque se me había olvidado el paraguas dentro pero cuando la intenté abrir la encontré cerrada. ¡Mierda!

- ¿Qué haces aún en la escuela, mocoso? –pegué un brinco cuando escuché la fría voz del profesor Levi.

- Profesor Ackerman –me giré para verle. Tenía sus manos metidas en los bolsillos y su postura era relajada pero, en cambio, su rostro mostraba molestia. – yo…es que…tengo el paraguas dentro pero la puerta está cerrada.

- Tsk, mocoso de mierda –baje la cabeza al oír su insulto. El profesor Levi era una persona que admiraba mucho y no me gustaba decepcionarle- no tengo las llaves para solucionar tus problemas así que te vienes conmigo.

- ¿Cómo? –pregunté sorprendido mirándole a los ojos.

- ¿A caso quieres andar debajo de semejante chubasco? Conociéndote, acabarás con una pulmonía por torpe.

Volví a bajar la cabeza avergonzado.

- Vamos. Te llevaré a casa.

Acepté, no teniendo ninguna otra opción. Le seguí hasta el aparcamiento de la escuela, de allí tuvimos que compartir su paraguas hasta llevar al coche, el cual era de un precioso color negro. Los primeros cinco minutos los pasamos en completo silencio y era algo incómodo, me revolvía en mi asiento intentando buscar en mi mente algún tema con el que conversar.

- Profesor, ¿puedo hacerle una pregunta?- hizo un sonido para saber que estaba escuchándome- ¿por qué se traslada? Aquí es una persona muy respetada ¿Acaso busca algo fuera del pueblo? Si no es mucha molestia claro.

- Eres un mocoso muy curioso ¿no? –asentí sonrojado- La cuestión no es lo que encontraré fuera de este dichoso pueblo, si no lo que lograré tener al salir.

En verdad me sorprendió no creía que me fuese a contestar y menos con ese tipo de respuesta tan misteriosa.

En cuanto menos me lo esperé, el coche se encontraba en frente de mi hogar.

- Gracias por traerme a casa, profesor –me despedí mientras le sonreía.

- Ten cuidado mucho cuidado, Eren –dijo serio.

Bajé del coche y corrí hacia mi casa corriendo, intentando no mojarme mucho. Una vez que estuve en el portal, le saludé para despedirme. Él Arrancó el motor y se fue.

Al ver el coche del profesor alejarse, cerré la puerta con llave y me dirigí a la cocina para comer algo antes de ponerme a estudiar. Me pasé el resto de la tarde entre libros, intentando acabar los trabajos que tenía que entregar esa semana. No pude estar más contento cuando finalmente acabé todo, me estiré sobre la silla para aliviar un poco mis músculos endurecidos. Estar tanto tiempo sentado no es nada bueno.

Iba a levantarme para bajar a la cocina para hacerme algo de cenar pero en ese mismo instante un relámpago cayó cerca y se fue la luz, dejando la casa a oscuras. Afuera aún llovía, se podía ver desde la ventana las nubes oscuras que no dejaban ningún rayo de luz pasar entre ellas y los relámpagos que de vez en cuando daban fogonazos dejándote algo ciego.

En la oscuridad lo único que se oía era las gotas de lluvia caer con fuerza y, cada cierto tiempo, los truenos que hacían temblar toda la casa.

Con cuidado me levanté de la silla, tenía que ir a la entrada de la casa dónde estaban los fusibles para haber si habían saltado. Tanteando las paredes, salí al pasillo y con cautela comencé a bajar las escaleras. Estaba todo tan oscuro que ni siquiera podía ver mi mano y entonces caí en que podría haber usado mi móvil para alumbrar el camino. Definitivamente era un estúpido. Pero ya daba igual, había llegado al piso de abajo sin ningún problema.

Me guié tocando los muebles hasta que di con los fusibles. ¡Mierda! Todos estaban correctamente, lo que significaba que simplemente se había ido la luz en la sola y que no podía hacer nada hasta que volviera.

Maldije en voz baja, había hecho el camino a oscuras para nada y ahora me tocaba volver. Había puesto un pie en el primer escalón cuando escuché un ruido en la planta de arriba. Había sido como un golpe sordo como si algo se hubiese caído. O también podría habérmelo imaginado, pero cuando volví a oír algo supe que ese no era el caso. Había sonado como unas leves pisadas.

Durante unos segundos me quedé congelado escuchando los pasos que iban de un lado para otro por el piso de arriba, incluso me atrevería a decir que se encontraba por mi habitación.

Cuando salí de mi estupor, retrocedí un poco para tomar el paraguas que se encontraba a un lado de la mesita de la entrada principal. Lo agarré con fuerza y empecé a subir poco a poco, intentando no hacer ningún ruido que me pudiese delatar.

Me paré una vez que estuve frente la puerta de mi habitación, se seguían oyendo pequeños ruidos y algunos pasos tras la puerta. Cogí con fuerza el paraguas con la mano derecha, preparándolo por si tenía que usarlo como arma, mientras que con la otra mano sostuve el pomo, listo para abrirla la puerta y entrar rápido.

Me preparé mentalmente antes por lo que podría encontrar al otro lado. Tenía miedo pero si no luchaba no ganaría y si no ganaba puede que muera. Y en ese momento…volvió la luz.

Con decisión había abierto la puerta pero allí dentro no había nadie pero si algo que me dio escalofríos. Lentamente bajé el paraguas hasta dejarlo caer en el suelo sin ningún cuidado y me acerqué a la cama.

Ésta estaba completamente llena de pétalos de rosa, tanto el suelo como en la colcha. A ambos lados, donde se hallaban las mesas de noche, había unas cuantas velas y todas estaban encendidas. Y por último, en la colcha, rodeado de pétalos, reposaba un paquete con una nota encima.

¿Otro regalo? Si alguien me estaba gastando una broma tenía que parar, esto se estaba pasando ya de raya y comenzaba a estar asustado. A cada día que pasaba empeoraba la situación y no quería saber que me encontraría al día siguiente. Tenía una ligera duda de que todo esto fuese obra de mis amigos, aún así mañana hablaré con ellos personalmente para aclarar todo esto y hacer que parase.

Tomé primero el paquete para abrirlo, esta vez era más alargado pero menos ancho y no pesaba casi nada. Rompí el papel que lo envolvía y saqué lo que contenía dentro. Era una prenda de ropa, y no una cualquiera, un babydoll negro semitransparente y con volantes en los bordes, y una especie de tanga para hombre del mismo tono que la otra prenda.

¿Esto es una broma? Porque tenía que serlo ¿si no qué tarado me regalaría algo así?

Agarré esa ropa y la lancé al otro lado de la habitación, no quería ver nada de eso. Con furia tiré de la cama todos los pétalos y apagué todas las velas que reposaban en las mesitas para después tirarlas junto a todo lo demás. Solamente quedaba una cosa, la dichosa nota. Fui a romperla pero antes de hacerlo, la curiosidad pudo conmigo y abrí el sobre, leyendo lo que había escrito dentro.

Te observo cada día,

Al final serás mío,

No puedes huir de mí.

Comencé a temblar, algo asustado arrugué la carta y la rompí en pedazos. No quería pensar en nada de esto ahora mismo, solo quería olvidarlo todo.

Me desnudé quedando en ropa interior, levante las sábanas de la cama y me metí dentro de ellas mientras apagaba la luz de la habitación. Todo quedó de nuevo a oscuras, el sonido de la lluvia era lo único que se oía, y era raro porque normalmente eso me tranquilizaba pero en esta ocasión no era así. No me sentía a salvo, no me sentía seguro y creo que algo malo va a sucederme si me duermo. Tengo miedo.

Continuará…


Chan chan chaaan Levi cada vez se acerca más~

Se que muchas queréis que se secuestren a Eren pero ya avisé de que está historia iría lentita así que tener paciencia ^^

El cap siguiente amaré escribirlo ¿una pista? Sangre, sangre y más sangre muajajajaja ¿Alguien sabe que voy a escribir? ;)

¿Un review? \o.o/

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..Ally..