Disclainer: Ni los personajes, ni la historia de Shingeki son míos.

Advertencias: YAOI, RIREN, AU. Aparecerán temas como el acoso o el secuestro. Así que si no os gusta, por favor sal de la historia y lee algo que se adapte a tus gustos :) Éste es un long-shot de 8 caps, después de acabar con ellos no continuaré con la historia. Me he basado para hacer esta historia en la canción Animals de Maroon 5 pero no va a ser como el videoclip, la historia es de mi propia invención.

Si alguien quiere saber cuando actualizo o si quiere enviarme un mensaje que mire en mi Facebook, está en mi perfil.


Capítulo 6

Jueves 30 de Octubre, dos días para Halloween

Unos golpes estridentes hicieron que despertarse con un sobresalto. Miré a mi alrededor desorientado, me encontraba dentro de la bañera del cuarto de baño de la segunda planta de mi casa, había hecho una especie de cama improvisada dentro de ella con las toallas. Por un momento, me pregunté qué hacía en ese lugar y cómo había llegado ahí, no conseguía recordar lo que había pasado el día anterior. Estaba tan metido en mis pensamientos que cuando volvieron a llamar a la puerta del baño e intentaron abrirla volví a asustarme.

Poco a poco empecé a recordar la tarde de ayer, la lluvia, ese hombre, el paquete, la nota, las gafas de mi padre… Miré el teléfono que reposaba sobre el lavabo, había intentado contactar con la policía y con mi padre durante toda la noche pero la señal no había funcionado y finalmente se apagó por falta de batería. No queriendo salir del baño, me había montado con las toallas un lugar para descansar aunque en realidad no había podido dormir mucho a causa del estrés del momento, incluso para sentirme mínimamente protegido, agarré unas pequeñas tijeras de aseo por si acaso.

Tembloroso, me levanté y me dirigí a la puerta intentando hacer el mínimo silencio, no sin antes coger las tijeras con firmeza. Me preparé mentalmente para quitar el seguro y abrir la puerta, si sentía que estaba en peligro le atacaría con mi pequeña arma, tenía que ser valiente.

- ¿Eren? –La voz de Armin hizo que el alivio se expandiese por mi cuerpo. Con una sonrisa en el rostro, corrí a quitar el pestillo a la puerta y la abrí de golpe. Y allí estaban ellos, mis amigos al verme me dirigieron una mirada entre una mezcla de preocupación y de alivio.

- ¡Mikasa! ¡Armin! –grité feliz al verles. Solté las tijeras descuidadamente que cayeron con un tintineo al suelo y me lancé a ellos para abrazarles.

Ellos me sostuvieron entre sus brazos mientras reía felizmente, nunca me había alegrado tanto al verles. Pero poco a poco esa risa se volvió llanto, al fin después de dos tortuosos días me sentía seguro con ellos a mi lado. Era tal el nudo de emociones retenido en mi interior que cuando me sentí protegido, lo solté todo.

Mikasa y Armin al verme llorar de manera desconsolada intentaron animarme pero sin éxito, aún así se quedaron a mi lado apoyándome y aguardando hasta que se pasase mi pequeña crisis. Tras unos minutos me tranquilicé, ahora me sentía mucho más tranquilo y ligero aunque me dolía un poco la cabeza por haber llorado tanto, seguro que se me habían puesto los ojos rojos e hinchados como siempre me pasaba.

Mis dos amigos al verme más relajado, me guiaron poco a poco por las escaleras hasta llegar al salón, en dónde nos sentamos a conversar. Ellos querían una explicación y yo necesitaba contarle a alguien todo lo que me estaba ocurriendo.

A sí que mientras ambos me sonreían y agarraban las manos como muestra de apoyo, empecé a contarles los sucesos de los últimos días. Al paso de la historia observé como variaban las expresiones de sus rostros; pasando de la preocupación a la duda y al miedo. Les mostré algunas de las cartas y de los regalos que el sujeto me había dado para que comprobasen que no era ninguna broma lo que les decía. Cuando finalicé el relato, no puede evitar soltar unas lágrimas al recordar a mi padre. Sólo rezaba porque estuviese bien.

- Eren…-me llamó Mikasa. Giré a verla y me la encontré temblando de arriba abajo, con la cabeza agachada, sus cabellos ocultaban su rostro y mantenía los puños fuertemente apretados contra sus muslos. Levantó la mirada de golpe haciéndome ver que no temblaba por estar asustada sino porque estaba furiosa. – Eren, te juro que voy a buscar a ese malnacido y le haré sufrir la más dolorosa de las muertes.

Tanto Armin como yo tuvimos un escalofrío al estar seguros que lo decía totalmente enserio.

- Mikasa, ¿no crees que te estás precipitando mucho? –intentó tranquilizarla el de ojos azules- Estamos hablando de un psicópata que está acosando a Eren. Tenemos que ir a denunciarlo a la policía lo antes posible.

- Armin tiene razón –le apoyé- es una persona peligrosa, no podrías hacer nada contra él.

- Pero Eren…-protestó.

- Nada Mikasa, no harás una locura y punto. –dije algo mosqueado.

Pero en vez de seguir poniéndome pegas y intentar convencerme de que ella podía con aquel hombre, ella sonrió. Confundido miré a Armin, quien también me miraba con una pequeña sonrisa en el rostro.

- ¿Qué? –pregunté confundido.

- Ya te empiezas a comportar como el Eren que conocemos –me explicó Armin.

Seguía sin entender a qué se referían – No, comprendo…

Mikasa me agarró ambas manos con cariño.

- Has pasado por mucho estos días y encima todo solo, es normal que te hayas sentido desbordado por el miedo y estés tan asustado.

- Yo no…-intenté defender mi orgullo.

- Eren, es cierto lo que dice Mikasa, y no pasa nada por tener miedo. Cualquier otra persona en tu lugar también lo tendría. –Le apoyó como siempre Armin- A lo que nos referimos es que cuando hemos llegado no parecías el mismo de siempre y nos has preocupado mucho.

- Pero ahora te ves mucho mejor. Sólo queremos que recuperes tu valentía y tu fortaleza de siempre - acabó de hablar la pelinegra con una sonrisa.

- Muchas gracias, chicos –se me aguaron los ojos, aún así no las dejé caer, se acabó ser un llorica ahora iba a ser fuerte- Tenéis razón, ese bastardo no me va a vencer. Iremos a la policía y ellos se encargarán de atraparlo y de meterlo en la cárcel para siempre.

Mis amigos volvieron a sonreír, juntos resolveríamos el problema.

ooOOoo

- ¡Malditos incompetentes! ¡Os arrepentiréis de esto!

- Eren, cálmate -le decía Armin intentando lo imposible.

- ¡Haré que os despidan por no hacernos caso!

Esta vez fue Mikasa la que gritó.

- Chicos ya basta, vámonos de aquí –intervino otra vez el rubio.

La verdad es que unos adolescentes gritando en frente de la comisaría de policía llamaban mucho la atención. Vi a algunas personas detenerse para observarnos, seguramente para curiosear. Lo malo de vivir en un pequeño pueblo en donde todos se conocen, es que no hay mucho que hacer y un buen cotilleo nunca está demás.

- ¡Tch! Larguémonos.

Aún no me podía creer lo que había pasado allá dentro. No era como si esperase una unidad de asalto recorriendo casa por casa hasta encontrar a la persona que se halla atormentándome pero ¿nada?

Cuando ellos dos habían llegado a mi casa para buscarme ya era medio día. Pasé toda la noche y la mañana en el cuarto de baño. Así que después de comer fuimos a la comisaría para denunciar a mi acosador. Pero al contarle todo al oficial, no nos creyó. Pensó que le estaríamos gastando una broma prehalloween al departamento y aunque les mostramos las notas y los regalos, nos acusó de haberlo hecho nosotros. Nos pasamos unas cuatro horas intentando convencerlo de que todo era cierto hasta que nos echó del edificio de malas maneras ¡Malditos panolis como donuts que no saben ni diferenciar un caso verdadero de otro que no!

- Bueno, nos han echado a patadas de allí. ¿Ahora qué hacemos? –pregunté preocupado.

- Te vas a quedar en mi casa hasta que pase Halloween y volvamos a la policía para que nos crean. –dijo Armin con una sonrisa.

- ¿De verdad? ¡Gracias, Armin!

- ¿Por qué no se puede quedar en mi casa? –preguntó la pelinegra con un puchero.

- Eres una chica Mikasa –le recordé.

- P-pero…

- Mikasa, solo hay dos habitaciones en tu casa y no creo que tus padres quieran que Eren duerma contigo. –argumentó el rubio.

La chica solo hizo un asentimiento con la cabeza, dando a entender de que lo comprendía. Le puse la mano sobre la cabeza y le revolví los cabellos con cariño.

- Pero puedes estar junto a nosotros hasta la noche y por la mañana puedes volver temprano a visitarnos, ¿no crees?

Eso la puso feliz.

Armin y yo nos pusimos a planear las cosas que podríamos hacer aquella misma noche cuando notamos que Mikasa se paraba de golpe.

- Mikasa, ¿qué te ocurre? –le preguntó Armin.

Pero ella no contestó, miraba detenidamente a un punto en concreto delante de nosotros. Con curiosidad nos giramos para que pudiésemos ver lo que tanto la distraía; y ahí estaba. Esa persona que parecía surgida de la nada, vestía pantalones oscuros y sudadera negra, con la capucha cubriéndole el rostro. Se encontraba saltando la valla de mi hogar para después darse la vuelta y se comenzó a andar por unas callejuelas en dirección al bosque.

- Vamos –apremié.

Ésta era nuestra oportunidad para saber quién era esa persona, si la policía no hacía nada al respecto teníamos que ser nosotros los que investigásemos por nuestra propia cuenta.

- ¿Estás loco, Eren? –me detuvo Armin preocupado- ¿acaso quieres ir a por un acosador pirado en medio del bosque sin más? ¿no ves que es una trampa?

- Se cómo te sientes Eren pero es muy peligroso, mejor nos vamos. –dijo Mikasa mientras me daba unos leves empujones para que avanzase.

- ¡No! Tenemos que hacerlo ahora antes de que lo perdamos. Y no digo que vayamos tras él para enfrentárnoslo, sólo que lo sigamos para saber en dónde se esconde y decírselo a la poli.

Se miraron entre sí con duda.

- Vamos chicos, él tiene a mi padre.

La pelinegra soltó un suspiro abatido.

- Solo seguirlo

- Solo seguirlo, te lo prometo.

- Yo sigo pensando que todo esto es una mala idea pero les apoyaré. –se rindió el rubio.

Sin perder tiempo, comenzamos a correr hacia el bosque para poder alcanzarle. Le seguíamos a una distancia segura, por si se daba cuenta de nuestra presencia y teníamos que huir. Estuvimos así durante una media hora, dando la vuelta al pueblo entre los árboles. El cielo ya se había oscurecido, pronto sería la hora de cenar y eso nuestros estómagos lo notaban.

Llegó el momento en el que le perdimos de vista debido a la oscuridad y Armin sugirió irnos a casa. Íbamos a hacerlo hasta que vimos una luz saliendo de un edificio antiguo de dos plantas. El lugar se encontraba a tan solo diez minutos del pueblo y era un almacén que se usaba hace años para guardar la maquinaria pesada. Pero al trasladarse todo, el lugar quedo abandonado. El lugar perfecto para que se escondiese esta clase de persona.

- Ya sabemos dónde se esconde, ahora vámonos –apremió en susurros Armin.

- No, tenemos que averiguar que está haciendo en ese sitio.

Cuando en el interior se apagó la única luz encendida corrí hacia el edificio.

- ¡Eren! –me llamarón pero ignorándoles continué hasta que llegué a la entrada. A los pocos segundos los tenía junto a mí reprochándome mis acciones y ordenándome volver.

- Vamos a echar un vistazo y nos vamos. –determinó Mikasa al ver que no le haría ningún caso.

El lugar estaba oscuro por lo que tuvimos que sacar nuestros móviles para que nos sirviesen de linternas. Avanzamos poco a poco, atentos por si escuchábamos algo y nos fuimos acercando hacia una puerta en la que se podía ver cómo salía una luz rojiza del interior.

Al llegar, la fui abriendo despacio para comprobar si había alguien dentro. Al ver que no, entramos rápidamente y la cerramos tras nosotros.

Nos encontrábamos en una gran habitación a la cual se le han tapado todas las rendijas y entradas de luz del exterior con cortinas negras, las únicas luces provenían de un par de focos rojos que la iluminaban levemente. Una de las paredes estaba llena de fotografías de distintos tamaños aunque no podía distinguir de quién era.

- ¿Qué es este lugar? –pregunté al ver hilos de seda que iban de un lado al otro del cuarto de los cuales colgaban ¿fotos?

Mikasa fue la primera en moverse y pasear por el cuarto para observarlo mejor.

- Creo que lo sé y no me da buena espina –dijo un tembloroso Armin- Es una habitación oscura, se usa para revelar las fotos.

- No entiendo por qué tanto secreto por unas fotografías. –confundido me acerqué a la pelinegra que se encontraba mirando sorprendida lo que tenía entre las manos.

- Será porque en todas apareces tú, Eren –dijo ella.

- ¿Cómo?

Al acercarnos pudimos notar que lo que ella decía era cierto. Yo salía en todas ellas pero no posando ni nada parecido, habían sido tomadas sin darme cuenta. En algunas salía con mis amigos o con mi padre, en otras solamente estaba yo en lugares públicos como la escuela, la biblioteca o andando por las calles; esas eran las fotos 'normales'. Después estaban las que me asustaban, pues estaban tomadas dentro de mi casa y se podía verme, cocinando, limpiando o durmiendo. Y por último, las inquietantes y siniestras. Que por mi parte las dividiría en dos tipos; las primeras son las que salgo desnudo como en la ducha o cambiándome de ropa, en ellas se mostraban partes de mi cuerpo desde distintos ángulos; y las segundas solo mostraban algo en toda la foto, mis ojos o mis labios.

Este último grupo era el que más abundaba por toda la estancia, haciendo que me preguntase la salud mental de este individuo y los planes que tendría conmigo. Solo de imaginármelo temblaba de miedo.

Al bajar la mirada me fije en un retrato familiar, era la fotografía donde salía yo cuando era niño. La que se llevó él de mi casa, supongo que para aumentar su siniestra colección.

- Deberíamos irnos –dijo Mikasa- antes de que vuelva.

- D-demasiado tarde –tartamudeó Armin mirando hacia la puerta con ojos aterrados.

En la entrada estaba él, con un aura intimidante y terrorífico a su alrededor. No se podía ver su rostro debido al pasamontañas que llevaba y la capucha sobre la cabeza. Su cuerpo se encontraba rígido con ambos puños apretados a los costados. Se le notaba cabreado, seguramente por haber encontrado las fotografías.

Los tres estábamos paralizados, como pequeños animalillos esperando el ataque de un depredador. Por eso cuando en un movimiento rápido apagó la luz de la habitación dejándola completamente en penumbras, tan solo pudimos gritar de miedo.

- ¡CORRER!

Se podían oír nuestras voces asustadas, los pasos confusos por no saber en qué dirección correr y nuestras respiraciones agitadas debido al pánico. Entre golpes entre muros, conseguí salir de la habitación. Notaba a mis amigos detrás de mí y confiando que me seguirían comencé a correr y a correr hasta que solo pude escuchar mis pasos. Volví la mirada por si se habían detenido por el cansancio pero me encontré solo en aquel lúgubre pasillo.

- ¿Armin? ¿Mikasa? ¿Dónde os habéis metido? –pregunté en voz alta expectante de que alguien me contestase.

Oí como alguien se acercaba con rapidez en mi dirección, me giré feliz al pensar que había encontrado a uno de mis amigos; que equivocado estaba. Cuando vi quién era en realidad, di media vuelta y me puse a correr con él persiguiéndome.

Pero aunque corrí lo más rápido que pude, él consiguió atraparme en cuestión de segundos. Me empujó de frente contra una pared cercana, logrando que me golpease fuertemente en la frente para aturdirme. Mareado intenté no caerme al suelo sujetándome el muro, iba a comenzar a correr de nuevo cuando él me apresó con su cuerpo contra éste.

Con su mano cogió mis cabellos para que mirase el sucio granito que cubría la pared y así no poderle ver el rostro. Desesperado empecé a retorcerme y pegarle para que me soltase y poder escapar mientras le gritaba una larga lista de insultos. Lo malo era que aún seguía mareado por el golpe en la cabeza y mis intentos de huir eran pésimos. Y acabé consiguiendo todo lo contrario, a los pocos segundos ya me tenía inmovilizado con su fuerza, había agarrado mis brazos firmemente y mis piernas se encontraban apresadas con las suyas para que no pudiese correr ni moverme siquiera.

Temblé de rabia y de miedo al verme impotente ante el acosador, quién se había mantenido en silencio durante todo el tiempo. Me tensé al sentir como él se pegaba a mi cuerpo, no dejando ningún espacio entre nosotros, y ahí fue cuando noté que era por unos centímetros más bajo que yo. Empecé a enumerar en mi mente todos aquellos hombres que podían dar con ese perfil pero un roce interrumpió mis pensamientos. Su pausada respiración golpeaba mi cuello, inhalaba y exhalaba el aire como queriendo grabar mi olor en su mente. No podía estar más temeroso al pesar en lo podría hacerme en esos momentos.

Entonces, con una voz ronca que nunca había escuchado, habló por primera vez:

- Tal vez pienses que te puedes esconder pero puedo oler tu aroma a kilómetros, no puedes huir de mí.

El miedo volvió a instaurarse en mi alma, sus palabras siempre me causaban un terror tan grande que hacía que se me paralizase el cuerpo.

- Y como mi último regalo, –siguió hablando pero con un tono más cariñoso mientras me acariciaba la mejilla- te diré que tanto tu padre como tus amigos estarán a salvo. No les haré daño. Volverán a sus hogares cuando todo esto acabe.

Al mencionar a mis seres queridos hizo que toda duda y miedo se esfumase y fuese sustituido por una rabia y odio como nunca antes había sentido.

- ¡E-eres un lunático! ¡DEVUÉLVEMELOS! –le grité angustiado. Está loco si espera a que le creyese. A un psicópata nunca dice la verdad.- ¡TE MATARÉ! ¡JURO QUE LO HARÉ!

Ignorándome continuó.- Aún no es la hora de llevarte conmigo, pero pronto estaremos juntos para siempre.

Sus palabras me causaron escalofríos.

Una de sus manos me soltó por unos momentos y no desaproveché la oportunidad de luchar con todas mis fuerzas. Desgraciadamente, él era mucho más fuerte que yo y con tan solo una mano, acabó sujetándome ambas muñecas. Con la que tenía libre, la puso en mi barbilla y la hizo girar hacia un lado, dejando así una parte de mi cuello totalmente expuesto ante él.

- S-suéltame…-le pedí con voz ahogada.

La mala posición en la que me mantenía mi cabeza, hizo me costaba respirar. Comencé a hiperventilar por la falta de aire y conforme pasaba el tiempo me sentía más débil. Sabía que si no hacía algo acabaría inconsciente dentro de poco.

Pero todo esto él ya lo tenía planeado, aprovechó mi falta de resistencia para llegar hasta el principio del cuello y morderlo con saña. Grité de dolor cuando noté como sus dientes perforaban mi piel, parecía un animal salvaje mordiendo una y otra vez la misma zona hasta lograr que surgiese la sangre, la cual manchaba mi camiseta volviéndola rojiza mientras bajaba por mi pecho en forma de trazos. Con la cara llena de lágrimas por el dolor que estaba sufriendo, le suplicaba que parase pero no lo hizo hasta estar satisfecho.

- Iré a por ti en Halloween.

Susurró contra mi oreja. Y tras un último beso en la zona dañada, me soltó por completo.

Caí al suelo con peso muerto, no tenía energía para levantarme. Llevé mi mano temblorosa a la herida abierta para comprobar los daños que me había causado. Nada más rozarla la retiré enseguida, sentía el mordisco arder y palpitar al mismo tiempo, el dolor era insoportable.

Oí como ese psicópata se marchaba, así que con las nulas fuerzas que me quedaban me giré para verle. Estaba tan oscuro que solo puede distinguir una figura antes de que ésta se perdiese en la penumbra.

Me quedé ahí tirado en el suelo sin poder moverme, maldiciendo con rabia por haber sido tan inútil. No sé cuánto tiempo transcurrió pero a cada vez la temperatura bajaba cada vez más. No podía dejar de temblar debido al frío, en esta época del año el termómetro bajaba mucho por las noches y sabía a ciencia cierta que podía coger una pulmonía mortal si me quedaba mucho tiempo en esa posición.

Así que con esfuerzo me levanté con ayuda de la pared y comencé a andar sin rumbo fijo. Paré de golpe cuando en el suelo encontré un objeto familiarmente conocido; la bufanda roja de Mikasa. Me agaché para recogerla y me puse a pensar.

Ese sujeto había prometido mantenerlos a salvo pero nunca podría fiarme de él. ¿Y si los tiene retenidos en este lugar y les está haciendo daño ahora mismo?, ¿o es que en realidad no los tiene y me ha mentido?, ¿y si aún están aquí buscándome?

- ¡Mikasaaaaa! ¡Armiiiiiin! ¡¿Me oíiiiis?!

Mis gritos tuvieron eco por todo el lugar pero a pesar de ello, no obtuvieron respuesta. Me puse como meta encontrarles antes de salir de ese sitio. Así que recorrí cada pasillo y cada habitación de ese lugar buscando algún rastro de ellos y no fue nada fácil. Debido a la oscuridad mucha de las habitaciones tenía que registrarlas a tiendas, también al no ver bien los objetos en el suelo solía tropezarme mucho, algunas veces hasta caía al suelo.

Finalmente, volví a la habitación dónde habíamos encontrado las fotos, llevándome la sorpresa de estar totalmente vacía. Había quitado todas las cortinas negras y los instrumentos de revelar fotografías, ahora era un cuarto más del montón. Ese bastardo no sólo se había llevado a mis amigos sino que se había limpiado también todo rastro de alguna prueba.

- ¡Mierda!

Maldiciéndome por no hacer cogido ninguna foto para llevársela a la policía, noté un detalle en el cielo. Unos rayos de luz se hacían notan en la oscuridad, aclarando poco a poco la noche hasta volverla una mezcla de colores anaranjados y morados. El amanecer se iba abriendo al día.

Agotado me di cuenta que me había pasado horas registrando el lugar en busca de mis amigos para hallar que no se encontraban aquí. Se los había llevado a otra parte y yo iba a ser el siguiente.

Viernes 31 de Octubre, 18 horas para Halloween

Continuará...


¡Ya sólo queda un capítulo y está historia acaba! :D

Espero que os haya gustado :) Y lamento MUCHO el retraso pero ocurren dos cosas:

1. Se me estropeó definitivamente el ordenador :'( por lo que ahora escribo desde una tablet pero escribir ahí es complicado y tardo mucho en hacerlo, así que tener paciencia u.u

2. Tengo poco para escribir por la universidad y mis clases de chino, y en mi tiempo libre aparte de escribir también traduzco y hago repostería para venderla y ganarme un dinerito. ^3^ *quién me mandaría a mi hacer tantas cosas a la vez ¬¬*

Así que siento mucho todo ésto, intentaré no tardar tanto la próxima vez. ¡Ahora tengo que escribir ''Las consecuencias de ser adolescente''! :DDD

¿Algún sensual Review? \O3O/

.

.

..Ally..