Esa tarde Liza se fue con su amante Chase Welton a Londres.

Frederick se puso a nadar con Candy, ella le estaba enseñando como hacerlo, Albert se puso de malas al ver que a veces la sostenía en sus brazos o la besaba.

Tanto fue el coraje que hizo que se desplomó perdiendo el conocimiento.

Cuando despertó estaba acostado en su recamara, Fredy estaba a su lado con Candy quien tenía al niño en brazos.

Señor William perdió el conocimiento ¿Cómo se siente?

Albert fijó la mirada en Candy y pensó: ¿Qué como me siento? Después que la veo que se deja abrazar y besar, después de que casi fue mía.

-Me duele la cabeza

Señor Andrew ¿que le ha dicho su médico sobre los desmayos? Porque a mi parecer no es la primera vez que ocurre ¿Verdad?

Me quedaron como secuela del accidente en el tren y porque me atropellaron una vez.

¿Lleva algún tratamiento?

Lo que me ha dicho el médico que quizás haya quedado un coagulo en el cerebro por los golpes, llevo tratamiento pero ahora no los he tomado.

¿Y solamente le dan desmayos?

No, también a veces desconozco a la gente a mí alrededor o cambia mi comportamiento.

¿Quién es su médico?

Bryan Lucas

Es buen médico, Señor Andrew tiene que seguir su tratamiento y trate de no tener emociones fuertes.

Imposible no tener emociones fuertes y menos ahora. – tenía la mirada clavada en Candy.

Candy sólo agachó la cabeza.

Después de media hora Albert bajó a cenar, en ese momento llegó Paty O´Brien Albert la había invitado para pasar el verano en Lakewood, las intenciones de él es que la familia de Frederick se inclinaran por ella en lugar de Candy.

Albert dijo: Pasa Paty nos da gusto que hayas venido.

Paty con timidez dijo: Creo que soy inoportuna

¿Cómo crees? Candy y Annie se acercaron para abrazarla.

Siéntate a lado de Frederick

Frederick se puso de pie, y jaló la silla para que se sentara

Albert estaba sentado en uno de los cabezales de la mesa, a su lado derecho estaba Elroy Andrew y a su izquierda Candy, luego de ella los padres de Frederick, Albert le agarraba la mano a Candy por debajo de la mesa y Candy la alejaba.

Conversaron con Paty la cuál les hablo de Europa y les contó del viaje, a los Padres de Frederick le gustaron sus modales y educación.

Cuando todos se estaban retirando para dormir.

Albert le dijo a Candy que saldría con ella a cabalgar al día siguiente porque necesitaban conversar a solas.

Y el niño ¿Quién lo cuidara?

Ya le dije a una de las mucamas.

Candy no se imaginaba lo que tenía planeado Albert.

Los rubios se levantaron temprano, Albert tenía listos los caballos, y fueron rumbo a la cabaña.

Al llegar a la cabaña, el dijo: Entremos Candy.

Albert me preocupa tu salud, ese desmayo que tuviste

¡Ese desmayo que tuve tu lo ocasionaste! Con tu actitud, ¡pensé que había quedado claro que quiero que termines con Frederick!

¡Albert tu no tienes derecho de exigirme nada!

Entonces tendré que crear ese derecho.

El cerró la puerta de la cabaña, y dijo: Vamos a la recamara Candy

Candy estaba asustada del comportamiento de Albert, el se dio cuenta que estaba aterrada entonces suavizó su voz:

Pequeña, tenemos que conversar vamos a la recámara estaremos mas cómodos.

Albert no deberíamos estar aquí, Frederick o cualquier otro podrían venir.

No creo Candy, dejé dicho que iríamos al pueblo, ¡Vamos pequeña! Estiró la mano para agarrar la de ella.

Albert ¡abre esa puerta por favor me pones nerviosa!.

Candy tu sabes que yo nunca te haría daño, dijo con voz dulce para que ella le tuviera confianza.

Albert se agarro la cabeza y gritó ¡Me duele Candy!

Candy se acercó ¡ven recuéstate! ¡llamaré a Frederick!

Ayúdame a llegar a la cama

El se apoyó en ella, fueron a la recámara y se sentó en la cama.

Seguido de eso, la jaló hacia él, ¡Candy eres tan preciosa!- exclamó, recuerdo ese día, que descubriste que era el tío abuelo William, venimos a esta cabaña, esa noche nos quedamos a dormir después de que se hundió el bote de Stear, pusimos a secar nuestras ropas, y te quedaste dormida en esta cama, yo no pude dormir porque te contemplé mientras dormías, quería decirte que te amaba, que te deseaba, pero te veías tan niña que me sentí horrorizado de mis propios sentimientos.

-Ahora eres toda una mujer, y has despertado en mí lujuria y pasión deseo poseerte Candy.

¡Albert estás casado! ¡Tienes un hijo!

¡Me divorciaré de Liza!

¡No! ¡yo no voy a destruir un hogar!

¡Nunca existió tal hogar Candy!

El metió su mano bajo el pantalón de Candy y por encima de su panty la empezó acariciar.

¡suéltame Albert! ella forcejeó un poco con él.

El la recostó en la cama, déjame hacerte mujer Candy, se apoderó de su boca, y entre susurros le decía ¡se mía Candy! ¡Entrégate a mí!

El acarició sus senos por encima de la blusa, ¡quieres sentir más! ¿verdad Candy? ¡no te resistas! la desabrochó y se la quitó, Candy no pudo resistirse, el fue más fuerte e insistente que ella, era el hombre que amaba, el que la estaba seduciendo, sus besos y sus caricias la quemaban. Candy se estaba perdiendo en todas esas sensaciones que Albert le estaba provocando.

El logró quitarle el pantalón y mientas la besaba la tocó en ese lugar y ella soltó un gemido, veía los ojos de Albert, su mirada lasciva hizo que ella se sintiera fuera de sí, ella se entregó al placer que Albert le estaba provocando con sus caricias.

¡Déjame entrar en ti! ¡deja que te ame!

¡Si!

Candy abrió sus piernas el se posicionó sobre ella y mientras le dio un beso, dió la estocada, Candy gritó al sentir que había entrado, ya nada pudo hacer, el entraba y salía de ella, su pequeña se había entregado a el, ya el era su dueño.

Después de una hora de haberse amado, Candy dijo:

¡Tenemos que volver!

El la besó y dijo ¡Si pequeña! ¿dime cuando terminaras con Frederick? No consentiré que sigas saliendo con él.

Dame tiempo Albert tengo que buscar las palabras.

¡No puedo esperar mucho tiempo Candy!

De una vez te digo que yo tampoco consentiré que me lo hagas nuevamente.

El la miró y dijo: Me interesaba hacerte mía Candy, si no deseas que vuelva a pasar respetaré eso.

Albert puso las sábanas en la chimenea, donde estaba la evidencia que Candy ya le pertenecía.

Regresaron todos habían desayunado, Albert dijo fui hacer unas diligencias Candy me acompañó.

Frederick se le acercó y ella se alejó: Estoy sudada después de desayunar me ducharé.

Albert puso una sonrisa triunfante y dijo ¡Vamos a desayunar a la cocina Candy!

Frederick sintió que Candy lo había evadido, también sus padres había hablado con él, que no le pedirían a Albert formalmente que diera su anuencia para su noviazgo.

Mientras los rubios desayunaban Albert miró a Candy como cuando la había dominado, el sabía que ella ya no podría ser de nadie más.

Frederick acompañó a Paty en el piano tocaron un dueto, Paty se empezó a sentir culpable que le estaba gustando Frederick porque era chistoso, y le recordaba a Stear.

Los Anderson anunciaron que se irían a Europa al siguiente día, ya no volvieron a tratar el noviazgo de Candy.

Frederick le pidió a Albert que hablaran a solas y el lo invitó a su despacho.

Señor Andrew quiero formalizar mi noviazgo con Candy

Frederick no se puede formalizar nada si tus padres no están de acuerdo, y ahorita no los veo presente.

Señor Andrew yo soy el que me casaré con Candy, mis padres no se tienen que meter en mis decisiones, yo la amo.

Muchacho los Andrew respetamos las buenas costumbres, los modales y los principios de la sociedad, si tus padres no están de acuerdo, yo no te daré mi consentimiento, es mi última palabra.

A Frederick le pesaron esas palabras se sentía devastado, pensó en que Candy quizás ya no seguiría con él, por no poder formalizar el noviazgo.

Frederick salió del despacho de Albert y le dijo a Candy que salieran a platicar al jardín.

Candy mis padres me dijeron que por el momento no hablarían con tu padre para formalizar nuestro noviazgo.

Candy sintió alivio y fingió pesar: Frederick entonces tu y yo no podremos seguir viéndonos.

Pero ¿Por qué?

Si tus padres no están de acuerdo, yo no nadaré contra corriente Frederick.

Candy es conmigo que te vas a casar, no con ellos. No me hagas esto Candy.

Candy alzó la mirada y sintió que el corazón le latió con fuerzas cuando vio que Albert los observaba por la ventana.

Ella se puso de espaldas a Frederick y dijo: Lo siento Frederick, busca a alguien que les agrade a tus padres.

Eso no Candy

Frederick no resistió, la abrazó ¡No rompas conmigo Candy! ¡No lo hagas!

Frederick es mejor que sea ahora.

¡No pecosa! ¡Eres mi novia! ¡Te amo!

El le plantó un beso fugaz en los labios y dijo: No te dejaré terminar conmigo

Candy no pudo romper con Frederick esa tarde.

Al día siguiente los Anderson se fueron y también la tía abuela, la Señora Elroy había mandado a investigar a Liza para saber si iba sola o acompañada a Londres.

Candy ¿Qué pasó porque no se fue Frederick con sus padres?

No me dejó terminar con él Albert, él y yo seguiremos siendo novios, lo iré dejando poco a poco, lo hartaré para que él termine conmigo.

Hola Chicas a veces escribo las historias para ilustrar lo que no se debe hacer porque siempre hay consecuencias. Saludos a Leihej, sayuri 1707, Glenda, Valerie, Mary, Luz, Melissa Reyes, Tania Lizbeth (perdona pero es que ya tenía la historia visualizada así) Chidamami, Stormaw, Skarllet Northman. Este Albert es un poco oscuro.