¡Papá! ¡No puedo hacerle eso a Candy! ella confía en mí.
Si te casas con ella, ¡ese niño siempre te recordará que Candy fue de Andrew!, a fuerza tendrías que registrarlo como un Anderson, tampoco creo que William Andrew se quede con los brazos cruzados sabiendo que tienes a su hijo, siempre estará detrás de ustedes, en cambio si le entregamos al niño se consolara con él, habrá más probabilidades que los deje en paz, podrás ser feliz con Candy.
Frederick se quedó pensativo por unos momentos, al final dijo: Dime tu plan.
Esa tarde el Señor Anderson le envió un telegrama a Albert.
Frederick, narcotizó a Candy para que se durmiera por medio de un vaso de leche que le llevó la mucama, el Señor Anderson contrató una nodriza, para alimentar al niño a fin de alejarlo de Candy.
MANSIÓN ANDREW EN CHICAGO
Albert estaba buscando sus papeles para viajar a Canadá, para ir en busca de Candy y su bebé.
-Señor William, le traigo un telegrama de Toronto Canadá - le informó el Mayordomo.
Albert leyó: William, estoy partiendo a Chicago con nuestro hijo, por favor espérame.
Tuya Candy.
Él se quedó pensativo
George, ¿Qué hago? Parece que este telegrama me lo mandó Candy de Canadá, en él me dice que viene a Chicago con mi hijo.
Señor William, no sé qué aconsejarle en este caso.
No sé si esperar o ir por ellos, pero si voy a Canadá y nos cruzamos en el camino al llegar aquí Candy podría asustarse si no me encuentra. ¿Qué debo hacer? Se quedó pensativo por unos instantes, finalmente concluyó: Quizás se dio cuenta que es mejor que estén bajo mi protección. Esperaré solo diez días, si no tengo noticias de ellos iré a Canadá.
MANSIÓN ANDERSON
Candy despertó la tarde del día siguiente, miró la cuna alterándose al verla vacía.
Gritó desesperada: ¡Mi hijo! ¿Dónde está? Bajó corriendo hacia el salón, no encontró a nadie, en la cocina sólo estaban el mayordomo y la cocinera.
¿Dónde está mi hijo?
El mayordomo con la sangre más fría que un tempano de hielo contestó: Señora Candice, alguien entró anoche en la mansión, llevándose a su bebé, El señor Frederick fue a poner la denuncia, esta mañana vinieron los detectives a investigar pero la encontraron dormida, dejaron dicho que vendrían más tarde para interrogarla.
¡Eso no puede ser cierto! –gritó desconsolada.
Candy fue a vestirse adecuadamente para salir en busca de su hijo, en ese momento llegó Frederick con los ojos llorosos acompañado de unos hombres que se hacían pasar por detectives.
La abrazó diciendo: ¡Candy! ¡Mi amor! Se llevaron a nuestro bebé.
Los hombres vestidos de inspectores comenzaron a interrogarla.
Señora ¿escuchó anoche algún ruido extraño?
¡No escuché nada!
¡Señora entraron en su cuarto! Y usted ¿no se dio cuenta de nada?
¡Me quedé profundamente dormida!
¿Con quien comparte usted la habitación?
¡Con nadie! En esa habitación sólo estamos mi bebé y yo.
Registraremos la habitación para ver si encontramos alguna pista o indicio que nos pueda guiar al secuestrador, los empleados de servicio, están bajo vigilancia, ninguno tiene permiso de salir de la ciudad incluyéndola a usted, hasta que se aclare todo este asunto.
Frederick arqueó la ceja, esquivando la mirada de Candy.
MANSION ANDREW EN CHICAGO
Eliza entró por la puerta trasera de la mansión para no ser vista, su intención era llegar a la habitación de la tía Elroy ha regocijarse de sus circunstancias.
Abrió la puerta, se acercó a ella, diciendo: Tía Elroy, he venido a terminar con usted, cuando me deshaga de William, no quiero ningún obstáculo para quedarme con la fortuna de los Andrew.
Liza agarró una almohada, en ese momento entró una de las enfermeras que la cuidaba que no la conocía y preguntó: ¿Quién es usted?
-Soy una amiga de la familia, le iba acomodar la almohada a la Señora Elroy.
La enfermera la miró con desconfianza y comentó: Llamaré a los de servicio para preguntar si la conocen. Fue hacia la puerta, Eliza tomó un florero golpeándola en la cabeza, bajó las escaleras rápidamente dirigiéndose a la puerta principal, el jardinero trató de detenerla pero Chase Welton lo amenazó apuntándole con una pistola, ambos huyeron en un coche.
Llegó Archie cuando vio a todos los del servicio reunidos preguntó, si había sucedido algo malo.
¡Señor Cornwell! Entró una intrusa en la casa, creemos que quería dañar a la Señora Elroy, porque atacó a la enfermera.
La enfermera describió a Eliza.
¡Era la Señora Elizabeth Andrew!, ¡quise detenerla! pero un hombre me amenazó con una pistola y tuve que dejarla ir. –declaró el jardinero.
Albert se enteró de lo que había pasado, decidió poner en el diario la foto de Elizabeth Andrew, con la noticia que estaba incapacitada mentalmente, siendo peligrosa para la sociedad y ofrecía una recompensa de 50,000 dls a quien la entregara a las autoridades.
Contrató vigilancia para resguardar la Mansión.
Eliza tuvo que pintarse el cabello, también se lo cortó y se vistió con ropas humildes para que no la reconocieran.
Ella y Chase Welton siguieron con su plan de viajar a Canadá para desaparecer a Candy con su hijo.
MANSION ANDERSON
Frederick ¡No puedo seguir con esta incertidumbre! ¡Quiero salir a buscar a mi hijo! La policía no ha hecho nada.
¡Amor! ¡Están haciendo todo lo humanamente posible!
¡No es cierto! Sólo vinieron a prohibirme que no saliera de la ciudad, pero no me han traído noticias de mi bebé. Si fue un secuestro, ¿porque no han pedido rescate?
Quizás fue Chase Welton el que se llevó a tu hijo, temo decirte esto, pero la policía cree que no está vivo.
Cuando dijo eso Frederick, Candy se desmayó.
MANSION ANDREW
Estaban almorzando en el comedor, Albert con los Cornwell y George cuando el mayordomo anunció que el Señor Frederick Anderson estaba en el recibidor para hablar con Albert.
Albert se puso de pie y se dirigió rápidamente a recibir al Señor Frederick Anderson, lo vio que iba acompañado de una mujer con un niño en brazos.
Señor William, vengo de parte de mi nuera a entregarle a su hijo.
Archie y Annie estaba atónitos de haber escuchado las palabras del Señor Anderson.
¿Qué ha dicho usted? -Dijo Albert desconcertado
Que mi nuera la Señora Candice Anderson y mi hijo Frederick me pidieron que le trajera a este niño, para que usted se haga cargo de él, es el producto de la relación ílicita que manutuvo con Candice.
Albert se acercó al niño, al verlo lo tomó en sus brazos. La emoción lo embargó pero estaba confundido.
¿Dónde está Candy? recibí un telegrama donde me decía que vendría con mi hijo y que la esperara.
Ella no vendrá William, porque se casó con Frederick, usted entenderá que tiene que cumplir con sus deberes conyugales.
¡Eso no es cierto! Annie por favor sostenme al niño- dijo Albert alterado
¡Candy me ama! No se pudo haber casado con Frederick.
-Señor Andrew, Candy se enamoró Frederick, pero usted se interpuso en la relación, seduciéndola ahora ella ha reflexionado y decidió casarse con mi hijo, aquí traigo una carta dé su puño y letra, traje también el certificado de matrimonio para dejarle una copia. No se atrevió a venir personalmente a entregarle al niño, por la vergüenza de que supieran en Chicago que usted la hizo su amante.
Albert dijo furioso: ¡Candy no dejaría a su hijo!, porque es huérfana, ella sufrió mucho por no tener a sus padres cerca, por tal motivo, ¡no creo que lo abandone!
-Señor William, en realidad no lo está abandonando, sino se lo está cediendo a usted, ella sabe que lo cuidará. Quizás lo lleve en la sangre, está haciendo lo mismo que le hicieron a ella, supongo que es de familia. Mi hijo le ha ofrecido un hogar estable, un matrimonio legal, sin necesidad de ocultarse, Candice no quiere seguir siendo su amante Señor Andrew, ella quiere ser una Dama. Usted la pervirtió pero Frederick le dio honra al hacerla su esposa. Eso es todo lo que vengo a decirle, dígame ¿Quiere quedarse con su hijo? ¿O lo llevo a un hospicio?
Albert contestó: ¡No sea estúpido!, ¡Es obvio que me quedaré con mi hijo!
-Bueno me retiró ya cumplí con lo que me fue encomendado.
En ese momento el señor Anderson se retiró con la nodriza.
Albert abrió la carta la cual decía.
Albert: esta ha sido la decisión más difícil que he tomado, me he dado cuenta que nunca podrás librarte de Eliza, así que te cedo a nuestro hijo, me he casado con Frederick estoy segura que con él podré encontrar la felicidad que no pudiste darme, sólo me ofreciste un amor entre las sombras, con Frederick puedo llevar la frente en alto sin nada que me avergüence, deseo que seas feliz, le daré hijos a Frederick y perpetuaré el apellido de los Anderson.
No me busques.
Con cariño Candice Anderson.
Albert buscó las cartas de Candy, vio que era la misma letra, se la dio a Archie y Annie los cuales confirmaron que Candy la había escrito.
¿Qué harás tío?
Albert endureció su rostro y dijo: Lo primero es encontrarle una nodriza a mi pequeño, lo registraré mañana mismo como William Andrew, lo bautizaremos, después iré a confrontar a Candy, ¡Me importa un bledo que se haya casado con ese idiota! ¡Ella es mía! ¡Me pertenece! ¡Haré que se divorcie, la traeré arrastrando si es necesario!
George empieza hacer los arreglos para registrar a mi hijo.
Albert lo abrazó ¡Este si es mi hijo! ¡Es igualito a Anthony de bebé! Lo llevaré con mi tía Elroy para que lo conozca.
Todos fueron a la recamara de la Señora Elroy, tenían pesar por lo de Candy pero al mismo tiempo estaban emocionados por tener al pequeño William en la mansión, ella miró a todos lo que entraron.
Tía, te tengo una sorpresa, quiero presentarte al pequeño William Andrew.
Albert se acercó, ella abrió los ojos sorprendida. El acomodó al niño de manera que ella lo viera.
Ella balbuceó: ssse pparece Aanthony.
FELIZ FIN DE SEMANA CHICAS
