El camino podía ser largo, por lo menos así lo miraba Aidou, que estaba recostado en su carro, tenía un libro en la mano, el cual hablaba de la mezcla de vampiros puros. Sabía que estudiar la historia de su especie lo ayudaría a proteger a kaname. Era doloroso para el ver como Kaname debía de luchar por tener una vida pacifica, el amor que le tenia a el mayor de los Kuran, era indescriptible, el en todos los aspectos era superior, no cualquiera podría ser su fiel apoyo. En fuerza no muchos nobles se le comparaban, esos ojos agua marina, solo mostraban tristeza.
Aidou: Kaname-sama… Se que planea algo esta vez, pero podré estar a la altura de las circunstancias?... Confiara en mí?...
Mientras seguía recostado en su carro, su celular comenzó a sonar, así que vio quien llamaba, era su primo Akatsuki, pensó un par de segundos en contestarle, a veces cualquiera no quiere contestar, solo para seguir con sus pensamientos, pero entonces solo suspiro y contesto.
Aidou: Que paso?
Akatsuki: Me he topado con la caravana que lleva todas tu cosas, supongo que el carro guía es el tuyo?
Aidou: Si.
Akatsuki: entonces te seguiré…Pararas o iras directo?
Aidou: No parare. Tú conduces tu auto…
Akatsuki: Si, te veo más tarde entonces.
Aidou: OK.
El rubio colgó el teléfono, estaba algo molesto con su primo, ¿Por qué Kaname lo había elegido a el como vicepresidente de la clase?, ¿que tenia Akatsuki que el no?. Si era necesario ser poderoso y capaz de cumplir con los anhelos de Kaname, el seria el que lo haría posible, acataría las órdenes de Kaname, pero no dejaba de pensar que para ese trabajo el era el indicado.
A veces, le gustaba conducir sin ayuda de nadie y su carro tenia los virios opacos, así como todos los de los vampiros, Kain Akatsuki, no le gustaba ser como los demás o mas bien, le gustaba intentar seguir sus propios instintos, la soledad reinaba en su vida familiar, pero sus amigos y primo era lo único que de verdad valoraba, le destruya pensar perderlos, el año pasado con el ataque de Kuran Rido, su temor mas grande se hacia realidad, las guerras entre los sangres pura, no eran su prioridad, francamente el solo quería sacar de ese sitio a Ruca y Aidou, pero siempre seguían como perros a Kuran Kaname, a veces solo trataba de ser amable con el, por lastima, entendía las responsabilidades del chico, y sabia que el llevaba el peso de la eternidad, así que nunca se mostró reacio a su causa, incluso al ver que el mostraba interés por Yuuki Cross, le apoyo al no decir nada o intervenir, cuando claramente su primo si lo haría, eran asuntos de los demás.
Akatsuki: Supongo que esta estadía será mas larga.
Apretó las manos en el volante de su carro, quería dar la vuelta a toda velocidad, pero la total soledad le aterraba, ¿Qué podía hacer?. Además esta el hecho de que se destapo la verdadera identidad de Cross Yuuki como Kuran Yuuki, no se lo esperaba, los sangre pura realmente eran seres aterradores, transformarse así mismos en seres humanos ordinarios, ese era un poder que claramente envidiaba, alejarse del camino de la sangre, no es que no le gustase ser vampiro, mas bien, lo que acarreaba ser vampiro simplemente era muy problemático, soltó una respiración de manera abrupta, el camino era largo, tenia mucho que pensar.
En la academia cross, en los pasillos y en los salones, la llegada de clase nocturna ya era oficial, Cross lo anuncio con volantes, las reglas las conocían la mayoría y los nuevos eran informados en sus clases de orientación.
El club de fans de Aidou estaba haciendo pancartas, se miraban realmente emocionadas, para ellas un príncipe estaba por arribar y las admiradoras de los demás estudiantes no se quedaban atrás, había una foto de Shiki en uno de los pasillos, como modelo internacional era conocido por todas.
Zero, estaba caminando por esos pasillos, y todo lo que miraba para el era un veneno que le carcomía el alma.
Borregos que esperan al lobo…
Yagari, estaba detrás de el, le molestaba que le siguieran, como si fuera uno de ellos, aunque en realidad lo era, comprendía su lugar, como un cazador, por Ichiru, por su familia y por aquellos que no podrían protegerse.
Zero: Si tanto te preocupa, deberías decirles quienes son realmente, para que los vean como son.
Yagari: Sabes que eso esta prohibido, supón que se los digamos, la coexistencia que Kuran nos exigió en la junta, se desvanecería, se llevó tiempo, pero lo pudimos hacer, una tregua es mejor que una guerra muchacho.
Zero: Prefiero una guerra, antes que vivir así.
Yagari: No es tu decisión.
Zero: Lo se, por que si lo fuera ya estaría matándolos a todos.
Yagari: Tu odio es estupido, pero se que harás lo correcto.
Zero: Si claro.
Los sentidos del peliblanco estaban a mil, después de la batalla de hace un año, podía sentir a todos los humanos en la academia, su sangre, su vida, olerlos, se sabia controlar bastante bien, no quería lastimar a nadie, como lo había hecho con yuuki la primera vez, entonces eso lo lastimo mas, solo pensar en ella, esa Yuuki, por la que el estaría dispuesto a morir, a renunciar a su orgullo, esa yuuki a la que valía la pena amar. Todo eso para el, era realmente duro y doloroso, por que a veces lo que una cosa puede ser, lastima más que lo que es en verdad.
Iba directo al salón de clases, Yori Wakaba estaba sentada con Kara Kurozuka, quien tenía en sus manos los boletines del regreso de la clase nocturna.
Yori: ¿Es verdad que hoy llegan, Kyryu-san?
Zero: Aun así no podrás acercarte a ella.
Yori: Pero por lo menos, se que ella estará aquí, será mas fácil verla, desde la fiesta se que no podía hablar con ella en tales circunstancias, pero aquí creo que si.
Zero: No te dejaran, menos Kuran-Sempai.
Miro a la caza vampiros, que solo leía sus libros de texto, el fue a sentarse en su correspondiente lugar, entro uno de sus tantos maestros, dentro de unas horas llegarían la mayor amenaza del mundo, los hijos de la sociedad vampirica.
En el carro de los Kuran, el ambiente que se respiraba era de intranquilidad, Yuuki no dejaba de jugar con sus uñas, podría realmente estar en su casa, sabia quien era, la razón del por que había sido abandonada y que aquel a quien amo toda su vida estaba a su lado, pero no podía dejar de pensar en Zero, Yori, Cross y la escuela, por años no había salido de esas paredes, realmente, había estado aislada por todo este tiempo, Kaname quería protegerla, ella no quería volver a la academia, por que no sabia que hacer, estar al lado de su hermano, le daba felicidad, pero se fue como una y llego como otra, ¿podría vivir con el peso del odio de los ojos de Zero?.
Kaname: Yuuki, sabes que no deberías estar nerviosa.
Le dijo con una suavidad acogedora, que la hizo verlo con más nervios.
Yuuki: Nii-sama…yo…no…estoy nerviosa…de verdad….yo…
Kaname quien casi todo el recorrido había tenido los ojos cerrados, los abrió y tomo las manos de su querida Yuuki.
Kaname: Lo se muy bien, sabes que no deberías mentirme, eso me hace sentirme miserable, no por que no confíes en mi, sino por que no confías en los dos, y eso es peor.
Yuuki: No digas eso, Nii-sama, se que siempre estarás a mi lado.
Kaname: Se que no me dices solo Kaname, y que la palabra siempre solo es eso para ti, una palabra, que cuando la entiendas de verdad, puede que huyas de mi y me dejes solo.
Yuuki: no…Yo no haré eso!
Kaname: Si así lo quieres, no me molestare, por que yo solo deseo lo que tu quieras, solo quiero que seas feliz.
Eso la mataba, el dolor de kaname, sus palabras, ella era para el, lo entendía, por eso en parte sufría terriblemente, por que su vida como Cross Yuuki, siempre la seguiría, vivir entre las sombras esos años, siempre estará dentro de su ser, tomo la mano de kaname y la beso.
Yuuki: Nii-sama, te digo así, por que dentro de la escuela no podré hacerlo más, y jamás soltare esta mano, mi adorado hermano.
Kaname, la abrazo, y la dejo a su lado, ella podía oír los latidos de su hermano, y eso la hizo desatar sus instintos de vampiro, allí era cuando se dejaba llevar, solo giro levemente su cara, y el cuello de ese hombre, por el que a veces no podía medir su amor, estaba a su alcancé, así que solo hizo lo suyo, tomo lo que le correspondía.
Kaname: así yuuki, solo yo puedo saciar tu eterna sed.
Ruca, que iba en uno de los carros de la caravana de Kaname, olfateo la sangre, y sabia que ese olor era el que caracterizaba a su amor imposible, envidiaba a Yuuki, rendida ante el amor de Kaname, no podía decir nada, solo podía seguir detrás de la sombra de el, por cualquier sendero que el tuviera que seguir, no se cansaría nunca, por que el lo valía.
Siempre teniendo todo, siendo bella y poderosa, no se había preocupado por nada, el ser una niña le presentaron a Kaname y quedo prendida de la fuerza y elegancia que el desprendía, así eran los sangre pura, seres de gran poder, lo respetaba solo con saberlo, cuando supo que los padres de este habían muerto, lo vio tan solo, pero, ¿Cómo extender tu mano a un ser tan omnipotente?, solo acabo de entender que no había manera, que solo mostrarse como el siervo que el merecía, y así se mostró; pero al comenzar la academia, el mostró interés en ella, lo que le dio cierta esperanza, así que se sintió con cierto derecho, y jugo con la idea de poder amarlo. Akatsuki tantas veces le había dicho que no era posible, ¿Qué podía saber el de lo que su amor era?, así que los argumentos simplemente estaban de mas, por que el estar a lado de ese hombre, la hacia feliz.
Pero el destino jugo de manera cruel, como en juego de ajedrez, ella era un peón, y al comprenderlo todo fue claro para ella, si ese era al valor que el le daba, con gusto aceptaba, ser un escudo para la mujer que el realmente amaba, era lo menos que podía hacer para alguien que el amaba, sacrificarse por el, no, ella sabia que ese su deber, por lo que al oler la sangre de el, comprendió, que por primera vez, el estaba siendo feliz.
Talvez era muy temprano, pero ya era medio día en la academia Cross, pero unos carros estaban llegando, Cross Kaien ya los esperaba, la luz del día imperaba, pero los nobles vampiros si podían soportar la luz del día, entre ese grupo de personas, estaban Rima y Shiki.
Cross: Touya-san y Shiki Senri-kun, es bueno verles.
Rima: Director, buenas tardes.
Cross: OH síganme a la capilla de la escuela, allí esperaran a los demás, si gustan pueden ir a dejar sus cosas al que antes fue el edificio que utilizaron cuando se creo la clase nocturna.
Rima: Hai.
Cross: Pero por favor, sin falta a las 3 de la tarde, podrían estar en la capilla, para que estén todos reunidos.
Ella asintió, tomando algunas de sus maletas, y fue con shiki a su lado, al que era su antiguo dormitorio, la joven traía una sombrilla con la cual procuraba que el sol no le diera directamente en el rostro, al igual que en el desmejorado Shiki.
Rima: ¿Te sientes bien?
Shiki: Si, solo que había olvidado lo gran de este sitio, además… fue en este lugar donde mire a mi padre por primera vez.
Rima: No deberías de pensar en eso.
Shiki: Ichiyou no estará este año.
Rima: Me molesta que solo te enfoques en lo negativo.
La chica le jalo del brazo haciéndolo caminar hasta el edificio, entraron, todo estaba limpio y los sirvientes estaban entrando con las maletas. Ella estaba algo molesta con el, ya que el podía deprimirse muy fácil, después de todo, su familia lo miraba como una posesión, el hijo de Kuran Rido, no como lo que en verdad era, Shiki Senri, alguien que valía por si mismo.
Rima: Estas mejor, estamos en la sombra.
Shiki: Esta casa huele a nostalgia.
Rima: Supongo que si, cuando venimos la primera vez, se podía percibir el olor a pino, era reconfortante, por mas perfumes que aidou quisiera poner, solo se podía oler el pino.
Había una amplia sala, y el jalo a la joven a sentarse a su lado, y la abrazo.
Shiki: Sabes que es lo que mas me entristece de este sitio, recordar que por mi culpa casi mueres, pero si algo así se presenta, te prometo…no…yo te juro que no permitiré que nada te pase, por que para mi eres lo mas importante.
Rima: Eso dices ahora, de seguro tendré que salvar tu trasero si estas en problemas.
Shiki: Puede que tengas razón.
Se recargo en ella, quedándose dormido, no podían sentir mas amor uno que el otro, tanto así que no sabia que hacer para cuidarlo, amar, no es solo una pesada carga, es algo por lo que vale la pena sacrificarse.
