02» ¡Protesto!
7 de Agosto del 2011
7:30 a.m.
Apartamento de Ian Goodman.
La siguiente mañana llegó. Estaba aún durmiendo en pijama, con la cama desordenada con una horrible cantidad de papeleo que eran pruebas y teorías sobre el caso que tomaría.
Me levanté con una flojera calmada, mientras poco a poco cobraba fuerzas. Me acerqué al espejo, viéndome terrible. Despeinado y con la cara brillosa…vi mi sala, repleta de hojas por doquier con más listas de personas, de los sospechosos, el reporte de autopsia…era un tiradero mi apartamento…pero lo peor llegó cuando escuché que tocaban la puerta. Y tocaban como si fuese un frenesí…
-Voy…ya voy… ¡Voy!
Mientras seguían tocando, abría los cerrojos. Para cuando terminé de abrirlos, mi pesadilla comenzó. Jake entró caminando rápidamente y apurado.
-¡Perdón por llegar tarde! ¡Hay que revisar la evidencia y las pruebas y las teorías y…!
Pero le tomó un par de segundos verme de pies a cabeza, y luego darse cuenta de lo que pasaba.
-No…te has bañado…
-Las personas normales… -comencé a bostezar y seguir hablando. –perdón…como dije…las personas normales se despiertan a ésta hora…y
-¡No digas mas! –dijo con una mirada confiada.
-¿Eh?
Claro, lo peor que me pudo pasar con él fue que me llevó empujando hacia la regadera y abrió la llave del agua fría como si estuviese preparado para lavar trastes.
-¡AH! ¡¿PERO QUE TE SUCEDE?!
-¡Tienes que despertar y esforzarte! ¡Así terminaremos perdiendo el caso!
-Pues al menos sal por favor…
-¿Perdón?
-¡Para que me pueda quitar la pijama mojada y me bañe, ya que sé que no me dejarás en paz así de simple! –dije con furia.
-¡Oh, ya lo entendiste! –me respondió con una sonrisa radiante.
-¡Fuera! –dije empujándolo y dando un portazo en su rostro.
Claro, me bañe rápidamente y salí fresco, usando solo una toalla. La ropa mojada la dejé en el cesto de ropa sucia, y salí del baño solo para ver que en mi cuarto estaba mi ropa sobre la cama.
-Vístete de una vez que no hay tiempo que perder.
-¡No toques nada mío, degenerado!
-No lo soy, solo quiero ahorrar todo el tiempo posible.
-¡Pues fuera!
De nuevo con otro portazo salió de mi habitación para dejarme poner la ropa. Pero no me di cuenta sino hasta un minuto después cuando me puse la ropa interior y lancé la toalla a la cama: todo en mi cuarto estaba en orden. El papeleo tirado había sido recogido. Ignoré por un segundo esto y me vestí con la camisa gris, los típicos zapatos oscuros y un traje negro con finas franjas color azul que el mismo Jake había dejado en la orilla de la cama. No tenía mal sentido para vestir, pero era demasiado…entrometido. Al ir a la sala, pude notar como mi compañero tenía sobre la mesa todas las pruebas, documentos, información...era increíble la recopilación de él. Además de haber puesto en orden mis documentos…
-Todo…todo esto…
-Oh si, es lo resumido del caso.
-¿Re-resumido?
-Si. Verás, estamos en el caso de Jean Ballid. Una joven de 30 años acusada de asesinar a su padre, Michael Ballid, por una supuesta herencia no entregada.
-Herencias… ¿Siempre tienen que ser cosas así de simples?
-Es más que una herencia. Se trata de la familia Ballid, una familia de empresarios prestigiosos.
-Hmm…
-Verás: Jean Ballid nos contrató a nosotros para el caso. Pero el que nos tiene contra la espada y la pared es el hermano menor de Jean, Francis.
Yo tomaba con calma el perfil del joven hermano de Jean, y lo leía en voz alta:
"Francis Ballid.
Hombre.
Caucásico.
1.75 metros
24 años de edad.
Es el hermano menor de Jean, y supuesto co-heredero. Acusa a su hermana de cambiar el testamento de Michael Ballid, además de asesinarlo."
-Exacto. Así es como está la cosa…
-Pues…suena algo convincen—
Pero Jake le puso la mano en la boca, obligándolo a callar.
-No digas eso.
-¿Eh?
-Confía en nuestro cliente. Debe de estarnos diciendo la verdad.
-Entonces…dices que su hermano está mintiendo.
-Exacto.
-¿Pero por qué razón?
-Deberá de haber una…es nuestro trabajo averiguarlo.
-Vale…
Mi error fue decirlo con un aire conformista. Sin previo aviso, él se levantó y golpeó la mesa.
-¡PROTESTO!
-¡AH!
-¡NO "AH"! ¡PROTESTO!
-¡¿Por qué rayos gritas?!
-Obvio. Debes de animarte. Trata de gritar, de animarte. ¡Dame un "Protesto"!
Debía él de estar bromeando…pero de nuevo, si no hubiera cometido esos errores, jamás hubiera pasado lo que me pasó…
-Vale…es-está bien…
-¡No con miedo! ¡Confiado!
De nuevo, golpeó la mesa y apuntó hacia un punto con toda la fuerza del mundo en su mano apuntando hacia una dirección cualquiera…
-¡PROTESTO!
Hice lo mismo, solo que de una manera más quieta, levantándome rápida pero tranquilamente.
-Protesto.
-¡No, dilo fuerte!
-Pro-protes-
-¡Fuerte! –Decía con una risa confiada
-¡Protestó! –terminé diciendo fuerte y desafinadamente.
-¡Jaja…una vez más! ¡PROTESTO! –dijo de nuevo, apuntando a un punto.
-¡Protesto! –dije ahora mas confiado.
-¡De nuevo!
-¡PROTESTO! –grité con un ánimo que me despertó al instante.
-¡Ahora apunta hacia mi como si yo fuese tu rival! ¡Como si fuese el fiscal al cual hay que derrotar!
Ésa fue la motivación que buscaba…malamente tuvo que decirlo así… "Como si yo fuese tu rival".
Preparé mi dedo, listo para apuntar con la mano izquierda, mientras que con la derecha daba primero un golpe sobre la mesa. Apuntando de manera muy simple, pero con una mirada que indicaba una victoria segura, apunté hacia Jake.
-¡PROTESTO! –grité con toda mi fuerza y confianza hacia él, mientras él solo me daba su aprobación en forma de pulgar, junto con una risa confiada.
-Así es como se hace…
-¡¿Quieren callarse con su estúpido "Protesto"?! ¡Trato de seguir durmiendo! –respondió un vecino del piso superior.
Ambos miramos confiadamente el uno hacia el otro, y apuntamos hacia el techo, como si apuntáramos hacia el cielo. Gritamos una vez mas "Protesto", y nos quedamos así…
-El cielo es el límite… ¿verdad hermano? –dije dentro de mi mente.
El recuerdo de un trigal espeso, el cielo azul en un atardecer, y estando alejados de la casa…recuerdo que mi hermano se levantó y apuntó al cielo: "El cielo es el límite.".
Se refería a que nuestros sueños y metas estarían sobre nosotros o debajo de nosotros, pero nunca fuera de éste mundo…y pensar que así serían las cosas…
-¡Ahora hazme algo desayunar! –gritaba Jake confiadamente.
Ése fue el momento en el que jamás en la vida me sentiría tan impulsado a negarle algo, a pesar de que me había hecho un favor ordenando todo en mi departamento.
-¡Nunca! –grité fuerte y decidido.
-¡Entonces robaré tu refrigerador! –gritó felizmente.
Con una fuerza que jamás en la vida pensé llegar a acumular en músculos que ni siquiera pensé que tenía en mi estómago, tomé aire y apunté con un gran enojo.
-¡PROTESTO! –fue el grito más fuerte que daría mientras que él se alegraba por qué finalmente había logrado dar un tronador "protesto", y el vecino gritoneaba a igual volumen que nos calláramos.
