03» Caballería


7 de Agosto del 2011
10:00 a.m.
Tribunal del distrito
Sala No. 2

Todos estaban hablando en el juicio, hasta que el señor Juez, un hombre alto, de toga oscura, piel clara, cabellera oscura y ojos oscuros, tomara el martillo y comenzara el juicio.

-Estamos aquí reunidos por el juicio en contra de la señorita Jean Ballid. ¿Está la acusación lista?

Del otro lado de la sala estaba un señor de poco pelo, gafas grandes, traje verde, camisa clara y corbata rojiza.

-La acusación está lista, Su Señoría.
-¿La defensa viene preparada?
-Por supuesto, Su Señoría. –dijo Jake confiado. Pero lo malo fue que el juez se percató de mi presencia…y lugar tomado.
-Y por lo que puedo entender, usted está debutando aquí… ¿señor…?
-Goodman, Su Señoría. Ian Goodman. –dije seriamente. Pero lo malo fue la reacción de mi rival, usando su mano como un gesto de vergüenza.
-Vaya, vaya…un novato…
-¿Y a éste que le pasa? –pensé inmediatamente.

Claro, Jake me pasó una nota rápida:

"Es Winston Payne…un fiscal arrogante. Por algo lo llaman el "Destruye-novatos". "

Bien. Pero un segundo… ¿"Destruye-novatos"?

-Jijijijijijijijiji –reía agudamente el señor Payne.
-Esto no podría salir peor –pensaba…
-Procedamos con el caso señor –volvía Payne a manejar el espectáculo.
-Bien. Señor Payne, denos su alegato inicial.

Por un instante, el fiscal Payne volvió a su postura natural, dejando de lado el acoso en mi contra.

-El señor Francis Ballid acusa a su hermana de asesinar a su padre, Michael Ballid, además de cambiar el testamento a su favor, para que ella salga ganando todo.
-¡Pero que atrocidad! –decía el juez muy sorprendido.
-Patrañas… -era lo único que podía pensar.
-Y es por eso que nos moveremos hacia la victima del infortunado evento: deseo llamar al estrado a mi único testigo. ¡La afectada víctima, Francis Ballid!

Instantáneamente, entró por el par de puertas un joven poco más grande que yo. Vestía un traje oscuro con una camiseta desabotonada y una playera oscura debajo. Un joven de piel clara, castaño claro y de ojos marrones. Era fácil de describir que él fuese un culpable…su mirada descarada y actitud prepotente…pero recordé una de las reglas en los juicios: "Las pruebas lo son todo.". La apariencia puede hablar por uno, pero debían de haber pruebas. Aunque lo que era seguro, es que el hedor a flores que se adentró en la sala era probablemente de algún perfume de ése sujeto.

-Señor Ballid. Me gustaría saber que fue lo que supo usted de la muerte de su padre… -habló el fiscal.

La actitud del joven cambió como un giro de 360 grados. De prepotencia, cambió a un estado de "debilidad sobreactuada"…

-¡Fue una tragedia! En su lecho de muerte estaba dándonos sus palabras cuando quiso hablar con mi hermana a solas…yo por preocupación, decidí espiarlos cuando vi que comenzaron a discutir susurrando sobre mi y el testamento… -parecía la narración de una película barata a mi parecer… -Cuando entonces ella tomó el abrecartas que estaba cerca de ella, ¡Y lo apuñaló!...lo peor fue cuando falsificó su firma, y entonces salió del lugar apresurada, para dar la noticia de que mi padre había fallecido…y eso es todo lo que recuerdo…

Las personas en el juicio estaban consternadas, y muy atadas por la historia de Francis. Payne se mostraba victorioso, pero lo raro era que Jake estaba despreocupadamente comiendo un obento…

-¿Pe-pero que haces?
-Me relajo.
-Oh…es que tú sabes quien es y me lo dirás y así ganamos el caso.
-No, solo que tu estás llevando el caso, no yo.
-¡¿Que?!
-Tu estás tomando el caso, así que es tu responsabilidad, no la mía.

Con ésta aclaración, Jake siguió comiendo arroz. Me enfurecía la actitud de mi compañero, hasta que el juez me miró.

-¿Señor Goodman? ¿Esta listo para la interrogación?
-¿I-interrogación?

Rápidamente Jake me miró, y comenzó una breve explicación:

-Es cuando viene lo bueno. Primero los presionas: Pregúntales sobre ciertas cosas que dijeron en su testimonio u otros asuntos. Después, cuando tengas evidencia sólida de que están mintiendo, muestras la evidencia y los sacas fuera de juego.
-Espera… ¿Mintió?
-¡Te lo creíste! –habló fuertemente con una cara de sorpresa.
-¡Era sarcasmo! Solo es que…no tengo idea por donde empezar…
-Concéntrate…lo lograrás…
-¡EHEM! –se aclaró la garganta el juez. -¿Listo para el interrogatorio?
-Oh…sí, claro que sí, Su Señoría.

Comencé desde mi lugar a plantearme una pregunta buena…

-Dígame…
-"Me". Listo.
-¡No se quiera pasar de listo!
-Entendido… ¿Qué quiere que diga?
-Usted los espió… ¿Por qué razón?
-Pues fue por que estaba…err…

Lo tenía en mi mano, cuando de repente…

-¡PROTESTO! –Gritó el vejete de Payne.
-¿Eh? –respondí confundido.
-¡El motivo de espionaje no tiene que ver con el hecho de que la señorita lo haya matado!
-De hecho… -dijo el juez. Aunque por mi cabeza rondó la idea de que estaba Payne diciendo "entonces que el que él haya espiado significa que no puede identificar entonces a Jean como la culpable"…bueno, fui aún un novato, no me culpen.
-Bien…entonces dígame… ¿Cómo pudo espiarlos y saber que ella falsificó su firma?

Lo tenía de nuevo en mis manos…pero surgió algo…

-¡Jijijijjijiji! ¡Señor Goodman! ¡Es sencillo, además de lo del abrecartas!
-¿Eh?
-La entrada eran un par de puertas dobles, por las cuales podía ver. Entrando a la alcoba, en la parte central del cuarto está un escritorio donde se ubicó un abrecartas ensangrentado con las huellas de la acusada. Además de que el testamento tenía las huellas de ella. ¡Pruebas irrefutables!
-Acepto el abrecartas y el testamento como pruebas. –dijo el juez.

Inmediatamente un alguacil tomó ambas y las llevó en sus respectivas bolsas hacia el juez para que él las examinara.
Abriendo mis ojos y apretando mis manos contra la orilla de la mesa, sentí que podría arrancar un buen trozo de madera y lanzarlo haca ése vejete…cuando de repente, algo apareció en mi cabeza…

-Oh, ya lo entendiste… -dijo Jake comiendo ahora una paleta de hielo. –El problema no es en si lo que vio… ¿verdad?

Lo tenía, el brillo en mis ojos…la fuerza y el grito en mi garganta…

-¡PROTESTO! –lo dije apuntando hacia Payne con una sonrisa en la cara, mientras el vejete estaba confuso por la situación.