04» El Caso de La Herencia
7 de Agosto del 2011
11:20 a.m.
Tribunal del distrito
Sala No. 2
-¡Señor Juez…! –hablé claro y fuerte.
-¡M-me habla a mi! –dijo algo asustado.
-¡Hemos indagado mal en éste asunto!
-¿Qué trata de decir? –decía sorprendido.
-¡El asunto aquí es que sabemos que él VIO la discusión…!
-¿Tu punto? –dijo Payne comenzando a ponerse impaciente.
-Cito: "yo por preocupación, decidí espiarlos cuando vi que comenzaron a discutir susurrando sobre mi y el testamento…
Nadie entendía lo que ocurría, excepto Jake que miraba confiadamente hacia Francis.
-Su Señoría…el problema no es que vio, ¡sino que ESCUCHÓ!
-¿Qué escuchó? –decía Payne mientras lo pensaba, hasta que ahogó un grito, y con una ridícula pose de preocupación, se hecho para atrás.
-¡Exacto! ¡¿Cómo supo de qué discutían si solo podía mirarlos?!
Había una pequeña conmoción cuando Francis chifló, y puso su mano en el estrado.
-Bueno, es fácil. Los escuché.
Jake me llamó, ahora dándome un plano del lugar, apuntando el lugar donde él estaba y ellos estaban…
-… ¿y como fue eso?
-Pues obvio, los tenía cerca.
-Pues es mentira
-Pues pruébalo.
-Pues lo pruebo.
-¿Qu-? ¡¿Qué QUÉ?!
Todos obtuvieron una copia del plano, indicando las localizaciones de cada uno…
-Cito de nuevo: "yo por preocupación, decidí espiarlos cuando vi que comenzaron a discutir susurrando sobre mi y el testamento…" Dígame: si susurraban, ¿cómo podría usted escucharlos?
El rostro de Francis comenzaba a desmoronarse de la preocupación.
-Le diré por qué… -mencionaba yo, desbordando confianza y preparado para declarar mi respuesta.
Hice todo a un lado y apunté hacia Francis Ballid.
-¡Usted no se encontraba en la puerta, sino junto a la víctima, Michael Ballid!
Todos se conmocionaron, haciendo que el juez pusiera orden en la sala.
-¡Un segundo señor Goodman!
-¿Ocurre algo?
-El lugar que indica usted… ¡Es el del asesino!
Jake susurró hacia mí: "Llegó la hora. Descárgalo todo."
-Es obvio su señoría: ¡Francis Ballid es el asesino! ¡Y lo probaré!
De nuevo Jake me pasó otra prueba, la cual era el testimonio de Jean, aclarado en otro juicio anterior:
"Él y yo habíamos discutido del testamento mucho antes, y me dio el permiso de abrir el sobre. Usé el abrecartas y taché las cosas que él había encargado a Francis, aun sin yo saber que ocurría. Después de esto, me dijo que usara su anillo como firma, a lo cuál hice caso, y sellé el testamento. Después, temblando demasiado me dijo que tuviese cuidado, y terminó cayendo dormido. Lo que no sabía yo era que él había fallecido...
Me desplomé sobre él, y pude sentir húmedo…al levantarme, me fijé que era sangre. Aterrorizada, quité la colcha que lo tapaba, y vi la sangre en la herida de mi padre, justo en el abdomen. No noté la sangre por el color ya que la colcha de mi padre era de piel sintética oscura. Además de que la alfombra olía fuertemente a un perfume de Nardos, ya que una empleada tiró por accidente una botella con ése perfume, y el cuarto hedía a Nardos…por éstas dos razones no vi ni olí la sangre en la colcha."
Había leído el informe de autopsia, y justamente decía que la puñalada no lo mató instantáneamente…estas dos pruebas eran lo que necesitaba.
-Y fue cuando al avisarles a los demás familiares, ella fue acusada por la sangre que se le había impregnado en la ropa. -dijo Payne, mientras seguía creyéndose vencedor.
-Primero que nada, la declaración de mi cliente menciona que Michael Ballid fue apuñalado. Justo como en reporte forense: una herida profunda que por consecuencia terminó en una horrible hemorragia. Según ella, usó el abrecartas en el sobre donde estaba el testamento, y "falsificó" la firma, a las órdenes de su padre.
-Si, explica las huellas y la firma…pero, ¿qué hay del abrecartas? –preguntó el juez.
Era lógico. Muy fácil. Tan fácil que hasta podía ver como el mismísimo Payne se arrodillaba.
-Lógicamente el asesino al matar a Michael, tapó de nuevo a la victima y limpió el arma con la colcha. Y huyó del lugar.
-¡PROTESTO! –gritó Payne, mientras que Jake presentaba como prueba la colcha usada por la víctima. ¿Dónde la había obtenido?
-…por algo digo que "Hay que esforzarse". -me dijo Jake con un tono mas frío y severo…
-Y si él fue el asesino, ¡¿entonces por qué su padre no lo identificó?! -gritó Payne, mientras que en su sien izquierda notaba como una vena estaba a punto de explotarle.
Jake solo me miraba ahora con determinación. En éste caso, tendría yo que pensar rápido y fuera de la caja. La única forma en el que el asesino podría haberlo matado sería en un momento en el que no pudiese haber sido visto…
-Porque su padre no pudo verlo.
-¡¿EH?! –gritó Payne, similar al graznido de una hurraca.
-¡MÍ PADRE NO ERA CIEGO! –gritó Francis, quien estaba con las manos en el estrado, tratando de arrancar la madera.
-No lo era. Ni lo estuvo. Pero como dije: no lo vio a usted, por la posición.
-¿Posición? –parloteó Payne, con nerviosismo.
-Es porque… ¡Su posición verdadera…era justo aquí! –grité con determinación, apuntando directamente sobre la víctima.
-¡P-pero es el lugar de la víctima! –gritó el juez.
-¡PROTESTO! –graznó Payne, mientras se preparaba para dar su alegato.
-Lamentablemente, es cierto Payne. –dijo Jake, mientras comía fideos de comida china.
-Hay una posible explicación. –dije con tranquilidad. –Él estaba debajo de la cama. Lo estuvo todo ése tiempo, y hasta que su hermana salió de la alcoba, él salió detrás de ella, fingiendo que venía de otro lugar. Además, el hedor que vino a la sala es un fuerte perfume de flores… ¿No será que lo que olemos sean aquellas flores que mencionó mi cliente en su testimonio? ¿Cuáles eran sus nombres?
Y entonces vi el rostro de Francis…era una mezcla de nerviosismo y enfado.
-¡Y el motivo fue…! ¡Oh cierto, no hay motivo para que pienses que yo fui, abogadete! –gritaba desesperado Francis. Después Payne estaba en su pose victoriosa de nuevo, con el gesto de vergüenza.
-¡Oh, creo que aquí terminó el camino señor Goodman! ¡Y creo que es cero y van dos, señor Morgan!
No entendía a que se refería, pero entonces Jake me miró confiado…
-"Gira el tablero".
-¿Eh?
-Gira el tablero. Mira los movimientos del enemigo. Y piensa fuera de la caja. Supongamos que fue él. Que él asesino a su padre y le echó la culpa a su hermana… ¿Por qué motivo culpar a su hermana, en vez de quedarse con la herencia, falsificándola?
Otra chispa. Otro brillo…una idea. Era lo que tenía, cuando todo hizo conexión a una gran velocidad, y a ésta misma velocidad a la que la verdad se descubría, mis ojos se abrían.
-Bueno, si me disculpas, me tengo que ir a-
-¡PROTESTO! –grité, deteniéndolo todo. -¡Esto aún no termina!
-Ya terminó, señor Goo-
-¡He dicho protesto! ¡Y hasta que no la pueda decir por un buen motivo, entonces el juicio no terminará!
Jake sonreía triunfantemente hacia Payne, que ya suponía una victoria sobre él. El juez estaba inmutado por tantos líos, que entonces solo se dispuso a mirar y escuchar…
-El motivo es claro. Y está dicho en la declaración de Jean. Cito: "Usé el abrecartas y taché las cosas que él había encargado a Francis, aun sin yo saber que ocurría". En resumen: Francis entró a ver a su padre, y hablaron al respecto sobre el testamento. Pero algo salió mal, y Francis estuvo dispuesto a asesinar a su padre como rabieta. Entró a su cuarto en silencio y tratando de no ser visto, tomó el abrecartas y se dispuso a matarlo. Pero hubo un problema: se percató de que alguien entraba, y decidió dar una cuchillada rápida mientras que su padre se encontraba durmiendo o distraído, para luego ocultarse debajo de la cama. Despierto y consciente, supo que su destino estaba ya marcado, por lo que decidió actuar y pedirle a su hija actuar. Un acto que sería la venganza contra Francis: él tenía como corazonada que su propio hijo lo mataría...Oír que su padre rechazaba la idea de su primogénito como heredero. Horrible, ¿no? -dije yo. -Claro, él hizo esto por sospecha de que su propio hijo era su asesino y sobre lo discutido antes. Fue entonces que Francis pudo idear la manera de culpar a su hermana… ¿Qué tal eso?
Todos se quedaron en silencio, mientras que Jake miraba aún a Francis con la mirada ganadora, cuando el Juez decidió hablar.
-Interesante…pero no hay prueba sólida que respalde su teoría…
De nuevo un silencio se hizo presente, hasta que mi quijada calló a la mesa y yo me agarraba de la orilla de la mesa, con un rostro de desesperación y humillación.
-Por lo tanto, hemos llegado a un callejón sin salida. Fue interesante, pero no fue lo suficiente. –dijo el Juez.
-Oh, lo lamento Goodman…suerte para la próxima… -decía Payne con una sonrisa amplia y sus gafas grandes reluciendo de victoria, mientras hacía su pose victoriosa de nuevo…
Todo estaba perdido, cuando entonces…
-¡PROTESTO! –gritó Jake apuntando a Francis Ballid.
-Oye chico, ya acabó. Yo salí gana—
Pero Jake sacó ahora un as bajo la manga…literalmente. Con un brillo radiante a las luces de la sala del distrito, Jake sostenía un encendedor plateado que tenía grabado un as de corazón, con el corazón roto. Viendo con tremendo pánico ésta pieza de evidencia, Francis volvió al estrado con una cara de humillación y derrota…
-Si…yo maté a mi padre…
Todos en la sala conmocionaron una tercera vez, pero se callaron inmediatamente para oír la nueva declaración.
-…mi padre y yo peleábamos siempre. Jamás estuve de acuerdo con él en algo…así que un día me mandó a hablar…me dijo que revocaría mis derechos sobre el testamento. Todo por ser un despilfarrador y apostador apasionado. Eso me enfureció…ciego de ira y envidia de mi hermana, maté a mi padre, y me escondí. Planifiqué todo…yo fui…
Payne se había quedado boquiabierto, mientras que yo solo tenía mis ojos a punto de perder la órbita. Jake, por otro lado, había borrado su sonrisa radiante y la había cambiado con un rostro serio, frío y acusador. No lo sabía en ése entonces...pero esa no sería la única vez que vería un desplante de frialdad de Jake.
