05» Tarde o temprano


7 de Agosto del 2011
12:05 p.m.
Tribunal del distrito
Sala No. 2

Francis había confesado su crimen y el cómo inculpó a su hermana…los alguaciles se llevaron al hermano, mientras que la sala de juicios volvía a la normalidad…

-Bien, parece que éste caso lo ganó usted, señor Goodman.
-¡Hehe! ¡De nada! –decía apenado cuando sabía yo que claramente fue Jake quien había ganado. Aunque él solo miraba a Payne con un rostro victorioso.
-Dígame señor Payne, ¿Qué fue del sospechoso? –se dirigió el juez.
-P-pues él ha sido puesto a disposición de las autoridades…Su Señoría…
-Excelente. Entonces tráiganme a la acusada, que daré mi veredicto…

Por primera vez vi a la persona que defendí…una joven de 30 años, de piel clara, cabellera castaña clara y rizada, con un par de ojos color esmeralda, vistiendo un pantalón de mezclilla, unos zapatos sencillos y una blusa oscura.

-Lamentamos tantos líos, señorita Ballid.
-No hay de que, Señor. Al menos llegaron a la verdad. –dijo con una gentil sonrisa.
-E-hem, si…bueno. Es hora de mi veredicto. ¡Declaro a la acusada, Jean Ballid…!

El silencio era desesperante, mientras que podía esperar las palabras del juez…

-Oye Ian… ¡Ian!

Todo se oscureció para mí, y sentía un cambio de escenario muy abrupto. Era la madrugada del 8 de Agosto, la 1:25 a.m.
Al prender la lámpara que tenía a mi derecha, vi a mi compañero del caso y ahora nuevo compañero de apartamento, vestido solo son su ropa interior, sosteniendo la almohada con un brazo y con la otra un vaso de agua mientras que, según yo, se encontraba medio dormido…

-Dime… ¿Sabes de casualidad por qué se inventó el reloj?

Era la pregunta más absurda que había oído jamás para ése momento. Pero tan pronto le dije que volviera a la sala y siguiera durmiendo, volví a mi cama, recordando lo que ocurrió aquél día en ése juicio. Jean Ballid fue declarada inocente de todo cargo. Payne perdió ante un novato, y ése fue mi debut. Le estuve preguntando a Jake sobre lo ocurrido con ése supuesto encendedor, pero no me quiso hablar al respecto. Tan pronto ganamos el caso, recibí una muy buena suma de dinero, y mi reputación en el bufete Grossberg aumentó. Pero claro, tuve el ataque de envidia de parte de Jake cuando Mia me dio un beso en la mejilla y cuando dijo que quería hablar conmigo mas tarde, aunque no entendía aún de qué se trataba.
Ése fue mi primer caso…así fue mi victoria…así es mi historia.
Aunque claro, la pregunta más simple me la contestó en cuestión de segundos…y fue mientras me levanté a la cocina por un vaso de agua, y vi a Jake desparramado sobre el sofá, solo en ropa interior y con las sábanas en el suelo.

-¿Por qué rayos-
-Porque tu casa es cálida como un verano de los que calan.
-¡¿Th-pe-Que fue éso?!

Pero Jake solo siguió roncando…

-No me digas que hablas dormido…y que me contestas.
-Si lo hago. –me contestó con una voz floja mientras seguía roncando.

A esto, decidí mejor irme a mi cuarto, mientras en mi mente solamente decía:

-Mejor olvídalo. Suficiente por hoy…y por un muy buen tiempo.

Pero claro: éste solo sería mi primer caso. Aún faltaban unos cuantos hasta que ocurrieran ciertas cosas que cambiaron mi vida por completo. Pero fue poco tiempo después cuando una pequeña cosita haría algo en mi vida en su momento…

Dos días después...

Mia Fey.
Una mujer que haría que me ocurrieran varias cosas.
Era un sábado parcialmente nublado en el bufete. Solo teníamos papeleo que hacer, aunque en aquella tarde, un pequeño y singular objeto cambiaría las cosas…

-Oye, Goodman… –se dirigió a mí.
-Puedes decirme Ian, Fey. –respondí.
-Y tu me puedes llamar Mia. Sin problemas.
-Bien, entendido… -respondí con una sonrisa y dejando las formalidades a un lado. -¿Qué sucede?
-Oh…es solo que quiero saber como fue tu debut…
-Bueno, pues fue excelente. A lado de Jake, no podía perder.
-Pero él es un novato con pocos casos ganados…
-Bueno…pero gané gracias a él… -recordando que él quería quedar bien con Mia, ya que le gustaba.

Pero ella se acercó un momento con un poco de preocupación.

-¿Podemos hablar?
-Claro… ¿De qué trata?

Ella primero se percató de que estuviésemos completamente solos, cuando ella se acercó rápidamente a mí…

-Crees… ¿Crees en los espíritus?
-¿Eh? Pues…no es un buen momento para hablar de eso…pero diría que si.
-Bueno…sabes sobre el caso DL-6… ¿no?

El caso DL-6 fue un caso donde un abogado murió en uno de los tribunales…mejor dicho, fue asesinado. Para poder buscar al culpable, se solicitó a una médium…una médium de nombre Misty Fey…Fey…

-Si…y también sobre la médium. –respondí.
-Ella…ella era mi madre.
-¿Eh?
-Sí. Yo…vengo de una familia de médiums.
-¿E-en serio?
-¿Por qué bromear con algo así?
-Bueno…es que me parece algo…imposible…
-Pues entonces para que hablar –se molestó con lo que dije.
-Está bien, perdóname. –dije levantándome de mi escritorio. -Es solo que me es algo difícil de creer así de fácil…menos sin pruebas. Tú sabes.
-"Las pruebas lo son todo" –dijo Mia con algo de molestia. -Pues bueno, puedes creer en que yo soy una médium y que mi madre fue tachada de estafadora…pero eso no es lo que me preocupa.
-¿Eh?
-Verás…el señor Grossberg te ocultó algo de mi…
-Ja, vamos, no puede ser algo grave.
-Yo…aún no he debutado.
-¡¿Qué?!
-Es solo eso…sigo nerviosa por la espera de mi debut…
-¡Vaya, pensé que sería algo diferente!
-¿Eh?
-Bueno, tengo que admitir que lo de la idea de ser médium me pareció algo fuera de lo común, si lo que te preocupa es lo del debut, pues descuida. ¡En serio! ¡Relájate! Digo. Vi algunos "juicios" tuyos por escrito, y pude notar que tienes ciertas habilidades para esto.
-¡Oh, por favor!
-No, es enserio. Tú eres alguien distinta…y espero que tengas un buen inicio.
-Heh…gracias –contestó con una sonrisa tímida.
-No hay de qué.

Pero después de aquél agradecimiento, Mia se fue hacia su escritorio un momento, y sacó algo de uno de los cajones. Un objeto pequeño y redondo, de no más de una pulgada. Me lo ofreció con su mano derecha: Una perla con un extraño símbolo grabado. Ella tomó con su mano izquierda mi mano derecha, y me la dio.

-Tómalo. Es un obsequio muy preciado entre las del clan Fey.
-G… ¿gracias? –tome el objeto misterioso, mientras pensaba en que probablemente Jake se enfurecería si me descubría esto en mi posesión.
- Oye, me diste ánimos para esto, así que no me echaré atrás. De verdad…gracias…

Miraba a Mia con una apreciación y un profundo sentimiento de amistad. Después, fijé mi vista hacia la perla, el cual luego lo llevé a mi bolsillo. A pesar de parecer un simple "accesorio" de naturaleza espiritual, no tenía idea que en un futuro aquella perla me daría un regalo muy especial.