06» El Origen del Caso
16 de Febrero del 2013
2:20 p.m.
Tribunal del distrito
Sala No. 2
Yo estaba trotando y entraba en el tribunal. La hora era ya muy tarde. Me había perdido del inicio del caso de Mia, y ahora solo quedaba poco tiempo después del que había ocurrido en el juicio…
-Disculpe, ¿Dónde está la sala número dos? –le pregunté a un alguacil.
-Es justamente en aquél corredor. –me dijo apuntando hacia un corredor a mi derecha. –Es la primera puerta con la que se encuentra.
-Entendido. Muchas gracias.
Corrí rápidamente hacia allá, y me contuve un momento, para ir por otra entrada y subir a donde estaba el público. Inmediatamente, estaba Jake en uno de los primeros asientos, reservándome un lugar. Estábamos un poco más atrás de donde estaba el estrado, del lado de Mia. Justo en frente teníamos a un fiscal que también hacía su debut…Miles Edgeworth. Un joven de mas o menos mi edad, de cabellera gris, y usando un traje barroco y muy formal de color vino y azul con detalles dorados.
El caso trataba sobre el asesinato de Valerie Hawthorne, una oficial de policía de 23 años de edad. Aperlada, de cabello negro y corto, y ojos oscuros. Una persona estaba envuelta en el caso: La hermana de Valerie, Dahlia Hawthorne, una dulce joven de 19 años. Pelirroja y de piel pálida, usaba un vestido blanco con detalles color rosa pastel y un parasol en conjunto. El acusado, y cliente de Mia y Diego era un ex convicto: Terry Fawles. Un hombre de 25 años de edad, complexión robusta, cabello corto y oscuro, piel blanca, usando un uniforme de convicto a franjas blancas y negras, con una placa de identificación "073D" en su pecho. En un instante volteó hacia el público, deteniendo su mirada sobre mí. A pesar de tener unos ojos oscuros, había algo en ellos que me daban la total de seguridad de saber si ocultaba o culpaba algo o a alguien…pero él en si era "inocente" de lo que se le acusaba…podía verse a simple vista…Pero por lo visto, ya habían avanzado mucho en el caso, que ya comenzaba el interrogatorio de lo que había visto él, ignorando el comportamiento de Terry…
-Ese día… -comenzó a hablar con una voz que sonaba más aguda de lo normal. -A las 4 de la tarde, detuve el coche delante del puente. Ella no estaba…así que la esperé en el puente. Desde allí vigilé mi coche todo el rato. ¡No guardé ningún cuerpo en el coche! Al final, llegó una mujer. Se puso frente a mí. Hablamos…y después se marchó. Era…era Valerie… ¡No mi Dahlia!
El testimonio de por si me sonaba raro, cuando Mia golpeó la mesa y se enfureció.
-¡Señor Fawles! ¡La está encubriendo! ¿Cree que ella haría lo mismo por usted…?
Pero un sonoro "¡PROTESTO!" se escuchó de parte de Miles, mientras se mostraba prepotente.
-¡Ya basta, señorita Fey! –a esto levantó su dedo, moviéndolo de un lado a otro, negando. –Las últimas palabras del acusado son perfectas para finalizar su testimonio…
-¡…!
El juez, un hombre de poco cabello rubio y una gran barba empezó a hablar.
-Muy bien, Srta. Fey…comience su interrogatorio.
Yo estaba impresionado por la manera en la que se defendía Mia, a pesar de ser su primer caso…
-Según la nota, la reunión estaba prevista para las 4:30 de la tarde. Llegó usted muy pronto, ¿no?
-Pues…estaba lloviendo…y casi era de noche…
-¿Y esperó 30 minutos en el puente?
Pero el acusado no hablo…
-¿Señor Fawles? –habló Mia.
-Montaña Águila… -dijo pensativa y nostálgicamente. –Ese lugar…Muchos recuerdos…
-Bueno, saltemos a otro tema… ¿Usted vigilaba el coche?
-El otro lado del puente estaba roto. Nadie podía llegar desde el otro lado.
-Así que…vigilaba el coche.
El fiscal de nuevo se puso de prepotente, suspirando fuertemente.
-¿Qué otra cosa quería que hiciese…? -dijo Miles.
-¿Y qué hay al otro lado del puente roto? –preguntó el juez hacia el fiscal
-Allí no vive nadie. Hay un pequeño santuario en la montaña, nada más. –Agregó cruzando sus brazos.
-¡No vino nadie! ¡Ningún coche, nadie! –recalcó el acusado con nerviosismo.
-Sr. Fawles, piense bien esto. –Mia parecía tener un as bajo la manga… -¿Está seguro de que era Valerie Hawthorne?
-Uh. Uh. Uh… -un desbalance emocional se mostró en la cara de Terry, que hasta parecía poner ojos de cachorro. Pero recuperó la compostura rápidamente. -¡Yo nunca miento! ¡E-es la verdad! ¡Era…Valerie! ¡Recuerdo su cara!
Mia se cruzó de brazos, mientras se llevaba la mano derecha a sus labios, pensando…reflexionando…
-Un momento. Si usted recordase su cara… ¿…Por qué le pidió que llevase una bufanda para poder reconocerla?
De nuevo, Terry perdió la compostura poniendo sus ojos que hasta me daban lástima.
-…Eh, lo siento. He mentido un poquito. –Y notablemente Mia comenzaba a preocuparse… -Pero la mujer con la que me reuní… ¡era distinta de esa que está aquí ahora! –refiriéndose a la joven pelirroja, Dahlia. -¡Era distinta! ¡Era Valerie!
Mia comenzó a ponerse pensativa de nuevo…ahora aclarando.
-Así que cuando llegó al puente, allí no había nadie, ¿no? Y la esperó sobre el puente. ¿Está seguro de eso?
-…Si, lo estoy.
-¿Está seguro? Pues yo también lo estoy, Sr. Fawles… -pero cambió su semblante a uno mucho más confiado, cruzando sus brazos y mostrando una sonrisa. –Estoy segura de que miente.
-¡Eh! Uh… Aaah.
Pero entonces él comenzó a toser levemente…aquí fue cuando Miles entró igualmente al ataque.
-¿Oh? Me gustaría que nos explicase esto, Srta. Fey…
-¿Quiere saber quién llegó primero al puente? Pues mire ésta foto, está muy claro…
Mia mostró una fotografía en una pantalla grande que estaba debajo del podio del juez. En la foto estaba Terry del lado donde aún había puente, mientras que "Valerie" estaba del otro lado, de donde solo estaban las cuerdas colgando, y nada de madera.
-Lógicamente, la primera persona en llegar se pondría al fondo del puente, ¿no? –dijo Mia.
-¡P-pero es la víctima la que está al fondo! –aclaró Miles golpeando la mesa.
Mia no se descontrolaba, sino que ganó confianza y hasta peinó un poco su flequillo con su mano.
-Eso es. –afirmó Mia. –En otras palabras, Sr. Fawles… Usted tuvo que llegar al puente después de que ella llegara.
Pero Terry se quejaba, tomando con ambas manos ambas orillas del estrado…
-Eh…Sr. Fawles. No se ponga nervioso. Solo queremos saber la verdad. –dijo Mia con toda naturalidad.
Pero lo malo es que él comenzaba a toser más seguido…
-Llegué allí sobre las 4 de la tarde. Es la verdad… -dijo con una voz un poco temblorosa y con esos ojos siempre expresivos… -Tenía…que ir a un lugar, un lugar especial…
-¿Fue a ese lugar especial antes de dirigirse al puente? –preguntó el juez.
-Sí…Es un templo antiguo que está a 15 minutos del puente. Hace cinco años, Dahlia y yo…Nos prometimos…Juramos que nunca nos traicionaríamos…Ella me trajo un recuerdo… -añadió, cambiando su comportamiento a uno completamente serio y frío…pero con cierto toque de calidez. –Un recuerdo…de nuestro amor…
-¿Un recuerdo? –se pregunto Mia.
-Hace cinco años, lo escondí bajo un árbol de aquella zona. Es un recuerdo muy especial. Esto es… -Fawles mostró un collar peculiar. De cadena de oro, con el contorno de un corazón de oro, y en su centro una pequeña botella cristalina. Una pieza muy valiosa, a simple vista. –Esto es lo que fui a buscar.
-¿Este collar con una botellita es su recuerdo? –preguntó el juez con asombro. –Es bonita…pero parece vacía. –Lo comprobó viéndola a contraluz.
-¡Su Señoría! –habló Mia golpeando la mesa –Ya ha escuchado a mi cliente. Llegó a la escena del crimen a las 4 de la tarde –afirmaba mientras que Terry seguía tosiendo… -Pero se bajó del coche y se puso a caminar –añadió confiadamente. Después, apuntó hacia Terry, mirando fijamente al juez -¡Se fue durante unos 30 minutos! En ése intervalo, Dahlia Hawthorne tuvo tiempo de sobra para esconder el cadáver en el maletero.
Con ésta declaración, Miles se desquebrajó y pegó un grito.
