07» Cicatriz


16 de Febrero del 2013
2:56 p.m.
Tribunal del distrito
Sala No. 2

El juez dio un martillazo para que hubiese silencio, y comenzó a hablar.

-Así es… ¡Hubo tiempo de sobra para que lo hiciese!
-¡Sr. Fawles! ¡No hay duda! –decía Mia con una mirada victoriosa.

Pero lo peor vendría en ése instante. Terry seguía tosiendo hasta que dio un fuerte tosido seco que resonó en toda la sala.

-¿Eh? ¿Sr. Fawles…?

Pero Al no poder contenerse, Terry tosió hacia el piso de la sala una cantidad considerable de sangre…mientras él aún estaba de pie, y de su boca un línea de sangre sobresalía de su lado derecho de la boca.

-Y-ya basta…Por favor… -decía con una voz débil.
-¿T-testigo? –se empezó a preocupar el juez, sin aún darse cuenta de lo que ocurría…
-S-se lo prometí hace 5 años…Si ocurría…Si perdíamos la confianza mutua…entonces…beberíamos…de…la…botella…

Pero ya era demasiado tarde. Todos comenzaron a conmocionarse. Mientras ocurría esto, vi a Jake correr mas cerca de Mia, mientras que yo le seguía solo para tener un mejor vistazo de Terry…no por morbo…sino seguir tratando de descubrir esto…que ocurría…que pasaría… ¡¿Por qué hacer una tontería así?!

-¡N-no! ¡Detenga el juicio, Su Señoría! –gritaba Edgeworth. -¡Necesitamos hacer un descanso!
-yo…fui un…estúpido… -seguía mirando hacia su lugar, hacia él. -No pude…mantener…mi promesa…Por eso…bebí…de esto…
-¡No! ¡Estamos tan cerca! –Decía Mia tan desesperada –Solo un poco más… ¡Estaba a punto de demostrar su inocencia!
-No…No quiero… -trataba de entenderle… -No confío…en mí…quizás matar de nuevo…a mi dulce Dahlia…otra vez…
-¡Sr. Fawles! –comenzaba a notar la desesperación de Mia, mientras que Diego Armando la detenía por los brazos y Jake trataba de hallar una manera de bajar y liberar a Mia.
-S-señor… -dirigiéndose a Diego –G-gracias…por el…café…

Con esto, Terry Fawles falleció en la sala, en el estrado, colgando de sus brazos.
Todos estaban de morbosos tomando fotografías, mientras que Mia gritaba su nombre a todo pulmón…
Era claro para todos ese fue el fin del debut de Mia y Edgeworth. Un final trágico, repentino y triste con todos perdiendo. Jake estaba furioso por la situación, mientras que yo estaba más que nada en shock. Veía como lo iban sacando los alguaciles…en su rostro, había una expresión de tranquilidad…en paz. Una serenidad que nadie en ésta vida podría llegar a alcanzar a menos de haber vivido sin males ni problemas.
Para él, lo que yo creo, esta era su salida rápida…sufrimiento y manipulación son las peores armas si se esconden como si fuesen amor…
Dahlia Hawthorne…hubiese esperado al menos una mala actuación dramática de tristeza, pero ni eso…
Abandonó la sala con una sonrisa gentil en aquel rostro…y con solo saber eso, pude darme cuenta de su verdadera naturaleza sínica…
Diego hablaba con Mia, tratando de consolarla. No sé que ocurría hasta que rompió con su mano derecha la taza blanca de porcelana, dañándose su mano derecha, que estaba ensangrentada. Pero en vez de quedarse adolorido por esto, seguía apretando su puño con enojo, mientras que la sangre seguía fluyendo de ésa herida en su mano derecha…
Así había acabado el caso para aquél par…Jake seguía enfadado por la situación, pero descontrolado por tomar a aquella pelirroja y traerla de nuevo al tribunal, mientras que yo no respondía…no escuchaba…no veía…todo se oscurecía, mientras sentía como el piso se desvanecía ante mis pies.
De repente, había un olor familiar. Y no solo éso, podía sentir que estaba siendo cubierto con algo. Algo grande y amplio.
Todo a su alrededor estaba borroso, mientras que podía notar un olor familiar, viniendo de cerca. Al mismo tiempo, podía oír a alguien silbar una canción conocida...

-¿Quién...quién está ahí? -dije algo somnoliento.
-Ah vaya. Finalmente has despertado. -decía una voz familiar. -Te desmayaste después de que el juicio acabara.

Al abrir mis ojos con la poca fuerza que tenía, podía notar por lo borroso que estaba sentado en el sofá de la sala, mientras veía a alguien de ropas blancas pasar de un lado a otro, mientras que oía como rebuscaba algo en la cocina.
Con ésto ocurriendo, me recosté una vez más para solo volver a quedarme dormido.

-Hermano... -susurraba a mí mismo. ¿Por qué razón acordarme de él ahora mismo?

Fue cuando sentí un ligero empujón en mi hombro derecho. Alguien terminaba recargándose conmigo, mientras oía que ponía algo en la mesa.

-¿Comerás? Se te va a enfriar la comida.

Miré a la derecha de mí. Poco a poco, comenzaba a enfocar quien estaba junto a mí. Al principio, era increíble. Hasta que terminó en lo obvio.

-¿Me extrañaste, dulzura? -decía Jake, mientras ponía una sonrisa estúpida y molesta.
-¿Ahora que haces en mi departamento? -pregunté con algo de molestia.
-Ah, nada. Solo te traje a rastras después de que te quedaras inconsciente. -dijo burlón, mientras que tomaba una hamburguesa y le daba un buen mordisco.
-Ah, pues gracias...puedes retirar... -pero ahí quedaron mis palabras. Noté que las "ropas" blancas que Jake usaban era nada más y nada menos que una bata blanca de baño, y como yo traía puesto encima una gabardina. Específicamente, una gabardina color café: una gabardina mía que usaba solo para días lluviosos o de frío. -Te tengo una pregunta sencilla Jake. ¿Por qué traes puesta mi bata de baño, además de que yo tengo mi gabardina encima?

Me levanté poco a poco, hasta notar una ligera incomodidad que era natural para mí, solo cuando vivía solo.

-Jake... ¿Dónde está mi ropa?
-Ah sí. Cuando llegamos en taxi, a tratar de bajarte resbalamos en un charco enorme. Digo: ¿No has hablado con los del municipio? Deberían reparar los baches de la calle y las banquetas, casi me ahogo ahí, y tú también sino hubiese yo sabido de natación y-
-¿Y porqué yo tengo puesta solo una gabardina y tú tienes mi bata de baño? -pregunté ahora algo irritado.
-Oh, sencillo...es qué me metí a bañar y te dejé aquí, secando a temperatura ambiente. -dijo descaradamente, mientras le daba otro mordisco a su hamburguesa.
-Y a mí me desnudaste y me pusiste mi gabardina encima.
-¡Ey! Te cubrí al menos: no esperaba que tú fueras-

Pero el hecho de que me desnudara, cubriese y usara mis cosas fue algo que me despreocupó. ¿Había oído bien? ¿Taxi? ¿Y estaba viendo bien lo que comía? Una hamburguesa enorme con doble carne, queso, tomate, lechuga y demás cosas que clasificaría ése supuesto alimento como dos cosas: "Tapa-arterias" y "Extintivo".

-¿Cómo pagaste el taxi y tu hamburguesa? -pregunté ahora, con profundo enfado, mientras que mi cuerpo comenzaba a despertar y sentía la fuerza volver a mis brazos y piernas.
-Oh...ehh...yo...
-Usaste mi dinero. ¿Cierto?

Su única respuesta fue una sonrisa nerviosa, mientras que se escudaba con el grasoso producto.
Respondiendo enérgico, mis ojos se abrieron y me levanté sobresaltado y enojado, mandando a volar mi gabardina.

-¡¿TIENES IDEA DE CUÁNTO CUESTAN ÉSAS COSAS?!

Mi grito había salido de muy adentro de mi pecho y estómago. Tal horrible fue que hasta la voz me cambió por un segundo, volviéndose más gruesa y temible, algo que hizo que Jake se riera con más nerviosismo. Inmediatamente, mi vista se desvió a la mesa del comedor, en la cuál había algo envuelto sobre un plato de plástico.

-Sí compraste algo para mí... ¿Verdad?

Abriendo sus ojos de par en par, asintió rápidamente, mientras que apuntaba con su pulgar a la mesa de la cocina. Caminando hacia esta, antes levantando la gabardina que se había caído al suelo, y colgándola sobre mi hombro tal cual toalla de gimnasio, abrió la envoltura de mi alimento: una hamburguesa de una sola carne, queso amarillo, lechuga y tomate. Lo que más me pareció cómico fue que al abrir ésta, había cebolla morada dentro, la cuál había sido acomodada de una forma peculiar.

-"Sorry" -dije yo mientras leía las letras "SRRY". Sonreí por un momento hacia mí mismo, mientras que tapaba de nuevo la hamburguesa y me dirigía a mi cuarto.
-Eh... ¿Que vas a hacer?
-Pues voy a tomar un baño. -dije sonriente, volteando a ver a Jake por encima de mi hombro izquierdo. -No me quiero enfermar. Luego comeré ésa hamburguesa.

Y sin hacer el cuento largo: terminé haciendo justo lo que dije. Las hamburguesas y el taxi habían reducido mi dinero, más aún había mucho de lo del caso de la señorita Ballid. Fue hasta que recordé a Mia cuando le pregunté a Jake...

-Oye, ¿Qué fue del juicio de Mia?
-Ella...ella quedó destrozada. Y furiosa por algunas políticas que tenía que seguir con el bufete Grossberg & Co.
-¿Y que pasó entonces?
-Pues tuve la suerte de hablar con ella. -dijo algo contento, mientras que miraba su hamburguesa. -Después de eso, ella me pidió ir de paseo con ella: ya que tenía algo que mostrarme. Y fue algo que jamás me imaginaba. -habló con emoción. Pero no esperaba su respuesta. -Ella había encontrado un edificio de su gusto. Uno perfecto para un plan futuro que ella tenía. Oh, y enfrente vendían éstas hamburguesas, y pues salieron baratas. Así que pedí una para ti, y cuando volvimos al bufete, tu seguías dormido. Ahí fue cuando tomamos el taxi y-
-¡Ey, te saltas mucho! -me quejé. -¿Qué es el plan futuro de Mia? -le pregunté curioso, mientras le daba otro mordisco a mi hamburguesa.
-Jeje. Cuando lo oigas te atragantarás con ésa hamburguesa. -dijo sonriente. -Pero bueno, es un secreto, así que más te vale no hablar de ello. ¿Va?
-Entendido, entendido Jake...ya, dispara con lo mejor que tienes. ¿Que planea hacer? ¿Vivir ahí? ¿Montar un restaurante?
-No, babas. -dijo con un tono cómico, a la vez que me hacía sentirme mal, como para insultarme. -Ella...planea crear su propio bufete.