09» El Caso Recordado


11 de Abril del 2014
2:25 p.m.
Tribunal del distrito
Sala No. 2

Solicitó mostrar pruebas definitivas contra Dahlia. Algo que hasta yo hubiese hecho, a pesar de no tenerlas y de que fuese mi última oportunidad de tenerla agarrada de hasta por la punta de la lengua…

-¡Es imposible! ¡N-no puede! –ahora se ponía nervioso Payne.
-¡Estúpida! –gritaba fríamente Dahlia…pero podía saber que su fin estaba cerca.
-Si es usted incapaz de establecer la culpabilidad de la testigo me temo que impondré una severa condena al Sr. Wright.
-Entiendo, Su Señoría.

Pero Dahlia no había terminado todavía…

-Ya me imagino los titulares de la prensa de mañana… Abogada prometedora cae en picado antes de haber llegado a remontar…
-Bien, Srta. Fey. Presente las pruebas, por favor. ¡Quiero que nos demuestre que la Srta. Hawthorne quería envenenar al Sr. Wright!

Fue cuando mostró de evidencia decisiva. Algo que no me pensé: un frasco de medicina llamado "Coldkiller X".
En la primera sesión del juicio, se concluyó que ésta medicina fue encontrada junto con el cadáver de Doug Swallow. Era la medicina de Phoenix Wright usado para el catarro, pero él jamás la encontró…

-Je, je, je… ¿Acaso la abogada a contraído un catarro?
-Aunque fuera así, nunca tomaría estas pastillas. Después de todo…están envenenadas.

Cierto…si quería el collar, para obtenerlo tenía que matar a Wright…
Su frasco de medicina se perdió en la hora del almuerzo, pero él nunca salía sin él, además de que casi todo lo hacía junto a su novia, Dahlia…es obvio lo que pasó.

-Fue ella quien le quitó el frasco de medicina, y luego lo envenenó, sabiendo que el Sr. Wright tomaría las pastillas.
-¡PROTESTO! –chilló nervioso Payne. -¿Acaso se ha olvidado de que era la víctima, Doug Swallow quien tenía las pastillas?
-Quisiera recordar al tribunal el crimen ocurrido hace poco tiempo…

El envenenamiento de Diego Armando. De nuevo, ella estaba metida en eso…
Según quedó, el café del abogado fue envenenado, y cayó en un coma profundo.

-¿Dónde ocultó las pruebas la Srta. Hawthorne? El veneno debía de estar en la botella del collar que ella le dio a otra persona para no llevarla encima. Alguien con quien se había topado en la sala de lectura… ¡Mi cliente, Phoenix Wright!

Era claro lo que pasaba, pero por oficio, había que decir cada detalle.

-Sí, así es…Y esta vez volvió a hacer lo mismo. –Decía Mia. –Tras empujar a la víctima, el Sr. Phoenix Wright abandonó la escena del crimen. Y fue entonces cuando apareció la asesina, Dahlia Hawthorne que llevaba el frasco de medicina envenenado…Pretendía utilizarlo para llevar a cabo su plan de asesinar al Sr. Wright.
-Hmm, creo que testificó diciendo que iba a verse con el acusado… -dijo el juez.

Exacto. Ahora hasta Dahlia misma había cavado su propia tumba…

-Si. Vio y oyó todo lo ocurrido en la escena del crimen. Incluido lo que estaban discutiendo acusado y víctima, y la ruptura del cable. Fue entonces cuando comprendió: "¡No puedo dejar vivo a Swallow!", y usó el cable eléctrico cortado para silenciarlo para siempre. Por desgracia para ella, entonces se produjo el problema. El Sr. Wright, al que ella creía huido, volvió para ver que había sido de la víctima. Y además de eso, a causa del corte de la luz, aparecieron también algunos estudiantes. No es de extrañar que cayera, como ella misma dijo, en un estado de pánico. Recuerden que llevaba consigo un frasco de medicina envenenada…me lo imagino…debió de pensar: "¿Y si me registran, igual que en la otra ocasión?". ¡Decidió deshacerse de las pruebas del mismo modo que entonces! ¡Se la dio a otra persona! En éste caso, y por decirlo de un modo… ¡A Doug Swallow!

La historia tras lo ocurrido se había revelado, pero Dahlia seguía sin rendirse…

-Oh venga, vamos. No se habrán dejado engañar por ella, ¿verdad? ¡Esta estúpida no es más que una sucia y apestosa embustera! ¿Y bien, señor fiscal? -añadió con su gentil sonrisa, digna de temerse…
-¿¡Eh!?...S-sí… Tiene toda la razón. ¡Es su desesperación quien acusa!
-Hmm…me pregunto cuál de nosotros es el desesperado… -decía Mia con total tranquilidad… -Bueno Srta. Hawthorne. Estas pastillas… ¿Le importaría tomarse algunas?
-¡¿Qu-qué?!
-Bueno, el Sr. Wright se comió su collar, ¿no? Ahora le toca a usted demostrar su inocencia. ¿Qué me dice? Si no soy más que una sucia y apestosa embustera, no tiene nada que temer. ¡Así que, vamos, enséñenoslo! ¡Le reto a probar esas pastillas ahora mismo!

Con aquellas declaraciones, podía oír como gruñía Dahlia en voz baja pero fuertemente…para después ir revelando poco a poco su verdadero rostro…una maldad indescriptible…

-¡MIA FEY…! ¡MIA… FEYY…!

Juré que al ver su rostro, sus ojos estaban en blanco, mientras que con ésa mirada, mataría a cualquiera en fuego, hielo o los petrificaría. Todo rastro de aquella persona dulce parecía dejar de existir, y el semblante de la mujer fría y calculadora quedó en el pasado, pensando que era su peor rostro…

-¿Crees que has ganado? ¿¡Eh!? ¿Lo crees, Mia Fey? Je… Je… Je… Je… Je… ¡Muy bien! Por el momento…

Su rostro volvió al de la tierna joven, sorprendiendo por última vez a todo el público.

-…la victoria es tuya.

Un segundo… ¿"Por el momento"? ¡Pero si estaba ligada al anterior caso, se demostró que envenenó a un abogado, y se probó que fue la asesina! ¡Sería…ejecutada, así que no habría una próxima vez! ¿Qué planeaba…?

Después de ser llevaba fuera de la sala, Payne comenzó de nuevo a chillar…

-¡La defensa no ha mostrado una sola prueba que sustente sus absurdas afirmaciones! ¡Me da igual! ¡Yo soy Winston Payne! ¡Y no creo una sola palabra de lo que ha dicho esta abogada novata!

Oh dios…ya podría ver con lo que comenzaría a atacar Mia…

-Bien, Sr. Payne, permita que le pregunte esto. ¿Se atrevería usted a probar las pastillas?
-¿¡COMO!?
-Juraría que, no hace mucho, dijo usted que daría la vida por su cliente…

Justo con eso, predecía la caída del fiscal.

-Bueno, si tanto confía en ella…no creerá que las pastillas pueden contener veneno, ¿verdad?
-Eh…Bueno…Emm…Verá usted…Emm…S-sí…
-¡Ah, interesante cambio de opinión! ¡¿Hasta que punto confía en ésa mujer?! ¡¿Está dispuesto a jugarse la vida por ella?!

Con un chillido de sorpresa, Payne se quedó paralizado y presa de tanto estrés, se le calló tanto pelo que quedó casi calvo. A continuación, se siguieron los procedimientos de que era lo que quedaba de Dahlia, y el juez preguntó cierta cosa…

-¿Srta. Fey?
-¿S-sí, Su Señoría?
-Dijo antes que la Srta. Dahlia Hawthorne y usted se conocían…

Una pausa se hizo en toda la sala. Hasta yo esperaba una respuesta de parte de ella, pero no ninguna como aquella.

-Su Señoría…Eso no tiene nada que ver con este caso.

Con ésas palabras en mi mente, aún no lograba entender que querría decir Mia…pero un día lo entendería. Entendería que significa decir ésas palabras. No se trataba de perdonar, ni de olvidar, pero ésa historia sería diferente.
Oh tal vez se preguntarán "¿Y por qué nos hablas de ella en vez de ti mismo?".
Bueno, es solo que siento que le debo demasiado a Mia…Y errar en mis pasos es algo que no puedo cometer.
Desde que me dio aquella reliquia Fey, y desde que dijo ésas palabras.
Han sido tantos recuerdos dolorosos y uno que otro recuerdo gratificante.
Pero sobre todo, hay cosas que al final, no podrás repagarle a los demás por tal gentileza.