A nadie le gustan los exámenes, ¿Cierto? jajaja estuve leyendo el tomo 7 del manga de Nougami Neuro y hay un capitulo en el que Yako se está preparando para unos exámenes y pide/ruega por la ayuda de Neuro. Haciendo que este, cruel como siempre, solo le ofrecería su ayuda si ella accedía a lamer su zapato. (Neuro es un sádico total, pero lo amamos igual jajaja Yako también xD)
Esta historia esta basada en ese capitulo pero con otro final. Todos amamos el lado sádico de Neuro, pero en este caso, quiero retratar a una completa Yako, que no se rendirá hasta conseguir que su querido demonio la ayude a aprobar, haciendo todo lo necesario para conseguirlo.
NEURO X YAKO FANFIC / MAJIN TANTEI NOUGAMI NEURO
CAPITULO 5: TIEMPO DE CELOS
Al haber entregado aquel presente a Neuro, Yako pensó que todo iría bien pero de nuevo se volvía a equivocar. Yako no tenía suerte.
Neuro tomó aquel regalo y volvió a torturar la pequeña detective, hasta que Godai, apodado esclavo nº 2 llamó para informar de una reunión de los policías sobre un caso. Neuro sonrió, por el nuevo misterio y arrastró a la chica por la cabeza hacia el lugar. Ciertamente la reunión tuvo lugar, pero ellos no pudieron entrar, por lo que Neuro utilizó una de sus herramientas demoníacas con forma de ojo-cámara para vigilar el interior de la estancia sin ser descubiertos.
-¿Por que tenemos que estar al lado del edificio?-Preguntó Yako, cansada y con frío. Llevaban un buen rato en aquel callejón, al lado del edificio de la comisaria, esperando. La chica iba en manga corta, pues no había tenido ni tiempo de cubrirse y definitivamente el vestido no la abrigaba lo suficiente. Eran ya las ocho de la tarde y comenzaba a oscurecer.
-No te quejes tanto, esclavo-Dijo Neuro, con un ojo brillando, visualizando la escena de la comisaría, quedándose con toda la información que necesitaba. Apartó a la chica, que se intentaba pegar a él en busca de calor-Mantente callada, que si no nos van a descubrir.
Yako no podía creer que le estuviera pasando aquello, estar en medio de la calle, en un callejón más bien misterioso y de esos que salen en las noticias por problemas de seguridad, vestida de manga corta cuando debía haber unos 10 grados en la calle, acompañada con un demonio sádico y que no tenía intención de moverse de allí.
La detective estornudó.
Un brazo le rodeó los hombros hacia un cuerpo cálido, siendo cubierta por una tela azul. Yako se sorprendió por el gesto, amable, de Neuro pero no se apartó, se sentía muy bien y aquella tela era muy suave, como de algún tipo de seda.
Rodó los ojos, intentando ver el rostro del demonio mientras se rodeaba y apretaba la chaqueta contra su cuerpo. Aún podía oler la esencia del Neuro en la tela.
Neuro tenía toda la información que necesitaba, la reunión había derivado a conversaciones que poco o nada tenían que ver con el tema en cuestión y el demonio no tenía interés en las correrías nocturnas de Sasazuka o el nuevo juguete que se había comprado Ishigaki.
Iba a hacer volver a su herramienta demoníaca cuando escuchó un comentario proveniente del joven policía.
-¿Por que has venido hoy a la reunión, Higuchi?-Preguntó Ishigaki al hacker que tecleaba en su ordenador portátil algo absorto de la conversación sobre el caso-Normalmente no te dejas ver
-Tenía curiosidad
-¿No será que quieres ir a ver a la detective?-Neuro hizo que su herramienta se acercase más a ellos, pudiendo ver la pantalla del ordenador del chico-No sé que le ves a esa chica pesada y que se mete en todo.
-Ishigaki, no eres el más indiciado para hablar-Dijo cansado Sasazuka, encendiendo un cigarro.
-Yako no es tan tanta como parece-Dijo Higuchi, sin apartar la vista de la pantalla. Una pequeña sonrisa cruzó sus rasgos finos-Alguien como ella es mi tipo
-No creo que tengas muchas oportunidades con ella-Comentó Ishigaki-Siempre está acompañada de ese asistente metomentodo-Cruzó la cara-¿Quien te dice que no están juntos?
Higuchi se echó a reír-¿Juntos? Ishigaki, tu no valdrías para detective-El policía se sonrojo de rabia-Yako no se fijaría en alguien como él.
Neuro quiso mostrarle alguno de sus últimos besos con su piojo, mostrarle como ella había respondido a sus besos y a su vez, ver como ese estúpido hacker se contraía al verlo. Neuro disfrutaría mucho de eso.
¿Ese pequeño humano estaba insinuando que quería algo con su piojo? Que otro hombre estuviera cerca de su esclavo no le gustaba en absoluto. Solo él era el único que podía estar cerca de Yako.
-No creo que puedas tener nada con Yako-chan-Dijo Sasazuka, llamando la atención de los dos chicos y del demonio-El asistente parece muy posesivo con ella. ¿En verdad crees que podrás separar a esos dos?
Neuro no lo permitiría.
-Debe ser muy duro para ella estar siempre de un lado para otro con ese asistente-Dijo Higuchi-Ella querrá tener una vida más normal
-¿Tu se la darás?
-Es posible-Respondió el hacker sonriendo.
Neuro no necesitaba escuchar nada más. Su herramienta salió por una rendija y volvió a él. El demonio la escondió en su manga y bajo la mirada hacia la joven, que se apretaba contra él.
El asistente de la detective tiró de la nariz de la chica, haciéndola gemir de dolor y unas pequeñas lagrimas se escaparon de sus ojos.
-¿Qu-Que haces, N-Neuro?-Preguntó cuando él empezó a tirar de ella hacia la calle. Neuro la tomo de la mano, moviendola por las callejuelas de la ciudad. Yako tropezó un par de veces y se golpeó contra la espalda de Neuro cuando este se detuvo frente a un colorido restaurante.
Neuro condujo a la chica al interior, sintiendo el olor delicioso de la comida por todo el lugar. Yako empezó a salivar, reconociendo el lugar, las bonitas mesas de colores y los letreros con la comida.
-¿Es el famoso restaurante que hace el ramen de 30 sabores?-Preguntó la chica, su saliva cayendo por sus labios. Neuro la llevó a una mesa y ambos se sentaron-¿Por que me has traído aquí?
-Parecía que tu estomago se está disolviendo-Dijo el demonio, jugando con la carta.
Yako se sonrojó pero sonrió al encontrar la segunda acción amable por parte del demonio, y se remangó las mangas de la chaqueta de Neuro y acercó la carta, para elegir lo que quería pedir. Sus ojos volaron al demonio, que se cruzaba de brazos mientras esperaba la elección de la chica.
La cara del camarero que le sirvió dos tazones gigante de ramen caliente a la mesa de la detective fue de pelicula. Neuro se preguntó como podía ser que en aquel cuerpo tan pequeño pudiera entrar tanta comida. Se apartó un poco de ella.
-Ahora que lo pienso, voy a tener un nuevo examen pronto-Dijo Yako, con la boca llena de fideos y sopa. Neuro le paso una servilleta con el rostro contrariado.
-¿Tu cerebro podrá con todo?-Dijo con ironía-Recuerda que eres un ser inferior, tu cerebro no puede absorber tantos conocimientos
-Es posible que mi cerebro no sea todo lo perfecto que debería, pero-Le colocó el móvil en todas sus narices demoníacas-Higuchi-san me acaba de decir que puede echarme una mano con mi estudio.
El rostro de Neuro enfocó el pequeño aparato, quedándose con el nombre del pelinegro que brillaba en el móvil de su esclavo. Recordó las palabras de aquel humano molesto y su rostro se ensombreció.
-¿El piojo esta desertando?-Preguntó, apretando un puño debajo de la mesa.
-Tu no querías ayudarme y...no quiero molestarte demasiado-Dijo Yako, con su mirada en los cuencos vacíos de ramen.
-Me prometiste una compensación y no voy a permitir que mi esclavo se ausente de sus deberes en la oficina por quedar con otra gente
-¿Quieres decir que me vas a ayudar?-Las mejillas de Yako se tiñeron de rosa, sus ojos fijos en los verdes del demonio que no parpadeaban, mirando fijamente hacia ella.
-Me pediste ayuda a mi primero, piojo-Dijo serio-No necesitas de otro humano ridiculo para poder aprobar tus ridículas pruebas
Yako quiso decir algo, pero interiormente estaba feliz de que fuera Neuro quien la ayudase con sus exámenes. Al llegar a casa le mandaría un mensaje a Higuchi agradeciéndole la ayuda.
Después pagó sus enormes platos de ramen y salió del restaurante, en compañía de Neuro. Ambos, bajo la ya noche, se dirigieron al piso de la estudiante, parando ante el portal del edificio.
-Esto..¿Qu-ieres su-bir?-Preguntó ella tímida, viendo que el demonio no se movía ni parecía con ganas de marcharse de allí.
-Después de tu demostración de comida en el restaurante, necesito algo de calma y como esclavo es tu deber darle descanso a tu jefe.
Yako le sujetó la mano, sintiendo el cuero entre las manos y tiró de él hacia el interior del edificio. Se sentía burlada por el demonio, riéndose de su forma de comer, como de todo lo que solía hacer pero aún así, Yako quería pasar más tiempo en brazos de Neuro.
¿En brazos de Neuro? ¿En que estaba pensado?
Yako se sonrojó enormemente y soltó la mano de Neuro para abrir la puerta del departamento, tropezando varias veces con la llave y luego con sus propios pies. Neuro rió por lo bajo y entró detrás de ella, cerrando la puerta.
El departamento de Yako era cálido, se calentaba enseguida y mientras el demonio se asentaba en el salón de la chica, ella se fue a dar un baño y se cambió de ropa.
Neuro se estiró en el sofá de Yako, entre sus mantas y cojines, recostando la cabeza contra un enorme cojín con forma de sushi, esperando el regreso de la chica. Podía oler el jabón de baño con olor a fresas.
Era extraño, Neuro se sentía extraño. Por una vez no tenía una definición clara de lo que le estaba pasando pero lo que si sabía era que el misterio se encontraba en Yako. Se había comenzado a sentir raro cuando había estado cerca de ella en la agencia.
El sentir sus pequeños labios sobre los suyos había sido curiosamente extraño, el tacto no había estado mal, desde luego la piel de su piojo era suave y con un regusto dulce pero para un demonio como Neuro no era costumbre sentir aquella punzada en su interior.
¿Quizá debiera ponerse a estudiar como su esclavo? ¿Encontrar que era lo que le pasaba?
Neuro se cubrió el rostro con una mano. Y esperó.
