10» El Caso SL-9
19 de Febrero del 2015
11:30 a.m.
Tribunal del distrito
Sala No. 2
-Yo los maté…a todos los maté yo.
El caso SL-9…el caso que oscurecería mi carrera.
Joe Darke, en los pasados días de Septiembre del año anterior, mató a un hombre por accidente con su coche. Después, mató al testigo que iba paseando por la calle, y siguió matando a cada testigo que pudo hasta poder huir de la escena del crimen…
Un equipo de detectives se unió junto con los dos detectives legendarios, Damon Gant y Lana Skye para resolver éste caso. Pero Darke se escapó de la sala de interrogación hacia las oficinas de Gant y Skye. Ahí se encontraba la hermana menor de Lana, Ema Skye. Pero antes de que fuese atacada por Darke, el fiscal que sería nombrado para el caso de Darke, Neil Marshall, peleó contra Darke, resultando que Darke asesinó al fiscal, y fue encontrado inconsciente por alguna razón.
Todos se negaban a defender a éste asesino, pero yo me ofrecí por un simple arranque de celos. Yo ganaba solo con la ayuda de mi compañero, Jake Morgan. Esta vez tendría que hacerlo solo...
El caso de esa herencia fue mi debut. Pero los casos que le siguieron eran cosas que gané solo con ayuda de Jake: de como una chica había asesinado a otra por un arranque de celos. De como un beisbolista mató a una idol, tratando de no dejar rastro. Cómo un actor mataba a su esposa en plena función...
Todos y cada uno de ésos casos los había resuelto junto a él, mas no por mi propia tiempo de demostrar que yo también podía lograr algo por mi cuenta. Pero antes de entrar a la sala, un hombre de gabardina y sombrero, ambos color blanco, se me acercó. Podía reconocer la placa: Era uno de los del equipo de detectives especializados de la policía. Levantó un poco su cabeza, mostrándome su rostro: una barba de piocha, una cara joven y unos ojos oscuros. Bien podría ser unos cuantos años mayor que yo.
-¿Qué se le ofrece? –dije con calma.
-Debes dejar éste juicio. –Me dijo seriamente el detective desconocido.
-¿Disculpe? No creo que eso-
-Escucha. Perderás éste caso por que lo perderás. No hay forma de ganar…
-¿Sabe que es lo que hace un abogado, no? Pues a eso vengo.
-Te pido que dejes esto.
-Deje de molestar. Y mejor váyase de una vez que yo ganaré, y verá en los periódicos mi nombre: "Ian Goodman: abogado defensor logra veredicto de inocencia en Joe Darke". Suena bien… ¿no?
-Goodman, ¿eh?…
A continuación, el detective le dio una tarjeta para ubicar el departamento de policía.
-Cualquiera que fuese el resultado, lo espero después del juicio. Después del juicio dirígete al departamento de policía, y dile a la secretaria que buscas las oficinas de asuntos criminales.
Sin poder decir algo, el detective se marchó, dejándome unos minutos más en silencio junto con mi cliente que solo me miraba de manera aburrida. Como si anduviese harto de lo que estaba pasando.
Tan pronto entramos, el silencio reinaba en la sala, y los únicos que hablábamos eran el juez, el fiscal, Darke y yo. Para colmo, el fiscal al que me enfrentaba no era nada más ni menos que Miles Edgeworth.
El juicio comenzó terrible…Darke solo tenía un testimonio preciso.
-Yo asesiné a todas ésas personas. –dijo con un gesto altanero, mientras veía al juez y giraba para ver a la audiencia. -¡Así es! ¡YO LOS MATÉ A TODOS! -gritó descaradamente con jubilo, mientras me lanzaba una mirada descarada y sonriente. Era como si con ésta misma me dijera: "Te metiste al lugar equivocado, niño...".
Podía ver a los demás como me miraban: me veían como si fuese un cómplice de asesinato, incluyendo a los detectives. Pero peor aún fue al ver como Mia me veía con determinación y mi compañero me veía con desprecio…
-S-Sr. D-Darke… -comenzaba a temblar de miedo no a perder sino a no volver a ser aceptado. -lo que acaba de decir…
-Si, exacto. Es una confesión de asesinato. ¿Algún problema?
Y con esto, el fiscal se levantó y con una reverencia presentó las pruebas: primero que nada, las fotografías del automóvil de Darke, donde estaban las marcas del atropellamiento y sangre seca. Después, el cuchillo que fue usado para matar a Neil Marshall y un jarrón inestable con la sangre de Neil. Todo apuntaba hacia Darke…y Darke confesaba, harto y cansado del juicio.
-¡PROTESTO! –grite sin esperanzas a Miles. –Se supone que se usó un cuchillo para acabar con la vida de Neil Marshall. ¿Por qué éste cuchillo no está manchado de sangre, mas es el único que tiene las huellas de mi cliente?
-¿Disculpe?
-Verá. Hay dos cuchillos en la escena. Uno tiene la sangre de Neil, pero no las huellas de Darke. Y el otro tiene las huellas de Darke, pero ningún indicio de haber herido a Neil. ¡Explique eso!
Pero al pensar que tenía la victoria, un alguacil entró.
-¡Señor Edgeworth! –gritaba casi sin aire.
-¡Alguacil! ¡Estamos en medio de una sesión! –dijo aquél juez.
-¡Son las pruebas hechas en ambos cuchillos, además de encontrar una pieza más de evidencia!
Mis ánimos caían al suelo. Parece que todo se pondría peor.
-Bueno, aquí está la explicación de ambos cuchillos. –preparaba Edgeworth las pruebas. -En la escena del crimen se encontró un guante de goma, el cuál tenía por fuera las huellas de Darke. No se me haría raro que usaran un guante para borrar las huellas del mango…
-Pero… -comenzaba a tener un nudo en el estómago.
-Oh, y del otro cuchillo logramos hacer una prueba con el líquido de reacción luminol. ¿Y adivine? –dijo haciendo una reverencia más, alistándose para la victoria. –Si se encontraron restos de sangre en el cuchillo.
-Con estas dos pruebas, podemos dar por finalizado el caso: Darke fue el asesino de tantas personas, y del fiscal Neil Marshall. -dijo el juez sin inmutarse.
Normalmente daría un grito de desesperación y las demás personas se inquietarían. Pero ésa vez no sería así: solo reinaba el silencio y fue con un simple resumen del juez que dieron la sentencia de Darke. Me había jugado el pellejo por nada. No salí perdiendo más que mi "prestigio". Era peor que un abogado novato promedio.
Tan pronto salimos, Mia me puso su mano en el hombro, mirándome con tristeza y decepción, para luego bajarla y alejarse, mientras que Jake la esperaba al final de la escalinata del tribunal, mirándome a mi con la misma mirada de desprecio y odio que tenía antes.
-Ahora todo el mundo está en tu contra, niño…
De nuevo, aquél detective estaba cerca de mi.
-Escuche, no sé qué tipo de hombre creas que soy pero no soy de ése tipo que-
-Ve cuando gustes. Te esperaré.
Se despidió bajando la cabeza, sin dándome una oportunidad para responder. Con una sonrisa triste, se retiró del lugar.
