A nadie le gustan los exámenes, ¿Cierto? jajaja estuve leyendo el tomo 7 del manga de Nougami Neuro y hay un capitulo en el que Yako se está preparando para unos exámenes y pide/ruega por la ayuda de Neuro. Haciendo que este, cruel como siempre, solo le ofrecería su ayuda si ella accedía a lamer su zapato. (Neuro es un sádico total, pero lo amamos igual jajaja Yako también xD)

Esta historia esta basada en ese capitulo pero con otro final. Todos amamos el lado sádico de Neuro, pero en este caso, quiero retratar a una completa Yako, que no se rendirá hasta conseguir que su querido demonio la ayude a aprobar, haciendo todo lo necesario para conseguirlo.

NEURO X YAKO FANFIC / MAJIN TANTEI NOUGAMI NEURO


CAPITULO 7: TIEMPO DE ENFADOS


-¿QUE ESTA SUCEDIENDO AQUÍ?

Yako levantó la mirada al escuchar la voz de Neuro, sus ojos empezaron a mojarse, empezando a llorar. Su cuerpo se pegó contra la pared, intentando fundirse con la pared húmeda y mohosa del edificio.

-He preguntado que qué pasa-Volvió a repetir Neuro, elevando la voz por primera vez. Sus ojos estaban enfocados en el humano rastrero que se había atrevido a tocar su propiedad.

Higuchi levantó la mirada, encontrándose con la del demonio.

-Yako y yo somos novios, es natural que quiera besarla-Dijo el chico.

Neuro volteó la cabeza hacia Yako, quien negó con la cabeza, sonrojada al completo.

-Ya te dije que no es así...-Dijo ella

-A tu amiga si que le dijiste eso

-Era por otras razones

-No tuviste problema para tomarme de la mano

-No te dije que pudieras besarme

-Porque pensé que eramos novios de verdad

-Eso..

-Volveré, no voy a dejarte, Yako-Dijo Higuchi, echando una mirada a Neuro y luego empezó a bajar las escaleras, alejándose de la escena. Yako sentía que se iba a caer, sus piernas temblaban, al igual que su corazón.

Neuro la seguía mirando, sin decir nada sobre la escapada del hacker. Sus ojos se entrecerraron, viendo como sobre aquellos labios se encontraba una pequeña mordedura.

-¿A que estas esperando, esclavo? Muévete para hacer tu trabajo-Dijo con voz dura, haciendo que la chica volviese a la tierra y saliera corriendo hacia el interior del despacho. Neuro quedó unos momentos allí antes de seguirla y entrar en la agencia.

Yako dejó sus cosas y ya la esperaba una pila de casos por archivar. La detective no protestó y se sentó en la mesa para empezar, sin levantar la mirada ni cuando sintió a Neuro entrar y pasar por su lado para sentarse frente a Troya. Yako no quería ver su rostro.

Se sentía mal por lo ocurrido, se sentía mal por hacer dicho que Higuchi era su novio, se sentía mal por haber mentido, se sentía mal por haber sido descubierta por la única persona que no quería que se enterase...todo había ido mal y ahora estaba haciendo daño a dos personas.

Ninguno dijo nada en lo que quedó de tarde, Yako no se movió de su sitio, ni para tomar el té con Akane, simplemente se quedó quieta haciendo su trabajo.

Neuro por su parte necesitaba romper algo, sacar alguna de sus 7 herramientas de la corte demoníaca y mandar al mundo al infierno. Pero no podía hacerlo puesto que perdería todos sus misterios, que le daban de comer.
Pero algo tenía que hacer, un desgraciado había tocado su propiedad, su piojo había sido besado por otro hombre,...y él había dicho que su piojo había dicho que era su novio.
¿Por que lo había hecho? ¿Acaso Yako quería afianzarse con aquel humano?

Neuro se sentía decepcionado y sobretodo enfadado.

Yako posó las manos en el montón de papeles que tenía delante, no pudiendo soportarlo más.
Ese silencio la estaba matando.

-Neuro yo...lo siento-Dijo suavemente

-¿Sentirlo? ¿Por que?-Preguntó el demonio, impasible. No quería escuchar lo que el piojo tenía que decir.

-Lo que paso...-Dijo ella

-Ponte a trabajar, esclavo-Dijo él, con voz dura. Yako bajo la mirada y continuó con sus labores.

Akane observaba desde la pared todo lo que ocurría entre esos dos. La trenza no podía hacer demasiado por ellos, sabía que la chica tenía profundos sentimientos por el demonio, no por nada Yako se le confesaba a ratos, cuando estaban solas. Ella también sabía lo posesivo que era Neuro para con Yako, aunque el demonio no lo quisiera, ni lo admitiría nunca. Cada vez que Godai se acercaba demasiado a la detective, allí estaba el demonio, entrometiéndose o llevándose directamente a la chica, lejos del yakuza.

Pero lo que había ocurrido había sido diferente, y sabía que Neuro no estaba preparado para ello, todavía.

La agencia se mantuvo en silencio durante toda la tarde, las horas pasaban en silencio, con Yako pasando los papeles de los casos al archivo del ordenador, redactando las evidencias y alguna que otra anotación para el fichero de la agencia.
Neuro no abrió la boca, se mantuvo en su silla, navegando por Internet y echando alguna que otra mirada a la chica, viendo cada uno de sus movimientos, molestó por no poder verla a los ojos. La chica no levantaba la mirada.

Y así siguió la tarde, hasta que el sol se empezó a poner y la gente comenzaba a marcharse para sus casas o a salir de marcha, dependiendo de cada caso.
Yako levantó por fin la mirada de los papeles y de las pantallas, dándose cuenta de la falta de luz y de que Neuro estaba recostado en su silla, con uno de los libros de Godai tapando su cabeza.

La chica se quedo observándolo, sin hacer ruido, solamente parando sus movimientos. Todo su cuerpo deseaba acercarse a él, abrazarse a ese cuerpo cálido y sentir como sus brazos la rodeaban, la protegían,...y quizá, la amase.

Pero todo ello se desvaneció cuando escuchó las palabras del demonio.

-Márchate a casa, esclavo

No la estaba mirando.

-Pero...

-Márchate-Repitió el demonio-Te llamaré si surge algún misterio

No la miraba.

Yako sintió como sus ojos se llenaban de lagrimas. Las retuvo como puso, recogiendo su cartera y saliendo de la agencia, pudiendo así, dejar que sus lagrimas corriesen libres por sus mejillas.

Esta vez no se paró a mirar si Neuro la observaba, como a veces hacia al irse de la agencia y aquello le dolió mucho a la chica, que tropezó de nuevo con sus pies, consiguiendo mantener el equilibrio y echando a correr hacia su departamento.

No paró hasta que cerró la puerta tras su espalda y sus zapatos rodaron por el suelo de su entrada, encontrándose con su chaqueta y su cartera, que su dueña dejó olvidadas para tirarse en su cama.

-Sé que es mi culpa,...-Se dijo a si misma mientras enterraba la cara en la almohada donde Neuro había dormido la noche anterior-Es mi culpa pero...No sé porque dije lo que dije, no quería que Kanae empezase a preguntar y que se diese cuenta...-Un momento de silencio-De que amo a Neuro.
¿Por que lo oculté? ¿Por que tenía miedo? Kanae ha salido con gente extraña también...pero también parecía que sabía que era Neuro...¿Soy tan obvia?

La chica rodó por la cama, una vez, dos veces,...quería gritar, quería tirarse de los pelos por tonta, por no haber dicho que amaba a aquel demonio en vez de inventarse la estupidez de que amaba a Higuchi...
Recordó las palabras que le había dicho el hacker, como la había mirado como si fuera su propiedad, como si no contase con sus sentimientos...
También tendría que hablar con él.

-Lo primero que tengo que hacer es disculparme con Neuro-Se dijo a si misma, trazando un plan y cuando lo tuvo listo se revolvió en la cama, buscando a tientas su móvil. Sus dedos rodearon el aparato.

-¿Kanae?-Preguntó cuando su amiga respondió al primer toque-Si, necesito que me hagas un favor. Si, esa tienda a la que sueles ir,...si, pecadOOs, si, ¿puedes acompañarme mañana? Si, ...No preguntes demasiado por favor, solo acompáñame...Gracias, si, a las 11. Vale, perfecto.

Después de colgar, Yako sonrió. Ya tenía un plan para disculparse con Neuro. Y no iba a fallar.

Mientras eso ocurría, Neuro, solo en la oficina con Akane, estaba siendo cuestionado por la trenza, que escribía frenéticamente en su pizarra, haciendo chirriar el rotulador contra el material.

"Has hecho llorar a la detective"-Escribía la trenza.

-No te metas donde no te llaman, Akane

Neuro miraba hacia Troya, donde reposaba aquel regalo que le había dado Yako, una caja ricamente decorada con letras que formaban una frase. El regalo estaba muy bien pensado, debía haberlo encargado a mano y personalizado para él. La caja se abría en secciones, como un cubo de rubik, solo que cada vez que lo movías, aparecía un nuevo solucionario, con una nueva posición, un nuevo misterio. Neuro ya la había solucionado, después de que la chica se hubiera marchado.

Aún estaba algo enfadado pero la ira inicial se había ido disipando, entendiendo que no había sido culpa de su piojo, aunque parte de él le recriminaba no haberse separado del chico cuando este la había besado.

"Ella no tiene la culpa" Escribió de nuevo Akane.

-Como mi sirviente no debe alejarse con otras personas, tenía que haber venido a la oficina directamente en vez de corretear por ahí con ese humano-Dijo Neuro.

"Yako se sentía presionada por los examenes"Escribió de nuevo la trenza, borrando lo que había escrito anteriormente-"Ella en verdad te quiere"

Neuro alzó una ceja.

-¿Como puedes saber eso?

"Soy una chica. En una época yo también me enamoré, el amor me cambió."

Neuro se levantó de la silla para acercarse donde estaba la trenza, que seguía moviéndose.

"Si Yako no sintiera algo por ti, de seguro no se habría quedado siempre a tu lado"-Escribió la trenza, haciendo que el demonio se interesase por lo que estaba escribiendo-"Además, os he visto"

-¿Visto?-Neuro recordó los besos que se había dado con Yako. Como ella se derretía en sus brazos, como disfrutaron, ambos, del tacto de sus labios.

"Si ella no te quisiera, desde luego no te habría besado. Yako no es así".

Neuro dio por finalizado la charla con la secretaria de la agencia, tapando la trenza con la pared y caminando hacia el sofá, donde se estiró.
Esa noche Neuro no pasó la noche en el departamento de la detective.


Gracias por todos los reviews. Gracias especiales a DannyNgami por sus siempre agradecidos comentarios. Me alegra mucho que te haya gustado mi historia.

:)