A nadie le gustan los exámenes, ¿Cierto? jajaja estuve leyendo el tomo 7 del manga de Nougami Neuro y hay un capitulo en el que Yako se está preparando para unos exámenes y pide/ruega por la ayuda de Neuro. Haciendo que este, cruel como siempre, solo le ofrecería su ayuda si ella accedía a lamer su zapato. (Neuro es un sádico total, pero lo amamos igual jajaja Yako también xD)

Esta historia esta basada en ese capitulo pero con otro final. Todos amamos el lado sádico de Neuro, pero en este caso, quiero retratar a una completa Yako, que no se rendirá hasta conseguir que su querido demonio la ayude a aprobar, haciendo todo lo necesario para conseguirlo.

NEURO X YAKO FANFIC / MAJIN TANTEI NOUGAMI NEURO


CAPITULO 8: TIEMPO SIN VERNOS


Yako adoraba los fines de semana, eran simplemente maravillosos: sin colegio, sin exámenes, sin misterios, sin problemas, sin Neuro... No había vuelto a verlo desde hacía ya dos días, desde aquel beso de Higuchi en las escaleras de la oficina.

Yako había paseado delante del edificio donde tenía la oficina los últimos días, no atreviéndose a entrar al interior. Las ventanas se veían apagadas, no parecía que hubiera nadie en su interior, aunque ella sabía que él tenía que esta allí, puesto que no tenía otro lugar donde estar.
No había vuelto a su departamento, que ella supiera.

Ella sabía que el demonio estaba enfadado, no lo dudaba, no sabía si quería que la contactase antes de que tuviera todo preparado para su agradecimiento.
Yako estaba segura de lo que iba a hacer. Solo quedaban un par de detalles, uno de ellos tendría lugar en cuanto Kanae pasara a buscarla.

La chica llevaba el vestido azul que había comprado días atrás, acompañado por un pequeño bolso donde llevaba sus últimos ahorros. Los cuales invertiría en su última oportunidad.

El timbre sonó. Kanae ya había llegado.

Yako bajó rápidamente y las dos chicas se encaminaron al lugar. La tienda a la que iban era muy conocida por todas las compañeras de clase de la detective, a menudo salía en las revistas para chicas y era conocida por su lencería, muy refinada y femenina.
Yako y Kanae tomaron un bus para llegar, la amiga de la detective no preguntó demasiado de porque su amiga tenía interés por la ropa interior, aunque lo suponía.
Kanae tenía la sensación de que la escena de la cafetería no era del todo cierta, no solo por lo que ella pensaba, si no porque estaba claro que Yako solo tenía ojos para su asistente. ¿De donde había salido aquel chico extraño? No lo sabía, pero esperaría a que Yako se lo contase.

La tienda, PecadOOs se encontraba en la zona comercial de la ciudad, entre unas calles muy modernas, las cuales vendían el último grito en moda y las colecciones famosas entre las más jóvenes. Kanae solía comprar mucho allí, presumiendo siempre que podía y siempre se las recomendaba a Yako, quien no hacía demasiado caso a su vestimenta.

-Este vestido es precioso-Comentó Kanae, cuando se bajaron en la parada correcta. Yako sonrió, jugando con el vuelo de la falda.

-Lo encontré en el centro comercial el otro día

-Deberías ponerte más ese tipo de ropa-Le aconsejó su amiga. Yako se sonrojó de nuevo pero lo pensaría. Primero necesitaba otro tipo de ropa.

Kanae la dirigió por las calles, señalando de vez en cuando alguna tienda, algún vestido en el escaparate o simplemente haciendo su propia lista de la compra futura.
Yako lo observaba, prometiéndose que después de la parada en PecadOOs se pasarían por alguna.
Las dos chicas llegaron a la llamativa tienda, de color rojo, con el letrero terminado en una cola de diablo. Muchas chicas entraban y salían de la tienda, algunas aún vestidas con uniforme, Yako divisó a una chica vestida de secretaría, que llevaba una bolsa de color rojo sangre y parecía sonrojada.

-¿Estas lista?-Preguntó Kanae a Yako, antes de entrar-Una vez que entres, quizá no puedas salir

-No me asustes Kanae, solo voy a comprar un par de cosas

Kanae sonrió, dando un empujón cariñoso a la detective, entrando en la tienda. Yako perdió el aliento, aquella tienda era preciosa.
Multitud de prendas de lencería colgaban de perchas, maniquís colocados por doquier, un par de mesas amplias con conjuntos de todos los colores, ...el paraíso de la ropa interior.

Kanae sonrió por la cara de bobalicona que le quedo a Yako, que no sabía para donde mirar o que hacer con sus manos.
Yako intentó recomponerse, caminando lentamente por la tienda, sus ojos volando por cada una de las prendas, por cada encaje, por cada lazo, transparencia,...

-¿Que estas buscando exactamente?-Preguntó Kanae, con un conjunto ya en la mano. Yako la miro, sorprendida por la rapidez de su amiga en elegir.

-Quería...bueno, un conjunto y algo con lo que...taparme...

Kanae dio una visual por la tienda y le señaló una de las mesas del centro, donde había dos o tres chicas.

-Yo tiría por los conjuntos con camisola-Dijo ella-Hay algunos muy seductores. Yo tengo varios y son muy cómodos. Voy a probarme esto. ¿Estas bien sola?

-Claro

Yako se acercó a la mesa donde le decía su amiga. En ella había conjuntos de sujetador con una braguita a la que le podías unir un ligero, todo combinado con encaje y lazos. Sobre el conjunto había una especie de tela que parecía un vestido pero que era sumamente transparente, que se anudaba al cuello y enfatizaba la parte del pecho con un encaje, que se estiraba y se ajustaba a placer con un lazo. La detective se sonrojó pero admitió que era precioso.

Había varios colores pero uno le llamó la atención, y no tenía a ninguna persona molesta revoloteando por él. Yako se acercó y lo miró.
El conjunto era azul, más o menos del tono de su vestido. Lo componía un sujetador de fino encaje, con finos tirantes y escote halter, que en la copa tenía un bonito diseño bordado, con forma triangular. Estaba segura de que poco le cubriría. Junto a él, había una braguita, también algo diminuta, con el mismo encaje que el sujetador y que se ataba a las caderas con pequeños lazos. El conjunto terminaba con un camisón semi-transparente que también tenía pequeños lazos para sujetarlo al cuello y era bastante largo.
Lo que le gustó fue que los detalles iban en un hilo verde brillante. Como los ojos de Neuro.

-¿Le gustaría probárselo?-Le dijo una de las dependientas, viendo como la detective fantaseaba con el conjunto en las manos. Yako asintió, tímida-¿Que contorno de pecho tiene?

-90 B-Dijo ella, dándose cuenta de que no se había parado a mirar la talla. La dependienta asintió y regreso enseguida con el conjunto para la detective. La acompañó al interior de la tienda, donde estaban los probadores. Yako entró a uno y observó las prendas.

Ella sabía que no tenía demasiado busto y que probablemente aquel tipo de prenda luciría más con una chica que tuviera más pecho pero ella estaba decidida. Con aquello seguro que sorprendería a Neuro. La chica negó con la cabeza y empezó a desnudarse.

El encaje era muy suave, pensó cuando tuvo el sujetador en su sitio, teniendo algún que otro problema para encajar las tiras en su lugar. Debía admitir que sus pechos desbordaban aquella tela, marcada por el encaje. ¿Quizá podría considerar que se veía sexy?
Yako terminó de probarse la ropa, cambiando sus bragas anchas y de ositos, por aquella especie de tela que poco o nada le cubría.

Kanae la esperaba ya con una bolsa en las manos cuando salió del probador.

-¿Que tal? ¿Encontraste lo que buscabas?

-Si

Yako fue a pagar, añadiendo un par de calcetines altos y un liguero a juego con el conjunto. La dependienta le cobró la ropa, empaquetandola en una bolsa como la de Kanae y le hizo un pequeño descuento secreto, ya que era muy fan de la detective glotona.

-Detective escolar...-Dijo Yako, extendiendo los billetes.

Aún así estaba contenta. No podía esperar a poner su plan en marcha.
Las dos chicas, con sus compras realizadas, se encaminaron hacia otras tiendas. Kanae le enseñó el bonito conjunto de color violeta que se había comprado, también de encaje pero en menor medida que el de Yako.

-Te sentará bien-Dijo Yako, mirando con envidia la etiqueta de "copa D" que tenía su amiga. Kanae echó un vistazo al modelito de Yako, afirmando que había sido una excelente compra por parte de la detective y que confiaba que aquel que la viera se sentiría muy afortunado.
Yako rió de manera amable pero no dijo nada sobre su asistente. Todavía.

Kanae la llevó a varias tiendas más, haciendo un alto en el camino para comer en un restaurante de comida rápida, ya que el estomago de la detective empezó a rugir en busca de alimento.
Hacía mucho tiempo que no tenían una salida de chicas y Kanae estaba más que contenta por poder contar con otra chica para ir de compras, ya que normalmente lo hacía sola puesto que Yako siempre estaba ocupada con los casos.

Al ser un restaurante de comida rápida, Kanae no se preocupó demasiado de la factura de la comida.

-Por aquí también hay una tienda que tiene vestidos preciosos-Comentó mientras caminaban calle abajo después de haber terminado de comer-Swetters, creo que se llama

-Ya veo el cartel-Dijo Yako, señalando la tienda, color rosa pastel, en la esquina de la calle.

-Ya verás como te gusta

Y ciertamente le gustó. La multitud de vestidos que tenía esa tienda no era normal. Encontró de todos los tipos, largos, cortos, medios, ...con estampado, lisos, ...Kanae la arrastró al probador con uno que en su vida se pondría: color verde, entubado y que marcaba cada una de sus curvas, que ella pensaba que no tenía.

-Venga, sal, quiero verte Yako-Dijo Kanae, en los probadores. Tiró de la cortina, dejando a una Yako sonrojada, vestida con aquel vestido-Vamos mujer, sal

Yako caminó hacia uno de los espejos que había, con Kanae a sus espaldas. El vestido no era feo, de hecho por alguna razón, le gustaba. Pero no, no podía salir así a la calle y menos para resolver casos.

-No puedo salir con esto

Kanae pareció meditar en ello, ya que desapareció y volvió al rato con dos prendas-Me han dicho que esto esta muy de moda, mira.

Yako miró hacia sus manos, donde llevaba una falda de tubo de color negro, era más larga por un lado que por el otro, pero no era exagerado. Junto a ella iba una camiseta de cuello barco, bastante pegada, que tenía un pequeño corte en la espalda, como su de ella saliesen dos alas de ángel.

-Es bonito-Dijo la detective.

-Pruébatelo-Le aconsejó su amiga. Yako lo hizo, encontrando que se veía bonita con la ropa, el corte en la espalda no era exagerado y la parte más larga de la falda le llegaba por encima de la rodilla, dos seis por encima se encontraba la parte más corta de la falda, por debajo del muslo.
Kanae dio un par de saltos, emocionada por ver a su amiga vestida diferente, cansada de verla siempre con su uniforme escolar.

Yako se volvió a poner el vestido mientras Kanae hacia cosas fuera del probador. La detective había maldecido al ver que no tenía suficiente dinero para llevarse el conjunto pero no estaba del todo decaída ya que su principal objetivo estaba ya en una bolsa.

Cuando se quiso dar cuenta ya era tarde cerrada, con las farolas ya encendidas. Consultó su reloj: las 7 y media de la tarde. Iba bien de tiempo y Kanae tiró de ella para subir al autobús.

Después de 45 minutos, Yako ya estaba en su departamento, tirando de sus calcetines para poder cambiarse y dar comienzo al plan. En su cama ya estaba dispuesto el conjunto de lencería y el conjunto de ropa que había visto en la tienda. Kanae había insistido en que se lo daba por pagado si no volvía a dejarle pagar por su comida. Yako agradeció el gesto de su amiga.

Se dio un buen baño, utilizando las sales de ducha que una vez su madre le había traído de un viaje y que eran extremadamente caras. Salió en media hora, seca y procedió a colocarse aquel revelador conjunto de ropa, buscando en Google como se colocaba el ligero en las medias correctamente.

Después de calzarse y coger un abrigo, la detective tragó saliva, sintiendo como su corazón latía en su pecho a mayor velocidad.

Estaba decidida. No había vuelta atrás.

Salió de su departamento. Camino a la agencia de detectives.

Eran las 20: 45.


Gracias por todos los reviews. Gracias especiales a DannyNgami por sus siempre agradecidos comentarios. Me alegra mucho que te haya gustado mi historia.

:)