13» Renacer


24 de Junio del 2015
6:20 p.m.
Bufete Grossberg & Co.

Han pasado varios meses desde que dejé mi antiguo hogar, y me mudé con mi hermano. Sí, he visto varias veces a Jake, pero le trato como desconocido. No por enojo o rabieta, pero lo hago para proponerme una meta.
Desde el caso SL-9, mi carrera estaba tocando fondo. Y sentí que era mejor dejarse olvidar como el abogado que fui y sería alguien diferente. Si hablaba con Mía y con Diego Armando como buenos colegas, mas no como amigos. A Jake le dirigía la palabra como a algún empleado desconocido, y todo por mi meta: ser un abogado diferente. Dejar de ser ambicioso y ponerme mis metas.
Todo el día en el bufete solo fueron días de papeleo para unos casos menores de parte del señor Grossberg, nada fuera de lo común.
Las horas tardías del bufete eran cansadas, hasta que llegó Mia a mi escritorio, mientras cargaba unos papeles.

-Vaya: todos en vacaciones, y nosotros rompiéndonos el lomo… -le comenté a Mia.
-Bueno, así es el trabajo… ¿no? –me dijo con una sonrisa. –Si quieres, puedes retirarte…digo, solo faltan dos listas que terminar. Y de ahí, todos a casa.
-Oh…esto… ¿Estás segura? Digo, ¿no necesitas de mi ayuda?
-Para eso están Jake y Hammond. Tengo a dos hombres para el trabajo. –dijo de nuevo con una sonrisa y un guiño.
-Espera… ¿Qué estás insinuando? –dije con una mueca, sospechando lo que quería decirme.
-¡Jajaja! Descuida…tu relájate. Ve a casa y descansa por hoy.

Asintiendo, me levanté de mi escritorio, tomé mi abrigo, y salí del despacho por las puertas dobles, hacia la calle. Me tomó poco más de veinte minutos el llegar a pie al complejo de departamentos que estaba cerca del centro de la ciudad. Era un edificio algo viejo por fuera, pero por dentro se le había dado una remodelación reciente, la cual dejaba al edificio como nuevo.
Subí hasta el tercer piso del edificio por una escalera angosta de madera barnizada, mientras recorría los pasillos blancos con sus alfombrados limpios y de colores opacos. Era como la mezcla de un café con leche, perfecto para una mañana, y sutil para la noche.
Llegué hasta el apartamento 94, y abrí la puerta, llegando a un sutil recibidor de dos metros por dos, de paredes color anís. A mi izquierda, a donde me dirigí primero, se llegaba al dormitorio. Como estaba planeado solo para Bruce, había una cama doble al fondo, dando con las ventanas que te dejaban ver hacia la avenida principal, y su vida nocturna. A mano izquierda dentro del dormitorio, estaba la entrada al baño de tres por tres: con un retrete, lavamanos, ducha y bañera. Además de que tenía igualmente una ventana dando a la avenida, aunque solo era para ventilar el baño. Al llegar al dormitorio y dejar caer mi abrigo, seguí por la derecha de ése corredor. Llegando directamente a una pequeña cocina de tres metros, y seguir por la izquierda hacia la sala donde había un sillón de pana color gris en el que se podía ver con comodidad la televisión de treinta y dos pulgadas, y a lado un sofá del mismo material que el sillón, pero en color beige: el cuál venía con alguien incluido…

-Eh, ¿Qué tal te fue?

Me quedé congelado del miedo solo al ver a mi hermano, pero porque me recordó a alguien…
Se encontraba usando su bóxer a rayas azules y blancas, junto con una playera blanca y su sombrero blanco. se encontraba recostado en el sofá, comiendo una paleta helada con toda la pereza del mundo.

-… ¿Estás seguro de que somos hermanos? –dije con una ligera sospecha en mis genes, pensando que posiblemente Jake podría ser más pariente de mi propio hermano que yo mismo.
- ¿Qué? ¡Hace una horrible ola de calor! Además de que no estoy en servicio…en un rato más me daré un baño y a la cama.
-Por favor, usa algo…que el calor no es pretexto para dormir como te plazca… -le dije, teniendo un leve mal recuerdo de la primera vez que dormí en el apartamento. Sobre todo por el mísero hecho de que tenía que compartir la cama con mi hermano…hasta que pudiese comprar la mía.
-Oh vamos. Somos hermanos…además, como si tú no tuvieras algo que yo no-
-¡Suficiente de ése tema, y mejor cambiemos a otro! –dije con un leve apuro de ya no querer saber que diría Bruce. -¿Cómo pagaremos la mensualidad?
-Oh, con un buen caso, claro está.
-Uy, eso suena tan bien… -dije con un tono sarcástico.
-Pues que bien. Que mañana te verás con una acusada de un homicidio en la delegación. Y si la defiendes bien, nos pagaran un buen para ésta mensualidad.
-Espera… -dije mientras digería la noticia. -¡¿Tomaste un caso por mí?!
-De hecho…sí. Descuida, yo seré el inspector a cargo del caso, así que aun si no sales ganando tú del caso, tendremos para la mensualidad de lo mío. Además…o tú tomabas el caso, o lo tomaría ése compañero tuyo, "Drake".
-¿Jake?
-Sí, él…

Me extrañó que supiera algo ahora del trabajo de Jake. Aunque no era nada nuevo. Él se volvía un abogado prestigioso y de renombre, resolviendo casos que no habría pensado antes poder resolver yo por mi propia cuenta.

-Vaya, al parecer, y por el gesto que tuviste… -dijo con una pausa, mientras que se acomodaba el sombrero, dejando ver solo su ojo derecho que lo observaba con atención, para luego dejarlo caer y taparle la vista de nuevo. -Bueno, cena bien y date un buen baño para ésa cita.
-Si cla- ¿Cita? ¿Qué dices?
-Bueno, no estoy en contra de tus preferencias, pero soy tu hermano, y te apo-
-¡¿Qué estás diciendo?! -le grité enojado y paralizado por la tontería que decía mi hermano.
-¿Ah, entonces no era tu novio? Oh, eso significa que no hay problema en como duerma ésta noche, ¿Eh? ¡Jajajajaja!
-Eres un…

Claro…éstos días siempre eran de los que él se burlaba de mí, o entrabamos en una típica riña entre hermanos, pero nada grave. Más parecía que nos dedicábamos a pasarla bien.
Si me hubiese enterado desde mucho antes. Ésas burlas…ésas riñas…esos momentos incómodos que siempre habían entre nosotros dos como hermanos, los hubiera disfrutado más tiempo.