A nadie le gustan los exámenes, ¿Cierto? jajaja estuve leyendo el tomo 7 del manga de Nougami Neuro y hay un capitulo en el que Yako se está preparando para unos exámenes y pide/ruega por la ayuda de Neuro. Haciendo que este, cruel como siempre, solo le ofrecería su ayuda si ella accedía a lamer su zapato. (Neuro es un sádico total, pero lo amamos igual jajaja Yako también xD)
Esta historia esta basada en ese capitulo pero con otro final. Todos amamos el lado sádico de Neuro, pero en este caso, quiero retratar a una completa Yako, que no se rendirá hasta conseguir que su querido demonio la ayude a aprobar, haciendo todo lo necesario para conseguirlo.
NEURO X YAKO FANFIC / MAJIN TANTEI NOUGAMI NEURO
CAPITULO 9: TIEMPO DE SEDUCCIÓN
Yako empezó a pensar que no había sido una buena idea, parada frente a la puerta de la agencia. Había tardado 20 minutos en llegar, no pudiendo evitar pensar que la gente la veía desnuda, de hecho se había parado varias veces a mirar hacia los lados.
En todo el edificio no se escuchaba absolutamente nada, solo se habían escuchado sus pasos cuando subió las escaleras hacia la agencia.
Ahora se encontraba allí, en la oscuridad, con la mano en el aire, queriendo agarrar el pomo y entrar.
Yako respiró profundamente, intentando calmarse y rodó el pomo, entrando en la agencia. La puerta chirrío un poco, como de costumbre.
Neuro abrió un ojo al escuchar sonidos en la planta baja. ¿Que hora era? El demonio se incorporó de su silla, haciendo sonar sus articulaciones.
Durante aquellos días en los que su piojo no había aparecido por la agencia, Neuro había aprendido a añorar su voz, sus gritos cuando la torturaba,...había intentado suplantarla, torturando en su lugar a Godai pero el resultado no era el mismo. Y desde luego no podía besar al yakuza después de haber echo los ejercicios de preparación para un examen.
Akane había intentado darle conversación, acabando siempre mencionando la ausencia de la detective, cosa que no solo paso factura a los integrantes de la agencia, si no que los policías, Sasazuka e Ishigaki se habían pasado, preguntando el porque de la ausencia de ellos en los últimos casos. Neuro había mentido, diciendo que su "sensei" se encontraba ocupada con casos más importantes, utilizando su mascara de "humano perfecto" y los policías no se atrevieron a preguntar mucho más.
Estiró sus piernas debajo de Troya, cuando la puerta de la agencia se abrió, presentando a una Yako, que caminó lentamente hacia el interior de la agencia, cerrando la puerta tras de sí.
Neuro se enderezó en su silla, enfocando sus ojos en su esclavo. Vestía un grueso abrigo rojo y unos zapatos azules de hebilla. Neuro podía sentir como su corazón humano latía rápidamente.
Yako se acercó a él, sus ojos buscaron los suyos, que brillaban contra la poca luz que entraba por las ventanas. Neuro esperó a que ella estuviera más cerca para hablar.
-¿Que haces aquí?
-Yo...Neuro,...
-Si no tienes nada que hacer, vete-Dijo Neuro, pero fue silenciado cuando Yako se acercó a él y lo abrazó fuertemente-¿Yako?
Neuro intentó separarla, no entendiendo que quería hacer su piojo. Su cuerpo sentía el frío del cuerpo de la chica contra él, sus brazos al final cedieron y la rodearon.
-Neuro...
-¿Que sucede, piojo? ¿Has venido para suplicar?
Yako escuchó sus palabras, sintiendo su calor, sus manos enguantadas alrededor de su cuerpo. Yako respiró profundamente, tomando valor para dar el paso.
-He venido para rogarte, Neuro...-Dijo ella, bajando la voz, buscando de nuevo el rostro del demonio, sus dedos rozando las mejillas de Neuro. Encontró de nuevo sus labios, besando aquellos labios prohibidos, aquellos labios que deseaba, aquellos labios que le respondieron.
Se besaron durante un par de minutos, sus labios moviéndose ansiosos, sorbiendo, probando, comiéndose mutuamente, sin opción a separarse, hasta que Yako necesitó oxigeno.
-¿Vas a rogar?-Preguntó Neuro, su mirada en los labios de ella. Pero que cambió de dirección cuando ella llevó las manos a los botones del abrigo y dejo a la vista aquel conjunto, que desde luego, dejo perplejo a Neuro.
-Neuro...
Aquel que había consumido todos los misterios del mundo demoníaco no estaba preparado para aquella visión. El abrigo cayó flácido al suelo, siendo apartado por un pie de la chica, que se acercó al demonio, que permanecía sentado en su silla, sus manos buscando apoyo en los hombros de él.
Neuro recorrió aquella piel cremosa, como podía ver dos pequeños botones apretados contra aquel encaje verde,...y que decir de aquel camisón,...podía ver cada pequeño rincón del cuerpo de su piojo.
Yako sonrojada dejó que la mirase, intentando no temblar ante la vergüenza. Los ojos del demonio eran demasiado intensos. Escuchó como él tragaba, sintiendo de repente la boca seca.
-Yako...¿Que?
-Te deseo Neuro...-Dijo Yako, antes de ser agarrada por el demonio, tomando de nuevo posesión de sus labios, rodeando la cintura de la chica, sujetando su cuerpo hacia él.
Neuro la besó, siendo respondido por Yako, que se apretó contra él, buscando su contacto, su calor,...
Las manos del demonio recorrieron su espalda, jugando con las tiras de su camisón, haciendo suspirar a Yako, aprovechando por el demonio, que introdujo su lengua en el interior de la boca de la detective. Esta vez, Yako no se apartó, solamente dio un pequeño salto, sujetándose a los hombros de Neuro.
-¿El piojo se ha envuelto para su amo?-Preguntó Neuro, con los labios en su cuello. Sus dedos jugaban con el tirante, algo suelto, de su cuello.
Yako gimió cuando él le mordisqueó el cuello, pasando los brazos por el cuello masculino y pasando los dedos por aquel pelo suave y de dos colores. Aquellos sonidos volvían loco al demonio, que sorbió su piel debajo de su oreja. Yako apretó las manos entre su pelo.
-Neuro...¿Sigues...enfadado?-Preguntó sintiendo las manos del demonio jugar en su cintura, jugando con su camisón, tocando su ombligo con los dedos.
El demonio la miró, perdiéndose en sus mejillas sonrojadas y su respiración acelerada. El enfado ya se le había pasado en el momento en que dejo caer su abrigo.
-Eres un piojo desobediente-Dijo Neuro, sus dedos paseándose por su cuello. Yako estaba sentada en las piernas del demonio, rodeando sus caderas con sus muslos. Aun no podía creerse que no hubiera flaqueado en ningún momento. Sus ojos se encontraron con los de Neuro, suaves, brillantes-¿Has elegido esto-Tomó un extremo del camisón con un dedo-para mi~?
Yako lo besó, un rápido beso que rompió para mirarle-¿Te gusta?
-Preferiría verte sin él-Sus manos agarraron sus pechos, Yako gimió, sintiendo como su cuerpo respondía a las atenciones que Neuro le brindaba-Son sensibles, piojo
Yako tiró de sus mechones rubios, jugando con las baterías demoníacas, haciendo que Neuro soltara pequeños sonidos guturales. Yako enterró los dedos en su pelo, apretándolo contra ella, no queriendo separarse de aquel demonio cálido.
Neuro observó unos momentos a su sensual esclavo: su cuerpo temblaba levemente entre sus brazos, aquel pequeño conjunto era demasiado para el pequeño cuerpo de Yako, sus pechos se veían apetitosos, rodeados de aquella tela transparente, podía ver claramente como sus pezones se endurecían debajo del encaje. El color y la forma eran perfectos, Neuro quería apartar aquella tela sensual y que Yako había elegido para él.
No se iba a tragar que lo hubiera comprado por gusto, estaba claro que la chica había pensado en él y SOLAMENTE en él cuando lo eligió. Tenía sus colores.
Yako tembló de nuevo cuando la cabeza del demonio se apretó contra su pecho. Sus manos se movieron hasta sus hombros.
-¿N-Neuro?
-Tu corazón esta estallando en tu pecho, esclavo-Dijo Neuro, con su oreja en el punto donde su corazón latía. A él el gustaba sentirlo, no solo porque era por su causa si no porque también indicaba que la chica estaba viva-¿Para que has venido, piojo? ¿Has elegido esa ropa para tentar a tu amo y suplicar el perdón?
Yako movió las piernas y, a su vez, las caderas, rozando aquella zona por debajo de la cadera del demonio. Ella lo sintió, él también.
-Yo...quiero olvidar-Dijo Yako-Durante estos días he pensado, he pensado mucho sobre mi, sobre la agencia, sobre...nosotros...-Sus mejillas se encendieron mientras hablaba, sus manos apretadas contra la chaqueta azul del demonio-Yo...he sido una tonta, todo este tiempo...yo te he querido, Neuro
La ultima frase le costó decirla sin tartamudear. Pero lo había dicho.
Neuro se quedó callado unos momentos, sus ojos fijos en la chica, en como temblaba su labio inferior.
-¿Y ese humano que?-Preguntó con un deje de celos. Vale que su piojo había afirmado su interés por él, pero aún quedaba el detalle del chico que se había atrevido a tocarla. Aún podía ver la pequeña herida que ella tenía en el labio.
-Al único que quiero es a ti-Dijo ella, su voz temblaba un poco, sus manos apretaron su chaqueta azul hasta que sus nudillos se pusieron blancos. Neuro sintió una humedad en sus manos, descubriendo pequeñas lagrimas en sus mejillas-Quiero...quiero que me ames, Neuro...
El demonio tenía pocas debilidades, pero su inmortalidad no estaba preparada para ver llorar a su piojo y en aquella ocasión menos. Con su cuerpo preparado para el pecado, con sus manos buscando su toque, sus palabras, como su nombre salía de sus labios.
Neuro gruñó, volviendo a apretar a la chica contra él, tomándola del mentón para abrasarla con un nuevo beso demoledor. Yako gimió entre sus labios, su llanto detenido y su cuerpo cálido, preparado para lo que él quisiera hacer.
Él se levantó de la silla, haciendo que Yako le rodeara las caderas con las piernas, y rodeó sus nalgas con las manos para así, llevarla hacia el sofá, alejándola de la vista de su secretaría curiosa, que no había perdido detalle desde que la chica había entrado por la puerta.
Cuando tuvo a su esclava estirada en el sofá de la agencia, Neuro jugó con el nudo del camisón, no pudiendo esperar para ir desenvolviendo aquel regalo que era Yako.
Yako sonrió cuando descubrió que, entre las cualidades del demonio no estaba la de quitar la ropa interior. Sus manos se posaron en las enguantadas de Neuro y sus finos dedos apartaron las tiras, dándole paso al demonio para sacar la tela. Neuro enrolló la parte inferior de la prenda en sus caderas y luego la fue subiendo, sacándosela por encima de la cabeza, aprovechando para rozar su cuerpo sensible.
Neuro se relamió los labios, observando aquellas diminutas prendas que cubrían el cuerpo de su esclava. Sin duda estaban hechas para la perversión del hombre, aquella tela fina, suave, como las tiras del sujetador formaban un triangulo sobre la piel de sus pechos estimulados.
Y que decir de aquello que cubría su zona privada, las pequeñas tiras que se amarraban en su cintura, los lazos azules en contraste con su piel,...aquello era diminuto.
Aquel movimiento por parte del demonio hizo mella en la detective, calentando su cuerpo. Sin duda el demonio era sensual, sus ojos recorriendo su cuerpo, como sus ojos la quemaban.
Por una milésima de segundo, Yako se sintió sexy, sintió que podía seducir a aquel arrogante demonio, que podía conseguir su amor.
-Neuro, dame tus manos-Dijo ella, buscando su mirada verde.
-¿El piojo esta dándome ordenes?-Su voz era risueña pero acercó sus manos a la chica, accediendo a su pequeño capricho. El piojo se veía diferente, quería saber que iba a ocurrir.
Yako acarició aquel cuero suave, del color de la sangre y movió una de sus manos hacia su pecho, llevando la otra hacia su cara, rozando su piel con la gran mano del demonio.
Aquel cuero era tan suave, se sentía cálido, su toque contra su piel caliente. Yako movió aquella mano por su mejilla, subiendo y bajando hasta su mentón, los dedos de él repasando sus labios, rozando aquella pequeña herida que aún tenía en su labio interior.
Abrió la boca y succionó uno de aquellos largos dedos. Pudo escuchar como Neuro gruñía, un sonido saliendo del interior de su pecho.
Neuro se movió, colocándose sobre ella, como demonio que era no podía permitir que su esclava tomase el control. Ella ya tuvo su momento de gloria, ahora le tocaba a él.
Yako chilló, sorprendida cuando la mano del demonio cobro vida sobre su pecho, amasando aquella pequeña carne, estimulándola por encima del encaje, sus dedos en busca de aquel botón.
La detective mordisqueó aquel dedo enguantado con los dientes, presa de una sensaciones que no podía soportar, el calor de su cuerpo al sentir la caricia de Neuro. Este rozó su cuerpo contra el suyo, pegando su pecho al de ella. Buscó sus labios, abriendo sus labios e intercambiando su dedo por sus labios y su lengua. La chica jadeó ante el contacto, sintiendo como su cuerpo se derretía ante aquel beso tan intenso, tan adulto.
-Neu...-El demonio le dejó unos segundos para respirar y después volvió a besarla, hambriento de ella, paseando las manos por su cuerpo, sus dedos jugando con la curva del ombligo, acariciando aquellas piernas suaves e interminables.
Se sentía en una nube, su cuerpo evaporándose en brazos de Neuro, quien bajó pequeños besos por el cuello de la chica, lamiendo la piel hipersensible de ella, sus dientes puntiagudos llegando a la clavícula.
-Ahora, esclavo-Dijo con voz gutural, succionando la piel de ella justo debajo del mentón-No quisiera destrozar esta ropa que has elegido para mi, así que...-Yako sintió su sonrisa contra su piel-¿Debería romperla? ¿Como debería hacerlo?
El sonrojo de la chica llegó a noveles insospechados, su pulso acelerado contra la boca de Neuro.
-Co-Contigo...encima no..puedo-Dijo Yako sonrojada, los dedos de sus pies curvados.
-¿Ohh, estas planeando algo nuevo, esclavo?
-¿De-debería demostrártelo?
Neuro sintió como su esclava lo apartaba, moviendolo contra la superficie del sofá, cambiando posiciones, siendo ahora él quien estaba debajo y la detective se colocó encima, con las rodillas a cada lado del cuerpo del demonio. Yako apoyó las manos en las caderas de él, y cogiendo las manos de Neuro entre las suyas las paseó por su cintura, muy suavemente, haciendo gruñir al demonio, que quería más.
Yako dejó sus manos allí, mientras se tocaba a si misma, delante de él. Neuro observó sus manos, sus pequeños dedos jugando con el encaje, como ella buscaba su propio placer y de su boca salían pequeños sonidos. Neuro apretó la mandíbula.
-¿Piensa el esclavo tentarme mientras se da placer?-Preguntó, no pudiendo evitar que le saliese la voz gutural.
-No se me ocurriría tal cosa-Dijo ella, y se llevó las manos a la parte de atrás del sujetador, soltando el broche y retirándolo de su cuerpo, dejando que Neuro pudiera apreciar sus pequeños montículos.
Sus ojos brillaban, más que de costumbre y Yako estaba perdida en ellos, como siempre que ocurría cuando lo miraba, adorando aquel color extraño pero a la vez intenso.
Se agachó para besarle de nuevo, sintiendo como él la rodeaba y se paseaba por la escasa tela que cubría su trasero, sus dedos jugando con los lazos que la mantenían en su sitio.
Era intenso, a pesar que de momento solo se habían besado. Yako se sentía satisfecha, su plan había salido a pedir de boca y no podía ser más feliz que en ese instante, en brazos de Neuro.
Cambiaron un par de veces de posición, la chica consiguiendo sacar la chaqueta y el chaleco de él, pudiendo recorrer aquellos impresionantes pectorales. Cuando sus pechos desnudos se rozaron, la chica sintió un escalofrío recorriendo su columna vertebral.
Nunca olvidaría el rostro de Neuro cuando ella sacó la lengua y le lamió el cuello hasta la mejilla, quedándose con aquel sabor que solo podía pertenecer a su jefe demoníaco.
Pero en un momento de la noche, el cansancio hizo mella en Yako, cansada por el ajetreado día que había tenido, cerrando los ojos, acurrucada contra el cuerpo de Neuro, quien acariciaba su espalda.
Neuro observó como su respiración se hacia acompasada, haciendo ver que se había quedado dormida. Soltó una pequeña risa, en voz baja.
-Y eso que venía a seducirme...-Cubrió sus cuerpos con su chaqueta azul-este piojo descuidado...
Neuro besó la frente de la chica, apoyando el mentón en el pelo rubio de la chica, sintiendo su fragancia a fresas.
En medio de la noche, el demonio sonrió, apretando contra él, aquella pequeña esclava que había conseguido su amor.
Gracias por todos los reviews. Gracias especiales a DannyNgami por sus siempre agradecidos comentarios. Me alegra mucho que te haya gustado mi historia.
Espero que no se haya hecho demasiado romanticona jajaja Y siento no haber hecho ya el acto jajaja
creo que Neuro necesita algo más de estimulación jajaja me gusta ver a una Yako más seductora, recuperando lo que es suyo jajaja
:)
