NdA: ¡Saludos de nuevo! A partir de ahora encontraremos por aquí fics ubicados tanto en el universo de Super Smash Bros Brawl y Super Smash Bros Wii U. En este caso en particular la versión para Wii U.
Advertencias: Ninguna, solo una breve mención de NessxLucas.
Curiosidad (K+)
El sol se había ocultado en el horizonte, cubriendo el firmamento con un manto negro y celeste, resaltando cientos de luminosos puntos; la luna se encontraba en su fase de cuarto menguante. Ya casi era la hora de la cena, y cierto chico de gorra roja, hambriento, caminaba por uno de tantos pasillos dentro de la inmensa mansión smash. Quería bajar al enorme comedor a alimentarse, no obstante, deseaba que cierta persona le hiciera compañía y con la cual, había quedado de verse en su habitación; pero luego de esperarla diez minutos, optó por ir en su búsqueda. No, no se hallaba en el comedor que fue el primer sitio donde verificó, y por más tentado que estaba en mandar al caño su acuerdo y comenzar a comer sin aquel individuo, se abstuvo de probar bocado y proseguir con su pequeña misión.
Al final de uno de esos corredores se ubicaba uno de los numerosos balcones que daban al exterior. Ese en especial se orientaba al jardín frontal, donde por debajo estaba el pórtico y por ende la entrada. Al posicionarse en un tercer piso, la vista era espectacular.
En ese balcón, una figura alta, esbelta y con una cola larga y púrpura se situaba con los brazos cruzados. El jovencito ya lo conocía, pero no recordaba haberse dado la oportunidad de charlar con él desde que éste había llegado al lugar tras una larga ausencia.
—¡Hey, Mewtwo! ¡Cuánto tiempo sin hablar! —saludó el chico de Eagleland, aproximándose al pokemón. Mewtwo salió de su meditación y lo miró de reojo de la cabeza a los pies, antes de dar media vuelta y prestarle toda su atención.
—Ah sí, te recuerdo —la criatura contestó mediante telepatía—. Eres Ness, psíquico, oriundo de Onett.
La intención inicial de Ness era de limitarse a preguntar en dónde se encontraba la persona que buscaba, pero sería de muy mala educación hacerlo cuando transcurrió demasiado tiempo sin que ellos cruzasen alguna palabra; así que intentó sacar una breve conversación antes de ir al grano.
—Abajo se están reuniendo todos para cenar —el chico señaló hacia el pasillo a sus espaldas—, van a servir estofado de res y papas al horno.
—No... gracias —el pokemón sacudió con lentitud su cabeza y volteó una vez más hacia el exterior, invitando al otro luchador a acercarse al barandal de piedra. Abajo se podía observar a los aldeanos jugando carreritas a ver quién entraba primero. También estaba Marth, Ike, Roy y Link no muy detrás de los chiquillos, encaminándose con calma rumbo la misma sala mientras bromeaban a voz muy alta, diciendo de qué tamaño se comerían una bestia por el hambre que tenían. Al menos es lo que los oídos del pequeño humano captaban.
—Es curioso ver cómo todos aquí, proviniendo de universos tan distantes, de entornos y culturas tan diferentes, conviven juntos y son capaces de mantener un orden —el exótico ser mencionó. Ésto a raíz de que él prefería mantener su distancia y permanecer en soledad casi todo el tiempo.
—Bueno, es que dentro de la mansión hay reglas ¿recuerdas? —Ness se colgaba del barandal y se paraba de puntas para alcanzar a ver algo —. Master Hand es el que las dicta, y quien tiene la última palabra en todo.
—Pero Master Hand no está aquí ahora —el pokemón sonrió con malicia—. Ustedes en este momento podrían hacer lo que quisieran, incluso asesinarse unos a otros a la menor provocación sin consecuencias, y aún así, como si fueran un rebaño de mareeps domesticados, cumplen con su ley al pie de la letra.
—Muchas veces hacemos lo que queremos —Ness se recargó de espaldas en una de las columnas de la balaustrada—, pero fuera del campo de batalla, intentamos no pelear, respetarnos y llevarnos bien o al menos no tan mal —su rostro cambió a una expresión de preocupación—. Además si hay alguien muy problemático lo echarán para siempre. Sería muy triste que alguien se fuera así.
Mewtwo levantó una ceja y vio al chico con el rabillo del ojo —¿Seguro? ¿Incluso alguien que no te simpatice en lo absoluto?
Ness asintió.
—Vaya, qué raro.
—¿Que te trajo de vuelta por aquí? —el luchador de Onett inclinó su cabeza.
—Recibí la invitación —el ser grisáceo alzó su cara hacia el cielo—. Vi la oportunidad de poner una vez más mis habilidades a prueba y observarlos a ustedes con más detenimiento.
Ness estrechó los ojos —¿Observarnos? ¿Como estudiarnos? ¿Para qué?
—Muchas de sus conductas me han parecido ilógicas —Mewtwo entrelazó sus brazos de nuevo—. Pero esta vez, he optado por intentar de entenderlas. He estado encontrando cual es el motor que los mantiene juntos a pesar de sus diferencias. Qué otra cosa los une si no se trata de la sed de lucha. Debo decir que es fascinante.
—Eso es fácil, se llama amistad —Ness sonrió—. Todos somos amigos... algunos más que otros, claro.
—Amistad —el pokemón susurró aún en su pensamiento—. He escuchado mucho de eso por aquí, y en Kanto, en una ocasión. Aún no logro entenderla del todo, pero creo saber a qué te refieres —se posicionó de manera que estaba parado frente a frente con el luchador más pequeño—. Sin embargo, he visto que también hay algo más... profundo que eso que llaman amistad.
Ness estaba entretenido, le despertó curiosidad el saber las conclusiones del extraño individuo y compararlas con lo que él, como humano con sentimientos y emociones, creía conocer muy bien.
—Los humanos, pokemónes, y otras criaturas aquí son movidas por sus propios propósitos, sus motivaciones. Pero también hay algo que no tiene que ver con poder, o dominio que los hace seguir adelante y no rendirse sin importar lo adversas que son sus circunstancias. Y muchas veces esa determinación no solo tiene como origen a ustedes mismos, sino también a otros.
El muchachito de Eagleland, intentaba discernir lo que el otro peleador le quería decir —¿Ah?
Mewtwo alzó una mano, y con su dedo índice tocó la frente del otro psíquico, un breve instante.
—Recuerdo haber hecho esto, hacía dos torneos —Mewtwo continuó cuando despegó su redondo dedo de la cara del chico—. Y si recuerdo bien, lo que te había traído aquí, fue tu deseo de ponerte a prueba, tu sed por volverte más fuerte, tu necesidad de rodearte de otra gente y ganarte el orgullo de tus progenitores. Tu propósito de estar aquí, consistía meramente en satisfacer tu ego. Pero ahora... es diferente.
Ness, sintió el aire atorarse en su garganta. Era como si los ojos morados de la criatura comenzaran a penetrar en su alma.
—Ese otro chico, Lucas —la criatura legendaria agregó. Ness hizo lo posible por mantener su compostura—. Él y tú están... emparejados o al menos esa es su intención ¿no es así?
Ness, pasmado, tragó saliva, antes de despegar su vista de la del pokemón y sacudir su cabeza y brazos —Ah ¡no!
Mewtwo sonrió escéptico. —Otra conducta ilógica de ustedes: pretenden a toda costa negar lo que es más que obvio.
Ness frunció el ceño —¿Cómo estás tan seguro de eso?
Mewtwo, sintiéndose afable por la jocosa reacción del veterano, accedió a responder. —Su energía psíquica está perfectamente sincronizada siempre, y llenan el aire de feromonas cuando están cerca uno del otro. Su comportamiento entre ambos es diferente, se asemeja más al que Mario y Peach tienen, o Link y Zelda y no al que por ejemplo, tienes con Toon Link.
—Lucas y yo solo somos amigos —el muchachito de playera rayada se encogió de hombros.
El clon no se vio convencido por las palabras del otro psíquico. —Dime. ¿Qué te hizo elegirlo a él, y no a alguien más? ¿Por qué no una hembra de tu especie?
Tras permanecer unos segundos enmudecido, y con la boca abierta, Ness apretó sus labios y bajó la cabeza, jugando con sus dedos, mientras el pokemón esperaba con paciencia su respuesta. Al final, el psíquico de gorra roja, alzó un par de veces los hombros —No, no lo sé, normalmente uno no piensa en eso, solo pasa.
Mewtwo estrechó los ojos con escepticismo. —Una criatura elige como compañero a otra en base a sus cualidades. ¿Qué cualidades tiene Lucas?
Ness se lamió el labio inferior y sin enfocar su visión en algún punto en concreto, suspiró y comenzó a hablar. —No sé, supongo que es la manera en cómo actúa. Tan tranquilo, tan sensible, tan tímido, pero a la vez tan fuerte y atrevido cuando es necesario —entrecerró sus ojos, y dibujó una leve sonrisa con su boca ante su retrospectiva—. Me gusta cómo es que sonríe a pesar de todo lo que le pasó, lo mucho que nos divertimos juntos. Y es… ah… bonito, más que otros niños que he conocido, casi como una niña —sintió como sus mejillas se ruborizaban por el calor que percibió en ellas a pesar de la frescura del aire—. También me gustan las niñas, pero parece que Lucas tiene lo bueno de ambos.
—Ya veo —el smasher de color gris divisó la luna a lo lejos, y anotó de manera mental sus observaciones—. ¿Y por qué no se lo haces saber? A los humanos les gustan los cumplidos, hasta donde sé.
—No es tan fácil —contestó el jovencito, con melancolía—. A veces esas cosas ponen en riesgo amistades, más cuando se trata de dos chicos. Me tomaría mucho tiempo explicarte eso. Tal vez algún día le diga, cuando esté más seguro de cómo reaccionaría.
—Hmm… les gusta demasiado complicarse las cosas —Mewtwo rodó los ojos.
—Pero a veces esas complicaciones hacen de ese sentimiento algo tan especial, lo hace que valga la pena aún más —el morenito aclaró—. No por nada, el amor es la cosa favorita de Lucas —pensó.
—Amor. Es así como se llama eso. Pues más vale que le proporciones a Lucas su cosa favorita pronto, no queda mucho tiempo antes de que volvamos a partir rumbos —la criatura rió. Ness se tornó rojo y se congeló un momento ante el hecho de que Mewtwo pudo leer su mente. ¿Qué otras cosas pudo haberse enterado todo ese tiempo sin que él se diera cuenta? Uff… Solo le quedó esperar no haber tenido pensamientos comprometedores en su presencia, ó al menos confiar en que el pokemón fuese alguien muy discreto.
—Será mejor que vuelvas pronto al comedor, antes de que te desnutras —el psíquico de apariencia alienígena bromeó—, Lucas ya debe estar esperándote.
—Ja. ¿Ahora eres clarividente? —Ness alzó una ceja, con una pizca de pedantería.
—No, pero tus tripas gruñendo suenan hasta acá.
El ciudadano de Eagleland colocó sus manos en su abdomen ante la sonora actividad en su estomago, antes de alzar una de ellas, despidiéndose por el momento del extraño individuo—. Hora de irme entonces, luego me cuentas qué otras cosas estudiaste— ante la respuesta afirmativa de Mewtwo, Ness abandonó el área, atravesando con rapidez el corredor.
A Mewtwo le pareció curioso aprender algo nuevo de alguien tan joven, y en su juicio, ingenuo, pero recordó una vez más que en la mansión, todo tipo de cosas eran posibles y cualquier clase de conocimiento, útil o no, se encontraba en cada rincón. —Huh… —Con fervor y algo de vergüenza, sacudió su cabeza, para borrar aquellas imágenes que leyó de la mente del púbero, que consistían en una situación hipotética donde éste y el rubio psíquico del que hablaban, pasaban un momento bastante íntimo.
Fin.
