14» Noveno misterio
25 de Junio del 2015
11:15 p.m.
Tribunal del distrito
Sala No. 2
-Es más que obvio que ella es la asesina… ¡Mi amiga no murió por nada!
En la sala solo se escuchaba como resonaba la voz de la testigo, una chica de melena rosada, piel clara y ojos verdes. Su cuerpo era de medidas perfectas, pero a pesar de andar vistiendo unos zapatos de tacón rosados, con un conjunto de mezclilla azul oscuro y una corta camisa blanca junto con dos brazaletes cafés, no debía de ser tomada a la ligera.
Su nombre era Aiyana Reeves. Era una agente de seguridad nacional que perseguía junto a su compañera, la víctima, Alice Brust, un círculo de terroristas hace unos años atrás. Claro, omitió los detalles.
Si bien recuerda la agente Reeves, alguien estaba inmiscuido, señalando a la responsable. mi cliente: Eira Bellany. Una mujer de aproximadamente treinta años, piel clara, pelirroja y de ojos verdes. Ella usaba una camisa blanca con un abrigo ligero de color púrpura, y una falda blanca con detalles verdes, junto a unos zapatos blancos. La cuál no tuve tiempo de hablar con ella antes, más que unos cinco minutos en la delegación para avisarle que me haría cargo de su caso, y diez minutos antes de la audiencia para que me contara los hechos, además de ser "interrrumpido".
Según sé: la noche anterior, la noche del asesinato, Eira se encontraba en un parque de diversiones junto a lo que se llamaban "Los cuartos ambidiestros", una atracción donde al entrar a una de éstas seis habitaciones, que por dentro eran elevadores, incluían sus paredes hechos de espejos en los cuáles sé pone el rumor que en uno de ésos reflejos aparece una de dos personas: la que más amas en el mundo…o tu peor enemigo.
Eira era conocida de la agente Brust, y solo estaban relajándose ya que hubo un asalto anteriormente, y la agente solo quería retirar las presiones de ella y de Eira. Pero Eira se retiró unos minutos para ir al baño, mientras que le avisaba a la agente Brust que entrase primero, que luego la alcanzaba. Al regresar, después de cierto ruido fuerte y extraño, Eira volvió a ver si ella estaba bien. Pero se sorprendió al encontrar a dos personas que, se encontraban infringiendo la ley de cierta manera obscena.
Lo curioso fue qué, hace un testimonio atrás, ése sujeto dijo: "Yo llegué con mi novia al segundo cuarto, contando de derecha a izquierda".
Según Eira, Alice había entrado al último cuarto de la derecha y cuando ella volvió a entrar, se encontraban ellos ahí, en el cuarto que según Eira, había entrado Alice. Pero lo curioso fue, que ella apareció en el cuarto que estaba en el extremo opuesto, el de la izquierda…
En términos sencillos: La agente Brust entró en el último cuarto, de izquierda a derecha. La pareja de novios, entró en el quinto cuarto, de izquierda a derecha.
Pero tan pronto Eira entró al cuarto donde Alice supuestamente estaba, se topó con ésa pareja. Y Alice se encontraba ahora en el primer cuarto, contando de izquierda a derecha.
No se encontraron restos de sangre que indicaran que ella fuese llevada de un cuarto al otro, o que le hubiesen tocado. Además, la pareja había declarado ya que ellos habían entrado unos treinta minutos antes de que la agente Brust llegase al parque de atracciones.
Un caso más complicado de lo que pensaba. De vez en cuando le echaba una mirada de frustración al ponerme en tal caso tan problemático, él respondiendo solo encogiéndose de hombros.
Podía ver como Eira era inocente. No por su aspecto, ni por su comportamiento, pero simplemente, daba ésa aura. Tan difícil de explicar. Tan fácil como ponerlo como una corazonada, pero más complicado que eso.
Y más complicado no la podía tener. Frente a mí había una fiscal de la que nunca había oído…Vittoria Repin. Su aspecto era "especial"…una mujer rubia de piel tan blanca como la nieve, unos profundos ojos azules cautivadores y a la vez, trampas mortales. Estaba graduada con "honores" de su instituto sobre abogacía y leyes alrededor del mundo. Con una trenza bajo una gorra militar verde olivo, me miraba con una frialdad dulce y temible. Usaba un uniforme militar con muchas medallas de distintos colores, con un par de pantalones beige muy ajustados, sobre un par de botas oscuras…
-Vaya…señor "Gutman". Me gustaría como puede enfrentarse a esto…
Di un profundo resoplido, y dirigí mi vista a la fiscal.
-Será un placer…
-Oh, solamente que antes de que sigamos…
-¿Si? –intercedió el juez.
Vittoria dio un chasquido simple y elegante, resonando en toda la sala. A continuación, saliendo desde las mesas de los abogados y del juez, unas pantallas transparentes aparecieron, mientras que de igual forma, aparecían dos pantallas traslúcidas bajando del techo y se postraban frente al público y una enfrente del juez, a la vista de quien estuviese en el estrado.
-¿¡Qu-que rayos es esto!? –decía yo con sobresalto.
-Oh…solo un regalo de parte de Rusia…con amor, de Vittoria Repin. –Terminó, lanzándome un beso y guiñándome. Era una clara muestra no de amor, pero de enemistad. A pesar de su belleza, podía sentir repulsión hacia ella por su actitud.
–Verá, por medio de proyecciones, todos en la sala puedan ver las pruebas, además del juez y de nosotros, chico de leyes.
-Tch…vale…entonces, procederé con mi interrogatorio.
Sabía que comenzaba a estar en problemas, pero no daría marcha atrás.
Instantáneamente, me apareció un holograma frente a mí, mostrándome a la víctima. Alice…
Una mujer morena, de cabellera oscura, y un cuerpo elegante. Usaba un conjunto de traje beige, con una camisa color oliva…para mí, bien podría pasar como una versión moderna de Cleopatra.
-Es más que obvio decir que ella es la víctima, su amiga, y compañera de-
-¡Claro que sí! ¡¿Y que con eso?! –me interrumpía Aiyana totalmente furiosa, por el hecho de defender a su amiga.
-Nada…solo quería dejar en claro algo personal.
-¿Personal? –dijo el juez.
-Por la forma en la que ella actúa descontroladamente, su testimonio puede deberse al arranque de ira que siente por encontrar a la primera persona en la escena del crimen…la cual, bien puede ser inocen-
-¡Prrotesto!–se escuchó desde el puesto de la fiscal. –Fantástico…perro rrecuerrde que las pruebas lo son todo. Si no tiene algo con que rrespaldar su hipótesis, mejorr guárrdesela parra usted solo.
Su acento tan marcado me daba "rrepulsión"…y unas ganas de darle una lección de cómo hablar bien el idioma. Pero ella tenía razón: sin pruebas, todo es inútil.
-Dígame. ¿Cuándo llegó usted a la escena?
-Fue cuando ya habían hablado a la policía. Ellos avisaron a…mi oficina. Me dirigí con urgencia al parque de atracciones, solo para verle a ella…Eira…sosteniendo a Alice.
-¿Puede describir la arma de-?
-Eso es simple. Fue un brroche.
Inmediatamente, con otro holograma, apareció frente a mí la fotografía tomada por uno de los investigadores forense, haciendo un acercamiento al pecho de la víctima. Justo ahí, estaba enterrado en su pecho, un enorme broche que más parecía una llave. Después pasaron otra imagen donde mostraban el broche: un broche de aproximadamente diez centímetros, con una punta de acero. La punta de acero de diez centímetros perforó el corazón, dejando de fuera el adorno más satírico para la ocasión: Un conjunto de flores blancas, negras y turquesa, hechas de piedra de fantasía…ahora manchadas por el rojo carmesí, asimilando no solo las flores sino la mancha entera al enorme florecer carmesí de una rosa sangrienta, en el pecho de Alice.
