A nadie le gustan los exámenes, ¿Cierto? jajaja estuve leyendo el tomo 7 del manga de Nougami Neuro y hay un capitulo en el que Yako se está preparando para unos exámenes y pide/ruega por la ayuda de Neuro. Haciendo que este, cruel como siempre, solo le ofrecería su ayuda si ella accedía a lamer su zapato. (Neuro es un sádico total, pero lo amamos igual jajaja Yako también xD)
Esta historia esta basada en ese capitulo pero con otro final. Todos amamos el lado sádico de Neuro, pero en este caso, quiero retratar a una completa Yako, que no se rendirá hasta conseguir que su querido demonio la ayude a aprobar, haciendo todo lo necesario para conseguirlo.
NEURO X YAKO FANFIC / MAJIN TANTEI NOUGAMI NEURO
CAPITULO 10: TIEMPO DE NORMALIDAD
Yako despertó a las seis de la mañana, con un brazo dormido por la posición, debajo del brazo de Neuro, encontrándose aún en la agencia, cubierta con la chaqueta azul de su jefe.
El devorador de misterios tenía los ojos cerrados, como si estuviera teniendo un gratificante sueño, algunos mechones caían por su rostro fino y Yako jugó con uno de ellos, el cual caía hasta la punta de su fina y afilada nariz.
La chica no recordaba con claridad todo lo que había pasado, su mente recordaba fragmentos, a cada uno más intenso que el anterior pero tuvo que cerrar un ojo, pues la claridad que entraba por la ventana le daba directamente en la cara.
Después de unos momentos, Yako se dio cuenta de una conocida y rara sensación; no podía moverse. Sus pies estaban apresados entre las largas piernas del demonio y sus manos enguantadas se encontraban muy cómodas en sus nalgas. La chica se sonrojó, queriendo golpear al sensual demonio, el cual seguramente se encontraba fingiendo dormir. Yako sabía que Neuro no dormía mucho más qu horas. Él mismo se lo había dicho.
El cuerpo de él estaba caliente, su pecho desprovisto de chaleco era tentador para Yako, la cual tenía sus manos colocadas en un pedazo de pectoral y desde su posición en el hueco del cuello del demonio, tenía una visión perfecta de un pequeño pezón masculino y como su respiración pausada hacia subir y bajar su caja torácica.
Ella se sentía extraña, su pecho estaba eufórico y a la vez sentía que le faltaba el aire, pero eso ultimo quizá sea porque Neuro la estaba apretando demasiado fuerte.
-Neu-ro, due-le-Dijo ella, sintiendo después como dos puños se apretaban contra su cráneo, en la conocida "primera tortura" de la mañana. La magia había terminado de un manera abrupta.
-¿El piojo ha dormido bien?-Dijo sonriente levantándose y dejando a la chica en el sofá, la cual se tapo su desnudez con la chaqueta de él. El demonio se agachó para recoger el sujetador de la chica, balanceándolo en uno de sus dedos, sonriendo hacía ella, que saltó del sofá para atraparlo, solo consiguiendo dar saltos ridículos, pues Neuro era bastante más alto que ella.
Neuro se estaba divirtiendo con lo ridículo de su piojo, sin perder detalle en como sus pechos, que se podían ver a través de su chaqueta, rebotaban cada vez que ella intentaba alcanzar la prenda.
Al final, para complacer a su esclavo, Neuro amarró la prenda al cuello de la chica, haciendo una especie de lazo con él y tirando a la chica por encima de él, torturándola como siempre.
Mientras ella sollozaba en silencio, sobándose en trasero y arrastrándose por el suelo buscando la prenda que le faltaba del conjunto, perdida cerca de Troya. La chica la sujetó, asegurándose que no tenía ningún roto ni suciedad. Se la colocó, teniendo algún que otro problema con los lazos.
El demonio la observaba, sonriendo por como la luz del sol le daba en el cuerpo, enfatizando el color azul del conjunto. En la noche le pareció más oscuro, pero ahora que lo veía a la luz, era más claro, casi en lucha contra el azul de su traje. Pero algo más oscuro.
Aquel pequeño trasero cubierto por aquellas tiras estaba tentando demasiado al demonio, la forma redondeada de las mismas, como aquel triangulo de tela cubría lo mínimo y que el piojo se estuviera moviendo no ayudaba.
Aunque quizá debería preocuparse por otras cosas.
-Esclavo-La llamó Neuro, con el chaleco ya abotonado y pulcramente colocado. El demonio sonrió cuando Yako se volteó hacia él, con aquellos ojos marrones curiosos-¿Tu cerebro se ha convertido en inservible que no se da cuenta de los detalles?
-¿Que detalles?
-Como supuse. Tu evolución se ha revertido. Has vuelto a ser una ameba-Dijo Neuro, levantando un largo dedo para señalarla.
-No soy ni una ameba ni un piojo-Dijo ella, acercándose hacia Troya, donde estaba él apoyado contra la madera-¿Que es lo que realmente pasa?
-Si hace nada solo podías pensar en ellos. ¿Mi presencia ha ocupado toda tu mente inferior?
Yako se quedo mirando aquellos ojos verdes. Neuro había vuelto a ser su jefe sádico y ya había empezado de nuevo con sus preguntas misteriosas. Ella sabía que tenía que descubrir lo que quería decirle el demonio, así que arrugó los labios y pensó.
En un par de minutos, su cabeza se iluminó, para luego explotar en nervios.
Era Lunes.
LOS EXÁMENES! ¿COMO PODÍA HABERSE OLVIDADO?
Neuro observó como los ojos de su esclavo se agrandaban, su pupila temblando cuando se dio cuenta de lo que ocurría. Su rostro busco el reloj de la agencia, que marcaba las 7 de la mañana. Yako suspiró, pues sus exámenes no empezarían aún, los que le tocaban esa semana empezaban a las 10 de la mañana, ya que no eran las asignaturas troncales.
-¿Te has dado cuenta ya, esclavo?
-Tengo tiempo aún, no me asustes-Dijo ella, respirando profundamente para calmar los nervios que le había inducido el demonio. Se movió para saludar a Akane, pues se había abrochado la chaqueta de Neuro, por lo que la trenza no se daría cuenta de su escaso atuendo.
La trenza se movió graciosamente, entrelazándose con la mano de Yako, quien rió y comenzó a jugar con ella, mientras Neuro se movía por la oficina, observándola de reojo. El demonio salió de la oficina, no siendo notado por la chica, que parecía estar teniendo un momento tranquilo con la secretaria de la agencia.
-Frío..-Gritó Yako cuando el demonio regresó y le apretó contra la cara una pequeña lata de té con miel. Neuro había bajado a la tienda que estaba al lado de la agencia para comprar la lata, volviendo enseguida junto a las dos. Sus ojos se encontraron con los de Yako, que sujetaba la lata, confusa por el gesto de Neuro pero la aceptó.
-Gracias-Sonrió hacia él, abriendo la lata con un ruido y tomando un buen trago. Delicioso.
-Tu interior estaba oliendo extrañamente como el infierno, así que lo he ido a arreglar-Dijo él, caminando hasta su silla. Yako bufó molesta por el comentario de su jefe, y para disimular, volvió a dar un trago al té. El dulce sabor recorrió su boca y sonrió a pesar de sentirse dolida por culpa de cierto demonio.
Después de tirar la lata a la basura y comprobar la hora, decidió que iba siendo momento de marcharse a su departamento para cambiarse y proceder hacia el nuevo examen.
Miró de reojo hacia Neuro, que no parecía estar ya prestandole atención, por lo que se movió hacia la puerta.
-¿A donde crees que vas, esclavo?-Escuchó la voz de Neuro, que rápidamente estaba a su lado. A Yako casi se le cae el abrigo de las manos.
-Yo...iba a casa
-¿Sin avisar siquiera? Que mal comportamiento después de venir a provocarme-Dijo él, con los ojos intensos.
Yako sentía que la desnudaba con la mirada, a pesar de que aún estaba vistiendo su chaqueta. Después pensó que la palabra provocar sonaba muy bien dicha por Neuro.
-Iba a...hacerlo
-Debes tener mi permiso para poder abandonar esta agencia
-¿Puedo tener tu permiso, amo?-Preguntó ella, sabiendo que no podría irse hasta que lo hiciera. No quería entrar en detalles de provocación o de lo que había pasado la noche anterior. Aún estaba algo avergonzada. Neuro parecía inmune.
-Por esta vez, lo dejaré pasar-Dijo él-Aishhh, soy un amo muy bueno
"Claro que si.." Pensó irónicamente para si misma la detective.
Neuro agarró la cintura de la chica y la llevó a cuestas hacia su casa, después de decirle a Akane una frase simple de "Cuida de la oficina mientras no estamos". Yako gritó, sintiendo como el aire se colaba por aquella ropa fina que llevaba y esperó a que llegasen lo antes posible.
Como no podía ser de otra manera, llegaron muy rápido a casa de Yako y como era habitual, Neuro la dejó caer en el suelo de su habitación con un golpe.
Yako se levantó del suelo, volviendo, otra vez, a sobarse el trasero por el golpe. A este paso, se le iba a quedar plano de tanto golpe.
Neuro parecía feliz, sonriente con aquella sonrisa suya de gato de cheshire mientras la observaba desde su posición elevada. Se quedó en la cama de la chica mientras ella se metía en el baño para ducharse y prepararse.
Pudo oler su jabón de baño mientras esperaba, tendido en la mullida cama de la detective, jugando con uno de los mangas de la chica.
Al poco rato, Yako salió del cuarto de baño, vestida con un conjunto de ropa interior rosa. Neuro levantó la mirada del libro y sus ojos recorrieron sus curvas. Yako no lo miro, mientras buscaba en su armario su uniforme escolar (no creía que la dejaran ir con ropa de calle).
Se vistió rápidamente, anudando el lazo al final y encontrándose con los ojos verdes de Neuro, que aún seguía estirado en su cama. La chica buscó su peine para cepillarse el pelo, mientras recitaba de memoria los conceptos que entraban en su examen.
-¿Crees que podré aprobar?-Preguntó ella, repentinamente nerviosa, buscando la mirada de Neuro. Él la miro, levantándose elegantemente de la cama.
-Enorgullecete, Yako-Dijo frente a ella-Tu mente humana puede llegar a resolver casos que están fuera de mi alcance. Debes tener más confianza en ti misma, has sido entrenada por mi, el que ha resuelto todos los misterios del mundo demoníaco. ¿Entiendes, esclavo?
Yako tomo sus palabras y sonrió hacia él, acercándose y poniéndose de puntillas para darle un sonoro beso en los labios. Ella buscaba un beso corto y suave pero se vio invadida por los labios habilidosos del demonio y el beso se convirtió en un torbellino de mordiscos, succiones y movimientos de manos sobre la ropa.
Respiraba aceleradamente cuando él se separo y tomo su mano, tirando de ella para salir hacia el colegio, donde Yako se enfrentaría de nuevo a los exámenes.
Los dos caminaron por la calle con las manos entrelazadas, Yako sonrojada, pues era la primera vez que el demonio caminaba con ella de esa manera y no tirando de su cráneo como de costumbre.
El demonio caminaba elegantemente, con sus piernas largas dando potentes zancadas, siendo la chica quien tenía que dar dos pasos para igualar uno de él.
Pronto llegaron a la escuela de ella, Neuro se detuvo en la entrada, donde iban entrando los nerviosos estudiantes, algunos parando y volteando a ver a la elegante persona que acaba de llegar con la famosa detective de la escuela.
Neuro los ignoró, volteando a ver a Yako, quien tenía la mirada perdida y las mejillas sonrojadas.
-¿Aun nerviosa, esclavo?
-No..no por los exámenes..
-¿Que harás cuando termines tu prueba humana?
Yako conocía ese tono de voz.
-Ir a la agencia para buscarte un misterio que devorar
-¿Que más?
-Haré mis tareas como una buena esclava
-¿Y?
Yako se quedó sin opciones. Miro confusa a Neuro, quien sonreía, con los brazos cruzados.
-No hay nada...
Neuro se agachó para quedar a la altura de la oreja de la chica, donde sopló suavemente antes de hablar.
-Traerás ese bonito conjunto que tenías escondido en tu cuarto, esclava. Si no lo haces, te desnudaré
Yako enrojeció. Incluso llegó a tartamudear.
-¿Lo entendiste, esclavo?-Dio un mordisco suave a la oreja roja de la chica.
-S-Si...
Yako corrió hacia el interior de su colegio, escapando de aquel demonio seductor, que también tenía una faceta pervertida.
Pero ella le amaba.
Gracias por todos los reviews. Gracias especiales a DannyNgami por sus siempre agradecidos comentarios. Me alegra mucho que te haya gustado mi historia.
Espero que no se haya hecho corto
:)
