Disclaimer: Todo es obra de Sir Artur Conan Doyle y la versión mas reciente (y mas sexy) de la BBC; sigo tomándolos prestados por mi necesidad de Johnlock.
Este fanfic participa en el Rally "The game is on!" del foro I am Sherlocked, para el equipo "Criminal Husbands"
Palabras: 11,300 sin contar los títulos.
Advertencias: Esta situado en el universo de almas gemelas, pero Tumblr me ha ayudado a agregar más datos, datos realmente intensos. He mezclado varias características de este universo. Sufran (? Johnlock y leve Mystrade.
Observándose
John siempre llevaba oculto el tatuaje de su muñeca, no le gustaba que las personas le prestaran tanta atención a los tres nombres escritos en su piel. Nunca se la descubría, aunque eso le diera una desventaja. Sherlock dedujo que aunque el nombre escrito en la muñeca de John, le avergonzara, en verdad quería encontrar a esa persona. Así que no le dio importancia.
– Entonces, ¿Determinaste que el asesino esta en este país porque las sustancias venenosas se sustraen de plantas endémicas del lugar?
– Realmente no son endémicas de aquí, pero en cuanto a lo demás tienes razón.
– ¿Cómo sabes que no las compro?
– Las cantidades de veneno están adecuadas a la contextura de cada persona. Las fabrica para ellos, no es como si consiguiera las plantas en el supermercado. Entre más frescas se utilicen más potente será el resultado. Es muy inteligente.
Se encontraban en un laboratorio improvisado en la morgue, Sherlock había conseguido el equipamiento gracias a Mycroft aunque las instalaciones no eran modernas, se las arreglaba bastante bien.
– ¿Causa de muerte? – pregunto Sherlock a su asistente
– Envenenamiento, se ahogó con su propio vomito. No hay marcas defensivas, por lo que conocía a su atacante.
– Eso fue casi aplaudible. Es un cadáver fresco, no tiene más de dos horas, ¿Ves el contorno rojo de sus ojos? Lloro bastante, antes de morir. La amenazaron para que se tomara el veneno.
– ¿Por qué piensas que es el mismo asesino? A ella la pudieron matar los traficantes con los que trabajaba. No estaba vinculada.
– Es el mismo tipo de veneno, natural y es de otra planta que se encuentra en la zona. Pero no entiendo porque el cambio, ¿Por qué matar a alguien que no tenía pareja? – junto las palmas de sus manos, como en una plegaria y se quedó inmóvil. John lo había visto hacer eso en ocasiones anteriores, sabía que no tenía caso interrumpirlo.
John se recostó contra la pared, sintiéndose inútil. No sabía qué hacía en ese lugar, dado que Trevor parecía saber bastante de medicina como para necesitarlo. Miro sus botas de estilo militar, se las había calzado pensando que irían en busca de alguien peligroso, no que estarían analizando sangre y tejidos en una morgue.
Entonces, volteo buscando el origen de un sonido metálico. Sonaba a alguien afilando un cuchillo, se levantó dirigiéndose a la ventana pero en cuanto visualizo a un hombre apuntándole con una ballesta se lanzó contra el moreno, tirándolo al suelo. Justo en el momento en que la flecha se incrustaba en la pared.
– Quédate ahí – le ordeno al chico. Saco unos cuchillos de sus botas, jamás salía sin ellos. Gateo por el suelo, acercándose a la ventana abierta. El reflejo en un vidrio le hizo acertar el blanco con su afilada cuchilla, el hombre herido tiro la ballesta sujetándose el hombro.
John salto a través de la ventana para noquear al tipo. No contaba con que hubiera otro sujeto que se esperaba su descuido para colarse al edificio. Se dio cuenta un poco tarde, al voltear para asegurarse de que Trevor estuviera bien. Noto que el chico estaba forcejeando, saco e cuchillo del sujeto frente a él, importándole poco si se desangraba y corrió a socorrer a su compañero de piso.
Para cuando entro al edificio, Trevor tenía una cortada en la mejilla. Por alguna razón, que no se puso a analizar en ese momento, ese acto lo encendió de furia por lo que prácticamente se le lanzo al sujeto como un leopardo a su presa.
El hombre trataba de quitarse a John de encima, forcejeando y tratando de herirlo con su navaja. Pero el rubio estaba bien entrenado en defensa personal y aunque su estatura hiciera que se viera inofensivo, poseía una gran fuerza física. Por lo que a puño limpio lo dejo noqueado.
– John, para. Es suficiente – ordeno Sherlock. Pero el rubio estaba frenético, a ver la herida en la cara del chico su ira se desvaneció, dejando espacio para la preocupación.
– ¿Estas bien? – Pregunto John, el moreno asintió – Santo cielo Víctor, ¿Te hirieron en algún otro lado? No pensé que hubiera un cómplice.
– No ha sido nada. A penas un rasguño – declaro quitándole importancia – ¿Has dejado a alguno vivo?
– Solo están inconscientes. Supongo que el de afuera esta mejor. – se dio la vuelta saliendo a encontrarse con uno de los atacantes. Lo tomo por el cuello de la playera y lo puso contra el tronco del árbol – Interrógalo tu…
– ¿Para quién trabajas? – pregunto Sherlock presionando el lugar de la herida. El sujeto soltó un grito de dolor.
– ¿De verdad piensas que te lo diré? – El tono del hombre perdía el sarcasmo ya que jadeaba por el dolor – Me matarían si revelo su nombre…
– Morirás de todas formas, te he acertado en un punto vital – replico John – Es posible que te demos una muerte más piadosa si confiesas – Sherlock volvió a hacer presión contra la herida.
– Mo… Moriarty. James Moriarty…
John soltó al hombre, que se desplomo en el suelo, inconsciente.
– ¿Te suena de algo eso nombre? – pregunto John, el otro negó totalmente exasperado. No habían obtenido nada, solo a dos moribundos. Sherlock entro a su palacio mental, examinando los datos que tenía hasta ese momento. Entonces tuvo una revelación.
Volvió al edificio, tomo las fotos de los cuerpos y comenzó a ordenarlas.
Y
Los cuerpos estaban tan retorcido que formaban letras. No había advertido el mensaje hasta ese momento. ¿Por qué hacer todo eso? ¿Por qué enviar matones a…?
– Quiere ser notado. Quiere que sepamos de su existencia –casi grito de júbilo. John seguía tan perdido como siempre. – No tendremos que buscarlo, él vendrá a nosotros. El juego comienza…
Pasaron tres meses sin que hubiera más asesinatos que tuvieran el mismo modus operandi de los anteriores. Sin embargo había mas casos que resolver y John daba gracias por eso, de lo contrario habría tenido que asesinar a alguien con tal de mantener a Víctor Trevor ocupado.
John se había enterado de que suplía al cráneo "amigo" de Víctor, el cual llamaba demasiado la atención si quería llevarlo fuera de la casa. El moreno necesitaba a alguien que le ayudara a explotar sus ideas. Al rubio, todo ese teatro le pareció gracioso, el chico no tenía amigos y al parecer ese era su modo de hacerlos.
Aunque para John el trabajo iba más allá de ser un simple objeto con el que Víctor charlara, tenía que mantenerlo completo, porque el joven no tenía instinto de supervivencia; si había algo peligroso se lanzaría de cabeza a ello. Literalmente. El rubio tuvo que terminar consiguiendo un arma de contrabando para poder estar protegido.
Al mes de haber descubierto que los cuerpos formaban letras a John le llego una carta, por un momento pensó en su hermana, sin embargo ella le hablaba por teléfono una o dos veces por semana, por lo que no tendría sentido eso. Cuando la abrió, una hoja membretada con el escudo de la corona inglesa fue lo que contenía el sobre. En esta se le informaba que había sido asignado como guardaespaldas oficial del agente Trevor; John se extrañó, él ni siquiera era residente inglés.
Cuando se le ocurrió preguntar a su compañero de piso sobre esa misiva tan extraña, este solo le dio una hojeada, gruñendo el nombre de Mycroft, ya lo conocerás; pero no dijo más. Y como siempre, confió en la palabra del moreno.
Por lo que ahora recibía un sueldo, por algo que hubiera hecho aun sin él. Eso era matar dos pájaros de un tiro. Pensó que un dinero extra no vendría nada mal, por lo que decidió escribir sobre los casos resueltos, promocionándose en internet, Ghana no era muy grande pero tal vez llegarían a otros países y podrían abarcar más casos.
El "negocio" como le gustaba llamarlo Sherlock, resulto muy bien y en dos meses eran la sensación de los medios. Algunas veces viajaban a Burkina Faso, a Costa de Marfil y en casos muy graves viajaban a Sierra Leona. Sherlock se molestaba cuando alguien trataba de pagar por sus servicios, diciendo que no necesitaba ningún incentivo extra para asegurar realizar bien su trabajo, así que era John quien se encargaba de los trámites económicos y sociales, Sherlock se burló de él diciéndole que en poco llevaría una placa de Manager en su chaleco.
Seis meses después, luego de resolver un caso que involucraba a la mafia china, conocida como la banda del Loto negro. Sherlock estaba con la amenaza de quedarse calvo de tanto tirarse del cabello por la desesperación de que el tal Moriarty, aún no se comunicara con él.
Llevaba casi un año inactivo. Por un momento se preocupó, preguntándose si acaso estaría muerto. Pero desechó la idea tan pronto como se le ocurrió.
Estaba de esos humores de perros cuando llego un muchachito escuálido, ligeramente andrógino y pequeño a tocar la puerta. El joven pedía la colaboración de ambos detectives para encontrar a su alma gemela; en la muñeca tenia grabado el nombre de Víctor, John casi se atraganta cuando vio el nombre en la piel pálida. Entonces se dio cuenta de que no sabía cuál era el nombre que su compañero llevaba tatuado.
También cayó en cuenta, de que se había desviado de su principal objetivo, que era encontrar a su alma gemela, pero entre tanto ajetreo y adrenalina ya ni siquiera sentía el vacío en su pecho.
Sus pensamientos fueron bruscamente interrumpidos cuando oyó la débil suplica de los labios de su compañero. "John". El muchachito estaba sobre Víctor en una posición muy sugestiva, tratando de besarlo y más, porque tenía las manos debajo de su camisa. John se lo quitó de encima de un jalón.
– ¿Qué demonios crees que haces? – rugió el rubio.
– Es mi alma gemela – gimoteo, tratando de incorporarse. Las lágrimas surcaban sus mejillas, daba pena mirarlo. John alzo la mirada hacia su amigo, quien estaba aterrado y se movía en su dirección.
– Bueno, no lo creo. Así que vete – el muchacho comenzó a reír. John estuvo a punto de golpearlo pero se detuvo a tiempo, justo cuando el muchacho sacaba una pistola de su espalda.
– Bien, que adorable. Tienes un perro guardián – comento el joven apuntando a la cabeza del moreno.
– Moriarty – comento Sherlock, el tipo sonrió.
– Acompáñenme y no intentes nada, John. No estoy solo… – una luz roja apareció en su pecho. El rubio estaba furioso, pero no podía hacer nada contra un francotirador.
Lo siguieron y encontraron una camioneta estacionada fuera, a la cual tuvieron que subir. John analizaba las posibilidades de escapar ahora que no tenía al tipo loco apuntándole. Pero Sherlock negó con la cabeza, señalando el sitio donde sus pies descansaban. Donde había unos tres o cuatro kilos de C– 4, cualquier movimiento y volarían en pedazos. También los seguían en otras dos unidades, John suspiro derrotado.
El arma en su bota derecha y los cuchillos en su bota izquierda no eran suficientes como para salir de esa. Llegaron a la piscina comunitaria de Kumasi. Solo John, Víctor y Moriarty entraron.
– Aquí no hay vigilancia de tu molesto hermano – dijo a Sherlock, el cual asintió solemne – Veras, me tienes molesto. Gracias a ti tuve que frenar un poco mis experimentos, me he atrasado por tu culpa. Sin embargo, no estoy aquí para reprocharte ni busco que te arrepientas de eso. Estoy aquí para hacerte una oferta que no podrás rechazar.
– No, gracias – respondió tajante el moreno. Moriarty sonrió.
– Y eso que aún no sabes que es lo que te propondré – tiro el arma al agua – Hablemos como amigos, porque eso somos. Amigos. Los amigos se conocen y óyelo bien. Sé quién eres verdaderamente. Sé que no te llamas Víctor Trevor.
– Vaya que me conoces – contesto el moreno paseándose por el lugar – Pero no indica que seamos amigos, yo no te conozco.
– Ya debes haberlo deducido – contraatacó Moriarty, divertido.
– Claro, tus motivos de asesinato es que como yo, no tienes un nombre tatuado. No tienes nada que perder. ¿Qué es lo que ganas? Diversión. También te aburres. Eres un psicópata. – la sonrisa de ambos era increíble. John pensó por un momento que podrían ser la pareja perfecta.
– Veras, yo no tengo un nombre tatuado. Pero alguien tiene el mío – sonrió al ver la cara de confusión del moreno – Vaya, no lo sabias. El hecho de que tú no tengas un nombre no significa que alguien no tenga el tuyo. No es que no tenga nada que perder, es que mi pareja sabe las consecuencias y nos gusta jugar.
En ese momento entro un hombre alto, de complexión fuerte, de ojos severos y cabello castaño. Moriarty sonrió, abrazándose a él. Después lo tomo por el cuello de la camisa e hizo que se hincara, lo jalo del cabello para que pudiera besarlo. El hombre desconocido era muy dócil, o lo aparento por un momento por que tomo a Moriarty y lo alzo por el cuello, ahorcándolo. Un momento después lo bajo, dándole un beso en la frente.
– ¿Entiendes nuestros juegos, virgen? – pregunto Moriarty, quien no había perdido la sonrisa en ningún momento. La cara de John era un poema al asombro.
– Solo quiero saber cómo lograbas hacer que una de las partes de la relación sobreviviera – dijo Sherlock inmune a las provocaciones del otro – Después podrás matarnos – John volteo a verlo con la boca abierta, ¿Matarnos? Había pronunciado sin emitir sonido.
– ¿Aun no lo entiendes? Creí que trataba con un genio, pero eres como todos los demás. Eres igual de común, sencillo y normal.
– Todo tiene que ver con Sarah Stevenson, ella aun no tenía un alma gemela y aun así la mataste – Moriarty sonrió, entonces Sherlock tuvo la mayor revelación de su vida. Su boca formo una pequeña o y sus dedos danzaban como si estuviera tocando el piano – Tú eras su alma gemela, tu eres…
– Perfecto – dijo con verdadero entusiasmo – Lo has resuelto. No eres tan común como pensaba.
– ¿Qué demonios…? – pregunto John, totalmente perdido entre la conversación de esos dos.
– Es a causa de su falta de nombre en la muñeca, John. Él es alma gemela de cualquiera. O al menos eso hace creer a todos. Es bastante lógico que haga un vínculo temporal con sus víctimas, por eso la falta de heridas defensivas.
– ¿No es eso hermoso? Cualquiera es mi alma gemela, pero no soy el alma gemela de cualquiera. – dijo mientras alzaba la mano de su pareja, en la muñeca del sujeto John a penas alcanzo a leer el nombre. James Moriarty.
– ¿Cuál es el objetivo de todo eso? ¿Por qué matas a las personas?
– Eso es lo interesante. En verdad lo hizo porque se aburría. – dijo Sherlock.
– No del todo – replico James – Al principio fue porque Lena Thompson no me correspondía, y era tan bella. Sin embargo era muy estúpida, estaba avergonzado de haberme fijado en ella, tenía que borrar esa mancha de mi historial.
Después me di cuenta de que podía disolver el vínculo creado por dos personas, pude formar un vínculo con alguna de las partes. Justo antes de que muriera disolvía el vínculo y ¡Voila! Ni la pareja establecida ni yo arrastrábamos las consecuencias de la muerte.
Luego si fue pura y llana diversión. Nadie se percató de ello, no hasta que tú te entrometiste. Me llamaste la atención con el caso de Carl, estuve dispuesto a arriesgar mi anonimato para encontrarte pero sería más interesante si me encontrabas tú.
Soy un niño malo, me gusta jugar con la comida. Por eso cuando creías que ya me tenías; me aleje, te vi sufrir, te vi caer en desesperación mientras John, el buenito de John, trataba de mantenerte cuerdo. Lo que él no sabe, es que eres perfecto para mí, como lo soy para ti.
Si realmente no quieres formar una asociación conmigo, no te matare. Eso sería tan mundano, tan predecible, tan inútil. Lo que hare será tomar tu corazón y quemarlo. Te destruiré lentamente. – El sujeto a su lado, saco un arma de su chaqueta.
John rápidamente saco la suya. Apuntando a Moriarty, mientras que la pareja de este apuntaba a la cabeza del rubio.
– No quiero que todo termine en un tiroteo. Sebastián, baja el arma. – El hombre hizo lo que James le indico – ¿Sabes cuál es mi único defecto? Soy muy cambiante. Morán, mátalos.
Todo sucedió con mucha rapidez. John arrojo a Trevor a la piscina, evitando que alguna bala le diera, mientras que Sebastián tiraba contra John, la bala impacto en su hombro izquierdo. El rubio contraataco disparando contra Moriarty, justo en la frente, quien cayo inerte a los pies de su pareja.
Sebastián tardo un segundo en procesar todo. Tiro el arma y se abalanzó contra el rubio. John sin poder defenderse físicamente fue tacleado, las manos del sujeto le rodearon el cuello ahorcándolo, robándole el aire.
Lo último que vio John fue una sombra moverse a su alrededor, después quedo inconsciente.
Cuando despertó, lo primero que vio John fue a Víctor Trevor sentado junto a él. Tenía un corte en el labio y la mejilla morada, un poco inflamada pero por lo demás se veía perfecto. Lanzo un suspiro aliviado. La mirada del moreno encontró la suya, John no podía identificar todos los sentimientos que había en ella.
– Me alegra que estés bien – la voz de John era ronca, después de no haberla usado en varios días – ¿Cuánto tiempo llevo inconsciente?
– Tres, perdiste mucha sangre. Sebastián Moran era resistente, me costó quitártelo de encima. Después de hacerme esto – dijo señalando su cara – Cayó muerto, por el disparo con el que mataste a Moriarty. Si eran pareja.
– Que bien que se reúne con nosotros, señor Watson – dijo entrando un sujeto pelirrojo, con una sombrilla en la mano – Eso que ha hecho por mi hermano ha sido más de lo que declaraba su contrato.
– ¿Seré encarcelado? – pregunto el rubio, Sherlock se dio cuenta de que aún estaba bastante débil si no replicaba nada al oír la frase "mi hermano".
– Claro que no, la evidencia marca que todo ha sido en defensa propia. Todos los gastos han sido cubiertos, no tiene de que preocuparse.
– ¿Usted es Mycroft? ¿Por qué me contrato como guardaespaldas de su hermano? – el pelirrojo sonrió – Un momento… ¿Víctor es su hermano?
– ¿Víctor? ¿Aun sigues usando ese nombre? – Pregunto el hombre a su hermano – Después de un año con él, no has avanzado nada. No deseas ser tratado como un niño pero te sigues comportando como tal. Y aun así has envejecido. Deberías tener más consideración con él, debido a que su unión contigo impidió a Moriarty formar un vínculo contigo, ni siquiera pudo romper lo que tienen.
Sherlock se sonrojo y mal miro a su hermano.
– ¿Dónde está Greg? ¿Amordazado a tu cama?
– Chiquillo
– Cállate Mycroft, tu jamás lo entendiste. Simplemente te quedaste viendo, sin mover un solo dedo. No vengas ahora con tus preocupaciones innecesarias, con tal de limpiar tu asquerosa conciencia solo por mama. – Grito el moreno – Tu y Sherrinford son de lo más vil que hay en el mundo.
– Sherlock – grito, perdiendo la paciencia el pelirrojo – Sé que Sherrinford actuó mal. Ha sido castigado por ello, pero sigues tan aferrado al pasado que jamás avanzaras. ¿Quieres vivir con toda esa amargura para siempre? Está bien, al menos díselo. Tiene derecho a saberlo. Antes de que lo arrastres contigo.
– ¿Actuó mal, dices? ¿Eso es todo lo que hizo? ¿Actuar mal? Mato a Víctor, mato a Barba roja, destruyo la colmena del patio. Eso es más que solo actuar mal. – John seguía toda la conversación como podía, el dolor del hombro le mantenía despierto, pero también le limitaba el entendimiento. Al ver a su compañero sufrir, lo único que pudo hacer en ese instante; a pesar del insistente dolor de la herida, fue tomar su mano. Entrelazo sus dedos con los de él, miro a Mycroft severamente, pidiendo que parara.
– No es el momento, Mycroft – susurro el rubio – Ni el momento ni el lugar. Déjalo. – Estaba exhausto, quería que se fuera, quería acurrucarse en el hombro de Sherlock. Quería morfina.
– Descanse señor Watson. Lo darán de alta, en no más de una semana. Entonces hablaremos. Los tres – índico mirando a su hermano. Y salió. John volteo a ver a Sherlock, quien estaba más calmado. Se sentó otra vez en su lugar.
– Eso que hiciste por mí – dijo aclarándose la garganta– Ha sido muy bonito… – John no pudo más que reír. – Gracias…
– Siempre estaré a tu servicio – contesto el rubio, notando que aún tenían las manos entrelazadas. Apretó un poco más fuerte la unión, antes de dejarse llevar por la oscuridad.
Al día siguiente. Nadie tenía conocimiento de donde estaba Sherlock.
