A nadie le gustan los exámenes, ¿Cierto? jajaja estuve leyendo el tomo 7 del manga de Nougami Neuro y hay un capitulo en el que Yako se está preparando para unos exámenes y pide/ruega por la ayuda de Neuro. Haciendo que este, cruel como siempre, solo le ofrecería su ayuda si ella accedía a lamer su zapato. (Neuro es un sádico total, pero lo amamos igual jajaja Yako también xD)
Esta historia esta basada en ese capitulo pero con otro final. Todos amamos el lado sádico de Neuro, pero en este caso, quiero retratar a una completa Yako, que no se rendirá hasta conseguir que su querido demonio la ayude a aprobar, haciendo todo lo necesario para conseguirlo.
NEURO X YAKO FANFIC / MAJIN TANTEI NOUGAMI NEURO
CAPITULO 11: TIEMPO A SOLAS
Después de terminar su periodo de exámenes, había tenido dos esa mañana: dos de las materias buenas de Yako, biología e historia.
La chica había respondido sin miedo, tomándose su tiempo para redactar cada pregunta, pudiendo hasta hacer un repaso antes de entregar su examen. Su cuerpo estaba lleno de energía, por lo que Kanae ni siquiera se sorprendió cuando, como de costumbre, fueron a la cafetería y la detective superó su récord de platos de comida. Yako parecía hambrienta, de verdad.
-¿Paso algo bueno, Yako?-Preguntó Kanae, mirando a la chica tras los palillos.
-Algo...-Dijo Yako, recordando aquellos besos, entre otras cosas...
-Parece que tu asistente te acompañó hasta la entrada-Comentó su amiga, haciendo que Yako tosiera y se atragantase con el arroz.
-¿C-Como?
-Es lo que todos comentan, al parecer han encontrado muy interesante a tu asistente-Dijo con un deje de humor, viendo como Yako se sonrojaba y apartaba la vista. Kanae sonrió pero se mantuvo firme y serena-¿Fue para él que compraste aquel conjunto?
-Bueno...
-Seguro que tuvo sus efectos en él
Yako bajó la mirada y gracias a los dioses, su amiga no preguntó mucho más sobre su compra de ropa interior. Sus ojos se agrandaron cuando Kanae le colocó dos entradas delante de las narices.
-¿Que es?
-Son dos entradas para el famoso parque de diversiones ZonnomyLand. ¿Lo conoces?
Los ojos de Yako se iluminaron. Ella adoraba los parques de diversiones. ¿Como lo había conseguido?
-¿Son tuyos?
-Me los regaló mi madre, pero yo no los voy a usar-Dijo ella, estendiéndoselos hacia Yako-¿Los querrías usar?
-¿Enserio? Gracias-Dijo con una sonrisa. Kanae volvió a su comida, contenta por la gran sonrisa que tenía Yako. No dudaba en lo que iba a hacer con aquellos boletos pero no se lo diría.
Las dos terminaron de comer y estuvieron un rato de charla, hablando de temas intrascendentes o de el modelito de las revistas. Yako estaba contenta por poder pasar tiempo con su amiga y un rato después se despidieron para ir cada una a su casa.
La detective guardó los boletos en el bolsillo de su falta y caminó de buen humor hacia su departamento. Estaba tan contenta que por una vez no tiró sus zapatos al entrar por la puerta, los dejó bien colocados a un lado, encontrándose con los lustrosos zapatos de Neuro.
Yako asomó la cabeza por la puerta del salón, en busca del demonio pero este no estaba, por lo que ella lo buscó en su cuarto, fue entonces cuando escuchó el ruido de la ducha.
La chica se sonrojó y se acercó a la puerta. Pudo escuchar la seductora voz del demonio llamándola.
-Entra, esclavo-Dijo desde el interior. Yako pasó por la puerta, con las manos en la espalda y los ojos entrecerrados pero cuando los abrió completamente solo pudo ver al demonio en su ducha, dándole la espalda. No se había cortado en llenar completamente la bañera y en utilizar el jabón de ducha.
Se sentía muy caliente, había bastante vapor.
-El agua de los humanos no es tan caliente como me gusta-Comentó el demonio. Yako se preguntó que hacía allí, rodeada de vapores y más importante, del cuerpo desnudo de Neuro. Podía ver su traje azul doblado en una esquina.
-¿P-Para que me llamaste?-Preguntó dudosa.
-Para tu nueva labor como mi esclavo nº1-Dijo él, arrogante como siempre, sus brazos colgaban de los lados de la bañera, sus guantes brillaban contra la porcelana blanca de la bañera de Yako.
-¿Labor?
¿Que estaba tramando? Se preguntaba Yako, sin comprender que tenía que hacer.
-Lávame el pelo, esclavo
Aquello si que no se lo esperaba. Yako esperó unos segundos, por si aquello era una broma, pero Neuro no dijo nada ni se echó a reír diciendo que era una mentira. Yako suspiró, entendiendo que en verdad tendría que hacerlo, por una parte emocionada por el hecho de poder tocar el cabello del demonio.
Se movió por el cuarto de baño, quitándose el suéter y la camisa blanca, dejándola junto a la ropa de él, ya que no quería mojarla y se colocó detrás de la bañera, con aquel cabello a menos de unos centímetros.
Estaba consciente de que estaba en sujetador y falda pero se centró en buscar el champú y sumergir las manos en el agua de la bañera.
-Quema-Se quejó al notar la temperatura, bastante superior de lo que le gustaba a ella.
-No es lo suficientemente caliente para mi-Se quejó el demonio, que ya había retirado sus baterías demoníacas.
Yako tomó la manguera de la ducha y mojó levemente el cabello del demonio, para después tomar una pequeña porción de champú y empezar a frotarlo con suavidad.
-Como no lo hagas correctamente, te partiré las muñecas
La chica detuvo su movimiento, con algo de miedo pero nada de lo que había hecho estaba mal y prosiguió, disfrutando de la suavidad del cabello del demonio, más suave de lo que ella pensaba, como si fuera el pelaje de un gato mezclado con la seda.
Neuro tenía los ojos cerrados, dando a entender que estaba disfrutando del pequeño masaje. Yako podía observar el rostro del demonio, sus rasgos finos rodeados de pequeñas gotas de agua y vapor. Era muy guapo, pensaba Yako, bajando los labios y rozando la frente lisa de Neuro. Este abrió un ojo, sorprendido por la acción de la joven.
-¿Acaso el esclavo esta tomándose libertades por encima de sus posibilidades?-Yako no tenía que mirarle para saber que estaba sonriendo.
Yako no dijo nada, centrándose en mover las manos sobre la cabeza de aquel sensual demonio, formando la espuma y pudiendo oler el perfume mentolado del champú.
Cuando hubo formado una buena capa, abrió de nuevo el grifo y limpió de champú su cabello, dejando ver aquel cabello de dos colores.
Los dos quedaron en silencio, sin más sonido que el del agua y el corazón de Yako aumentando de velocidad a medida que Neuro se volteaba hacia ella. Sus ojos se encontraron y la chica no pudo más que quedarse embobada con aquel cuerpo rodeado de espuma y centrandose en aquellos pequeños recuadros de piel que se podían ver.
-Bonito sujetador, piojo-Dijo el demonio, mirando fijamente hacia el centro de sus pechos, donde se cerraba el sujetador rojo de la chica. Tenía un pequeño lacito en el centro.
Yako bajo la mirada y luego se sonrojó. Luego se levantó.
-Ya te lavé el cabello, ahora me voy-Dijo dando por terminada la conversación. Después de salir del cuarto de baño, sacó sus entradas del bolsillo de su falda y las dejó en su escritorio. Se las quedó mirando, pensando cual sería la mejor manera de proponerle al demonio la idea de ir.
Una manos mojadas le rodearon la cintura, haciéndola soltar un gritito. Se volteó, sabiendo con que se iba a encontrar, sabiendo que se iba a encontrar con aquellos ojos verdes, sabiendo que él le iba a sonreír, sabiendo que iba a volver a caer,...Y no se equivocaba.
Allí estaba, Neuro, aquel que hacía latir a su corazón. Sus brazos estaban rodeando su cintura, mojando su piel desprovista de ropa, y como siempre, sin posibilidad de escape.
Yako levantó los ojos, encontrándose con él.
-¿Neu-ro?
-¿Que estabas mirando, esclavo?
-Yo...Bueno...-Su dedos señalaron los dos papeles que se encontraban en la mesa. Neuro miró hacia ellos, no muy interesado, durante unos segundos, para luego volver a posar su mirada en Yako.
-¿Que sucede con ellos?
-Me preguntaba...esto...¿Quieres ir?
-¿Por que iba a ir?
Yako bajó la mirada, sabiendo que aquello iba a pasar. Si no había una razón que llevase a un misterio, el demonio no se movería.
El demonio no se movía, sus dedos enguantados aun rozaban la piel de ella, dejando pequeñas gotas de agua a su paso.
-¿En que piensas, esclavo?
-Nada...
Yako intentó soltarse del agarre del demonio.
-¿A donde vas?-Preguntó él
-A dormir, estoy cansada
Neuro soltó un sonido de su boca, como de disgusto y acercó su cuerpo al de la chica, que tembló por el súbito contacto.
-¿Qu-Que?
-No te dejaré ir, Yako
Su nombre sonó demasiado sensual de sus labios, pensó Yako, sin poder evitar gemir cuando él posó sus labios en su cuello y sorbió su piel.
Las piernas de ella empezaron a perder el equilibrio, a medida que el demonio movía los labios hasta dar con los de ella y empezar un pequeño pero no por ello menos intenso, beso.
Lo siguiente que sintió fue la madera de su cama en las piernas, luego sintió las mantas en la piel desnuda de su espalda. Neuro se colocó sobre ella, cerniendo su pequeño cuerpo entre sus extremidades largas.
Sus labios se movían mágicamente sobre los tímidos de Yako, mordisqueando el labio inferior alternativamente, sorbiéndolo para aumentar la sensación...volviendo loca a Yako, que se agarró a sus brazos, sintiendo los músculos tensarse a medida que él se movía sobre ella.
Minutos después él se separó, dejandole unos momentos para respirar, en los que ella buscó necesitada el aire, con las mejillas sonrojadas y las manos temblorosas.
Luego volvieron a mirarse, ojos verdes contra marrones.
-¿Qu-?
-¿Tanto quieres ir a ese espectáculo para humanos?-Preguntó él.
Yako no entendió a que se refería. Luego miró hacia la mesa, donde estaban las entradas.
-Si...quiero ir
-Deberías dormir, piojo-Dijo con voz de "te lo ordeno", Yako tardó unos instantes en comprender, luego sonrió y lo abrazó.
-A veces eres bueno
-No te acostumbres
Yako no lo haría.
Gracias por todos los reviews. Gracias especiales a DannyNgami por sus siempre agradecidos comentarios. Me alegra mucho que te haya gustado mi historia.
Espero que no se haya hecho corto
:)
