A nadie le gustan los exámenes, ¿Cierto? jajaja estuve leyendo el tomo 7 del manga de Nougami Neuro y hay un capitulo en el que Yako se está preparando para unos exámenes y pide/ruega por la ayuda de Neuro. Haciendo que este, cruel como siempre, solo le ofrecería su ayuda si ella accedía a lamer su zapato. (Neuro es un sádico total, pero lo amamos igual jajaja Yako también xD)

Esta historia esta basada en ese capitulo pero con otro final. Todos amamos el lado sádico de Neuro, pero en este caso, quiero retratar a una completa Yako, que no se rendirá hasta conseguir que su querido demonio la ayude a aprobar, haciendo todo lo necesario para conseguirlo.

NEURO X YAKO FANFIC / MAJIN TANTEI NOUGAMI NEURO


CAPITULO 12: TIEMPO DE DIVERSIÓN


Yako nunca le diría a Neuro lo que pensó cuando se despertó la mañana siguiente. Nunca le diría que le gustaba dormir con él, sentir sus brazos rodeándola, el calor que desprendía su cuerpo y como su olor se colaba por sus fosas nasales.
Definitivamente nunca se lo diría.

Lo más gracioso fue que cuando él se despertó, sus mechones se movieron, haciendo sonreír al demonio y palidez a Yako.

-Siento la presencia de un misterio-Dijo sonriendo, mostrando sus dientes puntiagudos.

Y así fue, otro misterio. Lo peor de todo era que se encontraba en el parque al que irían. Aquello motivó al demonio, que apresuró a la joven para ir. Yako aún sentía el apretón que había ejercido el demonio en su cabeza.

"Ni siquiera a comentado nada sobre mi ropa..."Pensaba Yako, apretando un pequeño bolso mientras miraba hacia sus pies. Llevaba el conjunto que le había regalado Kanae, sentía el viento fresco en las piernas.

Neuro iba caminando a su lado, sin decir una palabra, sus mechones se movían a ratos en busca del misterio, haciéndole pensar a Yako si el día iba a acabar con otro cadáver y la frase típica de siempre de "el asesino eres tu".
Por un día, ella quería una cita normal.

Aunque con Neuro nunca iba a ser normal.

Tomaron el metro, sintiendo el agobio de la multitud de personas que se arremolinaban a su alrededor. Yako nunca lo tomaba si se lo podía evitar, no le gustaban las aglomeraciones.
Yako se había colocado junto a la puerta, con Neuro apoyado en la parte cómoda, junto a las barras y las columnas, alejado de la gente. Sus ojos verdes estaban fijos en las ventanas, observando sin ver el paisaje.

Las puertas se abrieron, dejando entrar a un nueva aglomeración de gente, empujando a Yako, que perdió el equilibrio de una de sus piernas. Una brazo la agarró a tiempo, apretándola contra un cuerpo duro y masculino.

-No seas torpe, piojo-Dijo Neuro, que la había atrapado a tiempo.

-Gra-cias...-La chica se sonrojó-Pero...¿Donde tienes...tu mano?

La astuta mano del demonio estaba sobre uno de sus pechos, más concretamente, en el izquierdo. La chica movió los labios, sintiendo como el rubor subía de tono puesto que él no movió su mano.

-Si te suelto, caerás

Yako no creía que esa fuera la razón, al menos no en la superficie. Y menos cuando los dedos de él, traviesos, le rozaron el pezón un par de veces. Yako abrió la boca, buscando la mirada de Neuro, que sonreía.

"¿Que...haces?" Articuló la detective, controlándose para no hacer una escena.

Neuro no pareció mostrarle atención ya que siguió torturándola con los dos dedos, apretando el pequeño botón a través de la fina tela, que solo hacia que la sensación fuera mayor.

Sin duda fue el peor viaje de Yako en metro. Cuando llegaron a su parada, la chica salió corriendo, en busca de aire, notando que gracias a la "travesura" de su jefe, se podía apreciar la excitación de sus pechos tras la tela. La chica se quería morir de vergüenza.

-El misterio nos espera, esclavo-Anunció Neuro, justo detrás de ella, tomándola de la cabeza y arrastrándola hasta el parque. La detective pensó en su mala suerte.

Al llegar al parque, el mal humor de la chica se disipó, emocionándose por todo lo que se abría delante de ella, la multitud de atracciones, la enorme noria, los personajes con forma de gato que daban globos a la gente,...

Yako tomó el brazo de su jefe, sin consideración, y lo arrastró por las primeras atracciones, por los distintos puestos de comida (comiendo solo ella) y empezando a pensar que podría disfrutar del día.

Pero todo aquello le recordó algo a Yako.
Neuro nunca hacía las cosas gratis.

-¿Por que estas accediendo a hacer lo que yo quiero?-Preguntó en los sombreros giratorios. Era divertido, pues Neuro era demasiado grande para la atracción y se notaba sobretodo en sus piernas (P.D: los que vieron Shugo Chara, como en el episodio de las tazas con Amu e Ikuto).

-No creas que no me lo cobraré luego, piojo-Dijo Neuro, con voz gutural.

"Esta cansado y enfadado" Pensó Yako. Aunque luego pensó en lo que había sufrido ella con la "escenita" del metro. Ella no la había olvidado.
Ella había ido allí a divertirse, no importaba lo demás.

-Vayamos a ese artilugio redondo-Dijo Neuro, cuando salieron de aquella atracción con forma de sombreros. Yako siguió la línea de su largo dedo hacia la noria. No tuvo objeción alguna, en su mente se formaron las imágenes que muchas veces aparecían en los mangas shojo, donde los protagonistas se besaban, el chico declaraba su amor, las míticas escenas románticas que a Yako tanto le gustaba leer.

Ambos subieron, sentados uno frente al otro en aquel pequeño cuadrado de metal. Yako movió nerviosa las piernas, se sentía invadida en aquel espacio y de nuevo, Neuro era demasiado grande para un espacio tan pequeño. No la miraba, estaba pendiente de la vista y Yako olvidó todo y centró su atención de la vista que tenía delante.
Se podía ver toda la ciudad, los edificios parecían diminutos, como si fueran juguetes, al igual que los coches, pequeñas manchas de color que se perdían por las esquinas de los edificios, el color del cielo, más claro hacia abajo y más intenso a medida que subías la mirada, llegando al violeta en las zonas altas.

El parque se veía diminuto, como si ellos estuvieran volando por el cielo por encima de todo, alejados de todo. Yako pensó que sería maravilloso perderse en el cielo, los dos solos, alejados del mundo, alejados de los casos, de los misterios de Neuro, de los exámenes y la escuela, de los problemas,...solo ellos dos, por fin solos.

Pero todo ello era una ilusión, ella sabía que tenia sus responsabilidades y Neuro no iba a olvidar su razón de vivir, sus misterios,...

Sus ojos se humedecieron.

-El misterio esta madurando-Escuchó la voz de Neuro, buscó su rostro y encontró que varias de sus herramientas demoníacas con forma de ojo-cámara ya se movían por todo la cabina. Sus ojos brillaban en busca del misterio.
Yako estalló.

-SOLO TE INTERESAN LOS MALDITOS MISTERIOS-Su voz se elevó, sus ojos llororos enfocados en el rostro sorprendido de Neuro. Apretó los puños, dejando que las lagrimas fluyeran.

-No seas ridícula esclavo-Dijo calmadamente Neuro

-Estoy cansada, no quiero más esto...-Dijo ella-Por mucho que me esfuerce...nada va a cambiar

La noria se detuvo, al final ya de la vuelta, dando por terminado el paseo y la conversación entre los dos. Se escuchó un grito no muy lejos y después el caos.

-Nos toca trabajar, esclavo

Yako bajo la mirada, limpiándose las lagrimas y siguiendo al demonio, que ya había empezado a caminar hacia la escena del crimen.
Una mujer, joven, había sido asesinada en el carrusel de los gatos, no muy lejos de donde ellos habían estado en la atracción de los sombreros.
La gente había sido alejada tras el cordón policial, donde Sasazuka y Ishigaki ya se encontraban en escena, recaudando información.
Al verlos, Yako se introdujo, consiguiendo el pase para así poder investigar. Neuro se alejó para empezar su propia investigación. La chica lo perdió de vista, centrada en hablar con los policías y reunir información.
Sus ojos se encontraron con un hombre, tras el cordón policial, que soltaba algunas lagrimas y se acercó a preguntar por su relación con la victima.
Tras unos minutos, Neuro apareció de nuevo detrás de ella, haciendo como siempre que señalase el culpable, que resultó ser el mismo hombre que lloraba, tras el cordón policial. Resultó que era un ex-novio de la victima, la cual lo había dejado por otro más joven y rico. El rencor de él pudo con ella.

Tras el arresto y la detención (Con el consiguiente bocado de Neuro), Yako decidió que era hora de volver a casa. Sus pies le dolían, posiblemente por usar unos zapatos dolorosos, su mente estaba echa un lío y lo único que quería era un sofá y un buen tarro de helado de chocolate.

Arrastrando los pies salió del parque, se había despedido de los policías y sabía que Neuro iría detrás, sentía el ruido de sus zapatos, por lo que estaría detrás.
No quería mirarle, Yako sentía ganas de llorar.

No hablaron. Ni cuando subieron de nuevo al metro, ni cuando llegaron a la agencia.

Yako tenía la mirada agachada y Neuro estaba enfrascado en sus propios pensamientos.

Neuro la observaba, ya que a aquella hora el metro no estaba muy lleno. No comprendía a la chica, su rostro lloroso cuando le gritó, sus palabras,...
Él había visto su sonrisa cuando se montaron en las atracciones, sus mejillas sonrojadas de rosa, sabía que lo estaba disfrutando. Él lo había disfrutado. Neuro adoraba la sonrisa de Yako.

Estaban frente a la agencia. Era tarde ya. El cielo se había oscurecido, ya no era el mismo violeta que habían visto desde la noria.

Yako caminó hasta donde estaba Neuro y buscó su mirada. Su corazón latía muy fuerte cuando se puso de puntillas y cubrió los labios de Neuro con los suyos.
Se agarró a él pasando los brazos alrededor de su cuello, cargando su peso en él mientras movía sus labios exigentes, deseando, buscando...
Él la agarró de la cintura, jugando con sus dedos por su espalda, pasándolos por el dibujo de las alas que tenía la camiseta de ella. Sus labios mordieron los suyos, respondiendo a su beso, haciendo jadear a Yako.
Ella se sentía en el cielo, le dolía el corazón, sus manos buscando el salvavidas que era Neuro. Tiró de sus mechones rubios, haciendo mella en él, que abrió su boca para explorar más profundamente el interior de su piojo.

Pero ella lo cortó, alejándose.

-Es-Este...fue el...último-Dijo Yako, mirando hacia él.

Luego se marchó de allí, llevando en brazos los pedazos de su corazón.


Gracias por todos los reviews. Gracias especiales a DannyNgami por sus siempre agradecidos comentarios. Me alegra mucho que te haya gustado mi historia.

Espero que no se haya hecho corto

:)