A nadie le gustan los exámenes, ¿Cierto? jajaja estuve leyendo el tomo 7 del manga de Nougami Neuro y hay un capitulo en el que Yako se está preparando para unos exámenes y pide/ruega por la ayuda de Neuro. Haciendo que este, cruel como siempre, solo le ofrecería su ayuda si ella accedía a lamer su zapato. (Neuro es un sádico total, pero lo amamos igual jajaja Yako también xD)
Esta historia esta basada en ese capitulo pero con otro final. Todos amamos el lado sádico de Neuro, pero en este caso, quiero retratar a una completa Yako, que no se rendirá hasta conseguir que su querido demonio la ayude a aprobar, haciendo todo lo necesario para conseguirlo.
NEURO X YAKO FANFIC / MAJIN TANTEI NOUGAMI NEURO
CAPITULO 13: TIEMPO DE SENTIMIENTOS
La chica corrió todo lo que sus piernas le permitían, soltando los zapatos por el camino, poco o nada le importaban esos moledores de pies. Solo quería llegar a su piso y encerrarse en él.
No confiaba en su suerte. Desde luego Yako no solía tener buena suerte. En ningún aspecto de la vida cotidiana, pero donde menos suerte tenía era con Neuro.
Estaba segura de que el demonio no se quedaría de brazos cruzados, no después de haberle gritado, de haberle besado y de haberse ido corriendo. Como si no lo hubiera hecho antes...
Yako estaba confusa. Sabía que lo amaba, pero no sentía que él lo hiciera del mismo modo, después de todo solo le preocupaban los misterios y los enigmas. No por nada la llamaba trapo de cocina o piojo. Yako no sabía si estaba verdaderamente dispuesta a amarlo, con todas sus letras.
Sabía, de algún modo, que saldría herida, aunque también sabía a ciencia cierta que no podría amar a otra persona que no fuera el sádico de su jefe.
Como imaginaba en un principio, Neuro ya estaba en su piso cuando ella pateó la puerta para cerrarla, haciéndose daño puesto que no llevaba zapatos. El demonio, cómodamente estirado en su cama, con sus zapatos perdidos girando en su mano, movió los ojos hacia ella y Yako pensó cuantos segundos tenía de marguen para esconderse en algún sitio; calculó: la puerta estaba descartada, la cocina no tenía buenos escondites, el salón menos, quizá si corría podría encerrarse en el baño...
-Ni pienses escapar, piojo-Dijo Neuro y ella se hizo gelatina. ¿Como la había leído tan fácilmente?
Neuro se levantó elegantemente de su cama, olvidando los zapatos, sus movimientos finos y calculados para colocarse delante de ella, que intentó moverse, solo para quedar entre la pared y su cuerpo, sin posibilidad de escape. Los pelos de ella se erizaron cuando él le sujetó la muñeca.
-D-Duele...
Neuro fijó su mirada verde en ella, recorrió su mirada, su leve sonrojo en las mejillas, sus labios llenos y algo brillantes le estaban tentando, igual que hicieron frente a la oficina, cuando ella se estiró y le besó. El demonio había disfrutado de su beso, había querido más de ella, Yako era como un buen misterio, su cuerpo reaccionaba a sus toques, a su perfume,...como cuando ella se le apareció en la oficina, como un pequeño regalo pagano que él quería romper y devorar.
Trató de controlarse.
-¿A que te referías con el ultimo?-Preguntó, algo más calmado, recordando las palabras de ella.
Yako lo miró, no podía negarlo mucho tiempo más, ni ella quería negarlo. Cuando estaba cerca de él, su cuerpo no le respondía, solo quería abrazar ese cuerpo misterioso y dejar que él la corrompiera.
-Lo que es...no volveré a...besarte-Dijo ella, Neuro parpadeó, viendo como ella volteaba la mirada para no encontrarse con sus ojos.
-Estas mintiendo, piojo
-No, es...verdad
Los labios de Neuro se posaron en los suyos unos instantes.
-¿Que haces?-Exclamó ella, llevándose una mano a los labios.
-Besame
Yako sintió una punzada en el corazón. ¿Neuro le había dicho lo que ella pensaba que había oído? ¿Había salido aquella palabra de sus labios demoníacos?
-No
Neuro no esperaba esa respuesta en su esclavo.
-Hazlo
-No
-Eres mi esclavo, debes hacer lo que te ordeno
La voluntad de Yako se estaba disipando a medida que Neuro acercó su rostro al suyo. Podía ver pequeñas motitas de un verde más claro en sus pupilas. Ella no tenía escapatoria.
-Vamos Yako-Estaba usando su nombre-Un beso...aquí-Señaló sus labios con un largo dedo enguantado-Antes lo hiciste
Cada segundo se hacía más difícil para Yako. Tenía aquel rostro sádico y sonriente a unos milímetros, su aliento delicioso colándose de nuevo, sus labios llamándola, levemente abiertos, dejando ver los dientes puntiagudos.
-Si te beso...me dejarás ir?-Preguntó ella, necesitaba espacio y así no lo iba a conseguir nunca. Quería pensar eso pero en realidad deseaba como nunca besar al demonio. Y él se lo estaba pidiendo.
-Solamente si haces bien tu trabajo
La chica se puso de puntillas, ya que a pesar de que Neuro estaba algo agachado, aún no podía llegar. Se aferró a sus hombros y posó los labios en los de él.
Hacía menos de media hora que se habían besado, no había sido mucho tiempo pero la sensación de volver a besarlo fue demasiado para Yako. Y menos cuando él la rodeó y hondo el beso, abriendo su boca y buscando su interior con la lengua. Estuvieron unos segundos, luego él la dejó respirar unos segundos. Yako iba a dar por finalizado el beso pero él tenía otros planes.
Neuro cubrió de nuevo sus labios con los suyos, rodeándola con un brazo, inclinandole la cabeza hacia atrás para tener mejor acceso a su boca, colando los dedos por su nuca, subiendo por su pelo y manteniendola así, mientras la atormentaba con la boca.
Le pasó la lengua por su labio inferior un par de veces, succionando, tirando de él con los dientes alternativamente, prolongando el dolor, prolongando la pasión. Yako se sentía abrumada por el poder de sus labios, de su calor fundiéndose con ella. Él quería ser malo, después de todo era un demonio, pero estaba siendo dulce, posesivo, tomaba lo que quería de ella sin ser rechazado, ella lo deseaba, aunque intentase mentirse a si misma.
La soltó lentamente, prolongando el momento en que sus labios se separaron lo máximo posible, observó su trabajo: los labios hinchados por sus besos, su respiración agitada, sus ojos dilatados con un surco brillante en la parte inferior y sus mejillas sonrojadas. Neuro se pasó la lengua por los labios, rememorando el sabor de sus labios y Yako no se perdió detalle de aquello.
-Tienes una buena mirada-Dijo él, sin perder detalle de su rostro deseoso. Le rodeó la cintura-No hemos terminado
Yako sintió la cama y su cuerpo sobre el suyo segundos después, e inmediatamente se tensó, aunque no es como si no estuviese en esa situación otras veces. Pero esta vez parecía diferente.
-Besame, Yako
Su voz era hipnótica, la hacía perder el razonamiento lógico y las buenas acciones. Le rodeó el cuello y apretó los labios.
-¿Por que?
-¿El que?
-¿Por que me deseas ahora, Neuro?
-Eres algo extraño, mi cuerpo reacciona a ti
-¿Solo ahora?
-Hace tiempo
-¿Me amarás?-Preguntó temerosa. Quería saberlo.
-Los demonios no amamos
Claro. Los demonios no tienen sentimientos.
-¿Entonces por que me besas?
-Cuando te beso, provoca reacciones en mi cuerpo
-¿Reacciones?
-El poder corre por mis venas
-¿Entonces solo soy una batería?
Yako no quería seguir preguntado. No había manera de que él la amase como ella quería. Neuro no sabía lo que era eso.
-Eres una herramienta
Dolor. A Yako le dolía. Quería apartarse. Irse.
-...
-Pero aun así, eres importante
-¿Eh?
-Eres diferente a todos los humanos...
-Por eso me elegiste-Lo recordaba. Aquellas palabras cuando estuvieron de viaje. Pero no lo entendía.
-Si
-Pero no me amaras
-Soy un demonio
Yako apartó la mirada, no quería que él la viese llorar. Le dolían los labios, él la había besado como si fuera un humano, había algo en sus labios. Ella ya se había sentido así antes, por eso había comprado el conjunto, por eso había ido a verle, por eso había ido a rogarle, él era un demonio pero...también había dicho que el contacto con los humanos le estaba volviendo como un humano.
Tenía miedo, de hecho aún le dolían sus palabras pero...ella lo amaba. Quizá todo podría arreglarse. No podía rendirse aún. Cosería su dolorido corazón y haría que aquel sádico demonio la amase.
-Neuro...-Su mano voló hacia la mejilla de Neuro, sintiendo su calor bajo su palma.
Los ojos de él no parpadearon, mirándola fijamente. Consiguió levantarse, Neuro la iba a seguir pero ella negó con la cabeza, quedando junto a la cama. Sus manos temblaban, aferradas a su camiseta.
-No sé como ama un demonio,...tampoco sé si es cierto que no podéis amar...pero, lo que sé es que...yo si te quiero-Buscó los ojos de él, que sentado aún en su cama, la miraba-No entiendo porque, pero te quiero,...eres sádico, cruel y para nada eres lo que pensaba pero...-Se sacó la camiseta por la cabeza, dejando a la vista el sujetador del conjunto azul-verde. La falda fue igual de fácil de sacar. Se acercó a él, que aún no se movía, cogiendo una de sus manos y colocandola en su pecho, notando el cuero sobre su piel caliente-Puede que nos cueste...pero quiero..intentarlo, quiero que me ames, Neuro.
El silencio se hizo en la habitación, solo el tic-tack del reloj los acompañaba. Yako había apostado todo, no muy segura de que pasaría a continuación pero quería creer que se podía. Neuro había cambiado desde su llegada al mundo humano, ¿Por que no podría llegar a amar?
El brazo de él la volvió a rodear, sentándola en sus piernas, con su cabeza en el hueco de su cuello.
-Eres un piojo problemático-Musitó él contra su piel. El demonio se encontraba confuso, no le había contado toda la verdad a la chica, puesto que los demonios si que aman, no como los humanos pero si que tenían un sentimiento similar, pero no conllevaba tanta dependencia como en el caso de los humanos. ¿Su piojo le iba a enseñar a amar? Él le enseñaría como amaba un demonio-¿El piojo cree que puede mandarle a su superior?
Sus manos jugaron con las tiras de sus bragas mientras su lengua recorría su cuello, haciéndola suspirar y apretar la tela de su chaleco con las manos firmes. Neuro buscó sus labios, deseando de nuevo probar aquel sabor que solo pertenecía a su piojo.
Le fue quitando aquellas dos prendas que la separaban de la piel pura de su piojo, tomándose su tiempo para jugar con el encaje y a su vez estimular sus zonas sensibles. Neuro sonrió al descubrir lo sensible que era aquella pequeña humana.
Dejó que ella tuviera su momento de gloria, despojándole del chaleco y dejando que sus pequeñas manos le recorrieran el cuerpo, sentía sus temblores cuando pasaba cerca de sus piernas, como giraba la cabeza tímida, facilitándole el acceso para mordisquear y lamer su cuello.
La chica le sujetó el rostro para volver a besarlo, sorprendiendo al demonio por la fuerza de la chica pero sin problema para corresponderle, rodeándola para intensificar el beso.
Yako se sentía muy bien, le dolían los labios por tantos besos pero no quería detenerse, quería enseñarle todo el amor que podía darle.
Neuro la observó, después de separarse levemente para dejarla coger aire. La chica respiraba aceleradamente pero aún así se veía deseable con su cabello despeinado y sus labios entreabiertos.
-Yako...
-Shh...-Le besó de nuevo. Neuro ya no volvió a hablar, cubriéndolos a ambos con las sabanas de colores de Yako. Yako nunca olvidaría aquella noche.
Gracias por todos los reviews. Gracias especiales a DannyNgami por sus siempre agradecidos comentarios. Me alegra mucho que te haya gustado mi historia.
Espero que no se haya hecho corto
:)
