A nadie le gustan los exámenes, ¿Cierto? jajaja estuve leyendo el tomo 7 del manga de Nougami Neuro y hay un capitulo en el que Yako se está preparando para unos exámenes y pide/ruega por la ayuda de Neuro. Haciendo que este, cruel como siempre, solo le ofrecería su ayuda si ella accedía a lamer su zapato. (Neuro es un sádico total, pero lo amamos igual jajaja Yako también xD)
Esta historia esta basada en ese capitulo pero con otro final. Todos amamos el lado sádico de Neuro, pero en este caso, quiero retratar a una completa Yako, que no se rendirá hasta conseguir que su querido demonio la ayude a aprobar, haciendo todo lo necesario para conseguirlo.
NEURO X YAKO FANFIC / MAJIN TANTEI NOUGAMI NEURO
CAPITULO 14: TIEMPO DE PROBLEMAS
Cuando estas enamorada todo es de color de rosa, aunque para Yako deberían cambiar la frase a verde flúor. Los últimos días habían sido como esos de relleno que a veces se ven en los mangas shoujo, donde la protagonista solamente hace sus quehaceres diarios, queda con su amiga y poco más, aunque a eso se sumasen pequeños momentos "love" como despertase en brazos de su amado, compartir algún que otro beso antes de dormir, ir de la mano a algún sitio,...Aunque lo dicho, pequeños momentos. No solían durar mucho.
Yako vivía su rutina: instituto de día, agencia por las tardes. Neuro seguía tratándola como su silla o su "señalador de asesinos" pero alguna vez se le escapaba alguna caricia indiscreta, lo pillaba observándola o le levantaba "sin querer" la falda para ver que tipo de conjunto llevaba.
Le había prohibido ir con el "conjunto demoníaco" (El sensual y transparentoso) a la agencia, ya que según él, solo lo podía llevar si estaban "solos".
Ella le había hecho caso, no queriendo contradecirle y aliviada porque había momentos en los que el conjunto no era nada cómodo. Kanae le preguntaba por el asunto pero ella conseguía cambiar la conversación hacia el terreno de "chicos de los recados" de su amiga y se relajaba, pudiendo escuchar los relatos de como su amiga plantaba a los chicos.
Los exámenes le rondaban la mente pero gracias a las clases particulares que le pedía a Neuro (Siendo chantajeada posteriormente por el demonio) estaba segura de que no iba a tener problemas para aprobar. Le quedaba uno más, que tendría dentro de pocos minutos y estaría libre.
Cuando lo terminó, habiendo ya salido del colegio, camino a la oficina, sentía como si alguien la estuviera siguiendo, de hecho se paro y volteó un par de veces para comprobarlo. No había nadie. ¿Sería Neuro? Yako lo dudaba. No le parecía propio del demonio. Se lo decía su "instinto".
Cuando al fin llegó a la puerta de la agencia, soltó todo el aire que llevaba agarrado. Al entrar fue directamente a la mesa donde Neuro estaba leyendo un periódico.
-¿Por que la prisa, piojo?-Preguntó levantando la vista de un articulo sobre un asesinato en el que habían tomado parte.
-Hoy...¿Estuviste siguiéndome?-Preguntó rápidamente, aun sentía una mirada detrás de ella, siguiendo sus movimientos.
-No. No tengo tanto tiempo como para hacerte de niñera
¿No era Neuro? ?Quién había sido entonces? Yako se sentía intranquila pero no volvió a preguntar, intentó disipar su mente con los trabajos que le fue pasando Neuro durante la tarde y estuvo con ello hasta el atardecer, cuando el demonio le dijo que fuera yendo para casa. Yako quiso protestar pero accedió, ya que al parecer él tenía que hacer algo antes.
Recogió sus cosas, se despidió de Akane, a la que le había dado su tratamiento especial durante la tarde y su trenza brillaba intensamente. La chica salió de la agencia y se encaminó a su casa.
De nuevo su cuerpo se sintió nervioso, no sabía que era, pero había algo raro en el ambiente, algo la seguía. Otra vez se volteó para ver si había algo detrás, nada.
Siguió caminando hasta llegar a la puerta de su piso, estaba tratando de abrir la cerradura, que como siempre no quería funcionar a la primera. La chica chasqueó los labios, agachándose para recoger las llaves que se le habían resbalado de los dedos nerviosos.
Algo metálico y frió se pegó a su sien. Yako no podía moverse, conocía ese sentimiento, el de tener un arma apuntándote a la cabeza.
-No te muevas, Yako-chan-La voz de Higuchi sonó en su oreja. La instó a levantarse-Abre la puerta, vamos.
Yako lo hizo, y él la empujó hacia dentro, caminando hacia la habitación de la chica donde le hizo tirar la mochila.
-¿Donde estaba~?-Preguntó el chico, rebuscando entre sus cajones, tirando su ropa por el suelo hasta que encontró el conjunto que buscaba. Se lo tiró a Yako, quien lo tomó. Su cuerpo temblaba, no podía evitarlo, sentía miedo, Higuchi estaba raro y no imaginó nunca que alguien tan calmado como él estuviera haciendo algo como aquello. Sus ojos recorrieron el encaje del conjunto que había comprado para estar con Neuro-Pontelo, rápido.
Yako tembló cuando la volvió a apuntar con el arma, que brillaba en la oscuridad de su habitación, peligrosa, mortífera, ...
La chica se cambió rápidamente, y luego esperó allí, en medio de su habitación mientras él daba vueltas a su alrededor observándola desde todos los lados.
Lo siguiente que supo fue que la cubría el rostro con un pañuelo y que sus ojos se iban cerrando, sintiendo como su cuerpo perdía fuerza y era tomada por aquel que en su momento pensaba que era su amigo. Se hizo la oscuridad.
Cuando Neuro llegó al apartamento de Yako se encontró la puerta abierta y entró rápidamente, buscando rastro de la chica. El demonio se paró en la entrada de su dormitorio, encendió las luces.
La habitación estaba revuelta, la ropa de la chica por el suelo, su uniforme arrugado en un lado y su mochila abierta y también su contenido desparramado por el suelo. El ventanal estaba abierto.
Neuro sintió como su móvil vibraba en el bolsillo de su chaqueta. Había recibido un mensaje.
Abrió el aparato lentamente como si supiera lo que se iba a encontrar, la pantalla brillando contra sus ojos oscurecidos.
La pantalla le mostró una imagen adjunta. En primer plano salía su pequeño piojo: su cara dolorida, con los ojos cerrados y la boca abierta, su piel se apreciaba roja, como si le hubieran abofeteado varias veces. Sus brazos estaban esposados, por encima de su cabeza, en una posición sumisa y sin escapatoria. Llevaba aquel conjunto que él le había prohibido ponerse, brillando contra su piel marcada. Una de las tiras estaba rota y el encaje que cubría su pecho derecho tenía un corte, posiblemente hecho con un cuchillo. El transparente camisón se abría, sin ser atado, mostrandole su cuerpo magullado.
Los colmillos de Neuro se clavaron en su labio inferior, sintiendo la sangre correr. Apretó una mano con fuerza, puesto que no podía destrozar el móvil. ¿Que había pasado? ¿Quien había osado tomar a su propiedad para dejarla en aquel estado?
Fue porque él no estuvo con ella. Neuro apretó la bolsa en la que llevaba una deliciosa cena junto con un pequeño pastel con forma de tronco relleno de chocolate con leche. No había vuelto con Yako a casa para comprarlo y ahora lo sentía pesado en su mano, como recordandole su culpa.
No era la primera vez que secuestraban a Yako, ya en anteriores ocasiones había sido blanco de sus enemigos como Sai pero esta vez había algo diferente. Neuro destrozaría a aquel que había tenido la audacia de retarlo.
Su móvil vibró de nuevo, esta vez era un mensaje.
"¿Crees que podrás salvarla? Ella ya no es tuya."
Era un reto. Se estaba burlando de su persona, de aquel que había resuelto todos los misterios del mundo demoníaco. Neuro dejó la comida en la cocina, sería de utilidad cuando regresase con la chica, recogió el cuarto de ella, encontrando una de sus pinzas rojas en el suelo. Se la guardó en el bolsillo de su chaqueta.
Terminados los preparativos saltó por la ventana.
Katsuragi Yako gritó de nuevo cuando su secuestrador, Higuchi le golpeó de nuevo en el rostro. Sus ojos se negaban a llorar pero malditos fueran, algunas lagrimas traicioneras conseguían salir.
-¿Por que no lo dices?-Gritó el chico frustrado, llevándose las manos a la cabeza-Di que soy yo
-N-no lo haré...yo...quiero a Neuro-Dijo ella.
Hacía un par de horas que había recuperado la consciencia, encontrándose en una especie de nave industrial, ella en el medio de la misma, colgada de unas esposas y unas cadenas que le impedían cualquier movimiento. La chica sentía un dolor potente en una parte de la cabeza y sus muñecas le dolían por el metal que las mantenía prisioneras.
Higuchi apareció entre las sombras, con su arma en el bolsillo del pantalón. Se había acercado a ella, volviendo a girar a su alrededor para observarla, ella rehusó su mirada, no quería encontrarse con sus ojos negros. Y menos vestida así.
El chico jugó con su camisón, tocando algunas partes de su piel con sus dedos fríos mientras hablaba, le contaba que si estuvieran juntos, lo que podrían hacer si estuvieran juntos, como la quería, como admiraba su trabajo,...
Cuando ella le dijo que no, empezó a golpearla, diciendo que no era lógico que amara a alguien como su asistente, que qué tenía de bueno,...cuando ella le dijo como lo quería y supo que la había tocado, la furia del chico se desató contra ella.
-De-tente, por favor-Pidió ella, sus ojos ya lloraban. Su conjunto, aquel que había escogido especialmente para Neuro se encontraba destrozado, sentía el encaje cortado, dejando ver la piel de su pecho, que fascinó al chico.
-No...me toques
Su suplica no tuvo efecto cuando el chico le rozó la piel sensible y se entretuvo con ella. Cuando su boca abandonó su pecho estimulado la miró.
-Sabes que él no vendrá por ti
-Neuro vendrá
Si había algo que ella sabía era que él vendría. Confiaba en Neuro y en su capacidad, no importa lo que le hiciera, sabía que el demonio aparecería y lo arreglaría todo. Pero ella no era ninguna princesa en un castillo, ella intentaría escapar.
Pensó en la situación: estaban posiblemente en un polígono o en un edificio abandonado. No se escuchaba ruido por lo que estaría alejado de la ciudad, hacía frío, quizá situado al sur...
Yako miró hacia el chico, aquel que pensaba que era su amigo, alguien en quien podía confiar. ¿Por que estaba haciendo aquello? ¿Era su culpa, por haber insinuado que eran novios? ¿Estaría de nuevo controlado por alguien?
-¿Por que estas haciendo esto?-Preguntó con un hilo de voz.
-Porque eres mía, Yako-chan-Sus manos seguían tocándola-Desde que te conocí quise más, fuiste amable conmigo y cuando dijiste que eramos novios delante de tu amiga...
-Eso fue un error...
-NO lo fue-Dijo él de nuevo elevando la voz-Yo te deseaba y por fin estaba ocurriendo pero no...de nuevo tuvo que aparecer ese tipo para estropearlo todo.
-Eso no es verdad, Higuchi-san...
-NO me pongas el honorifico. A él lo llamas por su nombre.
-Le quiero...
-NO, me quieres a mi-Le agarró las piernas-Y te lo voy a demostrar
-NO,...-Gritó ella también, intentando alejarse de él-Neuro, NEURO
-Él no va a venir-Le tocó por encima del algodón de sus bragas.
-Vendrá, sé que vendrá
"No llores, Yako"
-¿Por que sigues teniendo fe en él?-Gritó el hacker, perdiendo el control.
-Porque ella es mi esclavo nº 1-La voz hipnótica y melodiosa del demonio sonó por toda la nave, Higuchi se volteó y Yako elevó los ojos rojos e hinchados para ver la figura del demonio junto a una ventana rota. Ella no tenía que mirarle el rostro para ver que se encontraba enfadado.
-TU...
Neuro saltó hacia el suelo, muy cerca de donde se encontraban los dos, sus ojos calibraron brevemente el estado de la chica y luego dirigió su mirada verde al chico, que tenía sus manos aún sobre la tierna piel de su piojo.
-Más te vale soltarla, señor hacker-Dijo con voz grave. No debía mostrar sus garras, aunque estaba claro que el chico sabía de su procedencia demoníaca. Era consciente del arma, que brillante se vislumbraba entre sus pantalones. Eso no haría nada al cuerpo inmortal del demonio, pero no podía confiarse.
-Ella es mía-Dijo el hacker
Neuro entrecerró los ojos.
-Ohh, creo que tus oídos funcionan mal, señor hacker- Sus ojos brillaron, intensos-¿No oíste cuando explique que ella es mi esclavo? ¿Puede que tu también tengas una deficiencia en el cerebro? Yako me pertenece.
Higuchi enrojeció por las palabras de Neuro, la burla del demonio hacia su persona. Sus manos dejaron a Yako para tomar su arma y apuntarle con ella.
-No-Jadeó Yako, sus ojos mirando hacia Neuro, quien no se inmutó ante la presencia de ese arma o de las posibilidades de que pudiera dispararle.
-Eso es demasiado para un humano como tu-Dijo Neuro
-Es suficiente para hacerte daño-Respondió el hacker-Sé que no eres un humano normal y corriente, es muy posible que una bala no te haga nada pero...¿Y si descargó toda la munición en ti?
Los dos se sonrieron, uno por su brillante plan y el otro pensando en la inmoralidad de los humanos, cubriéndose las espaldas con armas de juguete.
Neuro se preparó, llamando a una de sus herramientas demoníacas, ya que el chico no parecía que estuviera bromeando con el hecho de coserlo a balazos como si fuera un queso de bola.
El primer disparó sonó rápidamente, la primera vala le dio en un brazo, lo que frenó momentáneamente al demonio que pudo escuchar el gritó de la chica y el movimiento de las cadenas cuando intentó moverse.
Rápidamente su cuerpo inmortal expulsó la bala, que rodó por el suelo. Neuro siguió moviéndose, esquivando los ataques del chico.
12 disparos, 12 balas, solo 2 aciertos.
Neuro, ya sin bromas de por medio, saltó sobre el chico y le sujetó la cabeza con una de sus manos, haciendo una pequeña presión que hizo gritar al chico.
-Tus amigos policías esperan fuera para ponerte la correa, chucho-Dijo lentamente el demonio-Querría ocuparme personalmente de mandarte al infierno pero...voy a dejar que sean los humanos los que te juzguen. Pero de algo te voy a advertir, si te vuelves a acercar a Yako, a intentar respirar el aire que ella respira, te daré las mismas balas que has intentado utilizar conmigo.
Hichugi fue arrestado por el inspector Sasazuka, que había sido llamado por Neuro. Los policías rastrearon la zona mientras Neuro se encargaba de soltar a la chica. Con un movimiento de su mano las esposas se desintegraron y Yako era libre.
La chica se abrazó al demonio, llorando en su pecho, apretando aquella chaqueta azul con fuerza. Neuro la cubrió con la chaqueta, abotonando cada botón con parsimonia y luego la cargó en brazos.
-Lo siento..-Musitó Yako contra su chaleco blanco.
-No debes hablar ahora, piojo
-...
-NO vuelvas a preocuparme así
Yako asintió, enterrando la cabeza en el hueco de su cuello. Dejó que Neuro la llevase a casa.
Gracias por todos los reviews. Gracias especiales a DannyNgami por sus siempre agradecidos comentarios. Me alegra mucho que te haya gustado mi historia.
Espero que no se haya hecho corto
:)
