A nadie le gustan los exámenes, ¿Cierto? jajaja estuve leyendo el tomo 7 del manga de Nougami Neuro y hay un capitulo en el que Yako se está preparando para unos exámenes y pide/ruega por la ayuda de Neuro. Haciendo que este, cruel como siempre, solo le ofrecería su ayuda si ella accedía a lamer su zapato. (Neuro es un sádico total, pero lo amamos igual jajaja Yako también xD)
Esta historia esta basada en ese capitulo pero con otro final. Todos amamos el lado sádico de Neuro, pero en este caso, quiero retratar a una completa Yako, que no se rendirá hasta conseguir que su querido demonio la ayude a aprobar, haciendo todo lo necesario para conseguirlo.
NEURO X YAKO FANFIC / MAJIN TANTEI NOUGAMI NEURO
CAPITULO 15: TIEMPO DE PASIÓN
Neuro llevó a Yako a su casa, a velocidad supersonica, apretando el cuerpo de ella contra el suyo. Ella no había subido la cabeza desde que habían salido de la nave, sus manos se apretaban en su chaleco, su rostro enterrado en su cuello.
Neuro entró por la ventana del cuarto de ella, que aun permanecía abierta y la dejó sobre la cama o lo intentó porque ella parecía haber cambiado a una babosa ya que no se despegaba de él.
-¿Que te ocurre piojo? ¿Te has convertido en una babosa?-Preguntó el demonio.
Yako sollozó un par de veces contra su pecho, hasta que la fuerza del demonio la separó, para enfocar su rostro. Se limpió las lagrimas con la mano, esperando las palabras del demonio. Este no habló, simplemente se levantó y fue al cuarto de baño.
Al poco rato, con el sonido del agua de fondo, volvió a la habitación y la cogió en brazos de nuevo, llevándola al cuarto de baño donde ya se estaba formando el vapor.
-Quítate la ropa-Dijo él. Yako lo miró, parpadeando varias veces, primero fijo su mirada en la bañera, que se llenaba de jabón dulce y luego hacia él, que esperaba.
Sus manos desabotonaron su chaqueta, dejándola a un lado. El conjunto fue fácil de sacar, aunque ella no pudo evitar quedarse mirando la tela rota, como el encaje estaba destrozado o como el bonito diseño se había convertido en pequeños jirones. También lo dejó a un lado.
Entró en el agua caliente, que le hizo suspirar y sintió un escozor donde tenía alguna herida. El demonio se quedó con ella, mojandola de vez en cuando con el agua o revolviendole el pelo, haciendo que ella olvidase un poco lo ocurrido y riese en algunos momentos.
-Al final reíste, esclavo
Yako levantó la mirada y se quedó mirando su rostro, calmado, sus ojos verdes cálidos,...La chica sabía que estaba intentado animarla, cosa extraña en Neuro pero que el corazón de Yako agradeció.
Se lavó concienzudamente, disfrutando de las burbujas, del olor del jabón de ducha, ...por poco se traga un poco de jabón.
La amabilidad que estaba mostrando Neuro no era normal, como la ayudó a salir de la bañera, como le curó las pequeñas heridas que tenía en brazos, cuello y manos. Pero hermosa fuera, Yako quería más. Después de unos minutos, la chica tenía unos pequeños apósitos en aquellas zonas. Ambos estaban en la cama de la chica, entre sus cojines y mantas, uno vestido con su conjunto azul y ella con un conjunto de ropa interior azul y una bata de gamuza. Ella tenía sus manos en su regazo, que se movían nerviosas, y lentamente volvió a mirar hacia Neuro.
-¿Que ocurre, piojo?-Preguntó el demonio, que estaba guardando cosas en el botiquín. Detuvo sus movimientos cuando ella lo abrazó por la espalda, casi perdiendo el equilibrio-¿Que haces, pi-?
-Ámame, Neuro-Dijo ella, tirándolo en la cama y colocándose sobre él. Neuro se sorprendió pero no hizo nada cuando ella le besó, mostrando su necesidad. Le mordió el labio inferior un par de veces, sorbiendo el mismo, disfrutando del sabor de su jefe. Hacia mucho que no se besaban.
Neuro le correspondió, moviendo sus labios sobre los de su piojo pero como solo alguien como Neuro sabía hacer. Le rodeó la cintura abriéndose paso por la tela hasta rozar su piel. Yako tembló pero lo dejó seguir. Durante unos minutos se dedicó a recorrer su rostro con los labios, dejandole tambien espacio para respirar. Había un pequeño moratón en una de sus mejillas que se dedicó a lamer y dar pequeños besos.
-¿Que te ocurre, esclavo?-Preguntó. Ya había cambiado de posiciones, dejando a la chica debajo de él. El cuerpo del demonio deseaba a la chica, no lo iba a negar pero ella se denotaba nerviosa y no era para menos.
-No quiero pensar...solo te necesito Neuro-Dijo ella, buscando los ojos de él.
-¿Estás suplicando como un buen esclavo?
-Lameré tu zapato si eso quieres
Neuro rió por lo bajo. Le recorrió la mandíbula con los dedos.
-Lo que quiero que lames no se encuentra tan abajo
La chica se sonrojó, entendiendo a que se refería. Los dos se miraron de nuevo, ella lo deseaba, quería volver a sentir su cuerpo y nada le impediría volver a hacerlo. Ni siquiera alguien como Neuro.
-¿Me deseas, piojo?
-Si
-¿Deseas a tu jefe?-Preguntó de nuevo, jugando con su oreja. La chica asintió, abriendo los labios, sus manos buscaban tocarle. Necesitaba tocarle-No te escucho piojo
-Te deseo-Gritó ella, tirando de su ropa. No importaba que él solo estuviera haciéndola sufrir para decir aquellas palabras, no importaba su inexperiencia, solo quería aquello. Su piel lloraba por el tacto de los guantes de Neuro, quería que volviera a abrazarla, a decirle aquellas frases crueles y porque no, a que la llamase esclavo nº1,...
Neuro la beso concienzudamente, sabiendo que ella lo deseaba igual que él. No tenía que pensar demasiado donde tocar, ella era sensible. Jugó de nuevo con su albornoz, abriendo las solapas, revelando la ropa interior. No era como el conjunto perdido, pero el color azul enfatizaba su piel y él no necesitaba aquella tela cubriendo su cuerpo, más bien lo que quería era sacársela.
Ella dejó que la desnudase, que sus dedos rozasen sus zonas sensibles, sus ojos siempre buscando los suyos, que volvían a brillar bajo la oscuridad de su cuarto. Cuando sus pequeñas bragas cayeron por un lado de la cama, la chica estaba como la grana.
-No...es justo..
-¿El que, esclavo?-La boca de él estaba ocupada estimulando aquellos pequeños botones rosados.
-Que...tengas tanta ropa...
-Hummm, no pensé que fueras tan pervertida, piojo-Estaba riéndose, no lo decía en serio.
-Mo...cállate-Dijo ella sonrojada. ¿Tan malo era? Lo deseaba, por supuesto, sin ropa.
Neuro mordisqueó su pezón y luego la miro. Sus manos habilidosas empezaron a apartar la ropa que le sobraba, ante los ojos de Yako, lentamente el chaleco desapareció.
-Los...p-pan-talones...-Pidió ella, sin mirarle, muerta de la verguenza. Sintió la risa de él en su oreja mientras se rozaba levemente sobre ella, jugando con la abertura del pantalón, que luego también se unía al montón de ropa en el suelo.
-¿Mejor así, esclavo?-Preguntó risueño el demonio, volviendo a juntar sus cuerpos. La chica gimió, cuando sintió aquello rozar su zona intima. Asintió una vez, no queriendo encontrarse con la sensual sonrisa del demonio, haciéndole ver que de nuevo tenía razón, era una pervertida.
Con cuidado, ella recorrió los brazos de él, encontrando la marca de la bala que le había dado. Era una marca redonda, oscura, que ya estaba sanando. La pólvora le había dejado unas marcas oscuras. Pasó los dedos un par de veces sobre ella.
Neuro no le dejó si quiera pensar en el dolor de aquel disparo, volvió a la carga con sus manos suaves rozando su piel, aventurándose a rozar la entrada de ella, que gimió al encontrar aquel dedo juguetón.
-Te haré gemir más, piojo
Ella no lo dudaba.
Las caricias del demonio empezaron siendo tentativas, buscando aquel pequeño punto donde ella se arqueaba con el contacto, estimulando varios lugares a la vez para un mayor placer, buscando sus labios para atacarla con su boca y su saliva caliente.
Yako se apretó contra él, buscando su contacto, animándolo a tocarla. Pero ella tampoco se quedo quieta, buscó sus pectorales para besarlos y morderlos como si fuera un cupón del rasca y gana.
En un momento que se colocó sobre él, recorrió su estomago hasta llegar a aquella zona desconocida de los chicos, descubriendo que aquello era más grande de lo que hubiera pensado.
Parecía animado con ella, su cabeza húmeda llamando su atención y cuando el demonio vio su mirada le soltó un "Lamelo" que hizo que casi le diera un ataque al corazón.
La chica bajó hasta tocar con los labios aquella piel suave y resbaladiza. Las venas estaban marcadas y a medida que lo tocaba se iba formando un pequeño liquido en la punta. Se aventuró a tomarlo con la boca, lamiendo y recorriendo su longitud varias veces. Podía escuchar los sonidos que el demonio hacía cada vez que succionaba. No eran humanos pero implicaba placer.
-Más...piojo..-Dijo él, sujetando la cabeza de ella, para intensificar las sensaciones. No era brusco.
Yako lamió de nuevo, dejando una marca resbaladiza por donde luego pasaron sus manos. Con cuidado mordisqueó algunas partes, haciendo que Neuro abriera los labios y soltase un sonido gutural.
-No más-Dictaminó, apartándola y volviendo a ejercer la posición dominante sobre ella. Yako se arqueó cuando su miembro se posicionó en su entrada. Los dos se miraron, ella asintió, ya que lo deseaba, él suavizó sus ojos misteriosos, moviendo las caderas.
Ella gritó por la intrusión, él sintió como el misterio cobraba vida y sus ojos brillaban como un remolino, sin fin. Los dos unieron sus sonidos dentro de aquella habitación.
El demonio no esperó a mover las caderas, arrasando a la chica con él en aquel mar de gemidos, movimientos y besos. Ella clavó las uñas en su espalda, dura, fuerte. Él mordió su cuello, dando con un punto de placer mayor y haciendo que ella tuviera su primer orgasmo.
-Neuro!-Gimió la chica, que sentía la lengua de él, pasando una y otra vez por la herida que le había hecho en su cuello. Él movió sus caderas de nuevo, demoledor, agarrando uno de sus pechos y con otra mano su cintura, manteniendola en su lugar.
Un movimiento de cadera, dos, tres, ...más gemidos de Yako que morían en los labios de Neuro, quien no dejaba de estimularla, perdido él mismo en un mar de placer que hacía que sus ojos no parasen de brillar. Podría iluminar la habitación (Un poco exagerado jajaaja)
Pasaron 10 minutos. Yako buscaba a cada rato los labios de él, puesto que sus gritos no paraban de salir a medida que Neuro encontraba algún rincón en el que tocar. Le estimulaba el clítoris mientras sus caderas no paraban de moverse.
El móvil de ella sonó en aquel momento, Yako tembló y casi perdió el color al ver el nombre "MAMA" en la pantalla fosforescente. Estiró la mano, consciente de que Neuro no se había detenido ni parecía que tuviera intención de hacerlo.
En aquella llamada, la madre de Yako no solo supo que su hija no estaba del todo sola en su piso, ni que en breves volvería para celebrar con ella las notas de los examenes,...supo que su hija tenía algo más que una relación de trabajo con su "asistente" y que su hija gritaba demasiado cuando estaba teniendo relaciones.
Yako murió de la verguenza, sobre todo cuando Neuro le sonrió, diciéndole que quizá debería empezar a presentarle a su madre.
Iba a ser gracioso.
Gracias por todos los reviews. Gracias especiales a DannyNgami por sus siempre agradecidos comentarios. Me alegra mucho que te haya gustado mi historia.
Espero que no se haya hecho corto
:)
