A nadie le gustan los exámenes, ¿Cierto? jajaja estuve leyendo el tomo 7 del manga de Nougami Neuro y hay un capitulo en el que Yako se está preparando para unos exámenes y pide/ruega por la ayuda de Neuro. Haciendo que este, cruel como siempre, solo le ofrecería su ayuda si ella accedía a lamer su zapato. (Neuro es un sádico total, pero lo amamos igual jajaja Yako también xD)
Esta historia esta basada en ese capitulo pero con otro final. Todos amamos el lado sádico de Neuro, pero en este caso, quiero retratar a una completa Yako, que no se rendirá hasta conseguir que su querido demonio la ayude a aprobar, haciendo todo lo necesario para conseguirlo.
NEURO X YAKO FANFIC / MAJIN TANTEI NOUGAMI NEURO
CAPITULO 17: TIEMPO DE EXPLICACIONES
Escondida detrás de la segura puerta de su dormitorio, Yako tenía una vista perfecta del rostro contrariado de Neuro, que respondía a las preguntas de su madre, quien ya se había puesto en "comando madre" y tenía los ojos entrecerrados, observando al demonio.
Nunca había visto al demonio así, entre la espada y la pared o en este caso, de su madre. Era divertido y a la vez sentía pena por él, ya que su madre era un poco...como una madre.
Comprobó que tuviera la ropa bien colocada y se cepilló un par de veces el pelo. Salió a enfrentarse al demonio y a su asistente.
Neuro elevó los ojos al ver entrar a su esclavo. Su rostro no cambió a pesar de que quería reprocharle algunas cosas como por ejemplo que se quedara observando mientras él sufría el cuestionario de su madre. Había sido consciente de su presencia detrás de la puerta. Se lo iba a recordar en cuanto su madre ahuecara el ala.
-Bienvenida Mamá-Dijo Yako, introduciéndose, recibiendo un abrazo de oso por parte de su madre.
-Te he echado mucho de menos Yako-Dijo su madre, comprobando todos los lados de su hija. Yako había sido previsora y llevaba un vestido-suéter que le tapaba el cuello, escondiendo así las marcas que Neuro le había dejado. Sus ojos volaron momentáneamente hacia el pecho desnudo del demonio, volteando inmediatamente para mirar a su madre-Estaba conversando con su asistente, Neuro-kun. Al parecer te ha estado ayudando con tus exámenes.
-Si-El sudor corría por su espalda, sintiendo como su madre pasaba a analizarla a ella y dejaba "en paz" a Neuro, quien se escusó para meterse en el cuarto de Yako-Fue de gran ayuda-Sabía que aunque había cerrado la puerta, aun podía escucharla.
-¿Como te han ido? ¿Fueron difíciles?
-El de matemáticas el peor-Su voz sonó modulada, para que pareciera que era más difícil aún-aunque creo que voy a poder pasar el rasero.
-Eso me alegra, Yako-Dijo su madre, apretando la mano de ella. Yako asintió, contenta por el contacto de su madre. Había pasado mucho tiempo desde que ella había estado en casa, de hecho ella casi no lo recordaba. Su corazón se enterneció y una sonrisa tonta recorrió sus labios.
-Gracias por venir
Madre e hija empezaron a hablar de temas tribales, Haruka alabó el cambio de vestuario de la detective, admitiendo que ella siempre pensó que Yako tenía buenas piernas, haciendo sonrojar a la chica. Después vino la pregunta de que si estaba comiendo bien, como buena pregunta de madre y Yako no pudo más que reír mientras le comentaba los nuevos lugares de comida que habían abierto.
Neuro, que se había dado una ducha mientras ellas hablaban, podía escuchar sus risas mientras se volvía a vestir, bajo la protección de la puerta de la habitación de la chica. No pensaba salir aún.
La madre de su piojo no había parado de analizarle con la mirada, sus preguntas parecían inocentes pero sabía que estaba intentando ponerle una trampa y que confesase alguna debilidad, cosa que no consiguió pues él era demasiado inteligente.
Le había preguntado que tal todo, sobre los casos y luego si Yako lo estaba haciendo bien cosa que Neuro al principio no sabía a que se refería, había demasiadas posibilidades de respuesta. Ella volvió a preguntar, añadiendo la palabra examen por lo que él le comentó que confiaba en los conocimientos de la chica.
-Sensei es lo suficientemente inteligente para pasar-Comentó, utilizando su voz de "persona"-Tuvo algunas dificultades con alguna asignatura pero le va a ir bien.
-¿Le has ayudado, Neuro-kun?
-Sólo un poco-Afirmó él-Revisábamos los ejercicios y le explicaba sus dudas.
-Te agradezco que la hayas ayudado. Debisteis de tener muchos casos
-Sensei puede con todo-Su risa fue fingida pero ella no pareció notarlo.
-Parece que la aprecias mucho-Comentó ella, haciendo que Neuro se estirase en la silla, sorprendido por el cambio repentino de la conversación. Los ojos de ella analizando sus facciones, buscando, investigando...-¿Me equivoco?
-Sensei es importante-Respondió él. Una respuesta neutra, sin demasiada información, pero suficiente.
Haruka pareció meditar su respuesta, moviendo sus dedos y tamborileandolos sobre la mesa.
Neuro pensó que tenía una buena mente, era curiosa y seguramente con un poco de entrenamiento podría deducir casos de manera brillante. Desechó aquel pensamiento. Solo necesitaba un piojo.
-Siendo su asistente, tendrás mucho trabajo-Volvió a hablar ella
-No demasiado
-¿No? ¿Yako no es popular? Seguro que tienes que lidiar con muchos fans
-Solo algunas moscas en el camino-Comentó Neuro, bajando un poco el tono de voz, recordando a cierto Hacker con gafas o a cierto ente que se transformaba. El que más le molestaba no era Sai, si no el chico que se había atrevido a tocar a su propiedad.
Cuando se quiso dar cuenta, estaba apretando los puños demasiado fuerte. Los aflojó, centrándose de nuevo en la madre de Yako.
-Estoy tranquila sabiendo que ella esta contigo-Dijo, pero Neuro sabía que había algo detrás de esas palabras.
Después de dos preguntas más, sumamente incomodas, Yako decidió por fin aparecer. Los dos cruzaron miradas, de nuevo Neuro encontrando el parecido entre ellas; su piojo bien podía disimular cuando lo miraba.
Gracias a la aparición de su "sensei", se escusó para por fin, abandonar la tensión de la mirada de la madre de la chica y pasarle la patata caliente.
Casi sonrió cuando vio como los pelos del cuello se le erizaban. Eso le pasaba por dejarlo en el campo de batalla solo.
Aún no saldría. Después de todo, no quería volver a encontrarse con aquella humana. Esperaría a que terminaran y el piojo volviera para dormir, ya que ya era de noche.
Yako le preparó un café a su madre, mientras que ella estudiaba el piso con la mirada. Habían hablado de muchas cosas pero su madre aún no le había preguntado por Neuro, a parte de que la razón por la que era su tutor.
Dejó la taza sobre la mesa, volviendo a sentarse.
-Yako-Su madre movió la cuchara sobre el liquido, mientras esperaba a que su hija la mirase.
-¿Si?
-¿Cual es exactamente tu relación con Neuro-kun?
Yako pensó que "Neuro-kun" no le pegaba en lo absoluto con el demonio. Se imaginó al demonio señalándola con un largo dedo, diciendo: "Llamame, Neuro-sama"
Se concentró en la pregunta, por supuesto sonrojándose en el proceso.
-Bueno...nosotros...-Jugó con sus dedos-Estamos s-saliendo...supongo..
-¿Supones?
-Aún no...lo hemos hablado-Yako esperaba que Neuro no fuera de los que ponen la oreja. Que verguenza.
-El otro día no parecía que estuvierais hablando
Un latido, dos latidos...
¿Por que tenía que recordarle aquel momento vergonzoso? El color se fue del rostro de Yako, llegando a ponerse de colores nada sanos para la salud humana.
¿Que decía ahora? "Lo siento mamá, veras...ese día estábamos haciéndolo, pero realmente no estamos saliendo, solo soy una pervertida que no puede evitar desear a ese demonio. Pero tranquila, solo lo hacemos una vez al día."
No pintaba bien.
-Estas en esa edad-Continuó su madre, viendo que ella no iba a hablar-Entiendo que Neuro-kun es un chico muy guapo y te puedas sentir atraída por él pero, no deberías hacer esas cosas sin haber tenido "la charla".
-Si, mamá...
A continuación sucedió, lo que todos los hijos temen en sus vidas, para lo que no están preparados ni nunca lo estarán. La conocida y aclamada, la CHARLA. Esa charla donde tus padres te hablan de relaciones, de como se debe hacer, etc...
Yako quería llorar internamente, se estaba muriendo de la vergüenza, no solo por que su madre no paraba de hablar de como conoció a su padre y de que cuando llegaron al momento ella estaba nerviosa...Realmente ella no necesitaba aquello. No es que le fuera a valer de mucho ya que Neuro no era un amane "tradicional" y desde luego no le iba a explicar a su madre como le gustaba hacerlo.
No podía imaginar la cara de su madre si le dijera que Neuro era un pervertido sádico al que le gustaba hacerlo en la pared o que había insinuado que quería hacerlo en el techo. Como si pudiera decirle algo así a su madre. Ni ella quería pensar mucho en ello.
El reloj sonó marcando las once de la noche, rompiendo la charla monosilábica que estaba teniendo Haruka. Dándose cuenta de la hora que era, la madre de Yako se despidió, diciendo que pasaría un par de días en la ciudad y que la vendría a recoger mañana por la mañana para ir de comprar y comer juntas. Los ojos de Yako se iluminaron al oír el tema de la comida.
Como su piso era pequeño, su madre le dijo que iría a dormir a la antigua casa Katsuragi, que si quería podía ir a verla allí. Yako asintió, aunque no tenía demasiadas ganas de volver a ese lugar.
Cuando su madre se marchó, Yako sintió que todo el peso que había tenido sobre los hombros durante toda la charla se disipaba, por lo que se permitió unos segundos de calma, donde solo el latir de su corazón era lo que podía escuchar.
Esperó un par de minutos antes de recoger los cacharros de la cocina y volver a la habitación, donde sabía que la estaría esperando Neuro.
Ojala no hubiera escuchado nada.
Yako no tenía suerte.
Al entrar en la habitación, que se encontraba a oscuras, por poco no se cae al suelo al tropezar con un cajón medio abierto. Lo cerró de un golpe con el pie.
Los ojos verdes de Neuro se abrieron, mirándola desde su posición en la cama de ella. Llevaba el pijama rojo de su padre puesto y tenía un par de revistas esparcidas por la cama.
Su sonrisa de gato cheshire relucía bajo la oscuridad de la habitación, mientras la miraba recular hasta la cama.
-Tu madre parece muy experta en temas humanos sexuales-Comentó divertido.
Había escuchado todo. Fue lo primero que pensó Yako, mientras rebuscaba en su cajón en busca del pijama.
-Ya podrías haber hecho algo para que se callara-Comentó ella-Ha sido muy vergonzoso.
-¿Yo? ¿Por que? ¿Acaso no es algo importante en las relaciones humanas?
-No. Es vergonzoso-Aún se sentía avergonzada. Y no encontraba el pijama. Ah, ya estaba.
-¿Necesitas ayuda para cambiarte, esclavo?-Preguntó en un susurró en su oreja. ¿Cuando se había movido? El demonio sonrió mientras abría los labios y mordía el lóbulo de la chica. El pijama había aparecido, pero Neuro tenía ganas de jugar.
-No, p-puedo so-la
-No lo creo, mira como tiemblas-Sus manos se pasearon por su cintura, afirmando el temblor de ella. Llegó sin dificultad al final del vestido y se lo fue subiendo, dejando al descubierto su ropa interior-Levanta los brazos, esclavo-Dijo más alto, abandonando su oreja. Yako lo hizó, ayudando a sacar el vestido por la cabeza. Neuro lo arrojó a algún lado y acarició su vientre.
-T-tengo que vestirme...-Intentó decir ella, aunque aquella caricia del cuero de los guantes le estaba gustando.
-Tranquila, no vas a coger frío
Eso no era lo que le preocupaba.
Sentía las manos traviesas del demonio jugando con su cintura, bajando hacia sus bragas y jugando con ellas. Gimió cuando le rodeó el culo y subió por su espalda.
Ese demonio pervertido. Justo después de la visita de su madre.
-Neuro..-Empezó ella, pero él había bajado la cabeza para morder sus hombros, mientras jugaba con los tirantes del sujetador.
-No hables, esclavo-Pronunció él, mientras daba con el broche del sujetador en la espalda y se lo sacaba, dándole un viaje similar al del vestido.
-Pero...-Malditas fueran sus manos, maldito fuera su cuerpo que respondía a sus estímulos, malditos fueran sus pechos que buscaban sus dedos. Recargó la espalda en el pecho de él cuando sus dedos encontraron los pezones y empezaron a jugar con ellos.
-Así, Yako-Su voz sonaba contenta a medida que los pezones se endurecían por el tacto del cuero. Neuro sujetó su mentón y lo volteó hacía él, para poder así besarla. Yako jadeó en busca de un contacto mayor.
Poco le importaba ya nada.
Había olvidado ya el pijama.
Neuro sonrió. El piojo había vuelto a caer.
Dejó que ella lo estirase en la cama y le sacase la camiseta, sabía que a Yako le gustaba empezar por arriba, así como a él le gustaba empezar por abajo.
Los labios de ella empezaron una exploración por el pecho del demonio, empezando por su cuello, donde ella ya había encontrado el punto donde latía la vena, bajando hasta encontrar los fuertes pectorales. Sus manos los acariciaron, como si fuera la primera vez, aunque ella ya había perdido la cuenta. Bajó hasta su cintura y besó el comienzo del elástico del pantalón.
Los dedos de ella se colaron por debajo, tirando el ellos para mostrar el comienzo del vello. Neuro la premió con un suspiro y dejó que se los bajase, mostrando como su necesidad de ella se enfatizaba en su parte baja.
Lo tomó con sus manos, sorprendida siempre por su tamaño, su grosor y su tacto. Aún no se acostumbraba a darle placer pero a él parecía gustarle. Cuando ella lo acariciaba siempre su rostro se contraía, sus colmillos se hacían visibles y Yako adoraba los sonidos que hacía.
-Yako...-Gimió Neuro cuando ella lo tomó en la boca, sus manos en su parte baja, acariciándole-Eres traviesa,...
Echó la cabeza hacia atrás cuando ella succionó, sintiendo como su parte demoníaca tomaba parte de su cerebro. Su mandíbula se apretó, sintiendo el calor de sus labios, como su lengua le tocaba, la calidez de su saliva al bajar por su longitud,...
Los demonios eran sensibles, al igual que los hombres humanos, pero lo sentían de otra manera, pues estaban ligados a los pecados y a la pasión. Neuro normalmente poseía un control total sobre su lado demoníaco pero cuando estaba con Yako, ese lado parecía que también quería poseer a la detective, su mente se clareaba cuando llegaba al orgasmo con ella.
El demonio gimió cuando ella hizo un movimiento nuevo, muy sensual y que devastó las defensas del demonio. Yako lo miró, colocándose sobre él y elevando la mano sobre su cabeza.
-Se te han salido los cuernos-Comentó, mirando los ojos más verdes que nunca de Neuro, que se lamió el labio inferior mientras la miraba. Tal como ella había dicho, en su cabeza, entre el cabello rubio y las baterías demoníacas habían aparecido los dos cuernos que solían coronar la cabeza de demonio de Neuro.
Neuro gruñó, observando a la pequeña humana sobre él. Aún podía sentir su lado demoníaco pero se había menguado, quizá por la aparición de los cuernos. Seguía teniendo el control.
Rodeó a Yako con un brazo, buscando con desesperación sus labios para besarla.
Ella no se quejó.
-Voy a entrar, Yako-Dijo, bajando sus bragas con una mano y acariciando su entrada ya húmeda. Su voz había bajado una octava, gutural, varonil, haciendo suspirar a Yako, que abrió sus piernas para tomar al demonio.
Gracias por todos los reviews. Gracias especiales a DannyNgami por sus siempre agradecidos comentarios. Me alegra mucho que te haya gustado mi historia.
Espero que no se haya hecho corto
:)
