A nadie le gustan los exámenes, ¿Cierto? jajaja estuve leyendo el tomo 7 del manga de Nougami Neuro y hay un capitulo en el que Yako se está preparando para unos exámenes y pide/ruega por la ayuda de Neuro. Haciendo que este, cruel como siempre, solo le ofrecería su ayuda si ella accedía a lamer su zapato. (Neuro es un sádico total, pero lo amamos igual jajaja Yako también xD)
Esta historia esta basada en ese capitulo pero con otro final. Todos amamos el lado sádico de Neuro, pero en este caso, quiero retratar a una completa Yako, que no se rendirá hasta conseguir que su querido demonio la ayude a aprobar, haciendo todo lo necesario para conseguirlo.
NEURO X YAKO FANFIC / MAJIN TANTEI NOUGAMI NEURO
CAPITULO 18: TIEMPO DE SORPRESAS
Al día siguiente Yako sentía las piernas de gelatina cuando consiguió salir del abrazo intenso de Neuro y ponerse de pie. Reculó hasta el baño para vestirse y dar comienzo a un nuevo día, recordando su cita con su madre para comer. Lo de las compras había pasado a un segundo plano, no por menos olvidado.
Después de haberse puesto el vestido azul y unos simples zapatos planos, se fue a la cocina a prepararse unas tostadas con miel.
Neuro apareció poco después, mientras ella tragaba la tercera tostada y untaba una cuarta de crema de melocotón. Él ya estaba vestido con su elegante traje y sus ojos curiosos volaron por la habitación, hasta posarse en la chica.
-Preocupándose de sus necesidades humanas antes que de las mías-Comentó risueño, caminando por la cocina-¿Como te puedes considerar una esclava?
Yako bebió un vaso de zumo de naranja y miro al demonio, pensando en decirle que gracias a lo que había pasado anoche en su cama, ella tenía bastantes dificultades para poder caminar derecha. ¿Que se preocupaba por sus necesidades? Que se preocupara él por si parecía un gusilú sin piernas.
Neuro observó su mirada, como sus ojos marrones brillaban de ira y convicción, eso hizo sonreír al demonio. Había visto la ridícula salida de Yako de la cama, como se torcía para llegar al baño. Él intentó no reír, pues estaba orgulloso de dejar a su esclavo en ese estado.
Él era grande.
Aunque lo cierto era que la noche anterior había sido extraña. Nunca había perdido tanto el control como para que se le saliesen los cuernos como había pasado, nunca su parte demoníaca había estado tan fuera de control. Neuro nunca lo diría, pero se preocupaba de Yako. Nunca le había hecho daño intencionadamente. Las torturas no contaban, pues él no las consideraba algo malo, pues era su única manera de expresar cuanto le importaba la pequeña humana.
Se acercó y simplemente le revolvió el pelo, haciendo que ella soltase una especie de sonido, el cual hizo reír al demonio.
-¿Tienes planes con tu madre, cierto?-Volvió a decir él. No es como si no lo supiera ya.
-Si, supongo que no nos tomará mucho tiempo-Dijo ella, temerosa de que él pudiera mandarla a trabajar a la agencia.
Neuro entendió lo que quiso decir la chica. Se agachó a su altura, pues ella continuaba sentada en la silla, mientras que él estaba de pie, detrás de ella. Le dio un largo beso en el cuello, aprovechando para jugar con su pulso acelerado y luego habló, sin despegar demasiado los labios.
-Solo por hoy dejaré que mi esclavo se divierta.-Concedió él, haciendo sonreír a la chica, que para nada se esperaba aquel gesto. Se le colgó del cuello y le beso rápidamente antes de preparar sus cosas.
Poco después ambos salían de la casa de la detective, uno para la agencia a torturar al esclavo nº 2 y la otra a una cita con su madre. Yako observó como Neuro se marchaba, el sol reflejado en su rubio cabello. Cuando estuvo ya perdido tras los edificios, ella se marchó, había quedado en el centro de la ciudad.
Durante la tarde Yako conversó de todos los casos que habían resuelto, como algunos de ellos habían llegado a oídos de su madre, sorprendiéndose de su popularidad.
Su madre se encargó de pagar la cuenta en el restaurante, comentando el gran apetito de la chica y que no había echado demasiado de menos. Yako hinchó los mofletes, comentando que así estaba más fuerte y podía seguir el ritmo de la agencia.
Cuando ya hubieron pagado la cuenta, Haruka comentó que le hacía ilusión comprarle algo a Yako, por todo el tiempo que no habían estado juntas como madre e hija. La detective afirmó que no le hacía falta nada, que con ella hubiera venido era suficiente para ella pero la madre sacó sus armas de madre de "esto se hace porque lo digo yo" y la arrastró a varias tiendas. Incluso aceptó cuando Yako divisó "Pecadoos" no muy lejos de la calle.
Si que había algo que quería comprar.
La madre de Yako espero pacientemente a que la chica se decidiera sobre lo que quería comprar, como buena madre esperó al lado de los cambiadores para dar el visto bueno sobre la ropa e insistió en verla aún cuando Yako le dijo que no hacía falta que comprobase su ropa interior.
El hecho de comprar ropa reveladora y sensual con su madre tampoco fue algo agradable para Yako, aunque su madre tampoco hizo demasiados comentarios, solo le dedicó una mirada y luego una sonrisa.
Con un par de bolsas en las manos, las dos siguieron su tarde de compras, aunque no fue solo la detective quien compro algún que otro modelito.
Ya que su madre volvía a partir a otro país por su trabajo, buscó algún que otro conjunto de oficina, con las faldas entubadas y las camisas blancas.
Yako la vio meter en la cesta un vestido más escotado y brillante, pero tampoco dijo nada, su madre se veía bien con cualquier cosa que se pusiera.
Haciendo una parada a media tarde para descansar, la madre de Yako volvió al ataque con preguntas sobre Neuro, haciendo atragantar a la chica más de una vez.
Al menos no le preguntó por sus relaciones. No de nuevo.
-Al principio no era más que un incordió, en realidad nunca pensé que iba a sentir eso por él-Empezó Yako, jugando con la pajita de su granizado-Siempre fue raro, un poco siniestro y siempre estaba pensando en el trabajo. No es que estuviera buscando algo realmente...Aunque supongo que me acostumbré a él, a trabajar con él y de pronto, me gustaba.
Aunque no es fácil jejeje
-Nadie dijo que fuera-Comentó su madre dando un sorbo a su capuchino. Le sonrió-La verdad es que siempre que os veía juntos me daba la sensación de que él te quería.
-¿Que dices, mamá?-¿Que Neuro la quería? ¿Cuando?
-Llámame loca pero lo veía. Sus ojos siempre estaban pendientes de ti-Sonrió de nuevo cuando la vio sonrojarse-Los hombres son extraños de por si, hay que aprender a leer a través de sus acciones.
-¿Tu podías leer a papá?
-Jajaja, ya quisiera haber podido-Un dedo de ella se paseaba por el asa de la taza-Tu padre era lo más extraño que ha pasado por delante de mi. Nunca supe bien como tratarle, por eso le amaba tanto.
-¿Porque era extraño?
-Siempre me sorprendía de alguna manera, era excitante
Yako pensó en ello, cierto era que Neuro siempre conseguía sorprenderla, aunque eso quizá se debiese a su naturaleza demoníaca.
-Creo que lo entiendo
Las dos siguieron hablando, entre risas y alguna que otra anécdota de cuando ella era pequeña. El tiempo se paso rápidamente y de repente ya tenían que ir a esperar su próximo vuelo.
Yako acompañó a su madre hasta el aeropuerto, donde se dieron un abrazo y se prometieron llamar, sobre todo para saber de su relación, lo que volvió a sonrojar a Yako.
-Te llamaré-Prometió ella
-Despideme de Neuro-kun
-Claro
Y así, Yako volvió a ver partir a su madre. Entre humo y maletas.
Yako volvió al departamento, eran las diez de la noche. Volvió para encontrar a Neuro.
Los días siguieron pasando, con la normalidad que puede tener alguien como la detective Katsuragi Yako, sus notas salieron, confirmando lo que había dicho siempre el demonio: si él la ayudaba, conseguiría las mejores notas. Y así fue, no solo subió en todas sus asignaturas a mas de 50, si no que le restregó sus notas a Kanae, que no entendía como un cerebro seco como Yako había sacado un enorme 80 en matemáticas. MATEMÁTICAS, la asignatura que se le daba peor a Yako.
En cuanto le dieron su certificado de las notas, salió corriendo hacia la agencia, donde Neuro la colgó del techo mientras observaba el papel, con cada una de las notas de cada asignatura, todas superando el 60. Él no dijo que estaba orgulloso, pero aquella noche se lo demostró con su cuerpo hasta que la chica quedó K.O en la cama.
Neuro sonrió, acurrucándose a su lado, apretando su cuerpo contra el suyo mientras los tapaba con las sabanas.
-Buen trabajo, esclavo-Le susurró al oído, aunque ella ya no podía escucharlo.
El mes pasó tan rápido como había venido, y el siguiente, Yako estaba de vacaciones y gracias al "comportamiento adecuado", Neuro la dejaba salir de vez en cuando por las tardes con Kanae.
En una inspección cuando ella se estaba bañando, Neuro descubrió las bolsas de ropa nueva que el piojo había comprado con su madre, pero no quiso ver la que pertenecía a la tienda de ropa interior hasta que ella se lo quisiera mostrar.
No había tardado demasiado. Una noche, en la que Neuro estaba enfrascado en un periódico en busca de un buen misterio para comer, Yako había aparecido. Y con que había aparecido.
Esta vez había sido un conjunto mucho más provocativo, que consistía en una pequeña braguita verde que también se ataba con unas cintas y un corsé con tiras de distintos colores de verde.
El demonio no pudo más que dejar olvidado el periódico y empezar otra deliciosa exploración de aquel nuevo conjunto de su esclava.
El misterio podía esperar.
Yako sonreía pensando en aquella noche mientras esperaba a Kanae en un parque. Había quedado con ella hacía 10 minutos. Neuro le había dicho que le dejaba la tarde libre ya que no tenían casos, pero que volviese temprano a la agencia si surgía algo. Ella no puso objeción, de hecho no se estaba sintiendo muy bien aquella tarde.
No sabía que le sucedía pero hacía varios días que su apetito había desaparecido, su cabeza a veces se quedaba en blanco y su estomago dolía. No le tenía que venir el periodo todavía, aunque podía ser que se le estuviera adelantando.
Echó hacia atrás la cabeza para sentir el sol en la cara y respiró un par de veces por la nariz.
Entonces escuchó la voz de Kanae.
-Siento el retraso Yako
Las dos chicas pasearon un rato por el parque, hablando de un proyecto de viaje, quizá ir las dos a algún sitio, como los viejos tiempos, sin hombres ni colegio de por medio.
Kanae le recomendó un par de nuevas tiendas y alabó la camiseta que llevaba Yako, una camsieta con corte vertical, más larga por un lado que por el otro, de color rojo y un dibujo en negro en uno de los hombros. Se la había elegido su madre, por lo que ella presumió orgullosa.
Ambas se sentaron bajo un árbol poco después.
-Te ves muy pálida, Yako-Comentó su amiga observándola-¿Estas bien?
Yako parpadeó varias veces, pues realmente no se estaba encontrando bien. ¿Tendría fiebre? No sentía frío y no había hecho demasiado ejercicio...Sus ojos le pesaban y pequeñas punzadas se le clavaban en el vientre. Se llevó las manos al estomago mientras se curvaba sobre si misma.
-¿Yako?
-Hos-pita-l...-Musitó ella-Llévame a un...hospital
Después de decir aquello, la detective se desmayó en brazos de su amiga
Kanae esperaba en la sala de espera del hospital de la ciudad. Sus piernas se movían nerviosamente, no sabiendo que hacer. Tenía las cosas de Yako en el regazo.
Había llegado con ella casi a rastras y rápidamente la habían colocado en una camilla, comprobando su pulso y sus constantes. Luego la habían llevado por pasillos, diciéndole que esperase en la sala de espera y cubriera los datos de Yako.
No sabía cuanto tiempo había pasado, si media hora, una hora o solamente 10 minutos pero se le hacía eterno. Y todavía no sabía nada sobre el estado de su amiga.
Solamente le habría dado un bajón de azúcar, quizá por tanto sol, ...no sería nada.
Su móvil sonó y era su madre, que cuando pensaba volver, que ya eran las 9 de la tarde. ¿Tanto tiempo había pasado?
El bolso de Yako también empezó a moverse, por lo que ella rebuscó en el hasta que dio con el móvil de Yako. En la pantalla pudo leer "NOUGAMI NEURO" en letras brillantes.
Kanae tragó saliva, dándole al botón verde y preparándose para enfrentar al asistente de su amiga.
Neuro daba vueltas por toda la oficina, caminando por el techo y quedándose en posición de pincho moruno durante un par de segundos, mientras se acariciaba el mentón, pensativo.
¿Donde estaba Yako? Eran casi las ocho y el piojo no aparecía. ¿Que tanto iba a durar su paseo con su amiga? ¿Habían ido hasta la china?
El demonio sacó y guardó el móvil varias veces, comprobando que no tenía ninguna llamada perdida ni ningún mensaje. El esclavo nº 2 se había marchado enfadado por sus torturas y solo quedaba él en la agencia con Akane. Demasiado silencio.
Volvió a comprobar el móvil. 20:30.
El piojo no llamaba ni aparecía por la agencia.
"¿Que le había dicho? " Pensó Neuro.
"Tenía que estar aquí temprano."
Volvió a darse un paseo por el techo. No comprendía porque pero se sentía intranquilo sin saber donde estaba la chica. La había notado extraña aquella mañana, no solo por la reducción de tostadas que se había comido. Notaba algo en ella diferente.
Pero no sabía que era.
Otro paseo por el techo.
Volvió a fijar la mirada en la pantalla brillante del móvil. 21:00
-Ahora verás, piojo-Musitó, marcando el número de la chica con movimientos rápidos.
Un tono, dos tonos, tres tonos.
-¿Hola?-Aquella voz no era de Yako.
Neuro frunció el ceño.
-¿Es el teléfono de Yako Katsuragi?-Utilizó su voz de "persona", aunque le pareció la voz de la amiga de Yako.
-Si, si, soy Kanae
Él tenía razón.
-¿Donde está Yako?-Preguntó Neuro, no podía definir que era lo que escuchaba de fondo.
-Yako...ella no puede ponerse ahora.
-¿Por que?
-Verás...
Neuro colgó la llamada, su mano flácida fue bajando lentamente. La amiga de Yako no había precisado demasiado, solamente le había dado la dirección del hospital y que aún no tenían noticias de su estado.
No necesitaba escuchar nada más. Saltó por la ventana.
Kanae vio aparecer al asistente de Yako a los pocos minutos de haber colgado la llamada. Su rostro parecía sereno pero miraba hacia todos los lados buscando a la chica.
Intercambiaron una pequeña mirada y la chica se escusó diciendo que debía volver a casa, Neuro simplemente asintió diciendo que ya la llamaría con las noticias.
Cuando la chica se marchó por las amplias puertas del hospital, Neuro fue en busca de una enfermera.
-Pregunto por Katsuragi Yako
-¿Es un familiar?-Preguntó una enfermera como una puerta, vestida de blanco y con un moño enorme mal peinado. Miró al demonio tras unas gafas de pasta y un par de expedientes.
-Algo así
-Katsuragi Yako esta en observación. En breve vendrá el medico a informar
Neuro no dijo nada. Ni lo agradeció. Se movió hacia los asientos de plástico de colores, que chirriaron cuando él se sentó. Y esperó. Y esperó.
No podía mandar a sus espías con tanta gente yendo y viniendo de un lugar para otro. Sus sentidos se atrofiaban con tanto olor extraño e intenso.
Observó la hora en uno de los relojes que había en la pared. 21:40
La paciencia del demonio estaba amenazando con disiparse.
-¿Los familiares de Katsuragi Yako?-La voz de un hombre mayor despertó a Neuro de su sopor y se levantó. El medico lo observó tras sus gafas, que le resbalaban por la nariz. Se sacó un guante para estrechar la mano con Neuro.
-¿Como esta? ¿Que le paso?-Preguntó el demonio-¿Donde esta?
-Acompáñame, no debemos hablarlo en medio del pasillo
El medico lo condujo por un par de pasillos, un par de giros y llegaron a una habitación blanca, en cuya puerta ponía "habitación 777". Abrió la puerta y le indicó a Neuro pasar.
Dentro, en una cama, cubierta por sabanas blancas estaba Yako.
-Yako-Neuro se acercó, observando la respiración pausada de la chica, un par de goteros se conectaban en uno de sus brazos.
-Tengo que hacerle un par de preguntas, señor...
-Neuro-Respondió él, volteando a verlo.
-Neuro-san. ¿Sabe si Katsuragi ha estado extraña últimamente?
-Hoy casi no comió, algo extraño en ella
-¿Solamente hoy?
-No estoy seguro. Ella comentó algo sobre su vez del mes o algo así
El medico curvó los labios en una sonrisa y apuntó un par de cosas en su expediente.
-Ya veo. ¿Sabe de alguna pareja de la señorita?
-¿Pareja?
-Novio. ¿Es usted?
Neuro por una vez no sabía como contestar.
-¿Por que eso es importante?
-Lo pregunto porque la señorita no puede haberse puesto mala por su periodo
-¿Que le sucede entonces? Soy yo, si. ¿Acaso, fue por mi?
El demonio se sentía confuso, no podía entender a los humanos, ni mucho menos sus enfermedades y que aquel hombre en bata no le explicase que le sucedía a su piojo le estaba enfadando.
-Verá, Katsuragi Yako esta embarazada
Gracias por todos los reviews. Gracias especiales a DannyNgami por sus siempre agradecidos comentarios. Me alegra mucho que te haya gustado mi historia.
Espero que no se haya hecho corto
:)
