26» Moderato
16 de Agosto de 2015
10:22 a.m.
Tribunal del Distrito
Sala No. 2
Dean entró a la sala del tribunal, con un rostro serio, con ambas manos en sus bolsillos.
Una leve mueca de nostalgia de presento en la cara de la fiscal al ver que Dean no se había percatado aun de su presencia, aclaro su garganta y prosiguió.
-Nombre y profesión... -dijo algo sarcástica.
-Dean Eastfield. Detecti-
Pero él se detuvo. Su mirada se abrió para identificar esa familiar voz y su semblante cambió al de una persona molesta, pero a la vez nerviosa.
-Balek...
-Vaya, así que se conocen. -dije en mi mente. -Disculpe, ¿se encuentra bien, detective?
-Ah...S-sí...Detective Dean Eastfield. Estoy a cargo del caso... -dijo aun con ese tono titubeante.
-Detective, por favor comparta con nosotros su conocimiento del crimen -dijo Melissa, volviendo a usar ese tono helado que la caracterizaba. Al parecer, ella había vuelto a ser la fiscal que aparentaba ser.
-C-claro... -dijo él, recobrando la compostura. -El pasado 14 de Agosto se vio al acusado entrar junto con la víctima al auditorio para terminar los preparativos para su discurso. Según testimonios, en el lugar se encontraron con el rector de la universidad.
-Y según el testimonio de mi cliente, ambos hablaron dentro del teatro. Las luces se apagaron, y cuando se encendieron, los únicos que quedaban eran el rector y mi cliente.
-¿Pero es posible creerle? -dijo Dean con confianza. -Está claro que el último lugar donde se vio a la víctima es donde ocurrió el asesinato: ¡El teatro! -dijo él animosamente.
La fiscal se encontraba igual, como si todo lo que hubiera dicho Dean ya lo supiera al derecho y al revés.
-Podría decir algo que sea nuevo para el tribunal... ¿Detective?
-Tú... - Dijo con molestia Dean volteando a ver a Melissa. -Pues sí que puedo. Según testimonios del personal del campus, tanto académico como laboral, nadie entro ni salio después de que el rector se retiro del lugar. Además, los forenses encontraron restos de ácido clorhídrico en el suelo del auditorio pero de manera muy escasa, como si los hubieran limpiado después de usarlo. ¡Lo cual demuestra aún mas mi teoría que el asesinato ocurrió en el auditorio!
-¡PROTESTO! -grité con fuerza. -Detective Eastfield. ¿Puede decirme el arma homicida?
-¿Ahora tu? ¡Pues claro que puedo! Fue un enorme cuchillo... ¡Ah!
-Exacto. -dije mientras que en las pantallas se mostraba la silueta de un cuchillo y una fotografía del auditorio. -Lo único que se halló en la escena del crimen fue ácido clorhídrico ¿no? -La fiscal se veía molesta, mientras que yo golpeaba la mesa, y apuntaba hacia ella. -Entonces ¿Que hay de la sangre de la víctima, cuando fue apuñalada?
La fiscal seguía sin inmutarse, simplemente miraba y esperaba.
-Oh... Parece que no lo sabe. Que decepción... -dijo ella, negando lentamente con el dedo índice mientras cerraba su ojo derecho y una sonrisa aparentemente gentil se dibujaba en su rostro.
-Pues si no sé algo, su trabajo es iluminarme. -dije sonriente. -Así que, ilumíneme. Así me ayudará a encontrar la verdad.
-Primero: ¿Qué pasa cuando usted perfora una fuente pero no saca el objeto con el que lo perforó? -se inclinó para recargar sus codos en la mesa de la fiscalía.
-¿Perforar? Bueno, pasa que... -pero me detuve en seco, antes de seguir hablando, mientras mi miraba se volvía más seria. -¿No estará...?
-Diga lo que piense... Joven aprendiz - seguía sin moverse.
-Uno: no soy un aprendiz. Y dos: la víctima fue apuñalada, pero el cuchillo nunca fue sacado.
-Exacto -dijo levantándose de la mesa -¿Y eso a que conlleva?
Exhalé aire, mientras me daba cuenta de lo que le gustaba hacer a la fiscal: hacer que los demás digan lo que ella desea. Como toda buena molesta hermana mayor o menor que le gusta tener la razón.
-La víctima fue apuñalada en el teatro, y fue saca de ahí aún con el cuchillo en su pecho.
-Exacto, exacto. Pero aun falta el misterio del porque el ácido clorhídrico, ¿no cree?
-No creo que sea grande éste misterio. -dije con algo de seriedad, brazos cruzados, y mi mano derecha en mi boca. -El culpable quería que la víctima no fuese reconocida. La pregunta correcta aquí es: ¿Porqué motivo hacer éso, si con la ropa era reconocible que se trataba de Jake?
-¡PROTESTO! -Grito con fuerza la fiscal. -Ese no es el punto joven aprendiz. El punto en cuestión es que lo que usted mismo ha dicho lo que quería comprobar: Que el asesinato se cometió en el auditorio, el lugar donde solo se encontraban el acusado y la víctima.
En señal de aceptar aquélla respuesta, comencé a aplaudir, al mismo tiempo que sonreía.
-Astuta e inteligente, señorita fiscal. Ahora queda resolver el enigma: ¿Por qué mover el cuerpo?
-¿Realmente importa? -Preguntó ella. -Creo que es irrelevante...pero mi teoría es que fue para tener tiempo para inculpar a alguien mas, cosa que claramente...no paso.
-Protesto. -respondí sin esfuerzo, mientras que comenzaba a sacar cosas debajo de la mesa.
De la nada, saqué un pequeño bote con un popote en éste: un bote de contenido turbio color marrón y con hielos.
-¿Que demonios es éso? -dijo Melissa, mientras comenzaba a sorber el té helado de la botella. -¡ESTAMOS EN JUICIO! ¡¿QUE PRETENDE HACER?! -gritó por un momento descontrolada, volviendo a su semblante frío. Por un momento, podría haber oído una referencia sobre Jake, proviniendo de ella...
-Disculpe, pero con la garganta así de seca, no podía hablar bien.
-¡Señor Goodman! -habló fuerte el juez.
-Perdone, Su Señoría. Pero cuidar la voz de uno es una tarea necesaria para alguien que grita "¡Protesto!" a cada rato.
Volviendo a mi postura seria, le apunté con toda determinación, y saqué un renovado "¡Protesto!" de mi pecho.
-Volviendo a mi corazonada...Detective Eastfield.
-¿Si...? ¿Abogado? -Respondió él, aun estando en el banquillo.
-Noté algo curioso en el reporte de autopsia...pero le preguntaré por éso después. Ahora quiero que me responda: ¿Algún testigo mencionó cuánto tiempo se quedó el rector dentro del teatro?
-De hecho...no. Lo único que tenemos de testimonio es el del mismo rector...
-Extrañamente...conveniente. -dije cruzado de brazos. -Entonces, déjeme hacer un resumen del caso, hasta ahora, según la fiscal. -dije hacia ella, con una sonrisa desafiante. -Primero: La victima y mi cliente entraron al teatro. Segundo: Después de que el rector se retirase, hubo una pelea. Tercero: La pelea terminó en la víctima siendo apuñalada en el teatro. Cuarto: Le arrojaron ácido clorhídrico por un motivo desconocido. Quinto: movieron la víctima a la sala de maestros, con otro motivo desconocido, posiblemente para inculpar a alguien. Y sexto: La víctima fue descubierta. ¿No me faltó nada, señorita fiscal?
-Veo que lo va entendiendo joven aprendiz. Ahora, Su Señoría, su veredicto por favor. -dijo algo confiada esta vez.
-¡TE EQUIVOCAS! -grité con confianza y determinación, golpeando la mesa con la jarra de vidrio que antes tenía mi bebida, rompiéndola en el proceso.
-Gh... ¿Que dices pequeño? -Dijo de nuevo, pero ahora con algo de molestia en su voz.
-Bueno, para llamarme pequeño, significaría que: Usted es más alta que yo, debido a sus tacones, o es más vieja de lo que aparenta. -dije con una sonrisa gentil, con la intención de molestarla por meterse con mi estatura.
-¡¿Me...acabas de decir vieja?! - vociferó la fiscal ahora con una mirada asesina.
-Si es necesario, le lanzaré una jarra más de bebida fría, para enfriar su cabeza. Y de paso, refrescar su memoria. -dije confiado, con brazos cruzados y mano a la boca, pero dejando ver un poco la sonrisa triunfante.
-Si mi memoria falla tanto como usted dice, pequeño estudiante de leyes... ¡Demuéstrelo como se hace en un tribunal! ¡Con pruebas! -grito alzando su dedo apuntándome.
