28» Presto


16 de Agosto de 2015
11:40 a.m.
Tribunal del Distrito
Sala No. 2

El receso había terminado. Todos estábamos atónitos por lo que venía escrito en el análisis de sangre. Se había definido que el cadáver pertenecía a una mujer... Pero, si el cadáver era el de una mujer, ¿Porqué llevaba la ropa de Jake puesta? En lo que salía de la sala de acusados, junto con mi cliente, el transmisor comenzó a sonar...

-Veo que descubrió mi pequeña sorpresa señor abogado...

Era DeKiller. Su voz se notaba igual de monótona que siempre, con su toque de elegancia.

-¿Que quieres? Primero Jake está muerto, ahora ocurre que el cadáver es el de una mujer, y no el de Jake...

Me tomó un momento darme cuenta de lo que podría éso significar...

-Tú tienes a Jake... ¿No es así?
-Por ahora. Y seguirá así hasta que cumpla lo que le pedí...o falle. De una u otra forma, el señor Morgan dejará de estar..."Aquí".
-¿"Aquí"? -pregunté algo nervioso. -¿Piensas matarlo? ¿O acaso te refieres a que lo transportarás a una ubicación más cómoda para ti?
-Puedo hacer ambas, cual decida depende de su desempeño...
-Tengo una pregunta importante para usted.
-Lo escucho.
-El profesor Larn es solo un cómplice...y usted solo una herramienta para cumplir los servicios de alguien más ¿Estoy en lo correcto?
-Muy inteligente señor abogado. Estoy seguro que el señor Morgan estaría orgulloso si pudiera verlo. Pero es toda la información que recibirá de mí. No seria divertido si se lo digo todo...
-"Si pudiera verlo" Significa... ¿que está con vida? -me dije en mi mente. -Ya lo sé: tendré que averiguarlo. Habló por un motivo, y no creo que sea solamente felicitarme ¿O me equivoco?
-Para darle un consejo y un motivo para seguir... El consejo es que no todo es lo que parece, a veces una oveja tiene los colmillos mas afilados que el lobo. Y con respecto a lo ultimo... Bueno, mejor escuchelo usted mismo. -La voz del transmisor cambio repentinamente. Lo que escuché, me helaría la sangre...
-...I-Ian...

De golpe la transición se cortó. Ya no seguiría dándome más aliento a seguir. Con éso me bastaba...con oír la voz de Jake, era más que suficiente.
Volví rápidamente a la sala del tribunal, con un rostro brillante, y con la energía a tope.

-¡Lamento la tardanza, Su Señoría! ¡Tuve una llamada urgente! -gritaba como si fuese yo un alumno de algún colegio. Lo cuál si impactaba al juez. Pero la fiscal...era otra historia.

La fiscal se encontraba en su banquillo, con una mirada perdida al vacío aun con esa cara horrorizada por el contenido de los análisis

- ...él...

Tenía que hacer algo... ¿Debería...?
Dí un fuerte golpe a la mesa, y apunté hacia la fiscal. Fue hasta dos segundos después de apuntarle a la fiscal que recordé el corte en mi mano, el cuál comenzó a sangrar.

-¡Ah, si seré idiota...! -me dije, mientras aguantaba las ganas de soltar unas lágrimas de dolor.

El fuerte sonido hizo despabilar a la fiscal, que dio un pequeño salto antes de voltear a verme con una casi minúscula sonrisa

-Él...Está vivo...

Noté la reacción de Melissa, por lo cuál, sabía que tendría que dar el pequeño empujón.

-La defensa...solicita llamar a alguien al estrado.

-¡Vaya, éso es nuevo! -habló el juez. -¿Y de quién se trata?

-Bueno, le diría, pero no tengo su nombre. Solo su testimonio. -dije con una sonrisa, volteando a ver al detective Eastfield, el cuál estaba entre el público ahora. -Llamo al estrado a la estudiante que dio su declaración escrita. ¡La estudiante de diseño y fotografía!

Lentamente la fiscal fue recuperando la compostura, limpiando una ligera lágrima solo para volver a su erguida posición y aclararse la garganta.

-La...fiscalía no tiene ninguna objeción.
-¡Perfecto! ¡Entonces, traigan a la testigo! -dijo el juez con autoridad, como escasas veces.

Poco tiempo después, apareció una estudiante de cabellera anaranjada y corta, usando unas gafas de pasta rojiza, las cuales mostraban a la perfección sus ojos color miel. Toda ésta estudiante, en una vestimenta de falda y saco azul, con una camisa blanca y una corbata de cruz color negra.

-Testigo. Su nombre y su profesión. -habló Melissa con la frialdad recobrada, y con ambos brazos cruzados.
-Soy Cameron Desinia. Soy estudiante en la Universidad Drahamon. Estudio bajo la carrera de Diseño y Fotografía.
-Bueno. Ahora que-

Pero un súbito flash apareció de la nada, cegando por unos segundos al juez.

-¡¿Pero que ha sido éso?! -preguntó el juez. Inmediatamente, todos miramos hacia Cameron, quien tenía una cámara en sus manos, y una mirada determinada.
-¡Ya verán! -gritó ella, tomándole foto a todo lo que se encontraba alrededor.
-¡Atacado con una ráfaga de luces! -grité en mi mente, mientras que mi quijada caía al suelo.

La expresión de Melissa era espeluznante: ojos asesinos, y sosteniéndose de los extremos de la mesa con ambas manos, como si tratase de contenerse de saltar encima de ella como un cazador a su presa.

-¡Testigo! ¡Le ruego que retire su cámara! ¡Que ésta es una sala de justicia! -habló el juez.
-¡Oh, pero ya verán! -siguió diciendo ella. -¡Atraparé todo en mi lente! ¡Todo lo que ocurra en éste juicio!

Pero un súbito golpe a la mesa de parte de Melissa apaciguó a la joven estudiante.

-Testigo. Viene aquí en calidad de testigo: no de reportera. Si se le apetece tomar fotografías, entonces espera afuera, en el recibidor del tribunal: al igual que los demás reporteros.

Por un momento, ella reaccionó y se puso seria: lista para declarar. Justo como un testigo debería de.

-Debería preguntarle sobre... -mencioné en mi cabeza, mientras pensaba bien mi siguiente jugada. -Nos gustaría saber de sus movimientos en el campus, señorita Desina.
-Oh. Con gusto. -dijo ella, con una sonrisa grande, mientras que parecía limpiar los lentes de su cámara. -Yo estaba tomando fotografías justo adentro del recibidor. Eran, si mal no me equivocaba, dos minutos para las seis de la tarde. A ésa hora, tomaba fotografías para ver cuál podía utilizar: ya sabe. Cosas de fotógrafos. -A continuación, ella se rascó su cabeza, mientras tenía un lente en una de sus manos. -¡Y entonces...! Bueno, nada importante. Cosas de última hora.
-¿Ha dicho usted, cosas de última hora? ¿Podría darnos un ejemplo? -pregunté.
-¡Eh, no se meta donde no le hablan! -contestó con fuerza.
-Testigo. ¿De que clase de asunto está usted hablando? -preguntó ahora Melissa, pero con la frialdad que siempre expresaba.
-¡Ah!...bueno...hablo de un encuentro. Con el profesor Larn.
-¡¿Con el profesor?! -mencioné en mi cabeza.
-Díganos que fue lo que ocurrió.
-Bu-bueno... -dijo ella, aún limpiando los lentes de su cámara. -El profesor había salido del teatro, pero por la salida lateral, detrás de los escenarios, mas no por la entrada principal. ¡Pero el profesor ti-tiene una buena razón! -respondió a gritos, mientras mostraba una de sus manos, mientras apretaba en forma de amenaza uno de sus lentes. -¡El profesor llevaba uno de los equipos de audio para cambiarlo por otro!
-¿Un equipo de audio? -preguntó Melissa.
-¡Sí! ¡Eran cables y equipos para control de volumen! ¡Todos éstos dentro de una maleta de carcasa dura!

El silencio llegó de golpe, haciendo que mi mandíbula golpeara la mesa, y que Melissa se pusiera más seria de lo que podía llegar a expresar en su rostro.

-¿Ha dicho...una maleta de carcasa dura?

Al mismo tiempo de que mencionó ésto, comenzó a escribir algo dentro de un papel, para dárselo a uno de los alguaciles. Tres de ellos se movieron rápidamente, mientras que Melissa cruzaba sus brazos.

-Hemos resuelto el misterio que tanto hacía que me doliera la cabeza. -dijo con una sonrisa, seguida de una reverencia. -Muchísimas gracias, abogado. Parece que pronto llegaremos a la verdad que tanto anhela.

¡No podía ser así! Este caso había sido volteado, y ahora estábamos contra la espalda. ¡Pero no podía perder! ¡La vida de Jake estaba en juego!

-Ah. Y antes de terminar: hay algo que me encontré en el suelo. Pensé que era del profesor Larn. Por eso, lo recogí y pensaba dárselo tan pronto tuviese oportunidad.
-Lo que sea que quiera darle, no me interesa. -dijo Melissa completamente aliviada.

Sentía que el mundo se me venía encima. Todo daba vueltas: una maldita espiral en la que Jake terminaría muerto a éste paso.

-Señor abogado... ¿Podrá darle ésto al profesor, de mi parte? Luego del juicio...
-Por...por supuesto. -decía con mi cabeza agachada, hasta que levanté la vista y noté que ella sostenía el as que me haría ganar la partida.
-Bueno, señor juez: haga lo suyo. -decía triunfante.
-¡PROTESTO! -respondí fuerte con un grito, mientras le apuntaba a Melissa.
-¡Goodman! ¡¿Que significa ésto?!
-El juego no ha terminado Melissa. Lamentablemente, aún quedan cosas pendientes.
-¿Que puede haber pendiente a éstas alturas? -preguntó furiosa. -¡Presenta pruebas!
-Lamentablemente, no puedo presentar pruebas. No las tengo. -dije confiadamente.
-¿A que estás jugando? ¡Sin pruebas, no hay nada que...!
-Es porque YO no las tengo. Pero ella sí.

Melissa veía a la joven Cameron, mientras examinaba lo que ella poseía en sus manos. No tardó más de cinco segundos para que ella se quedara completamente congelada, con la mirada atónita, y temblando de ira por dentro. Lista para explotar en cinco...cuatro...tres...dos...uno...

-¡¿QUÉ SIGNIFICA ÉSTOOOOO?!

La sala cayó en conmoción, el juez tuvo que dar martillazos tan fuertes que terminó por romper su mazo, y la testigo sufrió una crisis nerviosa, cuando el grito de la fiscal sacudió toda la sala. Yo era el único que me encontraba en plena confianza: era como si yo hubiese desatado todo el caos en ése lugar.
Después de un par de minutos, todo volvió a la calma adecuada para proseguir con el caso.

-¡¿Que fue ése desplante suyo, fiscal?! -gritó el juez.
-¡Ésa...ésa carta...! -titubeó Melissa. -¡Esa carta es la tarjeta de presentación de Shelly DeKiller!
-¿De quién? -preguntó Cameron.
-¿Shelly? ¿Quién es ella? -preguntó ahora el juez con ingenuidad.
-El juez...que alguien haga algo con el juez. -dije dentro de mi mente. -No es "ella", Su Señoría, sino él. Hablamos de Shelly DeKiller: un asesino a sueldo muy peligroso.
-Entonces, si ésa carta se halló en la escena... ¡Significa que ése asesino estuvo en la escena del crimen!