30» Duelo
16 de Agosto de 2015
12:27 p.m.
Tribunal del Distrito
Sala No. 2
-El día que vi a ambos, me adentré al teatro para hablar con ellos sobre el discurso que daría el joven Morgan. Tan pronto terminamos de hablar de ésto, me fui del lugar, para poder atender otros asuntos de la universidad. ¡Pero lo juro: ésa fue la única vez que vi al joven Morgan!
Algo no me cuadraba... ¿Era la única vez que podría haberlos visto?
-Señor Cadem. -me dirigí a él. -¿En que lugar se encontraba usted, a las 14 horas?
-Pues, estaba en mi estudio. Estaba con mis asuntos académicos, hohohoho.
-Bien. Dígame: ¿cómo supo que Jake Morgan estaba dentro del recinto?
-Bueno, mi secretaria siempre está pendiente. Y como le había comunicado que necesitaba verlo tan pronto él llegase, ella me avisaría.
-Por lo tanto, le avisó hasta el momento antes del discurso. ¿Verdad? -preguntó Melissa, ahora con una mirada asesina. Mirada que podría lanzar un águila a su presa.
-¡Exacto! -dijo feliz el rector, mientras acariciaba su barba.
-Protesto. -respondí con voz grave y enfadada, viendo al rector.
-¿Su-sucede algo, abogado? -preguntó el juez, con algo de preocupación.
-Lamentablemente, hay problema con ésta información suya.
-¿H-hmm? ¿De que me está hablando?
-Bueno, si hacemos énfasis en el testimonio del joven Telea, podemos deducir que hay un error fatal aquí. O el joven Telea, el chico que se considera excelente y sin errores, se equivocó...o usted, mintió.
La expresión del rector cambió por una fracción de segundo. Un cambio drástico y dramático entre furia y "normalidad".
-Explica el "error", abogado. -dijo la fiscal, con ahora ambos brazos en su espalda, en posición de descanso.
-Bueno: según Richard Telea, él vio al acusado y a la víctima a a las 14:07, para ser exactos. Y si tomamos en cuenta lo que acaba de mencionar el rector Cadem... ¿No le parece raro que la secretaria no haya anunciado nada al rector Cadem?
La sala comenzó a sonar con murmullos y comentarios que hablaban sobre el rector.
-¡Pero podemos solucionarlo fácilmente! -dije feliz. -¿Que tal si llamamos al estrado a la secretaria del rector Cadem? No creo que sea difícil buscarla. -mencioné con una sonrisa y viendo al detective Eastfield.
Pero mi sonrisa se borró por un momento, cambiando a un gesto de confusión, al notar que él trataba de decirme algo, mientras que sostenía en su mano derecha, un pequeño objeto grisáceo y largo.
-¡Ya entiendo! -dijo el juez. -¡Pues no perdamos más tiempo, y llamen a la...!
-Éso no será necesario. -dijo el rector, con una voz profunda. -Señor Goodman. Es entretenido poder oír sus razonamientos tan locos. Fue una sorpresa, esos días atrás en el pasado, mientras resolvían los casos dentro de la universidad...
La sala cayó en silencio, mientras que veía ahora al detective bajar de entre el público, y dirigirse a la fiscal.
-¿Que quiere decir, testigo? -habló el juez, haciendo que el rector se distrajera.
-Bueno, es solo que...es tan predecible la manera de operar de éste chico a éstas alturas. Primero, da con toda posibilidad extraña o fuera de lugar en la escena del crimen. Después, presenta pruebas para poder llamar la atención de otros testigos, y que así empiecen a hablar bobadas de más...
A partir de aquí, ya lo podía notar: la voz, la postura y la expresión del rector...todo cambiaba radicalmente, a una manera ligeramente arrogante.
-Luego, llamará a alguien más al estrado. Llamará a la única persona que no ha hablado porque no tiene que decir o no está relacionada. Y se preguntarán: "¿Qué sigue después?". Fácil: ¡Lo culpará de asesinato!
El público se quedó mudo, mientras que examinaban las palabras del rector. Todos ahora dirigían sus miradas hacia mí, y comenzaban los murmullos.
-¿Es en serio? -me dije a mi mismo en mi cabeza, mientras veía al rector acusarme con su dedo. Apuntándome. -Bueno...si éste es un reto...
-Entonces, comencemos con ésta prueba. -dijo Melissa, mientras que presentaba la grabadora, y un total de siete grabaciones: todas enumeradas y listas para reproducir, mostradas en las pantallas.
-¿Qué...qué? -repitió el rector Cadem, mientras veía ésas listas.
Melissa no dudó en presionar el botón de "Reproducir". Las grabaciones empezaban, con el número uno...
-Bitácora de Pruebas. 30 de Julio del 2014: Los sujetos de prueba han sido escogidos para ésta tarea. Dieciséis personajes han sido escogidos, y éstos mismos correrán las pruebas. Esperaré por resultados, hasta el día elegido.
-Bitácora de Pruebas. 8 de Agosto del 2014: Todos han sido capturados y encerrados. El "Factor D" será liberado en unos minutos y al azar, elegirá a su portador. Estoy esperando por resultados...estoy ansioso.
-Bitácora de Pruebas. 9 de Agosto del 2014: Una de las chicas fue elegida. Más los resultados fueron completamente inesperados. No cabe duda que éste necesita más investigación...
Las grabaciones se detuvieron, mientras que Melissa seguía lanzando su mirada fría y asesina, solo que ahora contra el rector Cadem.
-Éstas grabaciones...extrañamente, quien narra las grabaciones...podría jurar, que es usted. -habló ella, mientras apuntaba sin remordimiento.
La cabeza del rector bajó unos instantes, y entonces, comenzó la verdadera pelea. Comenzó el duelo de voluntades.
Él hizo erupción. Explotó en ira, mientras maldecía a todos lados.
Ella sabía que se trataba del rector...pero no sabía la naturaleza de ésas grabaciones.
Ella no. El juez, ni el público conocían el propósito de las grabaciones. Pero Jake sí, y yo también.
-¡TÚ! ¡ASQUEROSO SACO PÚTRIDO DE M...!
-¡La voz en ésas grabaciones...no es más que la de usted!
-¡NO SABES NADA!
-¡Ésas fechas mencionadas fueron las mismas!
-¡ESTUPIDECES!
-¡¿Las mismas?! -vociferó Melissa.
-¡LAS MISMAS MIS P...!
-¡Son las fechas de los asesinatos en serie de la generación E de la Facultad Universal Drahamon!
Todos guardaron silencio un momento, en señal de entender a lo que iba la situación.
-¡Y usted estuvo detrás de ellas!
-¡DETRÁS DE NADA! ¡CALUMNIAS! -gritaba Cadem, mientras que algo de saliva escurría de su boca. Era como ver a un perro rabioso en acción, el cuál se contenía: sosteniéndose del podio del estrado, dando brincos grandes con coraje e ira.
-¡Los asesinatos de ésos cinco estudiantes...fueron su culpa! -comencé a exasperarme, mientras unas imágenes pasaban por mi cabeza. De pronto, la cadena de eventos reapareció. Podía ver ahora un poco más claro...
-¡¿Y QUE PIENSAS HACER, MAR...?!
-¡PIENSO SACARTE A LA LUZ, ASQUEROSO CERDO! -grité con ira, apuntándole como si blandiera algún tipo de cuchillo o de espada.
-¡PUEDES CULPARME DE TANTA MUERTE, PERO NO HAY MOTIVO!
Ahí fue cuando mi espíritu se partió en dos. No por decepción, sino por un frenesí...
Pero aún lo pienso...¿Fue mi espíritu? ¿O fue mi mente?
Súbitamente, mi postura cambió un momento, con manos en los bolsillos, una risa profunda y maníaca, un par de ojos cansados y una sonrisa amplia y malévola.
-Oh...pero si lo hay. -hablé con una voz profunda. -Aunque no...no lo hay para la muerte de "ésos" de la facultad, pero sí para lo que hizo el día de hoy.
Solo pude ver a Cadem temblar con confusión y algo de temor...algo que me deleitaba en ése instante.
-Su motivo para "asesinar" a Jake Morgan...era éso, ¿no? -dije, apuntando a la grabadora que Melissa había presentado. -Si lo asesinaba, y podía ganar acceso a sus posesiones, fuese como fuese, podría borrar ésta pieza de evidencia...
La sala solo seguía mirando, al igual que el juez. Melissa solo se dedicaba a mirar al rector, y de vez en cuando lanzar miradas de preocupación hacia mí, al igual que el detective. ¿Que importaba yo? ¡Importa el "testigo"!
-Y mejor aún...algo salió mal con su plan, ¿no? Usted pensó: "Ése maldito canalla me ha traicionado... ¡¿Dónde está Jake Morgan?! ¡Necesito ésa prueba!"
La expresión del rector Cadem se oscurecía más, mientras que solo podía oír sus dientes rechinar.
-Deje le doy mi teoría. -sonreí, mientras me cruzaba de brazos y ponía mi mano sobre mi boca. -Usted contrató a DeKiller para poder asesinar a Jake Morgan, tomar la evidencia, y destruir toda relación con ése caso. Todo iba a la perfección: El profesor David Larn sería culpado, él iría a la cárcel, y usted habría eliminado toda evidencia que lo inculpara. Pero hubo algo mal ¿no? -seguí hablando con mi malévola risa. -Se terminó demostrando que Larn "ayudó" a DeKiller. ¿Por qué motivo habría sido ésto? Ni yo me doy idea...pero si me pregunté por algo muy curioso. Algo que estaba ahí, sin razón de existir. Una prueba que estaba junto a ésta grabadora...
Sin pensarlo dos veces, el detective sacó de su chaqueta el encendedor plateado, mientras que a buena velocidad lo lanzaba hacia mí. Instintivamente, lo logré atrapar con una sola mano...ni yo me lo creía. ¿Cómo pude hacer eso? No me importaba, ni lo quería saber.
-Me pregunto si "ésto" le trae algún tipo de problema... -mencioné, mientras que mostraba el encendedor plateado con aquél "as" grabado. -DeKiller podrá ser el asesino. Y David Larn podrá ser su cómplice... ¡Pero la mente detrás de éste crimen, no es otro...! ¡MAS QUE USTED!
Sus ojos se dirigían solo a éste encendedor. El brillo claro y fuerte no era para él otra cosa más que la misma muerte. Temblaba de odio, de ira, de miedo, de angustia...
-Buen trabajo, señor Goodman. -habló una voz que nadie podría haber reconocido. Nadie a excepción del rector y de mí. -Debo admitir que ése ha sido un juicio interesante. Y fue maravilloso...pero todo juego debe de llegar a su final. -mencionó ésta voz, que nadie sabía de donde provenía, a excepción de mí. -Si debo resolverles la última pieza del rompecabezas, es por lo ocurrido a las 14:07 horas. Y éso solo ocurrió porque el joven Morgan descubrió mi "disfraz" de asistente académico. No descubrió quien era yo, pero sin dudas, dudó en ése entonces de mí. Y ya había un testigo con él. Alguien aparte del profesor Larn.
-Habla de la mujer... ¿verdad? -hablé con él, fingiendo no saber la ubicación de la voz, por miedo a que Cadem destruyera el transmisor.
-Sí. Ésa mujer...ya ha estado antes en ésos juicios. Y cuando la vi ahí, no me quedó mas remedio que cambiar de plan. Si ella me descubría, estaba acabado.
El silencio seguía para todos poder oír el plan de DeKiller, pero el único que hablaba y rebuscaba de donde venía la voz era Kevin Cadem mismo. Mismo sujeto que fue retenido por los alguaciles y amordazado, mientras que DeKiller seguía hablando...
