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16 de Agosto de 2015
1:15 p.m.
Universidad Drahamon

Todos salimos de la camioneta a gran velocidad, tan pronto ésta se detuvo en frente de la universidad. Se encontraba completamente vacía el día de hoy, ya que muchos de éstos habían asistido al juicio que se celebró hace unos minutos. Un gran número de agentes apareció de la nada, de nuevo, creando un pasadizo hacia el recibidor, mientras que otros más bajaban en helicópteros y en otras camionetas, asegurando el área a punta de armas de fuego.

-¡Éste es el lugar! -gritó Aiyana, mientras corría y nos adentrábamos al lobby.
-¡Esperen! ¿Que hay de DeKiller? -pregunté.
-Él se retiró de aquí. Lo vimos escapar en una furgoneta. -dijo mi hermano, mientras miraba a todos lados.
-Jefe... ¿Hay manera de saber dónde se encuentra Jake? -habló Dean, dirigiéndose a mi hermano.
-Me temo que no. Tendremos que pensar por nuestra propia cuenta. -respondió él.
-E-espera... ¿Eres el jefe del detective Eastfield? -pregunté a Bruce.
-Luego hablaremos de éso Ian. Tenemos que centrarnos en la búsqueda de los rehenes.

Los cinco veíamos alrededor del recinto, en búsqueda de una pista. Fue como había dicho DeKiller: "Era el único lugar que no fue mencionado en el juicio, sino hasta cierto punto.".

-¿Que lugares se mencionaron? -preguntó Dean.
-La oficina del rector. -respondí.
-Nada ahí. -respondió Dean, negando la cabeza. -Yo mismo entré el día del interrogatorio y revisé todo. No hay lugar donde ocultarlos. ¡Y hasta revisé si hay pasadizos secretos! -terminó su respuesta con furia en sus ojos.
-¿La sala de maestros? -preguntó Aiyana a continuación.
-No tiene caso. Solo hay maquinaria y oficinas vacías. Nada donde uno se pueda ocultar.

Fue cuando me llegó a la mente la idea más obvia. Justo cuando iba a mencionar "La entrada posterior del teatro", me llegó a la mente...

-El sótano del teatro.

Los ojos de todos se abrieron de par en par, y salimos disparados hacia la puerta principal del teatro. La peor suerte era que las puertas dobles se encontraban cerradas con llave y candado.

-¡Ésto es una broma! -gritó Aiyana, mientras sacaba su pistola del saco, y disparaba un par de veces al candado y a las cadenas.

Tan pronto éstas cayeron, de nuevo se intentó empujar la puerta. Pero con ningún éxito logrado.

-¡Creo que está cerrado por dentro! ¡Debe tener una traba! -gruño agitada Melissa, mientras respiraba de manera agitada por el esfuerzo que se intentó.
-¡Entonces, tratemos la entrada posterior! -gritó Aiyana, saliendo por la puerta derecha al exterior, corriendo el lado derecho del teatro hasta llegar a la puerta.

Ella, Melissa y yo tratamos de abrirla, pero ésta no cedía.

-¡Di...dispare! -gritó Melissa agitada, mientras que terminaba arrodillada.
-No servirá de nada. -dijo Aiyana con tranquilidad. -Éste tipo de puertas posee un seguro de acero de dos pulgadas por dos. No se podrá abrir así de fácil a disparos...
-Entonces no queda de otra. -dije con determinación, corriendo a la puerta principal. Fue entonces que noté que tanto Dean como mi hermano tenían la misma idea.

Los tres comenzamos a empujar ésta misma puerta, sintiendo que la traba que estaba en éstas se empezaba a doblar.

-¡Tendremos que echarla abajo! -gritó Dean, alistándose para dar un placaje.
-¡Pues no queda de otra! -respondió mi hermano, preparándose igualmente.

Sin decir nada, me preparé igualmente.

-A la de tres. -dijo mi hermano.
-Un...
-Dos...

Los tres mencionamos éste número, saliendo disparados hacia la puerta. Entre nosotros tres, la puerta pudo finalmente ceder, mientras que la traba se rompía. Un fuerte "crack" se escuchó, al mismo tiempo que la puerta del teatro se abría. Los tres terminamos en el suelo, con el brazo adolorido y un golpe en la cabeza de mi parte, quien chocó contra la pared posterior a los últimos asientos.
Ambas mujeres corrieron adentro del teatro, dejándonos atrás.

-Ya veo porqué tu chaqueta. -habló cansado mi hermano hacia Dean.
-Heh...ya había podido con cosas peores. Pero ésto fue...bueno, con refuerzos.

Levantando la vista a una de las puertas, noté que la traba era algo más fuerte de lo que creí. Toda la puerta había sido cubierta con tablones de madera: cuatro para ser exactos.

-Vamos "leñador". -decía mi hermano, mientras se levantaba adolorido. Dean solo respondía con un bufido sonriente, corriendo detrás de mi hermano.

Mientra que yo me levantaba, finalmente pude poner atención a la parte posterior de la chaqueta de Dean, aunque fuese por unos segundos: se trataba de un fondo circular amarillo, con un leñador que traía puesto un casco de football americano color rojo y blanco, posando victorioso con ambos brazos flexionados y con un pie encima de un tronco recién cortado, mientras que encima de éste fondo, a lo largo de la espalda, venía en letras blancas la leyenda "Lumberjack Eastfield".
Tardé un momento en poder levantarme y correr a seguir a los demás, pero no fue gran problema. Al llegar al escenario, corrí hacia la derecha, topando con el hombro de mi hermano, al notar que todos estaban tras bambalinas, tratando de abrir la trampilla.

-Es imposible. -dijo Aiyana, mientras notaba que varios miraban la entrada de la trampilla: había una especie de cerrojo. Un cuadro con una luz rojiza en su esquina, y con nueve espacios en éste, y en el centro de éstos, un pequeño pilar de apariencia metálica. A lado de éste, había una pequeña grabadora de mano, la cuál tomé y pulsé el botón de reproducción sin titubear.

-Espero que estén escuchando ésto, abogados. -dijo una voz familiar a través de la grabación. Se trataba de DeKiller... -Si bien ésto no lo diseñe yo, fue un dolor de cabeza tener que descifrarlo. Se los encargo a ustedes...y no dudo que será algo sencillo. Sigan el cable de corriente conectado al seguro, y encontrarán el cómo solucionar éste predicamento.

La cinta terminó de reproducirse, y pude notar a Aiyana sacar su arma una vez más.

-Volaré la maldita cosa.
-¡NO LO HAGAS! -grité con desesperación, mientras que me estiraba hacia ella, notando que no la detendría.

Un disparo hizo eco en todo el teatro, pero no me daba idea que el resultado fuese de ésta manera...
Un charco rojizo se había esparcido en el suelo del teatro, mientra que notaba las prendas blancas de mi hermano siendo manchadas.
Él cayó al suelo, mientras notaba gruñidos y movimiento de parte de él.

-¿Por...por qué? -tartamudeó Melissa, quien ahora se confundía y alteraba un poco.
-No es así de fácil. -respondió mi hermano, quien se ponía en pie, con una mano en la mancha de sangre de su hombro derecho.

Me tardé en reaccionar unos segundos, pero me levanté del suelo y me interpuse entre Aiyana y la trampilla.

-Si lo haces, matarás a todos aquí. -respondí fríamente, aparentando seriedad. Por dentro, temblaba de miedo, mientras que mi hermano seguía con su hombro herido. -La trampilla posee un mecanismo explosivo.
-¡¿De qué hablas?! ¡¿Cómo sabes ésto?! -preguntó Aiyana con impaciencia.
-"No dudo que será algo sencillo". -repetí la frase de DeKiller, mientras que tomaba a Aiyana por su muñeca, y la traía conmigo. Siguiendo el cable, logramos hallar un panel electrónico que poseía un cuadro electrónico color verde fosforescente en un fondo negro.
-¿Y que tiene ésto que ver? -preguntó ella con enojo.
-Todos por favor, vengan de éste lado. -avisé, haciendo que todos siguieran las instrucciones, todos posicionándose detrás de mí.
-"Fue un dolor de cabeza tener que descifrarlo". -repetí ésa frase, mientras que presionaba los espacios vacíos del gran cuadro formado por nueve cuadros, formados en tres por tres.

Al presionar cada uno, aparecía un número, y entre más presionase, los números aumentaban. "1". "2". "3". "4." "5". "6". Dejé el número 6 en la esquina superior izquierda, y con éste, se escuchó un "click" en el seguro. Uno de los pilares metálicos se había sumergido. Proseguí con el de la derecha, y con el siguiente. Así, en la fila superior de cuadros, formé los números de izquierda a derecha: "6", "1" y "8". Con ésto, los pilares de la fila superior se sumergieron.

-¿Que rayos haces? ¡No podemos perder el tiempo! -seguía Aiyana de impaciente.
-Tenemos...que pensar con la cabeza fría. -repitió Melissa las palabras del juez, mientras que ponía de izquierda a derecha la combinación de números "2", "9" y "4" en la fila inferior.
-¿Cómo sabes que están correctos? -preguntó Dean.
-Porque en caso contrario, ésos pilares no se adentrarían. -contesté, insertando el número "7" en el cuadro izquierdo del centro. Seguido por otro "click".
-Esto...se trata de un cuadro mágico. -habló Melissa, analizando que los números estaban sumando un total de "15".
-Pero ¿Cómo sabes la respuesta? No la estás pensando, solo estás insertando números. -preguntó Aiyana una vez más, mientras insertaba el número "3" en el cuadro de la derecha, dejando vacío el cuadro central.
-Es porque...ya lo había visto antes.

Sin titubear, inserté el número "5" en éste último, haciendo que se escuchase un último "click". Al instante, se escuchó un ruido metálico. Un ruido similar al de una cuchilla, la cuál cortaba algo. Yo sabía de que se trataba, pero era mejor que todos lo vieran.

-¡Vamos a bajar! -gritó Aiyana, corriendo hacia la trampilla.
-Aguarda. -le dije, tomándola por el hombro.
-¡¿Ahora qué?!
-Espera unos segundos. -le dije, mientras que todos guardaban silencio ante un ruido muy peculiar, que provenía de abajo del escenario.

El ruido era fácil de identificar para mí, al igual que para Jake, si él estaba abajo. Pero para los demás, el ruido era similar al seseo de una serpiente.

-¿Una serpiente? -preguntó Aiyana.
-No. -respondí fríamente.

Un instante después, se escuchó un fuerte "¡Bang!". Todos se sobresaltaron, pero Aiyana dudaba de lo que había oído.

-¿F-fue una pistola? -dudó Dean, quien parecía creer que DeKiller seguiría abajo.
-No. Fue la trampa desactivándose. -avisé, tomando la manija negra de la trampilla y levantándola.

Al levantar ésta, todos miraron que era lo que había del otro lado de ésta. Y no dudo que la expresión de Aiyana, la de Melissa y la de Dean podríab haber palidecido.
En ésta, había una barra de trinitrotolueno.

-¡D-Dinamita! -gritó Dean.
-Pero una sola no haría que todo volase por los aires. -replicó Aiyana, mientras que yo bajaba.
-Atrévete a decir lo mismo, tan pronto bajes. -mencioné sin poner atención a la escena. Para mí, era obvio lo que sucedía.

Al bajar ella, volteó a ver a mi dirección y luego giró su cabeza en dirección contraria. En ésta pared fue donde Aiyana palideció de verdad, seguida de Dean y de Melissa: se encontraron con toda una montaña de explosivos plásticos que se hallaban conectados por un cable. Cable que ahora se encontraba desconectado.

-¿Q-que es ésto? -dijo Aiyana, viendo la pila de explosivos.
-El cable estaba conectado al sistema de la puerta. Si no se resolvía adecuadamente el cuadro mágico, el cable se accionaba y todos habríamos muerto.
-¡U-UN MOMENTO! -tartamudeó Dean. -¿Qu-qué hay de la dinamita?
-Ésa estallaba en caso de que la puerta hubiese sido forzada con alguna palanca o algo fuerte. Hasta con el disparo de un arma.

Todos miraron por un momento a Aiyana, quien seguía con su arma en mano, y con una expresión de enfado en la cara. Yo, con confianza, giré a mi derecha y me preparé para abrir la puerta que nos llevaría con Jake.

-Ahora...sigamos adelan-
-Aguarda. -dijo Melissa. -¿Cómo sabes que detrás de la puerta no hay una trampa?
-No la hay. -hablé confiado, mientras que giraba la perilla de la puerta y nos adentrábamos al sótano del teatro.

Justo ahí. Enfrente nuestro.
Alumbrados por el foco del sótano, sentados sobre sillas de madera, con sus manos atadas por la espalda y sus tobillos atados a las patas de la silla, y con un cubo debajo de éstos, estaban los tres rehenes que buscábamos. Con la ropa interior a las rodillas, las camisas interiores manchadas de sudor, y un fuerte hedor invadiendo el sótano. Ahí estaban los tres: A la izquierda, Lucas Jerr. A la derecha, Mathias Harkley. Ambos, inconscientes. En el centro, con un rostro lleno de cansancio y de pesadez, estaba Jake.

-¡J-JAKE! -gritó Melissa, mientras que comenzaba a caer al suelo.
-¡Aiyana! ¡Hermano! ¡Llévense a Melissa fuera de aquí, y traigan a los médicos! ¡Dean, ayúdame! -ordené sin pensarlo, mientras tenía un recuerdo empezando a fluir en mi mente...