33» La Tormenta Arrecia


16 de Agosto de 2015
1:50 p.m.
Universidad Drahamon
Sótano del Teatro

Siguiendo las instrucciones, mi hermano y Aiyana salieron del lugar, tomando a rastras a la joven fiscal. Ella seguía gritando, y detestaba hacer éso, pero lo que necesitaba era comprobar si se encontraban con vida.

-Dean. -le hablé, pero él se había adelantado con el joven Harkley.

Yo por otro lado, inspeccioné a Jerr. Estaban respirando, pero se encontraban completamente débiles.

-I...

Ésa voz ronca y cansada me hizo girar con desesperación, y correr hacia él. Jake estaba cansado, y por lo visto, aún estaba bajo los efectos de alguna droga.

-No hables. Luego me lo contarás todo, pero ahora no gastes tus fuerzas. -le dije, mientras que me ocupaba de desamarrar a Jake. -Dean, desamarra a los otros dos y llévalos a-
-No tienes que darme órdenes, abogado. -dijo con determinación, mientras que había terminado de desamarrar a Harkley y de volver a "vestirlo", poniéndole su prenda interior donde debería estar. Tan pronto logró ésto, tomó al chico por encima de su hombro, y se dirigió al joven Jerr.
-La...trampa... -apenas murmuró Jake.
-Sé de lo de la trampa. Yo fui quien lo vivió ¿recuerdas?

Ésta expresión de mi parte hizo que Dean volteara a verme con curiosidad y dudas. Pero lo guardó en su mente, y siguió desatando al joven estudiante.

-Ahora te sacaré de aquí. -dije con una sonrisa, mientras que le levantaba el reconocible bóxer azul que solía usar muchas de las veces cuando vivíamos en el departamento. -Apóyate en mí. Te sacaré de aquí.

Levantándolo de su lugar, y terminando de "vestir" a Jake, noté cómo en las sillas había un agujero grande, justo donde se sentaban.

-De verdad que les das comodidad y privacidad, DeKiller. -dije con enfado y desprecio, seguido de asco y repulsión.

Tomando algo de trabajo y de tiempo, saqué a Jake del sótano, llevándolo al teatro, y de ahí, al recibidor de la universidad.
Podía ver que más delante se encontraba Dean, llevando ambos jóvenes sobre sus hombros, y ayudando a ponerlos en las camillas de las ambulancias. Una tercera camilla venía en camino, mientras que yo salía del recinto.

-Ya estas libre. -le dije algo sonriente y aliviado. -Te juro que te compraré una de ésas hamburguesas tan pronto salgas del hospital. -le prometí, aún más sonriente. A pesar de cómo estaba, lo que quería era levantar sus ánimos.
-¡JAKE! -gritó una chica que venía corriendo a toda velocidad, proveniente de la ambulancia donde mi hermano estaba siendo atendido. No era nadie más que Melissa, quien ahora ayudaba a poner a Jake en la camilla, mientras que sollozaba con enojo. -No hagas cosas así... ¿Va? -dijo con lágrimas en sus ojos, mientras que sonreía. -No vuelvas a hacerlo... ¡Que de ahora en adelante, te vigilaré! ¡Te protegeré! -dijo aún más sonriente y con ambos ojos abiertos de par en par, mientras que Jake la miraba. Poco a poco, con las pocas fuerzas que tenía, le sonrió un poco, antes de quedarse dormido.
-Tenemos que llevarlo al hospital. -dijo uno de los paramédicos, llevando la camilla a la ambulancia, junto con otros tres sujetos de blanco.

Melissa no dudó en seguir a Jake de vuelta a la ambulancia donde mi hermano estaba, el cuál solo sonreía y saludaba con la mano izquierda. Dean, por otro lado, volteó a verme con algo similar a una sonrisa. Mas bien, era la mirada de alguien que finalmente confiaba en ti, y que no dudaría de ti de nuevo.
El final para éste caso había sido abrumador para muchos, y para mi, solo despertaba cosas del pasado que no quería volver a recordar...
El día de hoy terminaría con un par de pasos al frente...hacia un nuevo día. Uno que no esperaría...

-¡ALTO AHÍ! -gritó un agente, mientras me apuntaba con una pistola directamente a la cabeza.

Seguido de él, varios agentes más me apuntaron.

-¡EY! ¡¿QUE RAYOS HACEN?! -gritó Dean, mientras trataba de abrirse paso de entre la multitud de agentes que se le echaban encima, mientras lo paralizaban con pistolas eléctricas. Por otro lado, mi hermano se había levantado de su lugar, pero terminó siendo contenido por tres agentes. Melissa no fue un caso distinto, siendo detenida por un par de agentes.
-¿Qué...qué sucede? -pregunté con dudas, sin haberme imaginado ésta situación. De entre éstos agentes, Aiyana entró al círculo de la muerte con una mirada que podría haberme volado la cabeza, si sus ojos fuesen pistolas.
-Ian Goodman. Quedas detenido. -dijo ella, con frialdad y sin piedad.
-¡E-estas bromeando! ¿Verdad? -pregunté con una sonrisa nerviosa, viéndola directamente a los ojos. Pero su expresión no había cambiado... -¡¿B-bajo que cargo?!
-Tu sabías de los mecanismos del escenario. Además, mencionaste cosas que solo DeKiller podría haber sabido...y éso te vincula directamente con DeKiller...con el asesino de mi amiga.

De la nada, un golpe aterrizó en mi estómago, haciendo que cayera al suelo. Lo último que pude ver, fue a Aiyana mirándome desde arriba. Era como si yo fuese un insecto para ella. Dio un par de pasos hacia mí, y con la punta de su zapato tocando mi barbilla, levantó mi cabeza lentamente.

-Seamos buenos colegas ¿va? -dijo sonriente, mientras que la imagen del pié de un agente se acercaba a mi rostro.

Todo se volvió oscuridad para mí. Todo se volvió silencio.
¿Que me había ocurrido? ¿Acaso había sido arrestado por la Interpol?
¿Era sospechoso de ser cómplice de DeKiller?
Como decía: el día de hoy terminó con un par de pasos al frente. Hacia un nuevo día. Sería un día que no esperaría, sin dudas. Y sería un día que recordaría.
Un día que despertaría mis pesadillas del pasado.


CONTINUARÁ...