El Nombre de la Flor
Por Marce-chan
Capítulo 3
Tsuruko había cambiado radicalmente. Su cabello había crecido un poco y había decidido cambiar de estilo, lo llevaba largo adelante y corto atrás, le gustaba como enmarcaba su cara y le permitía ocultar su mirada cuando fuera preciso. Completaba seis meses de vivir en la zona norte, acababa de terminar su primer semestre en el Instituto Técnico Superior de Chichibú, se había desenvuelto bien y aunque el nivel del nuevo instituto era bastante alto, había logrado tomar el ritmo y mantenía buenas calificaciones, tenía nuevos compañeros y amigos, y finalmente se había alejado por completo de Yukiatsu, eso la hacía sentir bastante tranquila y le había hecho caer en cuenta del peso que su constante presencia había tenido en su vida.
Desde que se mudó no había podido asistir a ninguna de las reuniones de Los Guardianes de la Paz, que se celebraban una vez al mes en la base secreta, los estudios la tenían completamente absorbida y el poco tiempo que le quedaba libre lo dedicaba a un trabajo de medio tiempo en un restaurante de comida rápida ubicado en el centro de la ciudad, estaba ahorrando para estudiar Arte en la Universidad al terminar el instituto. Pero a pesar de la sensación de paz que tenía desde que dejó de ver a Yukiatsu no podía evitar sentir un vacío, no sólo por él, también por Poppo, Jintan y Anaru, hablaba a menudo con ellos por teléfono o por mensajes, pero no era lo mismo.
Mientras estaba en el salón de pintura terminando un cuadro que entregaría la semana siguiente sonó su celular.
-Esta noche reunión en la Base Secreta, por favor no faltes, te extrañamos. Anaru
Tsuruko no pudo evitar sonreír con nostalgia, miró su cuadro, ya estaba terminado, era viernes y no trabajaba esa tarde, tenía prácticamente libre el fin de semana, le echó un vistazo al reloj, aún era temprano, si se daba prisa podía pasar a saludarlos y regresar a tiempo para no perder el tren. Recogió sus cosas y salió.
• • •
-¿Creen que Tsuruko venga esta vez?-preguntó Poppo algo desalentado, caminando con Jintan y Anaru hacia la base secreta.
-Lo dudo-respondió Anaru pensativa-Es obvio que está evitando a Yukiatsu, además su nueva escuela es muy exigente, no hace más que estudiar.
-Y creo que tiene un trabajo de medio tiempo también-dijo Jintan.
-Ah sí, es cierto-dijo Anaru recordando el detalle.
-Qué lástima que las cosas terminaran así-comentó Jintan balanceando la bolsa de bocadillos que acababan de comprar para la reunión.
-Yukiatsu no supo manejarlo-dijo Anaru-Y en mi opinión, Tsuruko merece algo mejor.
-Pero Yukiatsu ha cambiado mucho desde que ella se mudó-dijo Poppo-Creo que es el que más la extraña, pero no lo quiere admitir.
-Es tan tonto-suspiró Anaru con impaciencia-Si admitiera que la quiere no la habría dejado ir.
-¿Yukiatsu quiere a Tsuruko?-murmuró Jintan-¿De veras lo crees?
-Con ver como quedó cuando ella se fue es suficiente para darse cuenta, Jintan-dijo Anaru como si fuera muy obvio.
-Pero ellos nunca hablaron de eso-replicó él.
-Claro que si-difirió Anaru-Cuando nos reunimos para entregarle nuestras cartas a Menma hace un año ella se le confesó.
-¿En serio?-exclamaron Jintan y Poppo al unísono.
-Sí.
-¿Y Yukiatsu que le respondió?-preguntó Poppo.
-Tsuruko no escuchó su respuesta-dijo Anaru-Fue tan tonta…
-Por lo visto ambos lo son-sonrió Jintan con gracia.
Cuando llegaron Yukiatsu ya estaba en la base, tal como lo había dicho Poppo, no era ni la sombra de antes, se empeñaba en disimularlo, pero la ausencia de Tsuruko le había sentado fatal, llevaba el cabello un poco más largo, ya no se preocupaba tanto por su apariencia y curiosamente había adoptado la costumbre de leer para evadirse de la realidad.
-¡Hola Yukiatsu!-saludó Poppo con su habitual entusiasmo.
Él lo saludó con la mano sin despegar la mirada del libro que estaba leyendo.
-Es como si Tsuruko siguiera aquí-le susurró Jintan a Anaru que contuvo la risa.
-¿Comenzamos?-preguntó Poppo mientras Anaru colocaba los bocadillos en la mesa.
-Si-respondió Yukiatsu distraídamente-Nadie más vendrá.
-Mmm…-murmuró Jintan apesadumbrado-Probablemente tengas razón.
-¿Podrías cerrar la cortina, Yukiatsu?-dijo Anaru-Hace mucho frío.
Estaba por llegar el invierno, por lo que las lluvias y las corrientes de viento helado eran pan de cada día. Yukiatsu suspiró y se incorporó, cuando cerró la cortina alguien chocó de frente contra él.
-¡Ay!
El reflejo de Yukiatsu fue sostener la mano que emergió de la cortina y halarla hacia adentro. Ambos cayeron de bruces al suelo, todos se quedaron callados ante la sorpresiva llegada. Era Tsuruko, habían pasado seis meses desde la última vez que la vieron, estaba impresionantemente cambiada, desde el estilo de su cabello hasta su semblante, pero conservaba su esencia. Su rostro y el de Yukiatsu quedaron muy cerca y ella prácticamente quedó encima de él.
-Tsuruko…-murmuró él completamente sonrojado.
-Hola…-murmuró ella con una sonrisa forzada.
Y aunque el encuentro fue completamente inesperado lo que más impacto causó en Yukiatsu, incluso más que el cambio en su apariencia, fue su olor, era la primera vez que estaba lo suficientemente cerca de Tsuruko para percibir su olor, era un olor dulce, floral y extrañamente cautivador. Ella intentó incorporarse pero Yukiatsu seguía sosteniéndole la mano.
-¿Yukiatsu?-murmuró ella.
-¿Eh?-murmuró él dando un respingo.
-¿Me dejas levantar?-respondió Tsuruko señalando su mano.
-¡Ah! ¡Lo siento!-exclamó Yukiatsu avergonzado soltándola.
Ni bien Tsuruko alcanzó a incorporarse se vio atrapada en el abrazo grupal de Poppo y Anaru.
-¡Tsuruko!-gritaron a coro mientras la estrechaban.
-Hola-sonrió ella avergonzada.
-Que gusto volver a verte, Tsuruko-sonrió Jintan.
Ella sonrió algo apenada y se sentó.
-Lo siento, el instituto es muy exigente y el poco tiempo libre que me queda estoy en mi trabajo de medio tiempo-explicó-Debo ahorrar dinero para la universidad.
-¡Genial Tsuruko!-sonrió Poppo orgulloso-¡Como siempre tan responsable y organizada! ¡No se podría esperar menos de ti!
-Podría decirse eso –sonrió ella-Supongo que ahora si tengo todo bajo control…
Yukiatsu no pudo evitar mirarla y se sentó al otro extremo del lugar. La reunión fue muy agradable y divertida, pero la tensión entre Yukiatsu y Tsuruko era más que evidente, él en especial se sentía sumamente incómodo, no por su presencia, sino por lo que su cambio había generado en él, ese olor, no podía sacárselo de la cabeza.
-Parece que va a llover-comentó Anaru asomándose por la ventana.
Tsuruko la imitó y dio un respingo al percatarse que ya estaba muy oscuro.
-¡No puede ser! ¡Ya es muy tarde! ¡Perderé el tren!
Recogió sus cosas a toda prisa y echó a correr.
-¡Nos vemos!-se despidió apresuradamente.
-¡Tsuruko!-gritó Poppo asomándose a la puerta mientras ella se alejaba corriendo-¡Deja que te acompañe!
-¡Descuida!-gritó ella perdiéndose en la distancia-¡Estaré bien!
Mientras corría por el oscuro bosque comenzó a llover, resbaló con el barro y cayó de espaldas, deslizándose varios metros hacia abajo, se incorporó entre quejidos, estaba toda llena de barro, se levantó y siguió corriendo hacia la estación, pero cuando llegó el último tren de la jornada ya había partido.
-¡No puede ser!-se quejó ella angustiada.
Observó alrededor, la estación estaba desierta, ya era muy tarde y ella estaba mojada y llena de barro, no había modo de ir caminando, la zona norte era muy lejos. Se dejó caer sentada en una de la bancas pero algo moviéndose en la plataforma opuesta llamó su atención, era un hombre, Tsuruko no pudo evitar sobresaltarse, él la miraba fijamente y al detallarlo se percató que no era la primera vez que lo veía, él siempre solía estar en esa estación, pero no sólo eso, también solía frecuentar el restaurante donde ella trabajaba y siempre la veía de esa manera, como si fuera algo comestible, nunca había pasado nada, pero esta vez era diferente, estaba completamente sola, era muy tarde y no había nadie más en la estación. Para su mayor terror, el hombre se bajó a las vías del tren y las atravesó, yendo directamente hacia ella.
Tsuruko comenzó a hurgar en su bolso con el mayor disimulo posible, buscando su gas de pimienta, la situación no pintaba nada bien.
-Buenas noches, señorita.
Tsuruko no respondió, se puso de pie, lista para correr en caso de ser necesario.
-Es muy extraño verla sin su noviecito…-comentó el hombre.
Tsuruko se sobresaltó, ella siempre acudía a esa estación con Yukiatsu, así que esa era la razón por la que el hombre no se le había acercado antes.
-Y bueno… ¿Qué hace una señorita tan bonita como usted sola a estas horas de la noche?
-No le interesa…-replicó ella.
-No se asuste, señorita-replicó el hombre subiendo a la plataforma, despedía un fuerte olor a tabaco y alcohol.
-Mi novio… Viene en camino…-mintió Tsuruko a la desesperada.
-Déjalo y ven conmigo, preciosa-dijo el hombre acercándosele.
-Aléjese-le advirtió Tsuruko.
El hombre siguió acercándose, Tsuruko retrocedió asustada.
-¡Dije que se aleje! ¡No me toque! ¡Mi… Mi novio está por llegar!
El hombre la agarró del brazo y su bolso cayó al suelo, Tsuruko se debatió gritando y empujó al hombre lejos de sí, en su ebriedad el hombre perdió el equilibrio y la soltó, empujándola hacia atrás, Tsuruko tropezó con su propio bolso y se fue de espaldas. El hombre se lanzó encima de ella que cerró los ojos horrorizada. Pero para su sorpresa no cayó, al abrir los ojos se percató que alguien la rodeaba con un brazo firmemente, alzó la mirada.
-¡Yukiatsu!
Él no la miró, con su brazo libre sostenía la mano con la que el ebrio había estado a punto de tocarla. Era la primera vez que Tsuruko lo veía así, su expresión era amenazante, estaba realmente furioso, empujó al hombre tan fuerte que lo hizo caer de bruces al suelo.
-¿Cuál es tu problema, mocoso?-replicó el ebrio desde el suelo.
Yukiatsu lo miró cortantemente mientras recogía del suelo el bolso de Tsuruko.
-Si te le vuelves a acercar, te mato.
El hombre retrocedió atemorizado. Yukiatsu se dio vuelta con su brazo aún alrededor de los hombros de Tsuruko y subieron las escaleras para salir de la estación.
-Yukiatsu…-murmuró Tsuruko asustada.
-Tonta…-murmuró él con los dientes apretados-¿Por qué no dejaste que Poppo te acompañara?
-Tenía prisa…
-Maldición…-murmuró Yukiatsu apretando más su agarre sobre ella-Quiero ir y matar a ese tipo…
-No lo hagas-replicó Tsuruko-No pasó nada…
-Cállate-replicó él más molesto aún-Eres tan imprudente…
-Cálmate Yukiatsu-replicó ella, aunque aún temblaba por el frío y el pánico.
¿Qué te pasó?-preguntó él al percatarse de lo sucia que estaba.
-Me caí en el bosque-murmuró ella avergonzada.
Yukiatsu resopló con impaciencia y siguió caminando sin soltarla. La lluvia seguía cayendo sobre ellos.
-¿A dónde vamos?-preguntó Tsuruko mirando alrededor.
-A mi casa-respondió él sin dejar de mirar al frente.
-Pero…-replicó Tsuruko incómoda.
-¿Crees que te voy a dejar aquí de noche?-respondió él ofendido-Perdiste el tren ¿No?
-Sí, pero…
-Ya es muy tarde, no conseguirás transporte-dijo él.
Tsuruko no replicó más, no tenía sentido discutir, Yukiatsu estaba realmente molesto y decidido.
-Ya puedes soltarme-dijo ella incómoda por la forma como la abrazaba-Estoy bien.
-No quiero-replicó él.
Tsuruko lo miró sobresaltada, pero no dijo nada más, el contacto con él la tranquilizaba y la calidez de su cuerpo la hacía sentir mejor, él jadeaba, pero no sólo por la ira que sentía, estaba cansado, había corrido para alcanzarla, lo que había sido una suerte, quien sabe lo que podría haber pasado si él no llegaba a tiempo, el sólo imaginarlo lo hizo enfurecerse aún más y estrechó más a Tsuruko que no hacía más que mirarlo, completamente sobrecogida.
