El Nombre de la Flor

Por Marce-chan

Capítulo 4

Llegaron a la casa de Yukiatsu, para Tsuruko fue un alivio cuando él la soltó para abrir la puerta, su contacto le había generado tal taquicardia que su respiración comenzaba a dificultarse, era la primera vez que la trataba así.

-¿No hay nadie en casa?-preguntó Tsuruko al notar el silencio y la oscuridad.

-Mis padres fueron a visitar a mi abuela en Saitama-respondió Yukiatsu distraídamente-Regresan mañana.

Subió las escaleras y Tsuruko lo siguió. Entraron a su habitación y él fue directamente al clóset mientras se quitaba la empapada chaqueta. Tsuruko lo observó en silencio. Él sacó uno de sus pijamas y se lo entregó.

-Te prepararé el baño, puedes usar esto.

-No es necesario…-replicó Tsuruko muy nerviosa.

-No seas tonta-replicó él saliendo de la habitación-Estás mojada y llena de barro, un baño te sentará bien.

Salió de la habitación, Tsuruko suspiró profundamente, era insólito estar en esa situación con Yukiatsu a esas alturas. Él entró un momento después. Tsuruko se estremeció y desvió la mirada, él no llevaba camiseta y eso la ponía más nerviosa.

-Ya está listo el baño-dijo él.

-Gracias…-murmuró ella saliendo a toda prisa de la habitación.

En efecto, el baño le resultó relajante y le ayudó a tranquilizarse, se puso el pijama de Yukiatsu y salió, él ya había preparado una improvisada cama en el suelo de la habitación.

-Lamento todo esto…-susurró ella avergonzada al ver todas las molestias que le estaba causando.

Él negó con la cabeza sin darle importancia.

-Duerme en mi cama-le dijo-Arrópate bien, el aire acondicionado ha estado fallando.

-Pero…

-Deja de replicar-la interrumpió él saliendo de la habitación-Voy a bañarme.

Tenía razón, el aire acondicionado no funcionaba, hacía mucho frío, así que Tsuruko, se metió en la cama y le envío un mensaje a su madre, diciéndole que dormiría en casa de Anaru. Yukiatsu salió del baño y se sentó en la improvisada cama que había arreglado en el suelo mientras se secaba el cabello con una toalla.

-Oye Yukiatsu…

Él la miró.

-Gracias por todo.

-Si si-respondió él colgando la toalla en el perchero junto a la puerta-Voy a apagar la luz.

-Está bien.

Quedaron a oscuras, pero ninguno podía dormir, era obvia la razón, los dos estaban demasiado nerviosos con la situación.

-Tsuruko…

Ella se sobresaltó al oír su voz en la oscuridad.

-¿Si?

-¿Me odias?

-¿Qué?

-¿Tú me odias?

-Claro que no-respondió ella-¿Por qué lo dices?

-Te transferiste de escuela para alejarte de mí, no se necesita ser un genio para darse cuenta...

-No te des tanta importancia-sonrió Tsuruko irónicamente-Me transferí porque era una gran oportunidad para mí.

-Te mudaste, cambiaste de número-replicó Yukiatsu obstinadamente.

-¿Puedes culparme?-preguntó ella perdiendo la paciencia- Pero déjame aclararte que el hecho de que me quiera alejar de ti no significa que te odie.

-Pero siempre he sido un egoísta, nunca he pensado en nadie más que en mi mismo-replicó Yukiatsu-Te he usado de la peor forma…

-Eso ya pasó-respondió Tsuruko-No vivas en el pasado, Yukiatsu.

-¿Entonces no me odias?

-No.

-Pero quieres olvidarme.

-Podría decirse.

-Has cambiado mucho.

-¿Eso es bueno o malo?

-Diferente-respondió él.

-Ya veo…

Se quedaron callados otro largo rato.

-Tsuruko.

-¿Si?

-Me dio gusto volver a verte.

-¿Eh?-se sobresaltó ella.

-Te he extrañado.

Ella no pudo evitar estremecerse, su corazón brincó, era increíble que una sola frase sacudiera por completo su mundo. Suspiró, aún no lo superaba y estar a solas con él, a oscuras en su habitación no ayudaba nada. Se dio vuelta para mirarlo, sólo distinguía su oscura silueta en el suelo, pero pudo percatarse de que temblaba notablemente.

-¿Tienes frío?

-No-murmuró él intentado disimular.

-Yukiatsu-replicó Tsuruko exasperada.

-Había olvidado que mis excusas no funcionan contigo-suspiró él.

A pesar de lo nerviosa que estaba no podía quedarse sin hacer nada ante esa situación, inspiró profundamente.

-Ven.

-¿Eh?

-No quiero que te resfríes por mi culpa-murmuró ella muy sonrojada-Ya te mojaste por mi culpa, incluso te pusiste en peligro por mi culpa y no quiero que…

Se quedó a media frase, Yukiatsu acababa de sentarse a su lado en la cama, sus ojos casi parecían brillar en la oscuridad.

-¿En serio no te molesta?

-No…-mintió ella dándole la espalda.

Su corazón latía a mil por hora, pero a pesar del nerviosismo que le causaba compartir la cama con Yukiatsu, su presencia la hizo entrar en calor casi de inmediato.

-¿Estás bien?-preguntó Yukiatsu al sentir su estremecimiento.

-Sí-mintió ella-Buenas noches.

-Buenas noches.

• •

Tsuruko dormía plácidamente, había pasado tiempo desde que sentía tanta calidez y tanta paz, sabía que era sábado, así que no tenía que levantarse tan temprano, no quería abrir los ojos, quería prolongar esa agradable sensación tanto como le fuera posible, el olor que la rodeaba le era muy familiar, era perfume, perfume de hombre, al percatarse de eso abrió los ojos de golpe.

-Buenos días, princesa-la saludó Yukiatsu justo a su lado.

-¡Yukiatsu!-exclamó ella sorprendida y sonrojada.

El agradable calor y olor provenían de él, sus rostros estaban más cerca que nunca antes, fue entonces cuando Tsuruko recordó que acababa de pasar la noche con él, su sonrojo se intensificó notablemente.

-Aléjate-murmuró Tsuruko muy nerviosa.

Él se inclinó sobre ella en un intento de retirar su brazo para levantarse, Tsuruko al verlo cerró los ojos y se quedó muy quieta, podía sentir su aliento cálido sobre su rostro, Yukiatsu se sobresaltó al verla, estaba completamente indefensa, podría haberla besado y se sintió muy tentado a hacerlo, comprendió entonces que acababa de descubrir el punto débil de Tsuruko, ella siempre había sido muy fuerte mentalmente, mucho más madura que las chicas de su edad, pero cuando se trataba del contacto físico era muy vulnerable y curiosamente, eso la hacía ver hermosa a sus ojos. Eso le aclaró porque siempre procuraba mantener su distancia con él.

Lo cierto era que desde que ella se había alejado de su lado se había dado cuenta de cuánto la necesitaba, de lo importante que era ella en su vida, el no poder verla en la escuela, no hablarle por teléfono, no caminar a su lado todos los días lo había cambiado, le había puesto las cosas en perspectiva. Tenerla tan cerca hizo que se le secara la boca y que su corazón se acelerara, pero no quería lastimarla más, se suponía que ella lo estaba olvidando, si se dejaba llevar y la besaba seguiría siendo el mismo egoísta de siempre, respiró hondo, recuperando el control de sí mismo.

-Tsuruko…-murmuró.

Ella abrió los ojos lentamente, cuando sus miradas se encontraron fue mucho más difícil para Yukiatsu contenerse, pero desvió la mirada de inmediato.

-No puedo levantarme-replicó él y señaló encima de su cabeza.

Tsuruko alzó la mirada para percatarse que su cabeza descansaba sobre el brazo de él, prácticamente habían dormido abrazados. Se sentó en la cama de un brinco, era la situación más comprometedora de toda su vida y justo tenía que ser con Yukiatsu. Él se rió nerviosamente y se levantó.

-¿Dormiste bien?-preguntó en un intento de aligerar la tensión.

-Si…-titubeó ella sin mirarlo.

Se escuchó un automóvil afuera, Yukiatsu se asomó por la ventana.

-Llegaron mis padres.

Tsuruko se levantó de un salto, buscó sus lentes y se los puso, no quería que los padres de Yukiatsu los encontraran en esa situación. Él volvió a reír al ver su angustia.

-¿Dónde está mi ropa?-preguntó ella.

-En la lavadora-respondió él.

-Pero… La necesito, no puedo permitir que tus padres me vean así…

-No te preocupes -replicó él-A ambos les caes bien.

-Eso no tiene nada que ver-replicó ella-Podrían pensar…

El sonido volvió a surgir y el automóvil se fue.

-¿Ves? Mi padre se fue a trabajar-dijo Yukiatsu asomándose nuevamente por la ventana-Ha venido a dejar a mi madre, bajemos.

-Pero…

-Deja de complicarlo todo-suspiró él y le abrió la puerta dándole paso.

Tsuruko suspiró con resignación y salió. Bajaron las escaleras.

-¿Atsumu?-preguntó su madre desde la cocina-¿Eres tú?

-Sí, buenos días-respondió él.

Entraron a la cocina, la señora se sobresaltó al ver a Tsuruko.

-¡Chiriko-chan! ¡Qué agradable sorpresa!

-Buenos días-saludó ella tímidamente.

-¿Qué haces aquí tan temprano?-preguntó la madre de Yukiatsu.

La miró de arriba a abajo para percatarse que llevaba un pijama de su hijo, lo miró elocuentemente.

-Perdió el tren y estaba mojada-explicó Yukiatsu sin inmutarse-Así que pasó la noche aquí.

Su madre no respondió, pero la forma como sonrió inquietó mucho a Tsuruko.

-Siéntense, les prepararé el desayuno.

-Yukiatsu…-titubeó Tsuruko-Mi ropa…

-En la lavadora-repitió él señalando la máquina.

Tsuruko se acercó.

-Acabo de poner el ciclo de lavado-dijo la madre de Yukiatsu-Esa ropa era un desastre ¿Qué te pasó?

-Me caí-murmuró Tsuruko.

-Con esta lluvia tardará en secarse-dijo la señora Matsuyuki-Lo mejor será que la recojas luego, Atsumu puede prestarte algo de ropa.

Tsuruko no pudo evitar poner expresión desdichada, lo que le faltaba, aparte de haber dormido en la misma cama con él, ahora tenía que irse a su casa vistiendo su ropa. Yukiatsu subió a buscar algo de ropa para Tsuruko, en cuanto salió de la cocina la señora Matsuyuki se volvió hacia ella.

-No imaginas la alegría que me da volver a verte, Chiriko-chan.

-¿Eh?

-Atsumu quedó muy deprimido cuando te mudaste-explicó la señora-Nunca lo había visto así, incluso han bajado sus calificaciones en la escuela, le haces mucha falta.

-Imposible-respondió Tsuruko sorprendida-Él siempre fue el segundo de la clase.

-Ahora es el cuarto-respondió la madre de Yukiatsu.

-Y usted dice que eso es… ¿Por mí?

-Claro niña-respondió ella como si fuera muy obvio-Él te necesita mucho, aunque no lo quiera admitir.